miércoles, 26 de julio de 2017

EL AMOR A LA PATRIA




¿Cuántos de los que se ufanan de su amor a España han tenido la posibilidad técnica y legal  de cambiar su pasaporte español por el de otro pais?
Si no han podido optar no pudieron decidir,  por lo que ese amor a su Patria no pasa, chispa más o menos, de la preferencia por las papas fritas del que únicamente papas fritas ha comido.
Así que el patriotismo es un sentimiento inducido en el supuesto patriota para poder manipularlo más cómodamente en momentos de enajenación patriótica.
Hay exaltados que hasta se proclaman dispuestos a morir por su Patria.
¿Qué le aprovecha a la Patria que muera por ella?
¿No le sería de más provecho a la Patria por la que se dice dispuesto a morir que mate al enemigo declarado de su Patria?
Da la impresión de que eso de la Patria es como el perejil que enriquece todas las salsas, o como la llave inglesa, que aprieta o afloja cualquier tornillo.
La conclusión de todo eso no puede ser otra de que la palabra “patria” es como la palabra “cosa”, la más utilizada en las conversaciones en las que se hable de todo para no decir nada.


martes, 25 de julio de 2017

LA REVOLUCION BALEAR



Imperceptiblemente, porque no hay por ahora cañonazos, se está librando una nueva guerra civil en España para que los que la ganen empeoren la España de los que la pierdan.
Más que una guerra simple y limpia, es ésta una revolución sutil y ponzoñosa: no habrá vencedores ni vencidos porque los que la están ganando acabarán mandando no en un país, sino en un manicomio.
Como todas, ésta revolución entra también de este a oeste y, cuando fatalmente triunfe, será inevitable añorar los tiempos prerrevolucionarios.
Asi pasó cada vez que, como los griegos, los romanos o los musulmanes, alteraron para envilecerla la plácida manera de vivir de los nativos, los cándidos y sentimentales iberos.
Del este, también, viene la nueva revolución destinada a erradicar lo que todavía sobrevivía de la esencia de España: las corridas de toros.
Las Islas Baleares se empinan sobre el mar Mediterráneo, al este de España por lo que la revolución que de allí llegue tiene garantías de extenderse hacia el Oeste, hacia la España continental.
Cuando se implante en toda España la revolución nacida y procedente del revolucionario este español, éstos tiempos de ahora que nos parecen aciagos los recordaremos como una edad idílica.
Imagínense: ¿Cuál es el paradigma, de la forma de entender la vida de la España actual y pasada?
Las corridas de toros, sin duda, en las que hombre y fiera luchan por sobrevivir con armas diferentes pero igual de letales: el toro con los sables de sus cuernos y el torero con la espada de su estoque.
Como todas las revoluciones, la balear se asienta en la falacia de suprimir los privilegios de los que manden para que los hereden los que aspiren a mandar.
A partir de ahora, a los toros de las corridas no se les podrá hacer sangrar y por consiguiente, darles muerte de una o varias estocadas.
Pero al toro no se le prohíbe que le de con sus defensas, que son sus cuernos con perdón, un viaje que despance o descorazone al torero.

lunes, 24 de julio de 2017

BAJO SOSPECHA



Los que tenemos edad para establecer la diferencia sabemos que cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Y es lógico porque en el pasado éramos jóvenes y en el presente somos viejos.
Como cada cual cuenta la feria según le haya ido, ¿qué penuria resulta agobiante para el que la afronta desde el vigor de la juventud y qué contratiempo no es tribulación en la vejez?
Y es que la desgracia y la felicidad son conceptos ambiguos y tan polivalentes como el número de individuos que los experimenten.
Un suponer: mandar a alguien a que le dieran por donde amarga el pepino era desearle una desgracia a muchos de los que ahora lo consideran una necesidad anhelada.
¿Y el prestigio social de los que tenían más de lo que necesitaban?
Antes eran la esperanza de los que nada tenían y de todo carecían.
Ahora son individuos en liberad condicionada al descubrimiento de indicios que despierten sospechas que conduzcan a su encarcelamiento por ladrones.
Y es que la gente normal, la que se dedique a profundizar en la metempsicosis, en la belleza de la fealdad o en la fealdad de la belleza, bailamos sobre un volcán a punto de erupción.
En cuanto no necesitemos a los que manden nos encarcelarán.
Y con lógica: el que no necesite al que esté mandando es porque complota para que manden otros.

domingo, 23 de julio de 2017

CRÍTICA Y DEMOCRACIA



La de recibir y difundir información y opiniones es uno de los derechos humanos, civiles, constitucionales, políticos o lo que sea que debe garantizar una sociedad moderna.
Pero, ¿sin límites en cuanto a la forma patriarcal, anónima, dictatorial o democrática en la que esa sociedad se haya estructurado?
Los expertos discrepamos pero coincidimos en que, si esa libertad es imprescindible en las dictaduras, puede que sea necesario, y hasta ineludible, limitar y hasta prohibir ese derecho en las democracias.
Pongamos un ejemplo para entendernos: los periódicos, los comentaristas de radio y hasta los tertulianos de las televisiones coinciden una vez más en que Mariano Rajoy es un Babieca.
Pues resulta que, como ese Babieca ocupa el cargo que detenta por delegación de los que en unas elecciones abiertas a todos lo prefirieron a otros adversarios, Rajoy sería la encarnación de los que lo eligieron, en realidad los babiecas por haberlo elegido.
¿Y criticar a un dictador también sería una desconsideración para los que, por asenso o consenso, le facilitaron el ejercicio de su tiranía?
Nada de eso. Al dictador se puede y se debe criticar.
¿Y por qué no se le critica?
Porque el dictador suele castigar la crítica encarcelando o fusilando a sus detractores y, evidentemente, se le debería criticar si el dictador no tuviera entre las prerrogativas de su dictadura encarcelar y hasta fusilar a los discrepantes.

sábado, 22 de julio de 2017

LOS ADOQUINES



“No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista”, sentencia el viejo refrán que invita a poner buena cara al mal tiempo.
Y, ¿recuerda alguien peores tiempos que éstos, en los que la democracia ha pasado de camino para llegar a la felicidad suprema, a la suprema felicidad de patear tozudamente el mismo camino?
Seguramente habrá quien proteste con razón al señalar que en el mismo instante en el que un individuo exulte de gozo, el que vaya a su lado se mustiará de amargura.
Y es verdad.
Porque esas fórmulas de obligado cumplimiento para todos servían para los adoquines que empedraban las antiguas calles de las ciudades, cortados para que en cualquier lugar encajaran los otros con los unos.
Lástima que las personas humanas no seamos como aquellos adoquines que se acomodaban pasiva y dócilmente al espacio en que el capricho o la voluntad ajena los colocaran.
El ingenio, esa insólita habilidad humana que distingue al hombre de las piedras y las fieras, hizo posible lo que no lo era: transmutar al ser humano en adoquines intercambiables.
Se conoce ese sistema por democracia, y partidos políticos a los lotes de adoquines iguales entre sí pero diferentes a los de otros lotes, con los que pavimentar el camino a la felicidad democrática.
Cada cierto tiempo, la misma calle que es un pais cambia: los adoquines socialistas de color  anaranjado reemplazan en la parte principal del trazado a los azules pálido del Partido Popular y los de tono granate de Podemos se colocan donde al capricho del arquitecto llamado Votante le parezca.
Invento sin sustancia el de la democracia. Las calles siguen igual de empedradas que antes pero con la excitación añadida del misterio en que quedarán distribuidos los adoquines.

viernes, 21 de julio de 2017

EL PANCETAS



Diego Cañamero, óscar Reina 'El Pancetas' y Juan Manuel Sánchez Gordillo





                  En éstas rebajas de verano, el mercadeo andaluz  ha colocado el letrero de “se regala” a todo lo que en Andalucía estorba y, en otros lugares, puede que necesiten.
Sin pagar nada, ofrecemos en un generoso “tres por uno”  tres artículos por los que, en lugar de pagar, el que los adquiera será merecedor de la gratitud por librarnos de ellos.
Se trata de Diego Cañamero, “El Pancetas” y Juan Manuel Sanchez Gordillo, la trinidad redentora de los jornaleros andaluces.
El primero suele capitanear las hordas de desocupados que invaden fincas ajenas con la esperanza de que cuanto antes los desalojen, el de la derecha es José Manuel Sanchez Gordillo, el inspirador de la nueva doctrina de que la tierra es de quien la ocupa y el tercero es “El Pancetas”.
 La panceta, como es bien sabido, es la carne grasienta que, para saborearla, se coloca entre dos mitades de un bollo.
Bajo el nombre de bacon (beicon), la panceta la colocan por ahí fuera entre dos rebanadas de pan.
Haciendo el honor debido a su apodo, El Pancetas se dedica preferentemente a internacionalizar la liberación del hombre ocupando la tierra ajena.
Los catalanes, que andan desde hace varios siglos enfrascados en reivindicar que su tierra es suya y nada más que suya, cuentan desde ahora con la ayuda y la simpatía del Pancetas.
Les ha ofrecido colocar en Andalucía las urnas del referendum que no dejan a los catalanes  poner en Cataluña, ponerlas en Andalucía.
Y es que, como el Pancetas sabe que la principal fuente de riqueza generada por la tierra es la plusvalía resultante entre el precio de su compra y el de su venta, se prepara ya para que los catalanes compren Andalucía.
Y me parece muy bien, siempre que los compradores catalanes se queden también con el Pancetas y con sus dos mosqueteros.

jueves, 20 de julio de 2017

FUTBOLISTAS Y ESCLAVOS



Uno de éstos días en los que remita el vaho del calor estival y deje la mente despejada  habría que pensar en la esclavitud, en las esclavitudes.
En éstas semanas previas a la fecha de inicio de las competiciones de fútbol es inevitable la  asociación de ideas  entre la moderna forma de esclavitud y la tradicional.
Los esclavos de ahora, los futbolistas, cambian de residencia igual que lo hacían los ciudadanos británicos condenados en la metrópoli por un tribunal inglés a esclavitud temporal en las colonias americanas.
Como les ocurre a los futbolistas de postín, el club con el que tiene contrato de servidumbre deportiva cede el usufructo de sus habilidades a otro club que pague su tarifa de liberación para usufructuar sus servicios.
¿Es malo ser esclavo y bueno no serlo?
En el caso de los futbolistas y en el de los esclavos negros que salen en las películas como víctimas de un trafico inhumano de personas humanas, no.
El futbolista traspasado gana más en su nuevo club que en el antiguo, lo celebran los aficionados del equipo al que llega con más fervor que los hinchas del que salió y estrena oportunidades de satisfacción ya satisfechas en el que dejó.
¿Y eso qué tiene que ver con los esclavos negros de las películas?
Con el de las películas, nada pero con los esclavos negros que las películas han popularizado todo.
Un suponer: los esclavos negros de las plantaciones de los que eran propietarios sus amos blancos tenían una esperanza de vida ocho años superior a la de los obreros libres y blancos en los estados industriales del norte.
Los esclavos negros comían cada día, trabajaran o no, mientras que el obrero blanco y libre no comía si no trabajaba,y los hijos de los esclavos tenían garantizada la atención alimenticia y sanitaria no por altruismo sino porque, como formaban parte de la fortuna del amo, su bienestar beneficiaba al dueño.
Más o menos, un esclavo adulto se cotizaba al mismo precio que se pagaba por una parcela de 80 hectáreas de tierra labrantía.
El hacendado esclavista, que sería todo lo malvado y son of a bitch que se quiera, pero no era tonto, cuidaba a cada uno de sus esclavos como mimaba cada parcela de su hacienda.