lunes, 2 de noviembre de 2015

DIA DE LOS DIFUNTOS



Este dia de los fieles difuntos nos hace añorar a los que todavía no lo somos  el esplendor de la primavera  y la plenitud del verano.
Al contemplar cómo los árboles se desnudan y los prados se amustian, nos tienta a los humanos la pretensión de que el pasado fue mejor que el presente.
Tan falso como que el hombre es dueño de la tierra que habita. El hombre, vivo o muerto, es propiedad de la tierra que  pisa o en la que reposa eternamente.
Algunos de los niños que en éstas fechas estrenaban en su visita al cementerio el jersey de lana que su madre les había tejido durante el verano,  reciben ahora en el cementerio la visita ritual de sus nietos. 
Visten los nietos de los abuelos de ayer ropa comprada en tiendas  trasnacionales y elaborada con fibras artificiales, pero con el tiempo  también a ellos los visitarán sus nietos.
Solo la tierra es esencialmente inmutable aunque su configuración orográfica y la vegetación que la reviste sean distintas.
¿Y qué es el hombre que la transforma, la tortura, y la explota?
Simplemente, una consecuencia telúrica más de la imparable mutación de la tierra.

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