miércoles, 28 de junio de 2017

LA TIRANIA



Si no son miles, son millones las definiciones que han pretendido explicar qué es poder.
Nadie se pone de acuerdo, porque esa capacidad que el hombre tiene para hacer lo que le da la gana la fragmentan: poder comer, poder irse de vacaciones, poder legislativo, poder defraudar a hacienda…
Y es que cuando al poder se le ponen límites pasa a ser un quiero y no puedo.
¿Tiene límites el poder? Solo el que se autoimponga el que lo ejerza porque, si cede parte de su poder por presión de los obligados a obedecerlo, más temprano que tarde obedecerá a los que antes lo obedecían.
¿Tiene límites éticos la defensa del poder, como pretenden los obligados a obedecer?
No. Si el poder se fragmenta acaba desmoronándose como un terrón de tierra seca.
Pero, poder absoluto es tiranía.
Pues apliquemos la recomendación del Padre Juan de Mariana en su “de rege et regis institutione” un texto en el que proclamaba que “no hay sacrificio más grato a Dios que el de la muerte de un tirano”.
Hay que aclarar, naturalmente, que no llamaba tirano al Rey de España que lo subvencionaba sino al de Francia que se las tenía juradas a su colega español.
Del Padre Mariana a estos tiempos en los que vivimos ahora han pasado siglos, y se nota.
A los tiranos de ahora no hay que matarlos, sino dejarlos de votar.
Gracias a eso, en la democracia no hay tiranos sino presidentes de gobierno que, casi siempre, son la misma cosa.

martes, 27 de junio de 2017

LA SUERTE



Hay peces que no siempre nadan a favor de la corriente, sino que lo hacen remontando  torrentes y cascadas.
Por ejemplo, los salmones de la clase diadromonos que, para que se entienda, son los que nacen en arroyos de agua dulce del interior para, posteriormente, dejarse llevar por la corriente hasta el mar de donde, ya adultos, regresan para desovar en las aguas altas en las que nacieron y los pesque cualquier Caudillo.
Son bichos que, como algunos hombres, no resisten la tentación de complicarse la vida yendo de un sitio para otro para que, al final, los entierren donde nacieron.
Hay una peculiar especie humana, los catalanes, que se empeñan en luchar contra las corrientes de su destino en lugar de quedarse en su origen para servir de ejemplo a toda la humanidad.
Ahora que están empeñados en que su futuro lo marque el recuento de las papeletas echadas en urnas que lo mismo sirven para elegir alcaldes que estados más o menos dependientes, quizá les aprovechara mirar al pasado para trazar su futuro.
Es un proceso farragoso y caro en el que se han metido: tienen que llenar de urnas el territorio para elegir unos representantes que, en su nombre, decidan si quieren ser libres como el viento o seguir encadenados a España, como el barco inmóvil sujeto por el ancla al arrecife.
Que echen la vista atrás y verán su futuro en el pasado, en aquel Consejo del Ciento de Barcelona, modélico como sistema de autogobierno.
Fernando Segundo de Aragón, que por entonces era para Cataluña lo que España lo es hoy, instauró un sistema por el que los miembros del Consejo del Ciento de Barcelona, que eran lo que ahora son los concejales, fueran elegidos por sorteo.
¿Hay factor más imparcial que la suerte para decidir entre opciones opuestas?
Que en éste 2017 sea también la suerte la que decida, mediante el sistema impuesto por Fernando III de Aragón  en 1510, si los catalanes quieren seguir encadenados a las cadenas que los ata a España o que sean las esposas de sus propios compatriotas las que los apresen.
Que echen la vista atrás y verán retratado su futuro en el pasado.
Como ser humano que conoce al ser humano, me fío más de la suerte.

lunes, 26 de junio de 2017

PERROS RABIOSOS



   Repulsa es, en la segunda acepción del Diccionario de la Academia Española la repugnancia que provoca el olor, sabor o visión de algo.
Es, pues, un sentimiento relacionado íntimamente con quien lo experimente.
Un suponer: los excrementos ajenos no provocan repugnancia al coprófago, ni el asno aprecia el meloso dulzor de la miel.
Y referente a las personas humanas, o por lo menos a los que su apariencia externa inducen a creer que lo son,  pasa lo mismo.
Un verbigracia: los pastoreados por Pablo Iglesias en la piara de Podemos.
Aunque embutidos en caras indumentarias que tan cumplidamente imitan los harapos, podrían pasar por personas humanas y hasta las palabras sueltas con las que expresan su ira endémica podrían inducir a confundirlos con ellas.
Pero,¿y cuando unen una palabra con otras?
Es en ese caso cuando revelan su condición y parecen lo que son: ladran y aúllan para atemorizar a los jinetes que persiguen.
¿Son los de Podemos un caso claro de la involución de la especie, que reconvierte en fiera a la fiera humanizada que es el hombre?
¿Los irá amansando paulatinamente la carne que engullen después de arrancarla a dentelladas de sus presas en fuga?
¿Se limitan a despedazar a los que no son como ellos son, o además les contagian su rabia a los que muerden?
El tiempo lo dirá: puede que el estómago saciado aburguese a la famélica legión podemita o que, cuando hayan devorado a los que no son como ellos, se líen a mordiscos entre ellos mismos.

domingo, 25 de junio de 2017

EL POBRE HARRY



Como hay que aspirar a lo más, conviene de vez en cuando huir del ambiente plebeyo que nos rodea para echar un vistazo a la aristocracia, personalizada en la monarquía coronada, de la que la inglesa es el epítome.
Un suponer, el príncipe Harry de Inglaterra.
Me entero al leer esta mañana el “Daily Mirror”, de inclusión obligatoria en la revista de prensa que el que aspira a estar bien informado debe estudiar, que el Príncipe Harry de Inglaterra  tolera de mala gana su condición real y añora sus tiempos de libertad como soldado en el campo de batalla, disfrutando de la férrea disciplina militar.
Confiesa que estuvo tentado de renunciar a los honores y privilegios que su rango le otorgaban para ser solo el número de la chapa identificatoria de los soldados, por si hubiera que determinar quien era el caido en combate.
No lo hizo.
Por amor, como el novio de la muerte del folletin que es la letra de himno de la legión.
Pero no amor a la novia, que tantas tenía que era imposible saber cual era la de a de veras.
Tampoco por amor a su madre, muerta en un accidente de tráfico en París, cuando huía junto a su novio egipcio de la rehala de periodistas que los acosaban.
Amor a su abuela, la Reina Isabel, la que mantiene unidos no solo a sus súbditos sino, lo casi imposible, a sus familiares.
Asi que Harry se confiesa prisionero del deber a su rango y privado de la libertad de sus anhelos.
Pobre príncipe inmensamente rico por todos los bienes materiales que los dioses dieron a los hombres, que ha tenido que renunciar al más ansiado: el de la libertad.

sábado, 24 de junio de 2017

EL ORGULLO GAY



Como saben los que lo saben, Inglaterra mandaba en el mundo gracias a la superioridad de su armada y Londres, que era la base de su flota mercante, era una ciudad rica pero poco aseada, sobre todo en los aledaños de sus muelles fluviales.
De los barcos que llegaban solían desembarcar marinos, algunos de los cuales llevaban zarcillos en sus orejas.
Eran los que se prestaban a sofocar los ardores venales de los que, a falta de mujeres a bordo, no les hacían ascos a los rudos marineros, sus compañeros en la mar.
Como la costumbre suele generar hábito, nada más desembarcar se topaban con un amplio surtido de ciudadanos embutidos en ropajes llamativos y qur los incitaban con sus provocativas invitaciones afeminadas.
Eran conocidos por el nombre de “gay”, que más o menos se podría traducir por vistoso, elegante o festivo.
Declaraban con sus ropajes y gestos su condición de afeminados de alquiler, listos a remediar urgencias o nostalgias de alta mar.
Mariquitas, al fin y al cabo.
Como de todo lo inglés se contagian los españoles, sobre todo de lo que sería digno de ser rechazado, hay un barrio de Madrid que estos días se asemeja a aquellas callejuelas portuarias de la Londres que era la reina de los mares.
No desembarcan en los muelles del Manzanares ni, muchos de ellos,  tienen que llegar de otros barrios al barrio que los concentra.
Se limitan a mostrar con orgullo lo que en su aspecto y sus gustas los diferencia de los que no son como ellos, quizá para inducirlos a que ingresen en su hermandad.
¿Orgullo?
¿Quién nacido gordo se enorgullece de ser gordo o de ser alto el que por naturaleza lo es?
Si nacieron como ahora son los que se declaran orgullosos de ser vistosos, llamativos o gay, sería como si uno que nació negro se ufanara de seguir siéndolo.
Así que, si llegar a ser gay es motivo para enorgullecerse debe ser porque nació sin serlo y lo consiguió gracias a su sacrificio, su tesón y su esfuerzo.

viernes, 23 de junio de 2017

ZARZA Y LA CALOR



Seguramente no cree,  un derecho que nadie le discute en que, como no fue Dios el que creó el mundo tampoco puso a Adan y Eva para que disfrutaran de las delicias del Eden.
Me refiero a Vicente Zarza, que funge como delegado de Educación de la Junta de Andalucía en Huelva.
Don Vicente, por lo que dice o deja de decir, está convencido de que Eva y Adan eran jornaleros explotados por el terrateniente que era Dios para que tuvieran el Paraiso perfumado, a cambio de una rebanada de pan negro y una tenue loncha de tocino añejo.
Y es que el señor Zarza, quizás porque descienda de un antepasado experto en limpiar de ese molesto arbusto los amenos campos de cultivo del señorito, cree que el hombre no tiene que disfrutar de la naturaleza, sino servirla.
Cobra así sentido la decisión que, como responsable de educación en Huelva, adoptó ante la demanda de que en las aulas  se instalen acondicionadores de aire para que alumnos y maestros sobrevivan al infierno veraniego.
 Zarza dijo que no y tuvo la gentileza de argumentar su negativa: “porque originaría gastos y dañaría nuestro planeta”.
Como personero de ese partido socialista que predica con el ejemplo de sus dirigentes la conducta que deberían seguir los todavía no socialistas, seguramente el compañero Zarza no tendrá acondicionador de aire en su despacho, su domicilio ni su coche.

jueves, 22 de junio de 2017

LECTORES MASOQUISTAS



En aquellos tiempos pretéritos se enseñaba la teoría del periodismo corregida posteriormente por su práctica que, cada día, requiere revisión.
Por ejemplo: se elevaban la categoría social y los ingresos salariales de los periodistas con los del notario porque, se instaba a los estudiantes de periodismo a que fuéramos “notarios de la actualidad”.
Años más tarde, cuando ya me pagaba con mi trabajo mi sandwich de tuna fish, mi maestro Celso Collazo me enseñó en la practica la falacia de la neutralidad.
No sé por que, seria por la costumbre que crea hábito, los Estados Unidos y México  ya se remangaban para meterse mano por alguna discrepancia que solo podría solventarse a tiros.
Yo había estado siguiendo esa controversia y, una noche, Collazo me encargó que la desarrollara y actualizara con una información extensa.
Como las órdenes no se discuten, la cumplí y transmití antes de que Collazo saliera de su despacho y entregara un texto al teletipista para su transmisión.
Cortó el papel del texto que había enviado y me lo dio a leer: era el resumen de un editorial de The New York Times en el que se informaba de contactos entre los dos gobiernos que vaticinaban un acuerdo que resolviera el problema.
“Mañana verás en los controles de publicación que tu información la publican todos los periódicos de México y la mía ninguno. El lector es masoquista”.
Asi fue. Por eso Celso Collazo fue mi maestro y no lo fueron los profesores de la Escuela de Periodismo.