miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL SUEÑO AMERICANO



¿Cuál  es  el sueño americano que el ya presidente de los Estados Unidos  Donald Trump ha prometido impulsar durante su presidencia?
Que todos los habitantes de los Estados Unidos alcancen sus objetivos en la vida gracias al esfuerzo y la audacia de cada uno.
Hay una frase tópica que define y alienta ese sueño: “Go west” (literalmente, “vete al oeste”, ese mítico lugar de horizontes lejanos que solo alcanzan los decididos a perder lo poco que tienen para conseguir lo mucho que ambicionan.
La audacia que hacer realidad el sueño americano requiere es una virtud individual, que impulsa al que  la posee a seguir adelante aunque queden relegados a mitad de camino los débiles y los pusilánimes.
Cada hombre da la medida de sí mismo y es responsable único de lo que tenga que hacer para conseguir lo que busca, sin retrasarse para auxiliar a los que, por su falta de determinación, salud o suerte queden relegados.
Es un sueño el sueño americano individual que, en las ocasiones en las que para alcanzar lo soñado requiera compartir esfuerzos y penalidades temporalmente, se concierta con otros hasta  conseguirlo.
El sueño americano puede parecer una pesadilla para los que están acostumbrados a que sean otros—terratenientes, nobles de la sangre o el Estado—los que tutelen sus vidas y decidan por ellos cómo deben vivirla.
Huyendo de esa servidumbre llegaron y siguen llegando a los Estados Unidos los antiguos y los nuevos norteamericanos.
Sacudirse la tutela que dejaron atrás para poder vivir su propia vida fue, es y seguirá siendo el sueño americano.
Que cada uno dé la medida de lo que vale.

lunes, 7 de noviembre de 2016

POR EL BIEN DE ESPAÑA



Trae el viento un rumor tan persistente que más parece un presagio: que en su primer consejo de ministros el gabinete en pleno, con Mariano Rajoy al frente, presentará su dimisión.
Y que en la escueta explicación que el ministro portavoz—será la primera y última que haga como tal—aclarará que la decisión la adoptaron “en bien de España y de los españoles”.
Como ya se ha filtrado el rumor, como en las tierras arenosas se filtra el agua caída del cielo, los partidos de la oposición han condenado la dimisión colectiva con mayor virulencia que la que saludó la composición del prácticamente nonato gabinete.
Off the record, que es el término periodístico que emplea el informante para advertir el informador de que de lo que le va a decirle no debe trascender ni miajita, la razón es que si hasta ahora le ha ido tan bien a España sin gobierno, con gobierno es muy probable que los españoles salgan perdiendo y no ganando.
“No la toques más, que así es la rosa” dijo el informador al informante citando a Juan Ramón Jiménez.
Ha trascendido que en la decisión de dimitir antes de ejercer las responsabilidades ministeriales han influido factores externos.
Según rumores no confirmados, fue clave en la renuncia colectiva el anuncio del ex secretario general de PSOE Pedro Sánchez de que ha ido a Estados Unidos a ayudar Hilaria Clinton para que sea presidenta de Estados Unidos.
“Si ese nuevo objetivo político lo consigue Sánchez como consiguió los anteriores, y el jueves día nueve seguimos gobernando, la sexta flota de los Estados Unidos desembarcará en España al día siguiente”, reflexionó en voz alta un alto dirigente de La Moncloa.
Por eso ha dimitido antes de su primera tenida masónica el nonato gobierno de Rajoy. Por el bien de España.

domingo, 6 de noviembre de 2016

TAMBIEN LOS DE PODEMOS ROBAN



Puede que los españoles estemos viviendo los momentos más trascendentales de nuestra reciente historia porque, al comprobar que entre nosotros no hay quien pueda tirar la primera piedra, nadie se atreverá a apedrearnos.
Me refiero a los compatriotas de Podemos, esos bichos raros de entre los españoles que afeaban falta de honestidad a los que no son de su partido.
Gracias a Dios, el poco tiempo transcurrido desde que empezaron a acusarnos a los demás de que somos unos sinvergüenzas ha terminado.
En cuanto han tenido ocasión de quedarse con lo que no es suyo lo han hecho, y se ha acabado la incómoda situación de que nos hagan sentirnos culpables a los que hemos tenido antes que ellos la ocasión de robar.
Y es que no roba el que quiere sino el que puede y los podemitas pueden hacerlo, y lo hacen, en cuanto los han dejado meter mano en bolsillo ajeno.
Si es consuelo de tontos el mal de muchos, el mal de todos es reconfortante porque nadie se da cuenta de que es manco si a todos nos falta un brazo.
Y los de Podemos, que presumían de que eran los únicos políticos españoles honrados, en cuanto han tenido ocasión robar lo han hecho.
Porque, ¿qué es la honestidad, al fin y al cabo? La condición pasajera que acaba en cuanto se presenta la ocasión propicia para ser un sinvergüenza.

sábado, 5 de noviembre de 2016

LAS ELECCIONES AMERICANAS



A los españoles nos entusiasma alardear de que somos raros y de que como España (y en consecuencia los estabulados en España, que somos los españoles), “no hay ná”.
Pues miren ustedes a los norteamericanos: la señora consentidora de las veleidades de su marido quiere ganarle las elecciones presidenciales a un individuo que también las tuvo.
Con una diferencia de matiz: el ciudadano que quiere quitarle a mistress Clinton la Casa Blanca acometía sus escarceos donde y cuando la ocasión se le presentara mientras que Bill Clinton escogía para las suyas la propia Casa Blanca.
Otra rareza, o peculiaridad de los americanos: dicen que Donald Trump malquiere a los negros aunque su Partido Republicano se echó y ganó una guerra civil a los demócratas, que eran los que esclavizaban a los negros en los Estados del Sur.
Otra más: mientras que los americanos de las ebullentes y adineradas metrópolis de las costas oriental y occidental de los Estados Unidos se sienten representados por la Clinton, los del Centro y del Sur (la América Genuina y más pobre) prefieren al tosco Trump, ese que cae en la tentación en cuanto la tentación lo tienta.
¿Pronóstico? Ganara el que más votos electorales acumule y, para los que todavía no tenemos pasaporte norteamericano, tanto dará que sea el uno como la otra.
Con el que o con la que gane nos conviene llevarnos bien y evitar que se enfade y nos tome tirria.

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL GOBIERNO



Después de un año de apacible tranquilidad en el que a la fiera que es el gobierno le habían limado los colmillos para legislar (que es como los gobiernos trocean y devoran a los ciudadanos), ya ha recuperado toda su capacidad depredadora.
¿Es para entristecerse, para alegrarse?
Es para echarse a temblar y, al que lo dude, no tiene más que esperar a que éste gobierno que hoy juró sus cargos presente los presupuestos generales del Estado, la sentencia en que apoya su facultad de quitarle a la gente la mitad de lo que haya ganado.
Éste gobierno que ya está capacitado para funcionar gobernando, a los que pertenecen a, o simpatizan con el Partido Popular les pareció bien o muy bien en cuanto se anunció,  y mal o muy mal a los que no pueden ver ni en pintura al Partido Popular ni a su Mariano Rajoy.
Nada más anunciarse la composición del gabinete, las radios y televisiones, que para eso están, se apresuraron a solicitar la opinión de los opinantes, todos ellos concernidos a favor o en contra de los nuevos ministros.
Uno de los entrevistados, de color ideológico rojo carmesí, fue el que dio la opinión contraria más sorprendente de todas las que oí: no le gustaba el nuevo gabinete “porque no representa a la mayoría social”.
Me gustó porque su declaración coincide con lo que yo pienso de esto de la democracia: las elecciones que al ganarlas reiteradamente le permitieron a Rajoy acceder a la presidencia del gobierno expresan lo que los políricos y sus achichincles han inducido a pensar a los votantes, no lo que los votantes piensen, si es que piensan.

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿ROBAN SOLO LOS DE DERECHAS?



Va siendo menester que los de derechas, que creemos que todos somos diferentes, le demos la razón a los rojos, que se empeñan en que todos somos iguales.
Como para muestra basta un botón, ahí está el caso de Ramón Espinar, el niño rojo de padre “tarjetablack-habiente” que se portó como si fuera un explotador capitalista de la derecha más derechona.
(Los de derechas (que lo somos porque estamos convencidos de que cada uno ocupa en la sociedad humana la función y el status que su esfuerzo le haya merecido) estamos desolados.
Si somos de derechas porque robamos lo que esté al alcance de nuestra mano, ¿por qué el niño de Espinar es de la izquierda más justiciera y no de la derecha más rapaz?
¿Será que el gen de la honestidad y el de la sinvergonzonería se hereda de los padres, y todos estamos predestinados a ser granujas o decentes por herencia genética?
Si así fuera, todavía tiene la humanidad posibilidad de regenerarse: basta con que a los Espinares los reclasifiquen como de derechas o con que se renuncie a ese camelo de que los de derechas roban a los de izquierdas porque cada cual es como es.
Sería una conclusión tan revolucionaria que los revolucionarios de izquierdas se quedarían sin argumentos porque sería admitir que todos somos diferentes porque no todos somos iguales.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LAS REVÁLIDAS



Uno, que en sus días de hace más de medio siglo las superó, recuerda las reválidas como unos exámenes especiales porque un tribunal distinto del maestro que decidía si pasabas o no de curso tenía capacidad para juzgar si merecías  pasar de un ciclo a otro superior.
Es decir: en los exámenes de fin de curso era tu maestro el que decidía si estabas o no preparado para pasar al curso siguiente.
En las reválidas se evaluaba si el maestro había enseñado al alumno con la eficacia requerida, durante los dos o cuatro cursos anteriores.
En definitiva, las reválidas tasaban a alumno y maestro mientras que en los exámenes de fin de curso el maestro calificaba tanto su propia labor pedagógica como la aptitud del alumno.
Para la casi totalidad de los alumnos y sus padres, cuya preocupación inmediata pero equivocada es pasar de curso, las reválidas son un obstáculo que establecía la diferencia entre alumnos aplicados y los que no lo habían sido.
La reválida es, ni más ni menos, una prueba enjuiciada por neutrales que deciden si el maestro y su alumno,(tanto uno como el otro) impartieron o asimilaron los conocimientos requeridos para hacer frente a otros más complejos.
Y ese es el gran debate que se esconde tras la algarabía de las reválidas: si todos los alumnos son tan iguales entre sí como los maestros son iguales entre ellos.
Como desde hace unas décadas, se ha optado por la igualdad, pero igualando por abajo, no por arriba.
Cosas de España y de lo que aquí se llama educación y no instrucción académica, porque la primera se adquiere en la casa de cada uno y la imparten sus padres y la segunda en las escuelas.