jueves, 16 de enero de 2020

HEREDEROS DE HIPOTECAS


  Es una argucia, si no sabia desde luego útil, descargar en otros las propias culpas.
   “Vinieron los sarracenos/y nos molieron a palos/que Dios ayuda a los malos/cuando son más que los buenos”.
   Y eso, una vez más, es lo que hacemos los españoles cuando alguien, ajeno o de los nuestros, hace lo que entre todos deberíamos haber evitado.   
    ¿Puede haber en la larga historia de la triste España algún gobernante que supere en desatinos al que, llamándose Zapatero, nos dejó a todos descalzos?
   Pues hay quien se empeña en culpar a un tal Rajoy, que sucedió a Zapatero y propició la recuperación parcial de sus desatinos, de los desmanes de uno de los descendientes de Sancho, que ahora capitanea las desdichas de España.

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