miércoles, 19 de abril de 2017

VENEZUELA: HUEVOS O PIEDRAS.

En aquellos tiempos idos en los que uno se ganaba el caviar de cada día contándoles a los lectores lo que no sabían y por no saberlo  no les interesaba, los del oficio teníamos una lupa virtual llamada “observadores”, que miraban por nosotros para ver únicamente lo que nos interesaba que vieran.
Aquellos auxiliares imprescindibles para informar siguen siendo indispensables para opinar.
Y como ahora opino sin informar,  he vuelto a meter en nómina a los observadores.
Un suponer: dicen que en esa Venezuela en la que sus ciudadanos se quitan el hambre a guantazos por culpa del peculiar Maduro, fruta en sazón de aquel pintoresco Chaves, los manifestantes lanzaron huevos contra la policía madurista para protestar contra la escasez de alimentos.
Una de dos: o los huevos que lanzaron  abundan en Venezuela tanto como escasean las piedras, o los venezolanos comen piedras en vez de huevos.
¿A qué descerebrado se le ocurriría tirar alimentos como los huevos que se comen, en lugar de piedras que no se comen?
Uno, que en su peripatética juventud también anduvo por Venezuela, recuerda aquél país como una de las tierras que más favoreció el Creador cuando inventó el mundo.
Hubiera podido producir todo lo que el hombre necesita no para comer, sino para comer tanto y tan sabroso que todos podrían haber sido ricos Epulones y no pobres Lázaros.

Pues me encontré en aquella Venezuela unos pocos epulones y unos muchos lázaros que todo lo poco o mucho que comían les llegaba desde países menos ricos que Venezuela,  y que los venezolanos compraban con el dinero que obtenían al vender su petróleo, que no se come.

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