sábado, 21 de octubre de 2017

EL 155


   

Por primera vez desde que España sufre el régimen de organización política que ha desembocada en la actual amenaza cierta de que se fragmente su territorio nacional, los partidos políticos parece que están de acuerdo en aplicar el artículo 155 de la Constitución.
Articulo 155:
1.-“Si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta en el Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones para la protección de mencionado interés general.
2.-Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades autónomas.”
    Partido Popular y Partido Socialista, los dos con mayor representación parlamentaria, se han puesto de acuerdo en la aplicación del articulo 155 para atajar la deriva de Cataluña, y también Ciudadanos, cuarto por número de escaños.
Podemos, una fusión teóricamente imposible de comunismo dictatorial y acracia libertaria, se oponen a la aplicación del artículo.
   Pero el gobierno solo ha podido conjuntar esa coalición pasajera limitando sus efectos en el tiempo, y ha cedido a que se convoquen cuanto antes elecciones regionales en Cataluña, para retornar a la normalidad que ha llevado a su declaración de independencia,
   Ya se anticipa que esas elecciones podrían tener lugar en Enero, por lo que tendrían que convocarse en Diciembre.
En poco más de mes y medio, la administración del Estado Central tendrá que desmontar la tupida red de influencias, sobornos e intereses  que urdió durante 40 años la administración regional condicionada al logro de la independencia.
   El reflujo independentista, durante cuarenta años alimentado, es imposible serenarlo en 40 días.
   Cuando los catalanes vuelvan a elegir gobierno propio, la mayoría que los separatistas conseguirán será superior a la que les permitió la pantomima de la independencia con la que el presidente Puigdemont amagó.

    

viernes, 20 de octubre de 2017

EL PAIS DE LA ALEGRÍA

Antes incluso de que el hombre anduviera sobre sus dos piernas sin impulsar sus movimientos con la ayuda de sus dos manos, ya intentaba alcanzar esa satisfacción plena que acabó conociéndose por felicidad.
Una de las más habituales maneras de  descubrir si un hombre es o no feliz es la expresión de su rostro: si ríe es feliz; si en vez de reír llora, es desgraciado.
La cara, el espejo del alma.
Basta escrutar la expresión de la cara de un individuo o individua para  hacer un diagnóstico certero sobre su estado de ánimo: si ríe es feliz; si no lo hace, desgraciado.
Y como los pueblos son la síntesis de los individuos que los integran, el pueblo andaluz es necesariamente un pueblo feliz.
Si alguien lo duda tiene la oportunidad de comprobarlo.
No tiene que hacer más que el movimiento instintivo que, a fuerza de repetirlo, se ha hecho definitorio del comportamiento humano: pulsar el botón de encendido del mando a distancia de su televisor.
Si tiene la habilidad y la fortuna de sintonizar el canal de la televisión que el PSOE tiene en Andalucía comprobará que el andaluz es feliz porque la televisión refleja el mundo como el que maneje la televisión quiere que sea, no como el mundo es.
Y la televisión andaluza, desde que Dios amanece hasta que a altas horas de la madrugada se acuesta, el mundo que propone para sus espectadores es una sucesión ininterrumpida de los síntomas de la felicidad: la risa y el cante.
Cuentachistes que interpretan las ocurrencias y gracias de otros y cantaoras o cantaores uniformados a la manera antigua, porque cualquiera tiempo pasado fue mejor, que recrean con sus voces los viejos cantes de sinagoga o los sonoros alaridos del muecín.

Es la alegría de la televisión de Andalucía una alegría de los crueles tiempos de la antigüedad que la nostalgia del pasado propone como ansiada meta para un incierto futuro.

jueves, 19 de octubre de 2017

LA ESPAÑA JARTIBLE

Se dice por aquí que es “jartible” la situación  tan onerosa de aguantar como la del que está obligado a llevar en brazos a un niño hasta que cumpla los 30 años.
Un suponer: lo de Cataluña.
Si los catalanes que se quieren ir se hubieran ido sin despedirse siquiera, y si el gobierno que no quiere que se vayan hubiera discutido menos y actuado más, la gente habría vuelto hace ya un rato a su distracción tradicional: discutir sobre fútbol.
Y es que ésta España de siempre es una España irreconocible desde la decadencia de la salud de Franco, encarnación de la España eterna que actuaba sin discutir y sin molestarse en justificar sus actos.
Falsa España es ésta España de perros ladradores y nada mordedores.
¿Dónde se esconde el futuro salvador de la España que se echó a la mar para llegar a China y acabó descubriendo América?
Si al que los dioses hayan encomendado la misión de salvar esta vez a España es patriota, tiene vergüenza y lo que hay que tener, que no se esconda y dé la cara.

Si no lo hace ya, cuando lo haga no va a encontrarse una España a la que salvar.

miércoles, 18 de octubre de 2017

GRACIAS A DIOS

Tan puntual como la muerte, por San Agustín terminaba el verano climático y empezaba el otoño, que pronosticaba su llegada con estruendosos truenos y fulgurantes relámpagos, nuncios certeros del cambio de estación.
Como ocurrió la pasada madrugada.
Toda el agua que tanto habían deseado tantos la volcaron los cielos con una tormenta de las de antes de ésta democracia española, en la que todo ocurre cuando la gente se pone de acuerdo en que ocurra, y no cuando Dios quiera que pase.
En definitiva: llovió cuando tenía que llover y no cuando una mayoría social decidiera por  votos depositados en una urna que lloviera.
Ins,  alláh.
“En las manos de Dios estamos, y de Su voluntad depende lo que ocurra”

¿Para qué preocuparnos?

martes, 17 de octubre de 2017

EL RECURSO DEL CINTO

Malamente está el cachondeo que se traen los catalanes  con España desde hace demasiado tiempo.
Pero que le tomen el pelo al gobierno de los españoles, entre los que se encuentran también los catalanes, rebasa los límites de la reprimenda, penúltimo recurso antes del más convincente para restablecer el orden y el respeto.
El último, y de garantizada eficacia, es olvidarse de las palabras y pasar a los hechos.
Como hacían los padres de antes: se desabrochaban el cinto como argumento decisivo contra el hijo díscolo, que así entendía lo que hasta entonces le había convenido no comprender.
Y una vez empleada satisfactoriamente la correa, mejor tenerla siempre a mano.
Para el caso de que el recalcitrante reincidente vuelva a las andadas, que lo hará cada cuarenta años como ocurre desde aquel matrimonio entre la discreta castellana y el cantamañanas aragonés, que fue el que aportó como dote el desde entonces martirio español,


domingo, 15 de octubre de 2017

LO DE CATALUÑA

Estaba esta mañana pensando una vez más—siempre lo hago en el mismo lugar reservado en el que dicen que los judíos leen la Torah—sobre si la vida es un sueño para unos y una pesadilla para otros.
¿Cómo puede considerar la oropéndola lugar seguro para establecer su nido  la más bamboleante y elevada rama de un eucalipto?
¿Por qué las abubillas son felices al encontrar su sustento desmenuzando la cagada de un borrico?
¿Es la oropéndola más o menos animal que el conejo, que cava profundas madrigueras para resguardar de peligros a su camada?
Pues como los bichos, chispa más o menos, son las criaturas humanas que se conocen por ciudadanos cuando conciertan con otros de su ralea donde y cómo apandillarse.
¿Qué se cansan de vivir solos los de su misma sangre? Se organizan en tribu y, si la tribu les parece demasiado poco, se organizan en naciones para que el aumento de número les permita pelearse con ventaja contra tribus y naciones ajenas.
A esa ampliación se la conoce por sociedad ,que pasa de asociación de familias a la colaboración concertada con otras familias y pueblos afines.
Así que los pueblos que coinciden más en intereses y afectos que  con los que el conjunto de discrepancias es superior al de afinidades, se les llama naciones.
La plasmación de afectos y afinidades es palpable, sobre todo, en los momentos de conflicto extremo, en las guerras.
Por eso, cuando ya hace demasiado tiempo de que una guerra no enseñe las uñas al conjunto de pueblos que es la nación, el nexo de unión que es el peligro exterior se diluye y propicia la regresión a la tribu y la familia.

Es lo que da sentido al sinsentido que es el asunto de Cataluña.

sábado, 14 de octubre de 2017

AMOR Y CONVENIENCIA

Si se diferenciara  realmente el catalán de otros pueblos vecinos habría que reconsiderar la convicción de que la informática y su universalización del conocimiento han eliminado las barreras que hasta ahora separaban a los pueblos.
¿Conocerse mejor acerca, o distancia?
Seguramente lo segundo porque es difícilmente imaginable que la región pakistaní de Azad provoque un conflicto parecido al resto de España como el que le plantea Cataluña, una región española.
El divorcio de España que los separatistas catalanes proponen habría sido innecesario sin convivencia previa.
Jean Paul Juncker, el presidente de la Comisión Europea lo sabe porque le consta que el divorcio entre parejas casadas se contagia imparablemente a hombres y mujeres que atraviesen dificultades en sus matrimonios.
“No quiero una Cataluña independiente”, dijo. “Otros harían lo mismo”.
Esos otros a los que se refería son, naturalmente, los territorios y regiones que fueron independientes unos de otros hasta que la conveniente afinidad los empujó al matrimonio por intereses compartidos que son todas las actuales naciones europeas.

¿El de Cataluña sería un divorcio porque se mustió el amor,  o porque los intereses de uno de los que formaban la pareja lo seduce más que seguir casado?