sábado, 3 de junio de 2017

1984



Hace ya 33 años se adivinaba lo que ya se ha confirmado: que el mundo que George Orwell profetizaba en su novela “1984” es una realidad que supera lo descrito: el gran hermano nos está  vigilando, “the big brother is watching you”.
Los miles de millones de pantallas terminales de los sistemas informáticos que existen en éste 2017 sirven para lo mismo que aquellas que Orwell pronosticaba: para adoctrinar a todos los que las vean y comprobar si sus actos se corresponden con las doctrinas que a través de ellas les imparte el “gran hermano”.
Las pantallas, que informan al “gran hermano” del acatamiento a sus doctrinas, también informan al “gran hermano” de su rechazo.
El disidente o los reacios a obedecer lo que les ordene son eliminados de esa sociedad sin libertad para pensar, desarrollar y difundir su pensamiento, antes de que su discrepancia se traduzca en hechos.
La novela de Orwell fué un anticipo profético de la realidad  actual que se basa en desechar el libre pensamiento individual para someterlo a la doctrina general impuesta y que a todos nos debería hacer felices.
Todos en éste 2017 somos narcotizados contentos.
Todos aceptamos como beneficioso el sacrificio de la libertad individual para disolvernos en la igualdad colectiva.
Y ha desaparecido la envidia, ese motor del progreso en el mundo anterior a 1984.
Solo podríamos envidiar al Gran Hermano, ese ente politico- económico que nos dice lo que debemos pensar, decir y hacer para no pagar la indisciplina con la descatalogación.

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