sábado, 21 de noviembre de 2015

FRANCO Y PETAIN


Tal día como hoy de 1975, ciudadanos españoles guardaban respetuosamente turno en interminables colas para despedirse de Francisco Franco,el Caudillo de España muerto de madrugada.
Ni sus más fervientes partidarios de entonces se atreven 40 años más tarde a mencionar siquiera su nombre, si no es para maldecirlo.
¿Fue Franco un tirano más despreciable que Mao-Tse –Tung ,Vladimir Lenin, Adolf Hitler, José Stalin o Philippe Petain?
¿Será que los españoles (“ a moro muerto, gran lanzada”) no se atreven a enfrentarse a un tirano hasta que se haya muerto?
Qué diferente ha sido el pueblo español del francés para afrontar la desaparición de sus dos tiranos, Franco y Petain que, además de profesarse mutua simpatía, coincidieron en el desempeño de sus tiranías.
Petain, que cuando el ejercito francés fue derrotado por los invasores nazis era vicepresidente del gobierno que encabezaba Paul Reinaud, apoyó  negociar y firmar un armisticio con los vencedores, que dejó a Francia en manos de los nazis.
El partido comunista francés de la época acató la orden de Stalin de colaborar con los nazis: la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin habían firmado un acuerdo en agosto de 1939 para repartirse la Europa Oriental y dejar manos libres a Alemania para que atacara Polonia y Bélgica y Holanda.
A la declaración de guerra contra Alemania por parte de Francia e Inglaterra en 1939, no se sumó Rusia hasta que el ejército alemán la invadió en Junio de 1941.
Fue el momento en que los comunistas franceses cambiaron su hasta entonces apoyo  a Petain por el enfrentamiento contra el régimen del general pronazi.
Petain fué leal sus amigos nazialemanes: colaboró con ellos en la detención y deportación de judios,en el mantenimiento de la paz y el orden de los franceses para  con los nazis y en la persecución de los franceses partidarios del general de Gaulle, contrario a los invasores.
Petain ayudó a los nazis para que 140.000 judios franceses fueran deportados a Alemania, de los que sobrevivieron apenas 10.000, asintió a la incorporación a Alemania de las regiones francesas de Alsacia y Lorena y persiguió las actividades antialemanas de la Resistencia francesa.
Condenó los bombardeos angloamericanos contra territorio francés ocupado por los nazis y ordenó a las tropas francesas a sus órdenes que lucharan contra los aliados cuando en Noviembre de 1942 desembarcaron en el norte de Africa.
Terminada la guerra, Petain fue enjuiciado.
 Fue declarado culpable de alta traición y condenado a muerte y a la confiscación de sus bienes.Por su avanzada edad le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua y fue expulsado de la Academia francesa, de la que era miembro, pero su sillón no fue ocupado hasta después de su muerte.
En noviembre de 1945 fue transferido a la Isla de Yeu y se permitió que su esposa lo acompañara. A principios de 1951 el presidente Vincent Auriol autorizó su excarcelacion para que viviera en una casa particular en la que murió.Nunca fue privado de su dignidad de Mariscal de Francia. 
Un país digno de admiración, entre otras cosas, por no ensañarse con los muertos.

Poco o nada hablan los franceses de hoy sobre Petain al que, desde luego, ningún francés culpa de las dificultades por las que su pais está pasando ahora.

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