jueves, 28 de febrero de 2013

MI PLUMA POR UN TRABUCO

                Quisiera yo un pregón y no un soneto
y que ciegos me canten, no poetas.
Mi pluma cambiaría por la escopeta,
la insignia por la horca, sin respeto. 
El que nace aldeano es un paleto
por mucho que le ilustren la chaqueta,
pisen sus alpargatas la moqueta
o esmalte sus modales de cateto.
Yo quiero ser leal a mi destino
y la fama alcanzar como asesino
(oficio de mendigos y aldeanos),
que olvidan ahogándolas en vino
las ofensas que sufren de tiranos,
esbirros de lo humano y lo divino.

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