domingo, 31 de mayo de 2015

PITOS SIN FLAUTAS





Hay que ver lo que es esa patraña de la evolución que se le ocurrió a Darwin si se aplica al deporte: un estruendo de plebeyos pitos, sin la ancestral nobleza de la flauta, una sola de cuyas notas puede cambiar el mundo.
“El mundo he de cambiar”, es como se conoce el opening 1 de Inuyasha, “notas para flauta dulce”
El estruendo de pitos sin flauta es a lo que ha evolucionado un espectáculo originalmente deportivo como la Final de la Copa del Rey de Fútbol.
Y ojalá se quede en eso y no empeore.
Porque, afortunadamente, todavía es solo una cacofónica denegación de una realidad evidente: pitan los que, por mucho que les duela España, son españoles.
Que se sepa, todavía no hay resultados de inverosímiles estudios de impronunciables universidades norteamericanas sobre la aceleración de la evolución hacia la no españolidad mediante el abuso del silbato.
Como para todo lo que se considera problema, también para el de las pitadas organizadas se adelantan soluciones.
Una de ellas (oídos que no oyen, corazón que no siente) es apagar el televisor. Otra, fusilar a los silbantes, con lo que el estruendo de los disparos ensordecerá al de los pitos.
Pero hay otro remedio más sutil que, por lo mismo, inevitablemente es chino: el de que el bambú, para no quebrarse, se incline en la dirección en que el viento sople.
Así que, en la próxima ocasión en la que algún equipo de alguna de las regiones propensas a silbar acuda al estadio para silbar con el pretexto del partido, el Rey y toda su corte del palco deberían sacar del bolsillo de sus chaquetas sus propios pitos, llevárselos a la boca y soplarlos con ejemplar entusiasmo.

sábado, 30 de mayo de 2015

ECHARSE AL MONTE




Aquellos gallardos bandoleros a los que nimbaron con aureola romántica los viajeros europeos que en el siglo 19 descubrieron España eran unos apestados sociales.
Señoreaban las sierras, atracaban a los incautos, asesinaban a los posibles delatores y se enfrentaban a los mercenarios a sueldo de las diputaciones para que no volvieran a la sociedad que los había expulsado.
Tragabuches, El Tempranillo, Pasos Largos o Flores Arocha se refugiaron en despoblado porque eran proscritos de la sociedad en la que, hasta que se echaron al monte, habían vivido.
Se hicieron bandoleros porque esperaban sobrevivir solos mejor que en compañía de los que no querían que vivieran entre ellos.
Como le está pasando ahora a los disidentes que votan y militan en el Partido Popular.
Si se echan al monte no será porque los tiente la bucólica perspectiva de disfrutar de la soledad y el silencio,  amenizados por el gruñido esporádico de los jabalíes y la berrea otoñal de los venados.
Si decidieran vivir frente a los demás (PSOE, Podemos, Nacionalistas, Ciudadanos, Comunistas) será porque se niegan a que convivan con ellos.
No faltarán los Pablo Neruda, Ernest Hemingway, George Orwell o André Malraux que se instalen en el Palace madrileño para, desde el confort de sus suites, contar al mundo lo bien que se matan los nuevos bandoleros y los esbirros contratados por la sociedad que los expulsó.

viernes, 29 de mayo de 2015

LA ESPAÑA ETERNA



Hay que ver la poca confianza que algunos españoles tienen en la capacidad de supervivencia de ésta España, que fue capaz hasta de sobreponerse a la cutrez del régimen cuartelero del generalísimo Franco.
Este pueblo de eternos acobardados, que tan sabiamente ha aplaudido a su tirano de turno hasta que otro déspota heredara su poder y sus aplausos, teme ahora que una pandilla de perroflautas ponga fin a la existencia sometida que padece desde hace tres mil años.
Aquí se han corrompido todos los moralizadores: los romanos, los bárbaros, los moros, los bandoleros cristianos, los reyes casamenteros de estirpe alemana, los de origen francés, los más entretenidos de las dos repúblicas, los sargentos franquistas y hasta los urdidores postfranquistas.
Ya están a punto de tiranizar a los españoles los moralizadores antisistema, deseosos de corromperse desde su proyecto anticorrupción.
Y es que el pueblo español, eternamente sometido, tiene el bálsamo de fierabrás para eternizarse, por mucho que se empeñen en anularlo los opresores de turno:
Ensordecerlos con sus aplausos, encadenarlos con sus adhesiones inquebrantables, adormecerlos con la droga letal de sus elogios, dejar que la obesidad mórbida consecuencia de sus despojos los paralice.
Por eso, los de Podemos y similares, como otros tiranos que los precedieron, pasarán, y los españoles seguirán existiendo.
Sometidos, pero eternos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

REFORMA CONSTITUCIONAL



La comisión constitucional del Frente Popular formado por los Partidos Políticos de izquierda que se coaligaron tras las elecciones municipales del 24 de Mayo ganadas por el derechista Partido Popular, han alcanzado un consenso inicial:

El título I. De los derechos y deberes fundamentales, que en la Constitución todavía vigente proclama en su artículo 14 que  “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” tendrá la siguiente redacción:

“Los españoles, excepto los antiguos militantes y sospechosos votantes del desde ahora proscrito Partido Popular, son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquier otra circunstancia personal o social.

No obstante, se prohibe expresar públicamente las preferencias por las relaciones entre personas de diferente sexo, la creencia religiosa basada en el cristianismo y la opinión de que el núcleo de la sociedad es el individuo y no el Partido”.

Aunque el acuerdo sobre la redacción de ese artículo contó con la opinión unánime de todos los constituyentes, hay enconadas discusiones sobre otros asuntos, sobre todo en cuento al nombre con que, en registro civil y en las conversaciones privadas entre españoles, podrán llamarse los españoles.

Los constitucionalistas del Partido Socialista, los más radicales, insisten en que se prohiba llamarse Pepe a ningún español o futbolista brasileño-portugués del Real Madrid.

“Pepe”, argumenta el portavoz del Partido Socialista, “podría convertirse en apología del PP, el Partido Popular”

martes, 26 de mayo de 2015

TORTILLA DE PATATAS



Se conoce por democracia el sistema de organización del estado que consiste en que los ciudadanos decidan quien debe gobernarlos, generalmente por elección.
O eso es mentira o en España no hay ni ha habido democracia.
La constitución de 1978, de la que emanan las leyes que rigen en el Estado Español, asignaron a los partidos políticos la autodesignación de sus burocracias políticas, cuyo principal cometido es elaborar las listas y el orden de colocación en ellas de los nombres de los candidatos a gobernarlos.
Fuera de esas listas, nadie puede ser candidato aunque cumpla todas las condiciones para ser electo, menos la de del beneplácito de los burócratas partidarios para incluir su nombre en la nómina de aspirantes.
Pero ni con ese visto bueno es bastante: si la lista que haya conseguido el mayor número de votos,(pero no suficientes para que salgan elegidos la mitad más uno de los imprescindibles para gobernar sin ayuda de alguna de las candidaturas derrotadas), es como si hubiera perdido los comicios.
Porque las burocracias de los partidos recuperan la autonomía que habían compartido con los incluidos en sus listas y son libres para negociar qué partido debe gobernar.
Así, un partido que haya conseguido el mayor número de votos puede tener que conformarse con oponerse a la coalición de partidos perdedores, que sume la mitad más uno a la que no llegaron los ganadores, negociada sin contar con los ciudadanos electores.
Los gobernantes pueden ser consecuencia del enjuague pactado entren los burócratas políticos que hayan negociado el reparto de los muchos beneficios y de los escasos contratiempos de gobernar.
Así que esto que pasa en España desde 1978 no es una democracia.
Es, más bien, una tortilla de patatas a la que, además de aceite, papas y huevos, se le puede añadir cebolla, ajos, pimientos y, si ni con eso fuera suficiente, se puede y debe sazonar con cocaína venezolana.

lunes, 25 de mayo de 2015

LA ESPAÑA BIPOLAR



No es España un país al que le siente bien la bipolaridad porque siempre (moros o cristianos, partidarios del candidato francés o del aspirante austríaco, carlistas o isabelinos, conservadores o liberales, frente popular o coalición de  derechas) se acaba en guerra civil.
Asusta, por eso, que el secretario general socialista Pedro Sanchez, para justificar anoche el fracaso electoral de su partido, dijera que los resultados demostraban que era la principal fuerza de izquierdas.
La última vez que esa bipolaridad nacional hizo saltar por los aires la paz de España provocó un millón de muertos de la coalición de izquierdas llamada  frente popular y de la alianza militar-acomodada capitaneada por Franco.
Si las mitades opuestas de una sociedad se enzarzan, no hay lugar para los neutrales: es enemigo al que hay que exterminar todo el que no colabore en ese exterminio.
Todas las declaraciones que he oído a los dirigentes socialistas cuando interpretaban el resultado de las elecciones de ayer sugerían que aspiran a resucitar la condición bipolar que la Constitución de 1978 intentó eliminar.
Lo hizo facilitando que la sociedad española se fragmentara en tantos partidos políticos que dificultara su concentración en dos mitades opuestas.
Pedro Sanchez y Susana Diaz, dos de los socialistas a los que he oído la aspiración de que su partido encabece a los grupos de izquierdas que se presentaron a las elecciones municipales señalaron implícitamente al adversario común de sus coaligados: la derecha.
Poco dura la paz en España. Menos que la alegría en la casa de un pobre.

sábado, 23 de mayo de 2015

CONTRA LA JORNADA DE REFLEXION



Un sieso es un fulano esaborío, sin grasia, que va cuando los demás vienen y viene cuando los demás van. Un malage.
Pues la cosecha de siesos esta temporada ha sido particularmente abundante. Se distinguen de las personas normales en que dicen que habría que suprimir la jornada de reflexión que antecede a la electoral.
Los siesos no entienden que ese día es más que necesario, imprescindible y que, en ocasiones como la actual en la que el voto está tan disputado, más que un día de reflexión haría falta una semana.
Sobre todo, en Andalucía, crisol de razas con preponderancia de las semíticas que, como todo el mundo sabe, tienen especiales inclinaciones para  el comercio gracias a su habilidad para el regateo.
Y en esta ocasión, un solo día para regatear el precio del que está dispuesto a vender su voto con el comprador que esté interesado en pagar por conseguirlo es demasiado poco tiempo.
¿Razones? El crecimiento de la demanda porque hay agentes nuevos en el mercado del voto que, como artículo sometido a las inmutables leyes de la oferta y la demanda, ha disparado su precio.
En la bolsa clandestina del voto protestan tanto los compradores como los vendedores por las limitaciones a su comercio porque la jornada de reflexión, impide utilizar los medios de comunicación para difundir las últimas ofertas y  demandas de votos.
Los agentes del mercado del voto, aunque son contrarios a la interferencia estatal que altere el precio que fije el ajuste entre oferta y demanda, estarían dispuestos a aceptar dos medidas:
a) Que el precio del voto tenga un precio máximo equivalente al de seis meses del salario mínimo y,
b) Que en todos los colegios electorales se habilite un espacio acotado, contiguo a las mesas sobre las que se encuentren las urnas, desde el que los agentes de los partidos hagan su oferta final a los votantes.