Si alguna vez deja de ser Pesidente, una España sin José Luis Rodríguez será un país mejor gobernado, pero mucho menos divertido.
Y no serán solo los españoles los privados de la sonrisa que las ocurrencias de Zapatero les tienen garantizadas, porque el mundo entero caerá en un estado de melancolía, si su troupe de Chavez, Ortegas, Zelayas o Morales abandonan también el show business.
¿Quién alegrará la sórdida existencia de los piratas somalíes sin un Zapatero que les arranque la carcajada y mitigue su pobreza?
¿Y qué derecho tienen los españoles a privar a los circunspectos ingleses de la sonrisa sarcástica con que le dieron la razón cuando el presidente del gobierno de un país, que en tiempos les disputó el mundo, confundió la señal internacional usada en prácticas de tiro con la bandera de España?
Una vez más, España está marcada por el Destino.
Durante ocho siglos sirvió España de trinchera contra la morisma, sus barcos surcaron mares nunca antes navegados, sus descubridores ensancharon el horizonte hasta demostrar la redondez de la tierra, sus misioneros iluminaron con la Fe las tinieblas del paganismo y combatieron con la palabra y con las armas la herejía protestante.
Más recientemente, los españoles lograron que las cadenas del integrismo prevalecieran sobre las disolutas ideas de la razón que pretendían imponer las armas napoleónicas, y derrotaron a la tenebrosa conspiración de liberalismo, capitalismo, comunismo, judaísmo y masonería.
Eran tareas épicas en momentos heroicos que los españoles desempeñaron con estoicismo y generosidad.
El servicio que España debe rendir a la comedida Humanidad de hoy es hacerla olvidar sus obsesiones utilitarias encendiendo una sonrisa en su mirada cejijunta.
Como un servicio más a la Humanidad, España debe conservar a José Luis Rodríguez Zapatero en la Presidencia de su Gobierno.
Es la misión que el Destino ha asignado en éstos momentos a España.
sábado, 21 de noviembre de 2009
jueves, 19 de noviembre de 2009
NI EN LOS PUEBLOS HAY PUDOR
Si algún escéptico necesita una prueba empírica del cambio radical que las costumbres de los españoles han experimentado en los últimos años, que salga del bullicio babilónico de la ciudad y vuelva a la mesurada apacibilidad de un pueblo.
Mucho antes del apostolado gubernamental para la correcta autosatisfacción personal, e incluso antes de que la minifalda dejara ver lo que solo imaginar era pecado, el pudor y el recato eran normas de conducta obligada en los pueblos de España.
Ya no.
La semana pasada, por una de las calles de uno de esos pueblos en los que hasta hace no mucho tiempo se ocultaba a los ojos concupiscentes lo que pudiera excitar la lascivia, presencié lo que, en mi infancia, no pude fantasear que llegaría a ver:
Pasaron ante mí indiferentes, bamboleando las protuberancias que acreditaban su condición de hembras, sin sujetador que ocultara a la vista de los machos lo que la naturaleza les dio para enardecer en la intimidad instintos impuros.
A la vista del descaro exhibicionista de que fui involuntario testigo, evoqué un recuerdo de infancia en ese mismo pueblo.
Una opulenta rubia, con las mejillas arreboladas y el apetitoso cuerpo a medio ceñir por una bata guateada rosa, se encaraba a una multitud de vecinas que le afeaban su adulterio, y protegía al avergonzado amante que intentaba ocultarse tras una cortina.
--Yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana
Aquella heroica frase de la precursora de los tiempos actuales,que nadie entonces podía imaginar que llegarían, me volvieron a la memoria al ver pasar a las descaradas discípulas de Betty Friedan y Germaine Greer.
Las hembras seguidoras de braless mouvement de mi pueblo no alardeaban a gritos su desafio porque no podían hacerlo. Eran cabras.
Mucho antes del apostolado gubernamental para la correcta autosatisfacción personal, e incluso antes de que la minifalda dejara ver lo que solo imaginar era pecado, el pudor y el recato eran normas de conducta obligada en los pueblos de España.
Ya no.
La semana pasada, por una de las calles de uno de esos pueblos en los que hasta hace no mucho tiempo se ocultaba a los ojos concupiscentes lo que pudiera excitar la lascivia, presencié lo que, en mi infancia, no pude fantasear que llegaría a ver:
Pasaron ante mí indiferentes, bamboleando las protuberancias que acreditaban su condición de hembras, sin sujetador que ocultara a la vista de los machos lo que la naturaleza les dio para enardecer en la intimidad instintos impuros.
A la vista del descaro exhibicionista de que fui involuntario testigo, evoqué un recuerdo de infancia en ese mismo pueblo.
Una opulenta rubia, con las mejillas arreboladas y el apetitoso cuerpo a medio ceñir por una bata guateada rosa, se encaraba a una multitud de vecinas que le afeaban su adulterio, y protegía al avergonzado amante que intentaba ocultarse tras una cortina.
--Yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana
Aquella heroica frase de la precursora de los tiempos actuales,que nadie entonces podía imaginar que llegarían, me volvieron a la memoria al ver pasar a las descaradas discípulas de Betty Friedan y Germaine Greer.
Las hembras seguidoras de braless mouvement de mi pueblo no alardeaban a gritos su desafio porque no podían hacerlo. Eran cabras.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
EL ALAKRANA Y EL GOBIERNO
Hechos:
--2 de Octubre: El atunero español “Alakrana” es abordado y secuestrado mientras faenaba en el Océano Indico.
--15 de Octubre: Un portavoz de los secuestradores exige cuatro millones de dólares (2,7 millones de euros) para liberar al atunero y sus tripulantes.
--17 de Noviembre: Los piratas devuelven la libertad al barco y a sus tripulantes, tras cobrar 2,7 millones de euros (cuatro millones de dólares).
Preguntas:
1.-¿Para qué se implicó el gobierno español en el caso?
2.- ¿Para qué pagan los españoles impuestos a un gobierno que complica y no facilita la solución de los problemas?
--2 de Octubre: El atunero español “Alakrana” es abordado y secuestrado mientras faenaba en el Océano Indico.
--15 de Octubre: Un portavoz de los secuestradores exige cuatro millones de dólares (2,7 millones de euros) para liberar al atunero y sus tripulantes.
--17 de Noviembre: Los piratas devuelven la libertad al barco y a sus tripulantes, tras cobrar 2,7 millones de euros (cuatro millones de dólares).
Preguntas:
1.-¿Para qué se implicó el gobierno español en el caso?
2.- ¿Para qué pagan los españoles impuestos a un gobierno que complica y no facilita la solución de los problemas?
domingo, 15 de noviembre de 2009
LA DISCRECION DE DON MARIANO
Dice Don Mariano (Rajoy, naturalmente) que su Partido Popular está “en condiciones de gobernar este pais ahora mismo”. Seguramente por obvio, no dijo que a la disposición del PP a gobernar tendrá que aliarse la de los electores a votarlo.
Como todo se contagia menos lo bonito, Rajoy lanzó en Barcelona el latiguillo “es posible”, remedo del “yes, we can” de Barak Obama, como argumento de peso para que los españoles lo voten.
Y, ¿qué es posible bajo la lúcida jefatura del Presidente del Partido Popular para que, por arte de birilibirloque, éste pais salga del atolladero en que lo han metido los socialistas y recupere la senda de la felicidad?
Para Rajoy, es posible:
--Mantener los niveles de bienestar
--Que los jóvenes recuperen la esperanza de vivir mejor que sus padres.
--Que los empresarios recuperen la ilusión de emprender nuevos proyectos.
--Que quienes carecen de empleo tengan un horizonte más amplio que el subsidio de paro.
Pero, ¿cómo?
La fórmula del bálsamo de Fierabrás no la reveló Rajoy, no se sabe si porque la ignora o para que no la copien los socialistas.
Para decir lo que dijo en Barcelona, habría bastado que proclamara vigente el artículo sexto del capítulo segundo de La Pepa, la Constitución de Cádiz: “El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y, asimismo, el ser justos y benéficos”.
Los que no votamos ni aunque nos paguen al contado al depositar la papeleta vamos a seguir absteniéndonos aunque Rajoy se decida a compartir con los electores el secreto que tan bien guarda sobre lo que piensa hacer en caso de que algún dia gane las elecciones porque las pierdan los socialistas.
Pero me temo que, ni siquiera los que no se han librado todavía del vicio de votar van a creer que Rajoy es la solución, a menos que deje de ser tan discreto como hasta ahora sobre lo que piensa hacer cuando gobierne, si algún día gobierna.
¿No lo habrá dicho hasta ahora por discreción, o porque no lo sabe?
Como todo se contagia menos lo bonito, Rajoy lanzó en Barcelona el latiguillo “es posible”, remedo del “yes, we can” de Barak Obama, como argumento de peso para que los españoles lo voten.
Y, ¿qué es posible bajo la lúcida jefatura del Presidente del Partido Popular para que, por arte de birilibirloque, éste pais salga del atolladero en que lo han metido los socialistas y recupere la senda de la felicidad?
Para Rajoy, es posible:
--Mantener los niveles de bienestar
--Que los jóvenes recuperen la esperanza de vivir mejor que sus padres.
--Que los empresarios recuperen la ilusión de emprender nuevos proyectos.
--Que quienes carecen de empleo tengan un horizonte más amplio que el subsidio de paro.
Pero, ¿cómo?
La fórmula del bálsamo de Fierabrás no la reveló Rajoy, no se sabe si porque la ignora o para que no la copien los socialistas.
Para decir lo que dijo en Barcelona, habría bastado que proclamara vigente el artículo sexto del capítulo segundo de La Pepa, la Constitución de Cádiz: “El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y, asimismo, el ser justos y benéficos”.
Los que no votamos ni aunque nos paguen al contado al depositar la papeleta vamos a seguir absteniéndonos aunque Rajoy se decida a compartir con los electores el secreto que tan bien guarda sobre lo que piensa hacer en caso de que algún dia gane las elecciones porque las pierdan los socialistas.
Pero me temo que, ni siquiera los que no se han librado todavía del vicio de votar van a creer que Rajoy es la solución, a menos que deje de ser tan discreto como hasta ahora sobre lo que piensa hacer cuando gobierne, si algún día gobierna.
¿No lo habrá dicho hasta ahora por discreción, o porque no lo sabe?
viernes, 13 de noviembre de 2009
EL CONVENIENTE FRAUDE DEL PARO
Se escandalizan porque la Junta de Andalucía declara ocupados a 200.000 inscritos en cursos de capacitación profesional y no les importa que, en cuanto reciben el certificado de inscripción que les permite cobrar el subsidio de desempleo, trabajen clandestinamente en chapuzas.
Lo de los falsos empleados es un escándalo, pero no más estrepitoso que el del número de andaluces que obtienen ingresos por trabajos no declarados a la Seguridad Social.
En el fraude del paro y del subsidio por desempleo son tan culpables los trabajadores como los empresarios. Como Sor Juana Inés de la Cruz dijo de la prostitución, unas “ pecan por la paga y otros pagan por pecar”.
La prostitución del desempleo es ya una pandemia en Andalucía. Unicaja pronosticaba en Julio que, a finales de éste año, habrá en Andalucía 1.200.000 parados, y algo menos de 3.100.000 andaluces trabajando. Uno de cada tres andaluces en edad laboral estará en paro.
Eso es lo que se lee, porque lo que se percibe viviendo aquí es diferente. Te topas con más personas cobrando por trabajar que sobreviviendo del subsidio por no encontrar empleo.
Abundan en Andalucía los trabajadores con síndrome demonopático, que evidencian su doble personalidad como parados oficiales subsidiados y como empleados clandestinos asalariados.
La hija psicóloga de un amigo mío imparte clases en Sevilla en una empresa a los inscritos en cursos de capacitación financiada con fondos europeos. Solo media docena de los 40 o 45 inscritos aparecen regularmente. Su ausencia es tan pertinaz como la de los inspectores que deberían fiscalizar los programas.
En la misma Sevilla, en una empresa de actividad tan moderna como la publicidad, los gerentes advirtieron no hace un mes que solo tres o cuatro de la docena de empleados podían abrir la puerta, por si quien llamara fuera un inspector de trabajo.
Ninguno de los que no podían abrir protestaron ni mostraron la menor extrañeza. Una de las vedadas, con responsabilidad y salario de jefatura, era una de las que no podía abrir porque cobra desempleo.
Estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo de Abril de éste año cifraban en 1.241.573 los andaluces demandantes de empleo de los que 794.054 estaban registrados en las oficinas de paro, requisito imprescindible para aspirar al subsidio de desempleo.
Es evidente que si los datos del paro fueran determinantes del bienestar de los andaluces, ésta sería una tierra fértil ocupada por una población depauperada, pero no lo parece.
Los andaluces trabajan aunque, del estado de bienestar que se financia con los impuestos, prefieren formar parte como beneficiarios y no como contribuyentes quizá porque no consideren que el estado sea suyo plenamente.
El dinero que cuesta al Estado subvencionar el paro ficticio o real de los andaluces es un daño insignificante, comparado con la degradación moral de acostumbrarlos a que su bienestar no depende de su esfuerzo personal.
Los que pilotan el estado lo saben. En 1984, en una conversación en La Moncloa, ya Felipe González identificaba el fraude del paro en Andalucía como uno de los más graves problemas de su gobierno que, durante lo que restaba del suyo, a lo largo del de su sucesor José María Aznar y en lo que va del de Zapatero se ha agravado en vez de mitigarse.
Si el fraude del paro sigue, será porque a los políticos les conviene más mantenerlo que remediarlo.
Lo de los falsos empleados es un escándalo, pero no más estrepitoso que el del número de andaluces que obtienen ingresos por trabajos no declarados a la Seguridad Social.
En el fraude del paro y del subsidio por desempleo son tan culpables los trabajadores como los empresarios. Como Sor Juana Inés de la Cruz dijo de la prostitución, unas “ pecan por la paga y otros pagan por pecar”.
La prostitución del desempleo es ya una pandemia en Andalucía. Unicaja pronosticaba en Julio que, a finales de éste año, habrá en Andalucía 1.200.000 parados, y algo menos de 3.100.000 andaluces trabajando. Uno de cada tres andaluces en edad laboral estará en paro.
Eso es lo que se lee, porque lo que se percibe viviendo aquí es diferente. Te topas con más personas cobrando por trabajar que sobreviviendo del subsidio por no encontrar empleo.
Abundan en Andalucía los trabajadores con síndrome demonopático, que evidencian su doble personalidad como parados oficiales subsidiados y como empleados clandestinos asalariados.
La hija psicóloga de un amigo mío imparte clases en Sevilla en una empresa a los inscritos en cursos de capacitación financiada con fondos europeos. Solo media docena de los 40 o 45 inscritos aparecen regularmente. Su ausencia es tan pertinaz como la de los inspectores que deberían fiscalizar los programas.
En la misma Sevilla, en una empresa de actividad tan moderna como la publicidad, los gerentes advirtieron no hace un mes que solo tres o cuatro de la docena de empleados podían abrir la puerta, por si quien llamara fuera un inspector de trabajo.
Ninguno de los que no podían abrir protestaron ni mostraron la menor extrañeza. Una de las vedadas, con responsabilidad y salario de jefatura, era una de las que no podía abrir porque cobra desempleo.
Estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo de Abril de éste año cifraban en 1.241.573 los andaluces demandantes de empleo de los que 794.054 estaban registrados en las oficinas de paro, requisito imprescindible para aspirar al subsidio de desempleo.
Es evidente que si los datos del paro fueran determinantes del bienestar de los andaluces, ésta sería una tierra fértil ocupada por una población depauperada, pero no lo parece.
Los andaluces trabajan aunque, del estado de bienestar que se financia con los impuestos, prefieren formar parte como beneficiarios y no como contribuyentes quizá porque no consideren que el estado sea suyo plenamente.
El dinero que cuesta al Estado subvencionar el paro ficticio o real de los andaluces es un daño insignificante, comparado con la degradación moral de acostumbrarlos a que su bienestar no depende de su esfuerzo personal.
Los que pilotan el estado lo saben. En 1984, en una conversación en La Moncloa, ya Felipe González identificaba el fraude del paro en Andalucía como uno de los más graves problemas de su gobierno que, durante lo que restaba del suyo, a lo largo del de su sucesor José María Aznar y en lo que va del de Zapatero se ha agravado en vez de mitigarse.
Si el fraude del paro sigue, será porque a los políticos les conviene más mantenerlo que remediarlo.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
LA MADRASTRA DE EL CORDOBES
Que dieran el nombre del Padre de la Patria Andaluza Blas Infante a una de sus avenidas era inevitable, que bautizaran como Antonio Gala al Instituto de Enseñanza Media, irremediable y que llamaran Carlos Cano a una de sus calles, inapelable.
Prohombres ilustres los tres, a los que las autoridades de Palma del Río agradecieron lo mucho que hicieron por universalizar el nombre de la ciudad, honrando con sus nombres puntos destacados de la toponimia local.
Pero el nombre de ese pueblo del Valle Medio del Guadalquivir, ¿no fue Manuel Benítez “El Cordobés” el que lo dio a conocer en todo el mundo?
Así fue, y como de bien nacidos es ser agradecidos, el nombre de Manuel Benítez “El Cordobés” figura en el callejero local, en un barrio todavía en construcción, donde el casco urbano se funde con el campo.
Las calles del barrio fronterizo llevan nombres de toreros locales: Palmeño, Pedrin Benjumea, Vicente Linares y los picadores hermanos Sánchez, en una fraternidad igualitaria sin consideración a las broncas o aplausos que cosecharon.
Es un ejemplo patético de la caducidad de la gloria por la que se jugaron la vida porque el barrio a cuyas calles han dado sus nombres está mas cerca del cementerio que del centro urbano, donde residen quienes parecen querer olvidar que se atrevieron y arriesgaron en lugar de resignarse y someterse, como ellos, al anonimato.
El último alcalde de la dictadura, en un letrero que daba la bienvenida y despedía a los viajeros, les avisaba en un cartel que Palma del Río era “Cuna de Grandes toreros”.
Era una manera tópica de decir que eran hijos del pueblo los que hacían que su nombre se hiciera popular fuera de sus límites, y no mentía.
Habría faltado a la verdad si hubiera dicho que ´Palma del Río era la ciudad madre de Manuel Benítez “El Cordobés” porque, por el poco aprecio que le demuestra, es más bien la madrastra del torero que dio a conocer su nombre en todo el mundo.
Prohombres ilustres los tres, a los que las autoridades de Palma del Río agradecieron lo mucho que hicieron por universalizar el nombre de la ciudad, honrando con sus nombres puntos destacados de la toponimia local.
Pero el nombre de ese pueblo del Valle Medio del Guadalquivir, ¿no fue Manuel Benítez “El Cordobés” el que lo dio a conocer en todo el mundo?
Así fue, y como de bien nacidos es ser agradecidos, el nombre de Manuel Benítez “El Cordobés” figura en el callejero local, en un barrio todavía en construcción, donde el casco urbano se funde con el campo.
Las calles del barrio fronterizo llevan nombres de toreros locales: Palmeño, Pedrin Benjumea, Vicente Linares y los picadores hermanos Sánchez, en una fraternidad igualitaria sin consideración a las broncas o aplausos que cosecharon.
Es un ejemplo patético de la caducidad de la gloria por la que se jugaron la vida porque el barrio a cuyas calles han dado sus nombres está mas cerca del cementerio que del centro urbano, donde residen quienes parecen querer olvidar que se atrevieron y arriesgaron en lugar de resignarse y someterse, como ellos, al anonimato.
El último alcalde de la dictadura, en un letrero que daba la bienvenida y despedía a los viajeros, les avisaba en un cartel que Palma del Río era “Cuna de Grandes toreros”.
Era una manera tópica de decir que eran hijos del pueblo los que hacían que su nombre se hiciera popular fuera de sus límites, y no mentía.
Habría faltado a la verdad si hubiera dicho que ´Palma del Río era la ciudad madre de Manuel Benítez “El Cordobés” porque, por el poco aprecio que le demuestra, es más bien la madrastra del torero que dio a conocer su nombre en todo el mundo.
lunes, 9 de noviembre de 2009
A PROPOSITO DEL "ALAKRANA"
--Si no lo deja utilizar contra los piratas todos los medios de que dispone, ¿para qué envía el gobierno un barco de guerra a los caladeros donde faenan atuneros españoles?
--Si el gobierno no estaba seguro de poder enjuiciar a los piratas, ¿por qué permitió que los apresaran?
--Si gastó un dineral para traer a España a los piratas, ¿por qué se va a gastar otro dineral en devolverlos?
--Si el gobierno fuerza a la Justicia a ceder ante el chantaje de los piratas, ¿cederá a chantajes similares de otros delincuentes?
--Si el gobierno de Somalia no controla a los piratas, ¿por qué negocia el gobierno con el primer ministro somalí?
--Si la justicia es independiente del Ejecutivo, ¿por qué fuerza el gobierno a los jueces a extraditar a los piratas?
--Si la extradición que se está negociando es un subterfugio para que los piratas recobren la libertad, ¿por qué no los deja el gobierno libres en España para que, si quieren regresar junto a sus secuaces, paguen de su bolsillo el viaje de vuelta?
--Si no se percata de las cuchufletas que está provocando con su ridículo manejo del caso “Alakrana”, ¿por qué se empeña el gobierno en que lo tomen en serio?
--Si el gobierno reclama en nombre del Estado el monopolio del uso de la fuerza, ¿por qué la usa solamente contra quienes admiten ese derecho y cede frente a quienes lo rechazan?
--Si el gobierno emplea la fuerza contra quien no le hace falta, ¿qué falta le hace el costoso aparato represivo del que dispone para imponer la ley?
--Si el gobierno impone su autoridad a quienes la aceptan y se inhibe frente a quienes la rechazan, ¿no sería más conveniente rechazar que apoyar al gobierno?
--Si el gobierno no estaba seguro de poder enjuiciar a los piratas, ¿por qué permitió que los apresaran?
--Si gastó un dineral para traer a España a los piratas, ¿por qué se va a gastar otro dineral en devolverlos?
--Si el gobierno fuerza a la Justicia a ceder ante el chantaje de los piratas, ¿cederá a chantajes similares de otros delincuentes?
--Si el gobierno de Somalia no controla a los piratas, ¿por qué negocia el gobierno con el primer ministro somalí?
--Si la justicia es independiente del Ejecutivo, ¿por qué fuerza el gobierno a los jueces a extraditar a los piratas?
--Si la extradición que se está negociando es un subterfugio para que los piratas recobren la libertad, ¿por qué no los deja el gobierno libres en España para que, si quieren regresar junto a sus secuaces, paguen de su bolsillo el viaje de vuelta?
--Si no se percata de las cuchufletas que está provocando con su ridículo manejo del caso “Alakrana”, ¿por qué se empeña el gobierno en que lo tomen en serio?
--Si el gobierno reclama en nombre del Estado el monopolio del uso de la fuerza, ¿por qué la usa solamente contra quienes admiten ese derecho y cede frente a quienes lo rechazan?
--Si el gobierno emplea la fuerza contra quien no le hace falta, ¿qué falta le hace el costoso aparato represivo del que dispone para imponer la ley?
--Si el gobierno impone su autoridad a quienes la aceptan y se inhibe frente a quienes la rechazan, ¿no sería más conveniente rechazar que apoyar al gobierno?
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