martes, 7 de febrero de 2017

HARTOS DE MAS

Los aspìrantes a delincuentes de la periferia española  estamos con el alma en vilo: como los del tribunal supremo se traguen que Mas no delinquió porque no fue previamente advertido de las consecuencias de su delito, a ver quien tiene cuajo para meternos en la cárcel.
Porque sabemos que eso de matar es delito penado con cárcel, pero si los jueces aceptan la excusa de Mas de  que no se lo comunicaron por escrito, mañana mismo me cargo a la cartera, que todos los mediodías me despierta para que le abra el portal.
Porque la gravedad del delito debería ser catalogada por la víctima y a mi me parece infinitamente peor que la cartera me despierta que lo de echar papeletas ilegales en una urna ilegal y, para colmo en Cataluña, a mil kilómetros de donde vivo.
A los que no tenemos méritos suficientes para que nos hubieran nacido en Cataluña, lo de los pujoles, los mases y las colaus nos tiene hasta los pelos que llevábamos donde ahora lucimos la calvicie.
Lo condenen o lo absuelvan por lo del referendum que el Tribunal Supremo le había mandado que no organizara, Mas es culpable de un delito mayor: el de que las radios, las televisiones y los periódicos hablan tanto de Cataluña.

Tiempo que se pierde hablando del asunto catalán es tiempo que perdemos los no catalanes sin que se nos hable más de lo que más nos importa: del Real Madrid y de Cristiano Ronaldo.

lunes, 6 de febrero de 2017

EL DESATINO DEL MORO



   A lo mejor fue la única vez que se equivocó, pero cuando Camilo José Cela dijo aquello de que “para cometer desatinos nadie como los gallegos y los chinos”  se quedó corto.
Porque por lo menos un moro, que se sepa, la pifió tan estrepitosamente que si no ha batido el record mundial le ha faltado poco.
La hazaña la consiguió Ahmedulhadi Sharif, imán de la mezquita del Centro Islámico de Nashville, en Tennessee, al comentar la decisión de su presidente Donald Trump de prohibir la entrada en Estados Unidos a los moros procedentes de algunos paises moros.
Sharif nació en Somalia, huyó a los Estados Unidos y tiene nacionalidad norteamericana gracias a haberse casado  con una paisana suya ya afincada el tiempo suficiente como para haberse nacionalizado.
¿Y qué ha hecho o dicho el tal Sharif para ameritar proclamarse actual campeón mundial de las pifias?
Pues  quejarse de que desde el 30 de Enero, día en el que Donald Trump prohibió la entrada a más moros de esos nueve países, “estoy en una cárcel enorme que se llama Estados Unidos”.
Y es que en la cárcel, como a todo el mundo le convendría saber, no está prohibido entrar cuando estas libre y fuera de ella, sino salir si estás dentro y no has cumplido la pena que te hayan impuesto los jueces.
Cosas de los moros y de esa peculiaridad de que su clero no tenga necesidad de formarse para ejercer, sino que alcance el imanato aquél al que sus seguidores consideren su imán.
Es la única frivolidad democrática en que incurren los moros, pero es una ligereza de aúpa.


domingo, 5 de febrero de 2017

LOS GOYA

Si la de ayer hubiera sido la noche del primero de Mayo, en lugar de haber presenciado el ritual onanista  que es la entrega de los premios Goya habríamos asistido a la noche de Walpurgis, en la que hechiceras y brujas copulaban con Luzbel, el ángel más bello.
Y es que, como cada año, en el aquelarre que es la entrega de los premios Goya, los trasgos y las brujas se atribuyeron el monopolio en la defensa de la Cultura, plasmación de la belleza representada por Luzbel, el más bello de los Ángeles.
En ese cónclave de cultos de guardarropía, los que aportan su anatomía para que guionistas, directores, montajistas y maquilladores urdan una historia que demuestre lo malos que son los que hacen cumplir la ley y lo buenos que son los que la violan, solo faltaba alguien que los metiera en cintura:
Mi tocayo San Miguel con la hoja de su espada todavía limpía de la sangre de los malos que la teñiría, obligándolos a reconocer que no ganaron, sino que perdieron esa guerra mítica que, como todas las guerras, perdieron los malos porque la ganaron los buenos.
¡Ay cultos mercenarios que cuentan lo que les conviene y callan lo que los perjudica!
¡Ay ilustres zampabollos que, como espejos cóncavos, reflejan la imagen distorsionada!

Como a los perros que incomodan la siesta de su amo, algún día oirán que les mandan “ir a echarse”.

sábado, 4 de febrero de 2017

EL LLANTO DEL PUEBLO

Los pueblos son responsables de los cambios que, de felices, convierta en desgraciados a la gente en su país y, para ser justos y en contrapartida, los que de desdichados los lleve a la felicidad.
¿Cuándo acierta un pueblo al cambiar?
Cuando ya instalado en la nueva situación y encerrada en el baúl de los recuerdos la antigua, llegue a la conclusión de que el hoy es mejor que el ayer.
La añoranza del pasado, por el contrario, indicaría que el cambio fue una filfa, una metedura de pata, una meada fuera del tiesto.
Hay que darle tiempo al tiempo para no precipitarse y sacar conclusiones erróneas al analizar si los cambios que un pueblo decidió en 1978 merecieron la pena o, vistos desde éste 2017, han resultado un fracaso, un desatino.
Algo que el cambio cambió fue la posibilidad de preguntarle al pueblo si está contento o no con la forma en que viven sus vidas.
Algo que, al no ser posible antes, no se sabe qué habría respondido pero que ahora que el pueblo tiene libertad para decir y hasta para gritar, recibe una respuesta casi unánime:
Excepto para los relativamente pocos que mandan, los infinitamente más que obedecen dicen que la cosa no solo está ahora peor que antes, sino que seguramente hoy está mejor que lo estará mañana.
Si ahora la gente está tan descontenta ahora como lo estaba hace 38 años, ¿para qué se metió en el lío que el cambio, en lugar de desliar,  ha enredado todavía más?
Para poder proclamar que la culpas de los males de antes era de la dictadura y la de los de ahora es de la democracia, en la que por lo menos nadie te prohíbe protestar.
La letra de una sevillana se pregunta: “¿Para qué quiero llora, si no tengo quien me oiga?”
Evidentemente, ese llorar sirve para que quien oiga el llanto sepa que el llorón no está contento.

Ese es el logro mayor, y no sé si único, de todo este jaleo que los españoles han liado con su cambio de dictadura a democracia.

viernes, 3 de febrero de 2017

QUE SIGA EL KICHI

Cuando le lian un lio a alguien que no es de los tuyos crees instintivamente que, por compartir enemistades, eres amigo del liante.
No necesariamente es así.
Puede que alguien no te caiga bien porque su trato te parezca demasiado untuoso y que a un tercero le caiga todavía peor porque le parece demasiado brusco.
Así que rehuyes relacionarte con el sujeto y, todavía más, con el que tampoco lo traga pero por razones opuestas a las tuyas.
¿Y a qué vienen estas banalidades?
Pues a que presencié como si hubiera estado allí, porque me lo mostró un video, parte del pleno celebrado por la mañana en el Ayuntamiento de Cádiz y en el que unos cuantos de ciudadanos le dijeron de todo menos bonito al Excmo. Sr. Alcalde, el Kichi.
“Comemierdas” fué lo más piadoso que lo llamaron pero como esa palabreja no tiene connotaciones ideológicas puede admitirse como exabrupto de libre circulación en la jerga podemita.
Lo que me puso de los nervios fue lo de “burgués” que, en boca de un correligionario del alcalde quiere decir que no es lo bastante revolucionario como para representar a “Podemos”, el nombre del Partido Político que ampara a los Iglesias, Errejones, Bescansa, o Echeniques.
Si el estrafalario alcalde Kichi es un burgués que ha traicionado a la causa revolucionaria de Podemos, ¿qué nos espera si lo reemplazara alguien del gusto de los que lo llamaron burgués y comemierdas?

Vete a saber si no sería lo mejor para Cádiz que el Kichi fuera un alcalde como los de antes, que se sabía que lo era cuando lo nombraba el gobierno y, hasta que el gobierno lo quitara, alcalde seguía siendo.

jueves, 2 de febrero de 2017

LA SABIDURIA DE BESCANSA

Como todos los que a lo largo de la historia han incordiado a las sociedades que alguna vez sufrieron su sarpullido, el movimiento “Podemos” nació entre los más ricos, empecinados en redimir a los más pobres.
Carolina Bescansa, una de las tres patas del banco que es Podemos es rica o, por lo menos, menos pobre que los otros dos motores que tiraban del carro redentor de la famélica legión de ésta sociedad española, más preocupada por perder peso que por ganar kilos.
¿Cuándo ha sudado ninguno de los tres para que se atrevan a aconsejar cómo deben sus seguidores ganarse el pan con el sudor de sus frentes?
Carolina, que por ser la más rica del trío es, si no la más sabia la más astuta, ha decidido quitarse de en medio para que los golpes de los otros dos no le den a ella de refilón.
¿Es la de la Bescansa una huida estratégica o una retirada táctica?
Parece más bien lo segundo que lo primero porque, siendo por origen social la de genes más capacitados para mandar que para obedecer, será la que finalmente mande cuando los otros se derroten entre ellos.
Si así ocurriese, tendremos a una rica con niñera para que aconseje a las madres proletarias cómo cambiar con pulcritud y eficacia los pañales de sus hijos.

¿Puede quien nunca ha tenido dinero aconsejar mejor a los que tampoco lo han tenido que Carolina Bescansa, a la que desde que nació le ha sobrado?

miércoles, 1 de febrero de 2017

SUSANA Y CRISTINA

Si no todo, casi todo lo que se sabe a ciencia cierta de la Mafia norteamericana se basa en “The Valachi Papers”, el libro que Peter Maas publicó en 1968 basándose en lo que le había contado en numerosas entrevistas en su celda, en la que ya estaba internado, Joe Valachi,  de la “familia”  de Vito Genovese.
De su lectura se desprende que, si no todos, casi todos los conflictos internos que estallaban   entre las diferentes organizaciones delictivas los originaba la intromisión en territorios asignados a otra o  a la rivalidad en actividades que el reparto entre los distintos grupos se había acordado para frenar la competencia.
Algo así como lo que está pasando ahora en España y que ha planteado abiertamente Susana Diaz, jefa o “capo” de la familia socialista andaluza.
Las normas no respetadas que según Valachi provocaban los enfrentamientos entre grupos mafiosos eran, si no iguales, parecidas a las que según Susana Diaz, capomafiosi de los socialistas andaluces, le está haciendo la jefa de una familia rival, la de los populares madrileños Cristina Cifuentes.
Y es que a la segunda se le ha ocurrido cobrar menos impuestos en su territorio que los que cobra en el suyo la primera y, por esa competencia desleal de la segunda con la primera, muchos contribuyentes andaluces se están residenciando en Madrid para pagar menos.
Por ahora, esa discrepancia de criterios no ha pasado de indirectas dialécticas de Susana contra Cristina pero la esperanza, sobre todo la de seguir viviendo, es lo último que se pierde y mientras hay vida hay esperanzas.

Las que uno se resiste a perder porque confía en que Susana agarre por los pelos a Cristina o Cristina le suelte un soplamocos a Susana y, eso sí, que lo televisen.