lunes, 4 de abril de 2016

ESTADO LIBERTICIDA


Se entiende por “sociedad civil” el conjunto de organizaciones que, sin patrocinio ni influencia directa del Estado, pretende influir en la población.
Se asume, en general, que esas organizaciones tienen objetivos plurales e incluso opuestos, por lo que su acción equilibra la influencia que todas ellas ejerzan sobre la sociedad.
Los habitantes de países con una sociedad civil vigorosa, por lo tanto, deberían ser más libres que aquellos en los que la opinión de la población se vea condicionada por el patrocinio y la ayuda de organizaciones financiadas por un Estado, que caiga en la inevitable tentación de condicionar la evolución social.
Nadie da nada por nada. También el Estado por medio de su administrador, el gobierno, lo hace para ganarse voluntades, acrecentar su influencia, aplacar la resistencia a aceptar la pretensión gubernamental de decidir por los que gobierna.
Así, los futuros votantes nacen o no según le convenga al Estado-Gobierno, una vez nacidos los pastorea desde la guardería hasta el postgrado, curan sus enfermedades según decida el gobierno-estado, viven en las viviendas que el estado les facilite a través del gobierno, y los entierran o incineran según normas gubernamentales.
El gobierno-estado fija los horarios laborales, la hora del reloj, la de apertura de fábricas y tiendas, la comida que a cada uno le conviene según la conveniencia del estado-gobierno y hasta, si para que se entretenga, tiene que ver en televisión fútbol y carreras de coches y no boxeo o corridas de toros.

La gente ha dejado en manos del gobierno-estado su libertad, porque se la ha robado el estado-gobierno.

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