miércoles, 25 de enero de 2017

SER ESPAÑOL






“Soy español, soy madrileño y por lo tanto yo no voto. Y además soy del Real Madrid, no se me ocurren más razones que me descalifiquen para votar”.
Con esa frase, que entrecomillo de un texto transcrito de lo respondido por Iñigo Errejón en una entrevista televisada, debería terminar la controversia sobre el referéndum que quieren echarse los catalanes para salir de najas de ésta España a la que la geografía los ha pegado.
Porque, definitivamente, ser español ya no es compartir el destino en lo universal que a lo largo de los siglos unió a los que habían nacido en territorios considerados geográficamente  España.
Ni siquiera colaborar con impuestos a los fastos del derrochón gobierno de España te acredita como español.
Aunque hayas nacido en España, pagues impuestos en España y te emocionara el gol de Iniesta contra Holanda, no eres español de pura cepa si te han nacido fuera de Madrid y, sobre todo, si en vez de forofo del Real Madrid lo eres de la Balompédica Linense, conocida por La Balona.
Para ser español tienes que emocionarte con las habilidades pedestres de españoles tan paradigmáticos  como Cristiano Ronaldo, Bale o Kross.
Porque no eres español, sino enemigo potencial de España,  si a tu equipo de fútbol le toca la próxima jornada robarle los puntos en disputa al Real Madrid.

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