domingo, 5 de abril de 2020

TUERTOS Y CIEGO


Hace media eternidad que señoras y caballeros bien trajeados se suceden en televisión elogiándose a ellos mismos por lo bien que han hecho lo que tan generosamente les pagan para que hagan.
   Eran, y siguen siendo por desgracia, los ministros de éste gobierno que desaprovechó la ocasión de demostrar que servían para desempeñar el cargo por el que tan generosamente se les paga.
   ¿Encubrían sus autoelogios el reconocimiento de su incapacidad?
   Nunca tantos mediocres perdieron una ocasión tan propicia para demostrar que habían sido acreedores a la confianza que tan incautamente les confiaron.
    ¿O es que, inevitablemente, al ciego le conviene rodearse de tuertos para que su ceguera sea menos evidente?

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