jueves, 19 de octubre de 2017

LA ESPAÑA JARTIBLE

Se dice por aquí que es “jartible” la situación  tan onerosa de aguantar como la del que está obligado a llevar en brazos a un niño hasta que cumpla los 30 años.
Un suponer: lo de Cataluña.
Si los catalanes que se quieren ir se hubieran ido sin despedirse siquiera, y si el gobierno que no quiere que se vayan hubiera discutido menos y actuado más, la gente habría vuelto hace ya un rato a su distracción tradicional: discutir sobre fútbol.
Y es que ésta España de siempre es una España irreconocible desde la decadencia de la salud de Franco, encarnación de la España eterna que actuaba sin discutir y sin molestarse en justificar sus actos.
Falsa España es ésta España de perros ladradores y nada mordedores.
¿Dónde se esconde el futuro salvador de la España que se echó a la mar para llegar a China y acabó descubriendo América?
Si al que los dioses hayan encomendado la misión de salvar esta vez a España es patriota, tiene vergüenza y lo que hay que tener, que no se esconda y dé la cara.

Si no lo hace ya, cuando lo haga no va a encontrarse una España a la que salvar.

miércoles, 18 de octubre de 2017

GRACIAS A DIOS

Tan puntual como la muerte, por San Agustín terminaba el verano climático y empezaba el otoño, que pronosticaba su llegada con estruendosos truenos y fulgurantes relámpagos, nuncios certeros del cambio de estación.
Como ocurrió la pasada madrugada.
Toda el agua que tanto habían deseado tantos la volcaron los cielos con una tormenta de las de antes de ésta democracia española, en la que todo ocurre cuando la gente se pone de acuerdo en que ocurra, y no cuando Dios quiera que pase.
En definitiva: llovió cuando tenía que llover y no cuando una mayoría social decidiera por  votos depositados en una urna que lloviera.
Ins,  alláh.
“En las manos de Dios estamos, y de Su voluntad depende lo que ocurra”

¿Para qué preocuparnos?

martes, 17 de octubre de 2017

EL RECURSO DEL CINTO

Malamente está el cachondeo que se traen los catalanes  con España desde hace demasiado tiempo.
Pero que le tomen el pelo al gobierno de los españoles, entre los que se encuentran también los catalanes, rebasa los límites de la reprimenda, penúltimo recurso antes del más convincente para restablecer el orden y el respeto.
El último, y de garantizada eficacia, es olvidarse de las palabras y pasar a los hechos.
Como hacían los padres de antes: se desabrochaban el cinto como argumento decisivo contra el hijo díscolo, que así entendía lo que hasta entonces le había convenido no comprender.
Y una vez empleada satisfactoriamente la correa, mejor tenerla siempre a mano.
Para el caso de que el recalcitrante reincidente vuelva a las andadas, que lo hará cada cuarenta años como ocurre desde aquel matrimonio entre la discreta castellana y el cantamañanas aragonés, que fue el que aportó como dote el desde entonces martirio español,


domingo, 15 de octubre de 2017

LO DE CATALUÑA

Estaba esta mañana pensando una vez más—siempre lo hago en el mismo lugar reservado en el que dicen que los judíos leen la Torah—sobre si la vida es un sueño para unos y una pesadilla para otros.
¿Cómo puede considerar la oropéndola lugar seguro para establecer su nido  la más bamboleante y elevada rama de un eucalipto?
¿Por qué las abubillas son felices al encontrar su sustento desmenuzando la cagada de un borrico?
¿Es la oropéndola más o menos animal que el conejo, que cava profundas madrigueras para resguardar de peligros a su camada?
Pues como los bichos, chispa más o menos, son las criaturas humanas que se conocen por ciudadanos cuando conciertan con otros de su ralea donde y cómo apandillarse.
¿Qué se cansan de vivir solos los de su misma sangre? Se organizan en tribu y, si la tribu les parece demasiado poco, se organizan en naciones para que el aumento de número les permita pelearse con ventaja contra tribus y naciones ajenas.
A esa ampliación se la conoce por sociedad ,que pasa de asociación de familias a la colaboración concertada con otras familias y pueblos afines.
Así que los pueblos que coinciden más en intereses y afectos que  con los que el conjunto de discrepancias es superior al de afinidades, se les llama naciones.
La plasmación de afectos y afinidades es palpable, sobre todo, en los momentos de conflicto extremo, en las guerras.
Por eso, cuando ya hace demasiado tiempo de que una guerra no enseñe las uñas al conjunto de pueblos que es la nación, el nexo de unión que es el peligro exterior se diluye y propicia la regresión a la tribu y la familia.

Es lo que da sentido al sinsentido que es el asunto de Cataluña.

sábado, 14 de octubre de 2017

AMOR Y CONVENIENCIA

Si se diferenciara  realmente el catalán de otros pueblos vecinos habría que reconsiderar la convicción de que la informática y su universalización del conocimiento han eliminado las barreras que hasta ahora separaban a los pueblos.
¿Conocerse mejor acerca, o distancia?
Seguramente lo segundo porque es difícilmente imaginable que la región pakistaní de Azad provoque un conflicto parecido al resto de España como el que le plantea Cataluña, una región española.
El divorcio de España que los separatistas catalanes proponen habría sido innecesario sin convivencia previa.
Jean Paul Juncker, el presidente de la Comisión Europea lo sabe porque le consta que el divorcio entre parejas casadas se contagia imparablemente a hombres y mujeres que atraviesen dificultades en sus matrimonios.
“No quiero una Cataluña independiente”, dijo. “Otros harían lo mismo”.
Esos otros a los que se refería son, naturalmente, los territorios y regiones que fueron independientes unos de otros hasta que la conveniente afinidad los empujó al matrimonio por intereses compartidos que son todas las actuales naciones europeas.

¿El de Cataluña sería un divorcio porque se mustió el amor,  o porque los intereses de uno de los que formaban la pareja lo seduce más que seguir casado?

viernes, 13 de octubre de 2017

QUERELLA CONTRA EL FRANQUISMO



El tiempo, que es un regalo que los dioses hacen al hombre con prodigalidad, debería emplearlo el hombre con tacañería.
No es así, por lo menos no lo es para los concejales del Ayuntamiento de Madrid, a los que se les ha ocurrido querellarse contra el franquismo.
Es como quejarse de la pertinaz sequía que asola en estos dias los campos de España cuando los campos de España se aneguen por las futuras lluvias.
¿Se habrían atrevido los concejales de Madrid a querellarse contra el franquismo, si hubieran disfrutado en vida de Franco de las prebendas de las que se lucran medio siglo después de la muerte de Franco?
Es evidente que, pese a dogmas religiosos que lo proclamen como posible, es poco probable que un muerto, si está muerto de verdad, reanude la vida que perdió.
Evidentemente, el de la resurrección de la carne no es un dogma en el que los concejales de Madrid crean.
Si tuvieran la menor sospecha de que Franco pudiera resucitar no se atreverían a querellarse contra el franquismo.
Serán unos aprovechados y hasta unos sinvergüenzas, pero los concejales de Madrid no son tontos.
Alancean al moro solo después de comprobar la autenticidad del certificado de defunción del moro.

jueves, 12 de octubre de 2017

INDEPENDENCIA INEVITABLE

La invocación del artículo 155 de la Constitución Española puede que no frene, sino que aplace por unos meses, la secesión de la región catalana.
Volverá la normalidad alterada por la declaración de independencia cuando se convoquen y celebren elecciones autonómicas en Cataluña.
En ese momento, ¿habrán despertado de su letargo los partidarios catalanes de que Cataluña siga unida a España, o el ansia separatista de los independentistas se habrá recrudecido?
La experiencia pasada facilita el pronóstico: de esas elecciones que cierren el período de excepcionalidad abierto por el artículo 155 de la Constitución española, brotará reforzado el separatismo catalán.
¿Qué hará entonces el gobierno de España?
¿Repetirá una y otra vez la invocación al 155 para la suspensión temporal de los derechos concedidos a la Comunidad Autónoma de Cataluña o se resignará a su inevitable independencia?
Será una muerte, la de España, programada en la Constitución del año 1978, en la que se repartió el poder, que solo uno había ejercido, entre los muchos que querían heredarlo.

Pobre cadáver de España, enjambrado de buitres carroñeros que se disputan los restos que dejó el felino que lo había cazado.