domingo, 17 de diciembre de 2017

ANTES, AHORA Y SIEMPRE

Santiago Abascal, que es presidente de “Vox”, el único partido que se opone a la inverecundia política que desde 1978 infecta a España, quiere que se ilegalice a todos los partidos políticos “que quieran romper la unidad de España”.
No hay ningún partido político cuya mera existencia no implique su propósito de fragmentar al país: la etimología descubre que “partido” es una fracción del todo.
Así que la propuesta de Abascal merece ser tenida en cuenta pero como base de partida que permita llegar a la conclusión de que solamente la supresión de TODOS los partidos españoles evitaría fragmentar el conjunto, que es España.
Todo cambio precisa un reacomodo y el que supondría para el enjuague político nacional acabar con los partidos políticos sería un cambio revolucionario, un proceso de cuyo término es imposible vaticinar el resultado.
Lo más probable, si Santiago Abascal tuviera oportunidad de hacer realidad su propuesta y hasta de culminarla encaramándose al prisma de la pirámide del poder, es que todo seguiría en España, más o menos, como ahora.
Porque, el objetivo fundamental del gobierno que encabezara sería, como el de todos los gobiernos, eternizarse en el poder.
¿Y eso como se consigue?
Pues evitando por todos los medios que le permita el ejercicio del poder  que un ambicioso sin escrúpulos consiga mandar en vez de seguir obedeciendo.

Así fue antes, así  es ahora y así será siempre.

sábado, 16 de diciembre de 2017

ICETA

Algo o alguien tan ambiguo que su aspecto físico difiera de su sentimiento intimo es arriesgado, por lo que debería evitarse emitir un juicio apresurado sobre sus promesas.
¿Y si lo que dice que va a hacer contradice también a lo que hará?
Me refiero a Miquel Iceta, el barcelonés de apellido guipuzcoano que parece empleado de abarrotería y se siente tía solterona que todavía confía en que le salga pretendiente.
Por los mítines electorales anda Miquel con todas sus contradicciones a cuestas: dice que quiere impedir que los secesionistas catalanes vuelvan a intentar separar a Cataluña de España, pero se desvive por aventar al olvido del perdón su fracasado delito separatista.
Adivinar las intenciones de una persona cuyo sentimiento personal coincida con su aspecto físico es complicado.
En el caso de Iceta roza lo imposible: ¿Quiere engendrar o quiere concebir una Cataluña independiente de España?
¿Aspira a ser el Padre de la Patria Catalana o la mismísima Madre Patria de los catalanes?

Mejor ni siquiera preguntárselo al interesado. Podría decir lo que una de las personalidades de su cuerpo alberga, en contradicción con lo que le gustaría a su otra personalidad.

lunes, 11 de diciembre de 2017

LA ESPAÑA POLAR

No es que en tiempos de la oprobiosa dictadura escasearan chorizos, que haberlos habríalos tantos como en ésta democracia de chicha y nabos con la que, por el  nefando pecado de ser españoles, nos han castigado los dioses.
Pero por lo menos no te enterabas y ya se sabe que ojos que no ven, corazón que no sufre.
Dichosa edad aquella en la que todos los dioses delegaron todos sus poderes en un prudente varón que, para felicidad del pueblo a su cargo, impedía que se enterara de lo que pudiera entristecerlo y  pregonaba lo que sabría que lo alegraría.
Censura llamaron a ese prudente hábito los que, en cuanto se convencieron de que había muerto, se apresuraron a ponerlo tan de vuelta y media que hubiera sido imposible imaginar que era la misma boca que renegaba ahora de su memoria la que antes había ponderado sus virtudes.
Todos los habitantes de ese pais llamado España, en el que su población siempre ha estado partida en dos mitades, (moros y cristianos, patriotas y afrancesados, isabelinos y carlistas, barcelonistas y madridistas) acusan una nueva fractura: franquistas y antifranquistas, dictatoriales y demócratas.
Últimamente, esta España bipolar anda tan polarizada como desde que la tierra que ocupan sus habitantes es conocida por ese nombre.
Esta vez el desasosiego de todos lo motiva que una parte discrepa de lo que cree la otra parte de los habitantes de Cataluña, una región española en la que algunos de sus habitantes quieren no ser españoles y otros quieren seguir siéndolo.
En los tiempos antiguos, cuando la ballesta se consideraba una amenaza para la humanidad tan letal como ahora lo es la bomba de hidrógeno, la discrepancia se habría resuelto a garrotazos.
Pero eso ahora está mal visto.

Y, además, no sería democrático.

lunes, 4 de diciembre de 2017

PERROS Y JINETES

 Así, como sin darnos cuenta, los españoles llevamos padeciendo el sistema democrático de desgobierno seis años más de los que disfrutamos el gobierno dictatorial del General Franco, conocido por los íntimos como “el Caudillo”.
¿Era tan feroz la dictadura para los que la pedecieron en vida como la describen los que hablan de ella por lo que han oído decir a los que tampoco la vivieron?
Hay que asumir, por descontado, que los que mandaron en la dictadura disfrutaron de ella tanto como ahora disfrutan los que mandan en ésta democracia.
Pero, ¿y para los que tan jodido es enero como febrero?
Pues para esos, que somos casi todos, lo único que ha cambiado es que las maledicencias que antes murmurábamos en privado las podemos decir y oir ahora en público.
Pero a los que maldecíamos en voz baja durante la dictadura y a los que hasta en la televisión podemos ahora afear sus desafueros les da lo mismo lo que de ellos se dijera antes o se diga a voces ahora.

Ladrar a los que cabalgan es un derecho que nadie puede quitar a los perros.

domingo, 3 de diciembre de 2017

COMO DEBE SER

 En una vivienda que sirva para que sus ocupantes vivan con comodidad no pueden faltar la despensa ni el sumidero.
En España, vivienda de los españoles, la despensa funciona más o menos bien gracias, o por culpa, del gobierno central que hace acopio de lo que todos producen y reparte lo que todos consumen.
¿Y el sumidero?
En España el sumidero son las autonomías, insaciables transformadoras en detritos llamados “deficit” de los recursos alimentarios que desde el Estado Central les lleguen.
Suelen gastar las Comunidades Autónomas más de lo que reciben del Gobierno Central y de lo que ellas detraen de sus propios administrados.
La diferencia entre los fondos que administran esas administraciones comunitarias y lo que ingresan por todos los conceptos se llama déficit.
Las comunidades autónomas españolas han gastado sistemáticamente más de lo que ingresan, por lo que su déficit se cifra ahora en 286.000 millones, 157.000 de ellos  al Estado Central y el resto a diferentes acreedores.
Para dejar de ser insolventes según criterios internacionales, las comunidades autónomas españolas, que recaudan unos 128.000 millones de euros al año, deberían rebajar unos 150.000 millones de euros del total de sus deudas.
Si la España de las autonomías se ha demostrado un fracaso económico, todavía más grave es su incidencia negativa para la consolidación política de la Nación española.
En al menos cuatro de las 17 comunidades autónomas el sentimiento separatista residual históricamente se revigoriza cada vez más, y empieza a parecer una posibilidad más o menos remota la fragmentación de España como Estado Nacional.
¿Por qué sobrevive la España de las Autonomias?
Porque, lo mismo que los atracadores profesionales, los políticos consiguen más fácilmente su botín donde de la vigilancia se encarguen varias empresas policiales enfrentadas entre ellas que de la que solo un responsable asuma la persecución de los ladrones.
Conclusion:
Si los españoles quieren volver a Una España Grande y Libre que acaben con las autonomías, metan en la cárcel a los políticos y obedezcan, adulen y veneren al que mande.

“Comme il faut”, que dicho en francés suena más suave pero que en español significa “como debe ser”, “como siempre ha pasado”.

viernes, 1 de diciembre de 2017

TRIVIALIDADES NOTICIADAS

Antiguamente, cuando lo que ocurriera te sorprendía porque nadie había anunciado que ocurriría, la vida tenía un aliciente: el de ese sobresalto estimulante de lo inesperado al enterarte de que ha pasado lo que nadie esperaba que pasara.
Eran tiempos en los que te enterabas de menos noticias de las que te enteras ahora, quizá porque aquellas eran noticias de verdad y las de ahora solo sean vagidos del viento.
En la memoria conservo el anuncio de la derrota francesa en Diem Bien Phu que un día de 1953 escuche en el parte de la radio, mientras comíamos en ritual silencio en casa de mi abuelo Miguel.
O la del asesinato de Kennedy, del que me enteré al salir de ver en el cine “Drácula” porque, en la noche neblinosa, la estaban comentando unos parroquianos a la puerta del bar de Pesito.
Esas eran noticias dignas de ser recordadas, y no las de hoy en día como, por ejemplo, la que abre la primera página de El Mundo: “Los ex consellers de ERC se niegan a contestar a la fiscalia del Supremo”.
O la de El Pais; “Puigdemont a los exconsellers: haced lo que sea para salir”
Y es que, como el consumismo desenfrenado ha trivializado la alegría de lograr lo tan largamente esperado, hay que reseñar como sorprendente lo rutinario.

No se publica algo porque sea noticia que importe leer, sino que algo es noticia que importa leer porque se publica.

viernes, 24 de noviembre de 2017

EL CUPO VASCO

 Los rojos dan siempre la tabarra con esa falacia de que todos somos iguales.
Menos cuando, por no se qué sabe qué aviesas razones, se parten la cara en favor de la diferencia y el trato desigual a los que, por una vez, merecen ser tratados de forma distinta que  los demás.
Por ejemplo, lo del concierto vasco.
Un eminente rojo como tiene acreditado serlo Fernando López Agudín, al que ya le pusieron pañales color escarlata y vestían su cunita con sábanas coloradas, escribe hoy para poner de vuelta y media a Albert Rivera, el mero- mero de Ciudadanos.
¿Y por qué?
Porque se le ha ocurrido decir que los vascos deben pagar impuestos como el resto de los españoles lo hacemos, sin la triquiñuela esa del concierto y los cupos a la que se acogen para pagar menos de lo que les correspondería pagar, si fueran tratados fiscalmente como el resto de los españoles.
Así, si el partido mayoritario en el congreso de Madrid aunque necesitado de los escaños vascos para gobernar y aprobar los presupuestos nacionales precisara el apoyo de los diputados nacionalistas vascos, la benevolencia a la hora de fijar el cupo vasco facilitaría el entendimiento.
Qué bien les ha venido a los separatistas vascos y catalanes ésta democracia, para arrancar porciones de su independencia de los gobiernos centrales necesitados de apoyo político.
La historia de ésta desgraciada democracia en la que desembocó la añorada dictadura es como la del avaro que, en sus años de tribulación, malgasta y derrocha lo que ahorró con sacrificio.
¿Y cuando se acabe lo que queda?

Que venga otra dictadura y empiece a ahorrar para que lo dilapide la siguiente democracia.