miércoles, 28 de septiembre de 2016

EL SUEÑO DE UN SOÑADOR

Como la Soledad Montoya de “La pena negra” que describió Lorca yendo de la cocina a la alcoba, Pedro Sánchez recorre televisiones y mítines en busca de su alegría y su persona.
¿Qué alegría le falta a Sánchez para que la persona por la que se le conoce coincida con la persona que ansía ser?
Una a la que, según su férrea ideología igualitaria, tiene derecho: ¿ por qué, si todos los hombres son iguales, el no puede ser presidente del Gobierno, como hasta Rajoy lo es?
Por eso, como la heroína histérica de Lorca, Sánchez es un caballo desbocado que espera algún día encontrar la mar para que se lo traguen las ansiadas olas del poder.
Un héroe poético en ésta era prosaica, un soñador en éste tiempo de conformistas que relegan lo posible a favor del sueño improbable, un idealista Quijote que cuenta con los socialistas, que son su fiel Sancho, para que reciban los palos destinados al caballero.

Ese es Pedro Sánchez, un hombre en busca de un sueño que a los pedestres les parece imposible porque carecen del vigor y la fé para hacerlo realidad.

martes, 27 de septiembre de 2016

UNA SOLA VOZ PARA EL PSOE




Como todo político de ideas avanzadas, Pedro Sánchez dice lo que yo pienso: “El PSOE debe tener una única voz”.
Tiempo ha malgastado en descubrir esa verdad, aplicable tanto a la democracia como a la dictadura.
En la primera, que se sostiene en que todos los hombres son iguales y por consiguiente si uno tiene derecho a hablar tienen el mismo derecho todos los demás, la aplicación de ese principio conduce a la algarabía estruendosa de éste PSOE en el que, como todos hablan y lo hacen al mismo tiempo, no se entiende lo que ninguno diga.
En las dictaduras ese contratiempo está hace tiempo resuelto: solo habla el dictador y los demás, que sirven de altavoz a lo que diga el que mande, difunden sus mismas palabras con tonos diferentes.
Por eso las dictaduras, y por fin se ha percatado Pedro Sánchez, tienen mayor capacidad que un partido político para hacer que su mensaje lo capten y asimilen más gente, más ciudadanos.
La dictadura perfecta es, pues, la que no tiene a nadie que discrepe de lo que el dictador diga.
La ausencia de discrepancia es clara evidencia de la solidez de la doctrina  social, política, económica, deportiva o folclórica que la dictadura inspire.
¿Y cómo se llega a esa unanimidad democrática?
a) Premiando con suculentos cargos públicos a los que con mayor fidelidad reproduzcan lo que el Dictador diga, y
b) Condenando a la miseria económica y social a los insensatos no ya que discrepen, sino que no aplaudan al dictador con el fervor más entusiasta.

A los que aplaudan más y mejor se le concederá, además, un butacón perpetuo en la tribuna presidencial del Bernabeu.

lunes, 26 de septiembre de 2016

CONTUBERNIO CONTRA SANCHEZ

Hubo en los remotos tiempos de mi juventud un contubernio judeo masónico (alianza entre dispares) para quitar de en medio a un enemigo común que se las tenía jurada: el Caudillo.
La Historia es el relato de conspiraciones de los malos contra el bueno y la víctima de todos los malos de ahora contra el mejor de todos ellos está en pleno fragor.
Todos los partidos políticos, capitaneados por sus aviesos cabecillas, se proponen desde hace años arrinconar al mejor de ellos, que lo es porque es el centro común de sus inquinas: Pedro Sánchez, el caudillo socialista.
Todos los votos que suman los enemigos de Sánchez elección tras elección los consiguen sus enemigos quitándoselos al que más los merece, el sufrido y persistente Sánchez.
Y es que esto de la política, en España, tiene un carácter de sharía, la ley islámica que se basa en que toda reverencia que no se rinda al Dios verdadero es una afrenta contra el verdadero Dios.
Así, voto que se deposite a favor del Partido Popular, pongamos por caso, es voto del que se priva a Pedro Sánchez, el que por su naturaleza se merece ser el único acreedor a todos los votos, a todas las adhesiones, a toda obediencia.
Es ésta que todos libran contra Sánchez una inverecundia, una desvergüenza, una desfachatez.
Osados votantes españoles que al dar a otros los votos que solo Pedro Sánchez se merece recaen elección tras elección en un absurdo y vituperable contradios, una sinrazón admisible únicamente si la perpetran los privados de inteligencia y capacidad de raciocinio.

Negar el voto al socialista Sánchez es admitir que ese votante no alcanza la suprema categoría de ser humano, el único capaz de someter su instinto al mandato de la razón.

domingo, 25 de septiembre de 2016

RECTIFICAR LA HISTORIA




Uno lleva ya años resistiendo como gato panza arriba, pero todo en este mundo se acaba excepto la tontería humana y, menos todavía la rayana en la idiotez de los políticos.
Ahora a los de Madrid, que se tienen por los menos tontos de España porque en España  los más listos son los apuntados en las listas del paro que les impide toda actividad, les ha dado por arreglar el problema que tienen con sus calles.
No es que vayan a reasfaltarlas para nivelar hondonadas y colinas, ni siquiera van a limpiar la suciedad con la que solo están satisfechas las ratas.
Le han echado los mandamases (en éste caso la mandamás Carmena) la osadía que requiere resolver el mayor problema al que los madrileños se enfrentan, y que los tiene la mar de disgustados y, por fin, van a cambiar el nombre de las calles.
Se requiere audacia para una empresa de tal calibre porque lo que se pretende al cambiar de nombre las calles, es cambiar, ni más ni menos, que la Historia de España.
No es ninguna iniciativa original porque una similar pero de sentido político contrario ya la hicieron los secuaces de los que todavía conservan sus nombres en el callejero y que sustituyeron a los esbirros a los que derrotaron y que ahora han vuelto al poder.
Porque el poder, ¿qué es al fin y al cabo?

La capacidad de volcar el peso de la autoridad para poner el nombre de los suyos a las calles,  y arrojar a los escombros los letreros cerámicos que formaban los nombres de los que ya no mandan.

sábado, 24 de septiembre de 2016

AUDACIA O PRUDENCIA




Esta humanidad que es la suma de todos los seres humanos oscila, como cada individuo que la integra, entre la audacia y la prudencia.
La primera impulsa al hombre a aventurarse en mundos y experiencias que desconoce y, la segunda, a sopesar hasta la parálisis los riesgos de perder lo que ya tiene para intentar lo que no sabe si conseguirá.
“No quiero coger la flor/ y me pinchen sus espinas/no quiero tener recuerdos/que me persigan toda la vida”.
El que piense como dice esa vieja canción asturiana renuncia a ser humano para permanecer siempre tan inmutable como una roca enterrada  y a resguardo hasta de la erosión del viento.
Como la piedra, el hombre que le teme a lo que desconoce prefiere ser roca a ser humano que, por ser libre, está sujeto a la tentación de explorar lo que desconoce o a la de renunciar a tener más porque prefiere conservar lo que ya es suyo.
A la curiosidad, esa desazón que empuja al hombre a saber qué horizonte encontrará después del horizonte que ahora contempla, debe la Humanidad el descubrimiento de nuevos mundos hasta entonces desconocidos y a navegar por mares nunca antes navegados.
¿Es éste, entonces un mundo de exploradores o de los que, como la piedra, se empecinan en no moverse de donde están ni siquiera un centímetro?
De los dos, de los aventureros a los que impulsa el ansia por conocer lo que todavía no conocen y de los sedentarios, cuya misión es conservar lo que conocen como lo conocen.
Los descendientes de los aventureros poblarán el mundo por ellos descubierto en el que los sedentarios descendientes de los exploradores permanezcan para conservarlo, mientras que los aventureros de su generación se arriesguen en busca de mundos todavía por descubrir.
Canjilones de una noria son los hombres: unos cargados de agua para volcarla en el almatriche y otros vacíos para que la corriente fluvial los vuelva a llenar.

Todos iguales, pero diferentes.

viernes, 23 de septiembre de 2016

TIEMPO TORMENTOSO



Cuando las flores ahora mustias recuperen el esplendor de sus variadas vestimentas, habrá llegado la primavera.
¿Será tan efímera la época en que las flores luzcan sus mejores galas como lo es ésta, en la que hasta las ramas de los árboles muestran la escueta desnudez del otoño?
Poesías aparte, vamos a lo que vamos:
¿Les irá mejor a los pocos españoles que no viven de la política el tiempo en el que, si llegan a tenerlo, tengan gobierno con toda su capacidad de incomodar  que ahora que se ha quedado sin las garras y colmillos con los que desgarran a los ciudadanos, para engordar con sus despojos?
Esa es la gran pregunta que requiere una meditada respuesta, y que las víctimas de los gobiernos deberían plantearse.
¿Nos arriesgamos a que el futuro que suceda al presente sea peor que lo que ahora ya es malo?
La respuesta está en el viento, y ahora es cuando deberíamos desplegar la veleta para saber de qué dirección sopla.
Ojo: hay nubes en el horizonte que pueden avisar tanto de que se aproximan vientos atlánticos precursores de lluvia mansa y benéfica, como de estruendosas tormentas armadas con ruidosos truenos y mortíferos rayos.
Si lo que nos amenaza es tiempo tormentoso, ¿tenemos yoduro de plata con el que bombardear el centro de la tormenta para que se deshaga en mansa lluvia, o se desvíe de su actual rumbo y descargue sobre otros sus rayos y la tromba de sus aguas?
Esa tormenta de la que tratamos no es, naturalmente, un fenómeno meteorológico sino político, que nos tiene el alma en vilo desde hace casi medio siglo y que en éste momento crucial (todo momento es crucial para quien tenga que sobrevivirlo) nos agobia a todos, aunque no a todos por igual.
De hecho, directamente solo preocupa a los políticos pero como el miedo de los políticos acaba contagiando a todos como las gripes estacionales, con las que  inexorablemente estornudamos todos en cuanto nuestros políticos moqueen.
Solo se percibe una solución: pongamos en cuarentena y aislados del resto en cárceles o campos de concentración a los políticos, para que los que no vivimos de la política nos libremos de su gripe.

Que, sin meternos a los demás en sus peleas se peleen entre ellos y. a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

jueves, 22 de septiembre de 2016

CAZA DE BRUJAS

En aquella época que siguió a la segunda guerra mundial, al político norteamericano al que acusaran de “soft on communism” (complaciente con el comunismo), más le valdría dedicarse a vender pólizas de seguros porque, como político, no se comería una rosca.
Aquellos tiempos pasaron a conocerse como los de “la caza de brujas” y en ésta España de ahora, que no tiene por qué ser menos que los Estados Unidos de antes, se ha abierto la veda para la caza del “soft on socialism”, de los que quieren servir de palanca para que Pedro Sánchez sea Presidente.
Así que la España de hoy es como los Estados Unidos de hace mas de sesenta años: para que algunos españoles no contagien al resto, mejor aislarlos si es posible en la cárcel.
La caza de brujas americana la inventó el senador Joseph McCarthy y esta española la está impulsando Pablo Iglesias.
Hay una diferencia entre esas dos inquisiciones: la americana buscaba acabar con los comunistas y la española frenar a los que pretenden ayudar a los socialistas, que son comunistas sin hoz para cortar ni martillo para aplastar.
¿Puede y deber ser neutral el español que todavía no ha sido forzado a ser comunista y al que la disputa entre el complaciente con el socialismo Errejón y  Pablo Iglesias, que como el durazno tiene colorado hasta el corazón?

Ni debe ni puede ni le conviene: hay que jalearlos por igual para que ninguno de ellos gane, y que ambos pierdan.