viernes, 10 de marzo de 2017

MUERTO EL PERRO ¿SE ACABO LA RABIA?¡

Llevan los rojos españoles alborotados medio siglo porque, por muchas estatuas, nombres de calles y plazas que les recuerden a Franco quiten, descubren que todavía les quedan más sin quitar.
¡Con lo fácil que habría sido impedirle a Franco que diera su nombre a esas calles, plazas y monumentos!
Esta manía sistemática propia de los iconoclastas bizantinos no puede terminar bien, porque aquellos iconos que se salvaron de la quema son ahora, siglos después, ansiadas piezas de colección.
La destrucción de las imágenes sagradas bizantinas, como la eliminación de rastros del ahora denostado franquismo, acabará en el futuro prestigiando a Franco.
Cosas de estos rojos peculiares que son los rojos españoles que podrían haber cortado orejas y dado la vuelta al ruedo si, cuando terminó la presencia en éste mundo del Caudillo,  hubieran suspirado de alivio porque muerto el perro se acabó la rabia.

Prefirieron la heroica hazaña de dedicarse para in aeternum a darle grandes lanzadas al moro muerto.

jueves, 9 de marzo de 2017

COSAS DEL BULIN
















Se conoce por “inciertos” a aquellos personajes mitológicos como Pan, Fausto o Silvano de los que, aunque se tenía la convicción de que habían sido superiores a los seres comunes,  había dudas de que hubieran alcanzado la categoría de dioses.
Algo similar pasa desde, va ya para cuarenta años, con un bulín o lupanar muy conocido, cuando murió su madama perpetua.
Como se dudaba si evolucionaría a cabaret de lujo o retrocedería a quilombo de aldea, a esos tiempos de incertidumbre se les llamó “la transición”.
Simple metonimia porque antes, durante y después, el mismo local servía para los mismos propósitos: satisfacer al que procuraba satisfacción mediante el pago de la cantidad estipulada.
Así que antes de la transición, durante la transición y después de la transición habrá cambiado el nombre antiguo de “dictadura” por el actual de “democracia”.
Pero los clientes siguen acudiendo al lupanar para que las meretrices de hoy les presten el servicio que les prestaban las de ayer, a cambio de un precio convenido y actualizado, según la evolución del IPC (Índice de Precios de Consumo).

La tarifa de precios por servicios se renueva, siempre al alza cada año, en unos llamados “presupuestos” porque se presupone que deben cumplirlo tanto los palanganeros y las profesionales del bulín como los clientes, conocidos cariñosamente por cabritos.

miércoles, 8 de marzo de 2017

GRANUJAS

Tiene este idioma español guardadas en el baúl de los recuerdos algunas palabras que no solo no han pasado de moda, sino que por su significado son las que marcan la tendencia (trending topic) contemporánea.
Granuja, sin ir más lejos.
¿Cuántos granujas por metro cuadrado hay en los parlamentos que tanto abundan hoy y que antes solo servían para aplaudir lo que dijera el único que mandaba?
(En los parlamentos nacional, autonómico, diputacional y municipal se sigue aplaudiendo al que manda, pero como el poder que antes tenía uno  ahora se ha fragmentado entre varios, cada uno aplaude a su mandamás, y no al mandamás de los contrarios).
¿Y sólo aplauden al que los mande? Casi siempre.
Hay ocasiones en las que el que los mande les ordena aplaudir también al teóricamente adversario, prueba evidente de que entre ambos están tramando un enjuague para repartirse proporcionalmente los beneficios.
El paso del tiempo ha influido, como es inevitable, en la evolución del granuja que antes se identificaba por su mirada aviesa y su porte chulesco y ahora lo hace por su mirada melíflua y su habla obsequiosa.
¿Cómo vas a pedirle su pan, que es su voto, al que le digas que le vas a pagar con lo que lo perjudique?
El cielo, la tierra y un collar para su perra le ofrece el político mendicante al elector recalcitrante.
Y después, ¿qué?
Después no es ahora y, como siempre habrá un roto para un descosido, si el primero no se deja engañar por segunda vez, sobrarán los que estén deseando ser engañados primerizos.

Además, como todos nos creemos más listos que nadie, sabemos que al otro lo engañaron por tonto y a los listos como él lo es, no los engaña nadie.

martes, 7 de marzo de 2017

DE BICHOS MASCOTA



Como es privilegio de los viejos tener cada vez más recuerdos que proyectos, es de ley que la referencia de lo que ahora ocurre sea lo que antes pasaba.
Por ejemplo, lo de la relación entre el hombre y los bichos.
Un gato, que ahora sirve para llevarlo a la peluquería y aguantar estoicamente su tiranía, antes se justificaba por su capacidad de acabar con aquellos ratones rapaces que se comían lo poco que en las casas se guardaba para que comieran las personas que las habitaban.
Por ejemplo, los perros: antes servían para ayudar al cazador de la familia a cargarse conejos, perdices o patos del campo, la casi exclusiva fuente de proteínas de la familia del dueño del perro.
La gente sigue comiendo perdices, patos o conejos, pero únicamente si, por haber nacido en granjas o criaderos, no estiman en nada la libertad de que gozaron los de antes.
¿Y si, para tener bichos distintos, tienes alguno que, como una serpiente de cascabel, son todavía pocos los que la han elegido como animal de compañía, lo que los modernos llaman mascota? 
Todo lo que pasa ahora en España ya empezó hace años en Estados Unidos por lo que esa idolatría por los bichos es otra imitación de lo norteamericano, que tanto nos repele. 
En inglés, que es el idioma del que por hablarse en los Estados Unidos proceden la mayor parte de las palabras que usamos en España sin saber lo que quieren decir, PET puede ser el acrónimo de “Positrón Emission Tomography” aunque, lo más probable, es que se refiera al dibujo ilustrativo que los, un suponer equipos de fútbol, lucen en sus escudos como talismán de la suerte.
Total, que las conocidas por “mascota” son bichos que sus dueños aguantan con la esperanza de que la suerte les sonría.
¿No serán los dueños de esas mascotas el talismán de los bichos que se dicen sus amos?

lunes, 6 de marzo de 2017

AUTONOMIAS E INFORMÁTICA

Esta Andalucía mía y de otros ocho millones y pico de andaluces es un ectoplasma dúctil, al que el manipulador que lo manipule puede dar la forma que le apetezca.
Eso sí: hasta 1978, y por lo menos por derecho, el que manoseaba Andalucía para darle la forma que hasta entonces tuvo no era andaluz, sino romano, moro o castellano.
¿Y desde entonces?
Desde 1978, y por lo menos jurídicamente, Andalucía es lo que los andaluces quieren, o pretenden, que sea.
Todavía hay metomentodos forasteros que no solo no dejan a los andaluces ser lo que ellos quieran ser, sino que condicionan la forma de ser de los andaluces.
Por ejemplo, los madrileños, esos entrometidos que siguen empecinados en que los andaluces no sean lo que quieren ser porque los obligan a ser como ellos son.
Hasta han logrado que, como a ellos los mandan señoras desde hace diez o doce años, a los andaluces nos mande también una señora, Susana Diez.
Pero en el género de las mandamasas es, posiblemente, en lo único en que coincidan ambas, conocidas ahora como regiones autónomas, que es una evolución modernizada de la ya anticuada (¿obsoleta?) división territorial de España.
¿Y en qué negocios de la exclusiva competencia de ambas regiones autónomas  se inmiscuye la madrileña en perjuicio de la andaluza?
Pues en que la presidenta madrileña no les cobra casi nada a los herederos de un difunto por hacerse cargo de la herencia y la andaluza les cobra un porcentaje tan desorbitado que les conviene más renunciar al caramelo indigesto que es la herencia, que pagar para disfrutarla.
Y la presidenta andaluza quiere seguir cobrando lo que cobra y, para que no la critiquen los suyos por hacerlos pagar tanto, exige que la madrileña les haga pagar a los suyos tanto como ella les cobra a los andaluces.

Cosas de éste quilombo descentralizador que son las autonomías, en un tiempo en el que, gracias a la informática, me han arreglado desde Canadá el ordenador en el que escribo en Palma del Río.

domingo, 5 de marzo de 2017

¿MAKETO O EUSKALDUN?

Hay leyendas que son la narración novelada de hechos reales.
Por ejemplo, la del matriarcado vasco, ahora tachado de euskaldun.
Por ejemplo, la del machismo español, conocido en Euskadi por maketo.
Por propia experiencia de padre de tres hijas, estoy más cerca del caso euskaldun que del maketo y me consta y doy fé de que mis tres hijas son más inteligentes, más perseverantes, más estoicas y mejores que yo.
Y como yo soy lo que soy porque he sabido que, más que guiar a mis hijas me conviene dejarme guiar por ellas, he alcanzado la sabiduría relativa en mi vejez y  hago lo que me digan mis hijas, aunque siga pareciendo que mis hijas hacen lo que yo les diga.
Así me no soy facha, paleto, choni o pobre como la encuesta de la televisión vasca dice que somos los españoles.
Entonces, ¿qué soy?
Soy de Santurce, bonita aldea. Soy del pueblo que gana en las regatas de las traineras.

Siempre, claro está, que para que me den el carné que me identifique como euskaldun no tenga que cortar troncos, levantar piedras ni romperme las manos intentando que una pelota choque contra una pared.

sábado, 4 de marzo de 2017

LA DEMOCRACIA

El que ignora cómo se va de La Ceca a la Meca, ¿puede aconsejar cómo llegar antes y más plácidamente a La Meca desde la Ceca?
El que necesita que los demás le den parte de que lo que les sobra para tener algo de lo mucho de que carecen, ¿cómo va a decidir cuánto deben darle los que tengan más que él para que el que dé y el que reciba tengan lo mismo?
El que no sepa acumular un  patrimonio suficiente, ¿cómo puede determinar si es excesivo el de los que le dan parte de lo que les sobra?
Pues éstas, y otras peguntas sin respuesta satisfactoria, inducen a una conclusión sorprendente: no puede tener el mismo valor la decisión del que no sabe resolver sus propias necesidades que la del que resuelve las suyas y aminora las ajenas.
Y no es que no sea cierto que todos nacemos iguales y morimos iguales: absorbiendo el primer aliento y exhalando el último.
Son dos instantes de igualdad contra las decenas de años de desigualdad, que son los que marcan la médula de la vida.
Ni el instante del nacimiento ni el de la muerte, en los que somos iguales los seres humanos, cuentan para el cómputo de aciertos y equivocaciones que es la vida humana,  en la que el que se esfuerza más y se administra mejor prospera y el que se empeña menos y se organiza peor fracasa.

Así que la democracia, ese bálsamo de Fierabrás que dicen que sana todos los desarreglos sociales,  es una filfa, un engaño, un camino que de ninguna parte arranca y que a ninguna meta llega, por el que los políticos hacen deambular a los que se dejan que los gobiernen.