miércoles, 29 de abril de 2015

ALIANZA PSOE-A CON PODEMOS



Que no panda el cúnico ni nadie pida cita urgente al psicoloco.
¿Que el partido anticasta va a apoyar al partido de la casta por antonomasia, el Partido Socialista andaluz?
No sería nada descabellado ni inédito.
La casta de los señores feudales del medievo, el ejemplo paradigmático (que dirían los finos) de castas dominantes, enriquecía de vez en cuando su decaído vigor resultante de la cosanguinidad, incorporando la sangre nueva de bastardos.
También sería de lógica política esa alianza, aunque los bienpensantes crean que un partido político es una agrupación de ciudadanos que sacrifican su comodidad para ayudar al bien común.
En realidad, los partidos políticos nacen como la confabulación de unos cuantos para manejar en su propio beneficio los honores y responsabilidades públicas que pongan en sus manos los electores.
Son esos partidos políticos egoístas en sus fines y tolerantes en sus medios: si hay que pactar con otros para acceder al poder, lo hacen hasta que se presente la oportunidad de romper la transitoria alianza que los obliga a compartir el botín.
¿Renunciaría Podemos a quedarse como administrador único del Estado si, en una primera fase, solo pueden meter cuchara en la olla que sigue sirviendo el PSOE-A?
En absoluto, porque poco es más que nada y, si un descuido del otro comensal les permitiera quedarse con toda la cazuela, mejor es estar sentado a la mesa que ver como simple espectador cómo otros comen.
Así que, si los de Podemos pactan con el PSOE para que siga gobernando en Andalucía, no significaría que renuncian a implantar su régimen de control absoluto del Estado, sus pesadas responsabilidades y sus amenos placeres.
Es porque saben que no se ganó Zamora en una hora.

martes, 28 de abril de 2015

TRIBULACIONES DE UN EXTREMEÑO EN NEPAL





    Relata  hoy “El Mundo” los sufrimientos en Nepal de Jonathan Hernández, un joven nacido en la misma Extremadura de la que sus antepasados atravesaron  a pié selvas y llanuras plagadas de nativos que mataban y se comían a los que capturaban hace cinco siglos. Cuando lo sorprendió el terremoto que ha matado a cuatro mil nativos nepalíes, Jonathan llevaba en el país 19 días en la arriesgada ocupación del turismo.
“El joven asegura, según el periódico,  que "psicológicamente" no se encuentra bien, pero no solo por el seísmo sino por la situación vivida en horas posteriores: "50 horas hemos permanecido en las pistas del aeropuerto, al aire libre, sin agua, sin higiene, con lluvia y con mucho frío. Cobraban a diez dólares la botella de agua, nos robaron a mí y a todos y no podíamos salir del recinto porque nos exigían pagar de nuevo la visa", ha relatado, para sentenciar: "Mi experiencia es que nos han tratado como a perros. El Gobierno de Nepal es la peor escoria del mundo". También ha insistido en que se "siente orgulloso de ser español y del Gobierno de España, pese a que también nos ha costado luchar para que nos sacasen".
    Comentario: Es menester ver lo desconsiderados que son los nepalíes: en vez de preocuparse de garantizar las comodidades que los turistas extranjeros se merecían, se dedicaron a sacar de los escombros a los nativos, seguramente ya muertos.
Y, por si fuera poco, a los rescatados nativos les ofrecían agua gratis mientras que a Jonatan y sus colegas turistas extranjeros les cobraban diez dólares por botella.

lunes, 27 de abril de 2015

40 NUEVAS LEYES NOS AMENAZAN



Hay días primaverales que, en vez de alegres y esperanzadores como el calendario indica, parecen del más turbio otoño o del más tenebroso invierno.
Y lo peor es que la preocupación que se ha sobrepuesto al desenfado de la riente primavera no se debe a una súbita inversión estacional, sino a la ocurrencia de escuchar la radio, un aparato para que los solitarios se sientan acompañados y los taciturnos optimistas.
Y es que la radio ha dicho esta mañana que el Gobierno de Mariano Rajoy se propone, antes de disolverse en Septiembre para intentar que le prorroguen el doloroso privilegio de mandar cuatro años más, aprobar 40 nuevas leyes.
Y ¿qué es una ley sino un texto legal para prohibir a los que obedecemos el ejercicio de algún derecho esencial y muchos otros secundarios?
Y es que, para estos que tanto disfrutan mandando, gobernar es aprobar leyes que limiten libertades y amplíen prohibiciones.
Eso sí, como el que hace la ley sabe de antemano cómo recurrir a la trampa para eludirla, cada día son menos los del gobierno que van a la cárcel y más los obligados a cumplirlas a los que se castiga.
Con lo conveniente que sería para las inevitables y numerosas víctimas de esas leyes que traman no someterse a la amenaza de su tiranía, empecinarse en aprobarlas es síntoma inequívoco de la maldad intrínseca de los que mandan y sus secuaces.
Un suponer: es como cualquiera de los numerosos casos de esos parricidas que, después de asesinar a sus esposas e hijos, se suicidan.
Si se suicidaran antes de cometer sus crímenes, a nadie ajeno harían daño.
Si Rajoy disolviera las Cortes antes de aprobar las fatídicas 40 leyes, los ciudadanos no tendrían que preocuparse por los castigos que su incumplimiento les acarreará.
Verán cómo no lo hace porque el principal objetivo de los que mandan  es chinchar a los que obedecemos.

domingo, 26 de abril de 2015

ESPAÑOLES EN EL HIMALAYA



Como dicen que sentenció El Guerra cuando le presentaron a un señor que era licenciado en Filosofía y Letras, “hay gente pa tó”.
Hasta para irse a la fin del mundo, nada menos que a Natal para jugarse la vida,  si falta hiciera, con tal de subir andando un cerro cualquiera de los muchos que tiene por allí la cordillera del Himalaya.
Los periódicos y las radiotelevisoras dicen que se busca a 150 españoles que coincidieron allí con el momento en que un terremoto inoportuno convirtió su excursión campestre en aventura peligrosa.
Para que digan que los descendientes de aquella raza que se jugaba la vida por ensanchar fronteras para llevar la civilización y la cruz a pueblos ignotos han desaparecido.
Los aburguesados, subvencionados y timoratos españoles actuales, que se horrorizan ante la posibilidad de exponer sus vidas para defender a su Patria para librarla de una agresión extranjera, no dudan al jugársela para subir a un cerro o bajar a una cueva extranjera.
Y, como sarna con gusto no pica, son libres de hacerlo pero deberían afrontar por sí mismos las consecuencias de su propia decisión y, si  les sobreviniera picazón, que la alivien por sí mismos, sin esperar que otros se la rasquen.

sábado, 25 de abril de 2015

PORTUGAL



Ese jardim da Europa a beira- mar plantado que es nuestra vecina Portugal, tan sabia que de España no quiere nem bom vento nem bom casamento, conmemora más que celebra la revolución de los claveles, que fue cuartelazo y no revolución, y en la que un solo clavel en el cañón de un fusil le dio apellido.
Son sabios los portugueses porque de los españoles les llegaron los infortunios de su historia y, una única fortuna: las queridas españolas que alborotaban las castas camas de sus notables.
¿Qué fue, de verdad, aquella falsa revolución?
Un movimiento organizado por los militares de carrera contra los oficiales de las milicias universitarias a los que, para popularizar la interminable guerra colonial, el gobierno de Marcelo Caetano privilegió en los ascensos.
Se añadió a eso el recurso del monetarista primer ministro que, para controlar la inflación, limitó la repatriación a la metrópoli del excedente de las pagas de combate de los destinados a África.
Fue así como una simple protesta profesional evolucionó a la  pomposa gloria de revolución.
No fue un acontecimiento singular porque parecido fue el que hasta entonces había sido el más trascendental en la reciente historia portuguesa, el que en 1910 trajo la república y acabó con la monarquía.
En Octubre de 1910, una manifestación popular contra el gobierno del Rey Manuel II llegó a la Praça do Rossio, donde se topó con tropas dispuestas a dispersarla.
En la huída que los manifestantes emprendieron, uno de ellos, un cojo armado con una escopeta tropezó, se le disparó el arma y los represores militares salieron de naja.
Y, como la historia de los pueblos la hacen sus habitantes, la singularidad de los portugueses menudea de ejemplos que la certifican: el partido comunista, que en el rfesto del mundo encuentra a sus adeptos entre los obreros industriales sindicados, en Portugal gira en torno a los campesinos del Alemtejo que, según las normas generales, deberían ser anarquistas, los más indisciplinados enemigos de los comunistas.
Esa es la Portugal a la que, tras haber vivido en ella once años, quiero, respeto y envidio porque ha sabido negarse a dejarse comprar por el bienestar del consumo desenfrenado, si para ello tenía que renunciar a su singularidad distintiva.

jueves, 23 de abril de 2015

PSOE-A, COMPAÑIA DE SEGUROS



Mejor que esforzarse uno inútilmente en explicar a quien quiera saber qué es un partido político y toda esa monserga de libertad, igualdad social y bienestar general que prometen, recurramos a la sufrida fórmula de la parábola, o al más gráfico “un suponer”:
Pues bien, un suponer: un partido político es como esas compañías de seguro que se anuncian prometiendo que, si les pagan lo que cuestan, te lo resuelven todo:
Desde gestionar con el mayor provecho tus ahorros hasta cuidar tu salud, darle la mejor educación a tus hijos, atender las necesidades médicas de la familia, vigilar para que los ladrones no te roben lo que es tuyo y hasta enterrarte con una corona de flores de plástico.
Tú le pagas puntualmente y, cuando llega el momento de prorrogar la póliza, te enteras de que no sólo te han robado lo que les pagaste, tus hijos siguen sin desaznar, las enfermedades se han agravado y, a pesar de eso, pretenden aumentar la cuota de renovación.
Lógicamente, y tras reprochar al jefe de la aseguradora diciéndole “hay que ver…”, te explica que no se enteró del robo, que no tiene la culpa de que los maestros de escuela sean unos incompetentes ni de que los médicos sean curanderos indocumentados.
Pues bien: concrétese el cuento de esta compañía de seguros generales identificándola como PSOE-A (Partido Socialista Obrero Español de Andalucía), la única compañía de su tipo en España que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.
Quiere que todos los españoles contraten sus servicios y que, por mucho que los defrauden las prestaciones que promete, no se pasen a compañías de la competencia.
Al fin y al cabo, los asegurados están para pagar sus pólizas y los aseguradores para quedarse con lo que cobren.

miércoles, 22 de abril de 2015

EMIGRACIÓN: HUNDIR LAS PATERAS.



Los políticos de Europa están considerando una decisión radical para frenar la emigración desde el norte de África: hundir las frágiles pateras en las que, los que lo consiguen, atraviesan el Mediterráneo.
Lo que no se ve no existe y, con el hundimiento de las pateras, deja de existir el inhumano espectáculo de los ahogados por encontrar donde lo hay lo que necesitan.
Porque lo emigrantes africanos vienen a Europa a buscar lo que, por lo que ven en televisión y les dicen sus compatriotas que lo lograron, existe en Europa: comida, trabajo, asistencia sanitaria, acceso a la educación y libertad.
Nada de eso lo tienen en sus países de origen y, los que se deciden a emigrar a Europa, lo hacen convencidos de que merece arriesgar la vida miserable a la que están condenados por realizar el sueño que los libere.
Con la chapuza de solución al problema que consiste en hundir sus precarios medios de transporte, los políticos europeos defienden el interés de sus electores, contrarios a los de los que los ponen en peligro.
Porque los emigrantes africanos aceptan trabajos en Europa que los trabajadores sindicados europeos eluden, y lo hacen tan bien o mejor que los exigentes nativos.
Siempre han vivido los europeos mejor que los africanos, pero hasta que la televisión y otros medios de información se han universalizado, no se habían enterado.
Conseguir que vuelvan a la ignorancia de lo que existe lejos de sus aldeas y poblados es un casi imposible método para frenar su molesta emigración a Europa.
Otro, tan imposible como el anterior, es hacer retroceder el tiempo hasta el anterior al de las indiscriminadas independencias concedidas por las potencias coloniales hace cincuenta años.
Fue aquél interesado engaño de los colonialistas industriales el origen de las actuales tragedias humanas.
Argumentaron para aquella triquiñuela la justicia de que los africanos sometidos a la tutela de las colonias, que todos los hombres sin consideración a su grado de evolución social, son dueños de sus destinos y de sus recursos.
Pero las autoridades coloniales dejaron en manos de caciques, manejables mediante la corrupción, la administración de los recursos de las tierras independizadas.
Parecía que todo había cambiado para que todo siguiera igual: las mismas potencias industriales que les dieron la independencia siguen controlando, bajo la tapadera de sus caciques apoderados, la explotación de los recursos africanos y beneficiándose de sus plusvalías.
Eso sí: ahora no explotan África los gobiernos de las potencias administradoras, sino los testaferros nativos que los representan.