lunes, 7 de abril de 2014

LOS AFORADOS

Hay en España más de diez mil ciudadanos que, por el cargo que desempeñan, tienen derecho a que su posible conducta delictiva  sólo pueda ser enjuiciada por tribunales de superior rango al que los ciudadanos no aforados tendrían que comparecer por acusaciones idénticas a las que respondan los aforados.
Ese privilegio es, indudablemente, un trato de favor excepcional en un Estado que proclama la igualdad de sus ciudadanos ante la ley.
Pero. sobre todo, es un anacronismo que pervive desde épocas en las que los Estados no permitían la libertad de opinión e información, reconocidas ahora por todos los Estados con gobiernos libremente electos.
El aforamiento permitía que los Estados no democráticos no pudieran pedir cuenta ante tribunales ordinarios a altos funcionarios desafectos, acusándolos de sedición, traición o conspiración para derrocar al Estado.
Pero en la actual España, en la que las conspiraciones se urden a la luz del día y se detallan en periódicos radios y televisiones, perseguir sediciones, traiciones y conspiraciones contra el Estado sería el cuento de nunca acabar.
Si no todos, casi todos los pleitos en que se ven envueltos ahora los que tienen derecho a que sean sus iguales (diputados), los que permitan que solo puedan comparecer ante el Tribunal Supremo o el Tribunal Superior de su Autonomía, son sospechosos de aprovecharse económicamente de sus cargos.
El aforamiento, que nació como garantía de libertad política, ha degenerado en garantía de apropiaciones indebidas de los Fondos Públicos.

El anacronismo del sistema de aforamientos es que, en un Estado que protege las libertades de información, opinión y reunión, no tiene ninguna justificación su pervivencia.

domingo, 6 de abril de 2014

POR QUÉ A ESPERANZA AGUIRRE LE PASO LO QUE LE PASÓ

Si Esperanza Aguirre hubiera seguido el curso por correspondencia “The power and how to get it” (El poder y cómo conseguirlo), que imparte el Political Sciences Institute de Brookside (Delaware), habría evitado los dos tropiezos que frenaron su carrera política.
El primero fue su inadecuada reacción tras el accidente de helicóptero en el que volaba con su ya jefe Mariano Rajoy.
Mientras Rajoy era atendido en el hospital, Esperanza salió del aparato, se sacudió la falda y, sin retocarse siquiera el maquillaje”, se puso a trabajar como si no hubiera pasado nada.
Es natural que Mariano Rajoy, su jefe, hubiera preferido que Esperanza se hubiera hecho también hospitalizar y que rechazara que le dieran el alta, por lo menos, hasta dos días después de que se la dieran a su jefe.
El segundo error de Esperanza fue no mandar a su asesor  o a alguna secretaria a que le sacaran dinero del banco.
En vez de esa conducta normal en políticos de su rango, fue al cajero automático personalmente, estacionó como todos los españoles en sitio prohibido y, lo peor de todo, era ella la que conducía el automóvil y no el chófer oficial pagado por los contribuyentes, como hacen los políticos de igual o inferior categoría que ella.
Esperanza reaccionó adecuadamente a la retención de su vehículo que habían intentado ilegalmente los agentes de movilidad, al impedir con su moto que Esperanza siguiera adelante en su coche Esperanza. (Una sentencia de 2008 del Tribunal Superior de Madrid obligó a pagar 1,500 euros de indemnización a un taxista que sufrió un abuso similar).
En el curso por correspondencia que Esperanza debería haber seguido, y que no siguió, se hacen dos advertencias tajantes a quienes aspiran a vivir del Presupuesto Nacional:
1.-Nunca digas lo que piensas, sino lo que los demás esperan que digas.
2.-Nunca hagas lo que quieras, sino lo que los demás esperan que hagas.
Aconsejan los autores del curso que los aspirantes a cargos oficiales tienen que seguir al pié de la letra esas dos advertencias, aunque algunos ingenuos las tachen de “hypocritical way of life”.
Otro aviso que hacen los autores del Instituto al definir el poder al que los alumnos aspiran señala:
1.- Para ser real, el poder tiene que ser absoluto.
2.-Compartir el poder es renunciar a una parte del poder.
3.-El que comparta el poder con otro debe tener en cuenta que intentará arrebatarle la parte del poder que no tiene.
4-Si otro u otros comparten contigo el poder, eliminarlos, (preferible, pero no necesariamente de forma física) es el único modo de conseguir todo el poder.
5.-Es imprescindible que digas que el poder que controlas lo ejerces por delegación (Parlamento, votantes, consejo de ministros, la Historia, etc).
6.-Es importante controlar la voluntad de los diputados (obligándolos a abandonar su escaño) votantes (con el manejo adecuado de la información que reciben), ministros (cesando a los díscolos para sustituirlos por otros más manejables) y falsificando la realidad histórica.

Por no seguir esas sensatas normas, a Esperanza Aguirre le pasó lo que le pasó y, si sigue por el equivocado camino de ser como es y de decir lo que piensa, más le valdría olvidarse de la política, ocupación reservada a  quienes siguen la hypocritical way of life (la manera hipócrita de vivir).

jueves, 3 de abril de 2014

LA ESPANTA DE RAJOY

La “espantá” de Rajoy de la cena de los máximos dirigentes de la Unión Europea con 58 jefes de Estado africanos pudo deberse a un motivo improbable (ver por televisión desde su hotel el Real Madrid-Borussia) o a uno plausible (evitar que lo fotografiaran junto al dictador Obiang, el otro único asistente que tiene el español como lengua.
Los responsables del protocolo de la Unión Europea aplicaron el criterio de que, como ninguno de los dos son precisamente políglotas, sentar a uno al lado del otro, para que no se pasaran la cena sin abrir la boca más que para meterse en ella el tenedor.
Decisión lógica y acertada salvo por el terror político de Rajoy a que la izquierda española, que niega el marchamo de demócrata al adversario que “se junte” con un dictador, pusiera en entredicho su talante democrático.
Y es que Rajoy, por lo que evidenció su cobardía, debe pensar también que la historia de un país empieza y termina con su fase de gobiernos electos y que las dictaduras que haya padecido son ajenas a su Historia.
La espantá de Rajoy para que no lo puedan tildar sus adversarios políticos españoles de amigo de dictadores debería tomarla como lección para que no vuelva a sacrificar los intereses de España: consultar a socialistas, comunistas y otros de ortodoxia democrática garantizada con quien debe juntarse y con quien no.

Debería haber estado Rajoy entre los que una tarde en Brasil fuimos testigos del júbilo y el entusiasmo con que el ministro de exteriores, Marcelino Oreja, nos dio la noticia de que el futuro dictador Obiang había derrocado al entonces dictador Francisco Macías Nguema.

miércoles, 2 de abril de 2014

AVISO A QUIENES PIENSEN VOTAR


1.- Al votar ejerces un derecho y te responsabilizas de la gestión de ganador.
2.-Aunque votes al que no gane, tu voto da validez a la gestión del ganador.
3.- ¿Conoces tanto al candidato que votes como para dejarle que maneje sin ninguna garantía legal tu patrimonio y tu dinero?
4.-Sería poco serio que, teniendo lo anterior en cuenta, te quejes de que  el ganador de las elecciones no gobierne a tu gusto.
5,- Al depositar tu voto estás dando un cheque en blanco a la gestión del que gane.
6.-¿ Hay algún candidato que defienda mejor que tú tus intereses?
7.-Hasta si votas en blanco avalas la elección del candidato que gane.
8.-Solo no votar te exime de culpa por la gestión del ganador.
9.- Votar es un derecho, NO una obligación.
10.-El Candidato que gane unas elecciones es el que más votos consiga, no el que garantiza que gestionará mejor tus intereses.


viernes, 28 de marzo de 2014

DERECHO A DECIDIR

Servidor, que lleva algún tiempo oyendo hablar del “derecho a decidir” que invocan los separatistas catalanes, ha llegado a la conclusión de que, como ciudadano de derechas que defiende la libertad individual por encima de los demás valores, está de acuerdo, por convicción y congruencia, con el derecho a decidir de todo el mundo.
Siempre, naturalmente, que esa decisión no afecte  a otros que también tienen el mismo derecho a decidir en lo que las consecuencias del otro lo afecten.

Y es que, como decía Don Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

jueves, 27 de marzo de 2014

SEMANA SANTA



Los devotos de una religión que se fundamenta en un dios que se rebajó  a materializarse en hombre y morir como cualquier mortal para resucitar y  abrir la puerta del Paraíso a los que crean en su Divinidad se preparan desde hace semanase para pasear imágenes de dolor y muerte por las calles de España.
¿Por qué imágenes del dolor y muerte de Cristo y de su Madre si lo que evidencia la divinidad de Jesús de Nazaret es su resurrección y no su muerte?
Transforma así esta peculiar interpretación del cristianismo de religión de gozo, esperanza y vida eterna en una exaltación del dolor y la muerte.
Parece como si cada pueblo adecuara sus creencias a la característica definitoria de su carácter y que el sentimiento trágico de la vida español se hubiera contagiado a algunos de los pueblos a los que arrastró en su herética contrarreforma tridentina.
Sólo parcialmente rememoran la pasión y muerte de Cristo más que su resurrección algunos países latinoamericanos, y tibiamente Italia e Irlanda.
En Portugal, como en el resto de los países con culturas emanadas del cristianismo, el día más importante de la Semana Santa es el domingo de Resurrección y no, como en España, el jueves y viernes santos.
Sólo en su heroicidad o cobardía se sublima el español, poco dado a aceptar la rutinaria mediocridad del dolor o el gozo cotidianos.
El dramatismo teatral del dolor y la muerte se presta más a la exteriorización del sentimiento español que la del sereno disfrute del bienestar rutinario conseguido gracias a un esfuerzo constante.
Por eso, seguramente, es por lo que los españoles del sur y del levante, que sobresalen por sus manifestaciones de explosiones pasionales a los del resto del país, los que con más entusiasmo y teatralidad lloran y sufren en Semana Santa.
Como consecuencia de esa característica forma de ser española de los más apasionados de sus habitantes, la semana de exaltación de una religión monoteísta se asemeja a las celebraciones de las politeistas, que creen que no hay Dios único sino que los atributos de la divinidad los comparten varios dioses.
Ha llegado a ser así la semana santa española una especie de guerra religiosa en la que los partidarios de cada uno de los dioses que pasean sirve para que los partidarios de cada uno de ellos se imponga a los de los demás.
Es así la Semana Santa Española una vuelta a la idolatría premonoteísta. Una manera de imponerse los adoradores de un dios particular a los seguidores de los dioses particulares de los demás.

miércoles, 26 de marzo de 2014

LA TRANSICION Y SUAREZ



Los  Santos no suben a los altares hasta después de muertos y los políticos tienen que perder el poder, y hasta la vida, para que se reconozcan sus méritos.
Después de enterrado Adolfo Suárez  en medio de la pugna de elogios de quienes lo forzaron a dimitir,  (socialistas , nacionalistas, comunistas, populares y, sobre todo, los desleales de su propio partido)  es momento  de analizar su labor en la transición de la Dictadura al Parlamentarismo.
Adolfo  Suárez, ante todo, fue el timonel que el Rey seleccionó para pilotar su proyecto de llegar a un régimen de participación popular en la formación de gobiernos desde un sistema en el que todos los poderes del Estado se concentraban en la persona de Franco.
Había que hacerlo de prisa para que los ideológicamente excluidos de las mieles del poder participaran en el festín de gobernar y los que lo habían disfrutado en tiempos del  Dictador no se sintieran excluidos por su pasado.
Unos y otros fomentaron el recuerdo de una guerra trágica para sacar provecho de las  indefinición del futuro y beneficiarse del miedo a un nuevo conflicto civil.
Como consecuencia, la prisa por salir de la crisis relegó a un segundo plano la conveniencia de que las reglas fundamentales de convivencia fueran sólidas y duraderas.
Dos de esos pilares del futuro, la Constitución y la Ley Electoral para regular el relevo en las responsabilidades gubernamentales, se hicieron más bajo la presión del tiempo que de su durabilidad  y se demostraron pronto ineficaces, aunque todavía sigan en vigor.
De la ley electoral es consecuencia que el poder emane a los electores desde las cúpulas de los partidos y, de la Constitución que ni siquiera las dos regiones bajo cuya amenaza separatista se elaboró el sistema de las autonomías haya mitigado su impulso centrífugo, sino todo lo contrario.
El Título octavo de la Constitución, en vez de limitar y calmar el separatismo de las Vascongadas y Cataluña, lo ha contagiado a las otras regiones españolas.
El sistema de autonomías, inventado a toda prisa para integrar en España a todos los españoles,  se ha demostrado con el tiempo la mejor herramienta para su desintegración.
Es imposible que, si Adolfo Suárez ejecutó por encargo el período político conocido por transición, fueran solamente suyas las consecuencias de lo que el paso del tiempo demostró que fueron errores o aciertos.
Siempre tuvo oportunidad quien lo encargó del proyecto de corregir los fallos o reemplazarlo por otro. Y no lo hizo, o bien lo hizo de tal manera que el sentido de responsabilidad histórica de Suárez  hizo aparecer su dimisión como decisión exclusivamente personal.
De hecho, el período de Transición no se completo hasta que el representante de uno de los partidos políticos vencidos en la guerra llegara al poder bajo la Monarquía.
Cuando las elecciones del 28 de Octubre de 1982 dieron 202 escaños al socialista Felipe González y solo dos a Suárez, la Transición del franquismo al postfranquismo había alcanzado su objetivo: cerrar el paréntesis de gobiernos no electos que se abrió al terminar la guerra, y hacer que la situación política enlazara con la de antes de la guerra.
Ese 28 de Octubre, mientras jugaba al ping pong en Lisboa con el embajador de España y padrino de mi hija Rocío, Ramón Fernandez de Soignie, seguíamos por radio el recuento de las elecciones que dieron 202 escaños a Felipe González y solo dos a Adolfo Suárez.
Me vino a la memoria una mañana de seis años antes en Viena.
Hacía el Rey su primera visita a Austria y, mientras admiraba en el Museo Etnológico el penacho de Moctezuma que, regalado por el emperador azteca fue enviado a Alemania para el emperador Carlos V,  comentó a Pepe Oneto, quizá Colchero y a mí, que cubríamos la visita: “Veis, esto es lo que yo quiero para España, que un  gobierno socialista como es el austríaco, respete y se sienta parte del pasado de su país”.