sábado, 14 de octubre de 2017

AMOR Y CONVENIENCIA

Si se diferenciara  realmente el catalán de otros pueblos vecinos habría que reconsiderar la convicción de que la informática y su universalización del conocimiento han eliminado las barreras que hasta ahora separaban a los pueblos.
¿Conocerse mejor acerca, o distancia?
Seguramente lo segundo porque es difícilmente imaginable que la región pakistaní de Azad provoque un conflicto parecido al resto de España como el que le plantea Cataluña, una región española.
El divorcio de España que los separatistas catalanes proponen habría sido innecesario sin convivencia previa.
Jean Paul Juncker, el presidente de la Comisión Europea lo sabe porque le consta que el divorcio entre parejas casadas se contagia imparablemente a hombres y mujeres que atraviesen dificultades en sus matrimonios.
“No quiero una Cataluña independiente”, dijo. “Otros harían lo mismo”.
Esos otros a los que se refería son, naturalmente, los territorios y regiones que fueron independientes unos de otros hasta que la conveniente afinidad los empujó al matrimonio por intereses compartidos que son todas las actuales naciones europeas.

¿El de Cataluña sería un divorcio porque se mustió el amor,  o porque los intereses de uno de los que formaban la pareja lo seduce más que seguir casado?

viernes, 13 de octubre de 2017

QUERELLA CONTRA EL FRANQUISMO



El tiempo, que es un regalo que los dioses hacen al hombre con prodigalidad, debería emplearlo el hombre con tacañería.
No es así, por lo menos no lo es para los concejales del Ayuntamiento de Madrid, a los que se les ha ocurrido querellarse contra el franquismo.
Es como quejarse de la pertinaz sequía que asola en estos dias los campos de España cuando los campos de España se aneguen por las futuras lluvias.
¿Se habrían atrevido los concejales de Madrid a querellarse contra el franquismo, si hubieran disfrutado en vida de Franco de las prebendas de las que se lucran medio siglo después de la muerte de Franco?
Es evidente que, pese a dogmas religiosos que lo proclamen como posible, es poco probable que un muerto, si está muerto de verdad, reanude la vida que perdió.
Evidentemente, el de la resurrección de la carne no es un dogma en el que los concejales de Madrid crean.
Si tuvieran la menor sospecha de que Franco pudiera resucitar no se atreverían a querellarse contra el franquismo.
Serán unos aprovechados y hasta unos sinvergüenzas, pero los concejales de Madrid no son tontos.
Alancean al moro solo después de comprobar la autenticidad del certificado de defunción del moro.

jueves, 12 de octubre de 2017

INDEPENDENCIA INEVITABLE

La invocación del artículo 155 de la Constitución Española puede que no frene, sino que aplace por unos meses, la secesión de la región catalana.
Volverá la normalidad alterada por la declaración de independencia cuando se convoquen y celebren elecciones autonómicas en Cataluña.
En ese momento, ¿habrán despertado de su letargo los partidarios catalanes de que Cataluña siga unida a España, o el ansia separatista de los independentistas se habrá recrudecido?
La experiencia pasada facilita el pronóstico: de esas elecciones que cierren el período de excepcionalidad abierto por el artículo 155 de la Constitución española, brotará reforzado el separatismo catalán.
¿Qué hará entonces el gobierno de España?
¿Repetirá una y otra vez la invocación al 155 para la suspensión temporal de los derechos concedidos a la Comunidad Autónoma de Cataluña o se resignará a su inevitable independencia?
Será una muerte, la de España, programada en la Constitución del año 1978, en la que se repartió el poder, que solo uno había ejercido, entre los muchos que querían heredarlo.

Pobre cadáver de España, enjambrado de buitres carroñeros que se disputan los restos que dejó el felino que lo había cazado.

martes, 10 de octubre de 2017

LO DE LAS AUTONOMIAS



Son, al parecer, 17 las comunidades autónomas españolas a las que, si se añaden Ceuta y Melilla, se elevan a 19 las posibilidades de que lo de Cataluña se repita.
Y lo peor: que tengan el capricho de escindirse sucesivamente y no todas al mismo tiempo.
Aterrador futuro.
Si los españoles se obnubilaran por turno tanto como se han enajenado por la de Cataluña, ¿qué forma de vivir será ésta que nos aguarda a los españoles?
Una vida que apetece poco ser vivida.
Es más que necesario, urgente, rescatar de la historia la normalidad bélica española en la que solo dos bandos se enfrentaban.
También acabar con las autonomías serviría.
No necesariamente sería una vida aburrida.
Podrían los españoles disentir en asuntos de más enjundia: Real Madrid o Barcelona, Belén Esteban o Campanario o incluso Messi o Cristiano (Ronaldo, desde luego).
“Paulo maiora canamus”, recomendaba Virgilio y que quiere decir “dejémonos de chorradas y hablemos de cosas serias”.

lunes, 9 de octubre de 2017

FANFARRON




Como al valentón del soneto con estrambote de Cervantes le va a ocurrir, en el mejor de los casos, al fanfarrón Puigdemont:
“Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada”.
¿Tanto rugir como león para acabar huyendo con el rabo entre las patas como perro ladrador, que suele ser poco mordedor?
Qué pena, penita pena la del empresario periodístico subvencionado que durante un tiempo fue subvencionador de empresarios periodísticos…
   No fue efímera su gloria. Ni siquiera hemísfera, porque no alumbro ni deslumbró a la minúscula mitad del globo catalán.
En su obnubilación mayestática, el que nació planeta destinado a girar alrededor  de la estrella que lo ilumina se sintió el sol que irradia luz a los satélites catalanes.
Pobre e iluso Satanás que en un rapto de megalomanía se empecinó en mandar a los que había nacido para obedecer.
“Inclina tu frente, altivo Sicambro: adora lo que quemaste y quema lo que adoraste”.
Y que la historia te sea piadosa y te ignore.


domingo, 8 de octubre de 2017

QUE LA HISTORIA LOS IGNORE



En su lengua acadia lo llamaban Asurbanipal y en el latín de los romanos lo conocían por Sardanápalo.
Como la historia se nutre a veces de la mitología, hay quien sostiene que Asurbanipal y Sardanápalo eran hermanos y que, mientras el primero reinaba con prudencia y mesura en Babilonia, el segundo tiranizaba Nínive y, en una nueva edición del eterno duelo entre el mal y el bien, el pleito acabó en guerra.
Mi amigo y colega santacrucino Jose Quiroga, al primero que oí referenciar a Sardanápalo, lo usaba para calificar al más bárbaro nacido de mujer, el hombre que solo tiene de humano el aspecto.
Eugene Delacroix, que pintó el retrato del fin de Sardanápalo que exhibe el museo parisino del Louvre, describe la escena: 
“Los rebeldes asediaron su palacio... Acostado en una magnífica cama, en la cima de una inmensa hoguera, Sardanápalo da la orden a sus eunucos y a los oficiales de palacio de degollar sus mujeres, sus pajes, hasta sus caballos y sus perros favoritos; ninguno de los objetos que habían servido a sus placeres debían sobrevivir”.
Como moraleja de toda controversia épica entre la bondad identificada con un personaje y la maldad en su antagonista, hasta la riña de corrala que es esta desavenencia de Cataluña con el resto de España requiere un bueno y un malo para que los historiadores la narren.
Y ahí está el problema.
¿Es lo suficientemente bueno Mariano Rajoy para que al díscolo Puigdemont le corresponda pasar a la Historia como el malo?
En justicia a sus méritos, lo más acertado para los que escriban la historia española de estos días sería ignorarlos, como si nunca hubiera existido ninguno de los dos.

jueves, 5 de octubre de 2017

JUSTIFICACION POR EL ÉXITO







El éxito es la consecución del fin propuesto mediante los recursos empleados para lograrlo.
Un suponer: el referendum que la Generalidad catalana montó para lograr la independencia de España de esa todavía región española.
Si el gobierno de Carlos Puigdemont, que urdió el referendum para escindir Cataluña del resto de España lograra ese propósito, habrá alcanzado el éxito que buscaba.
Si Cataluña siguiera formando parte del territorio del que Puigdemont quería escindirla, su referendum será un fracaso.
Ni leyes, ni moral ni pamplinas.
En el descarnado negocio de la política el éxito es el fin que determina si los medios para alcanzarlo fueron justos o injustos.
El que gane tiene el privilegio de reordenar las prioridades éticas y al que pierda no le queda más remedio que el de acatar, de buena o mala gana, lo que el que haya ganado disponga.
Al que consiga su propósito en la disputa política, su victoria le da derecho a reordenar las prioridades legales adecuándolas a los procedimientos que empleó para ganar.
¿Y qué debe hacer el que pierda?
Simular que acepta la nueva situación, sin por eso dejar de conspirar soterradamente con otros descontentos para, cuando la ocasión sea propicia, ilegalizar las leyes que lo obligaron a acatar.