viernes, 28 de julio de 2017

LA IZQUIERDA OBRERA



El que siempre haya estado mandando no puede hacerse idea de las fatiguitas que sufren los de la oposición.
Por eso, y desde hace unos años, los rojos españoles que quieren echar del gobierno a los menos rojos que ellos, cada mes requieren asistencia sanitaria para superar el esperrenque que les sobreviene indefectiblemente.
Coincide esa sudoración fría, ese lenguamento de traba y esa jaqueca inmisericorde con la publicación de la lista del paro obrero.
¡Con la satisfacción y  embeleso que los desbordaría si esas listas admitieran el fracaso del gobierno porque tuviera que admitir que cada mes trabajaran menos españoles que en el mes anterior!
Nunca, desde luego, llegarán a admitir que los obreros, a los que consideran de su patrimonio exclusivo, viven mejor con la derecha explotadora que con la izquierda redentora.
Pero si los datos del paro siguieran la tendencia estadística que tozudamente continúa desde que la izquierda fue reemplazada en el gobierno por la derecha, tendrán que tomar una decisión drástica:
a) Cambiar su misión Obrera por la más acuciante de la metempsicosis, y defendert en sus manifestaciones la transmigracion del alma,o
b)Confesar que todos ellos eran íntimamente de derechas y que se proclamaba de izquierdas para que su fracaso anticipado probara la eficacia de la derecha.
Así podrían colocarse de comensales fijos del pesebre gubernamental.
Pero que se den prisa porque, si no se abren de capa cuanto antes, el negro toro del cachondeo le va a dar una cornada de pronóstico.

jueves, 27 de julio de 2017

OJO: NO LEAN A MONEDERO




Un tio que escribe un párrafo de catorce líneas con la pretensión de que otro lo lea es un asesino sutil y escurridizo que no deja rastros de su delito.
Todo el que empiece a leer la prueba del delito morirá indefectiblemente antes de acabar el párrafo asesino y los médicos certificarán que su deceso fue debido a una súbita parada respiratoria.
El que crea que la propia vida vale menos que la propia curiosidad, bajo su propia responsabilidad, tiene oportunidad de vivir peligrosamente, como nos recomendaba a los fascistas Gabriele D,Anuunzio.
Que esos curiosos insensatos intenten llegar con vida al final del párrafo de marras, transcrito del diario “Público”:
“El PP  de los más de ochocientos cargos imputados por corrupción, del Presidente del Gobierno y de la cuarta autoridad del Estado -el Presidente del Senado-, teniendo que declarar por la financiación ilegal de su partido, de Presidentes de Comunidades Autónomas encarcelados por ladrones y conspiradores, de las acusaciones falsas contra adversarios políticos con el abuso de policías políticas, del Ministro de Justicia reprobado parlamentariamente, del Ministro de Hacienda reprobado parlamentariamente, del Fiscal General del Estado y del Fiscal Anticorrupción reprobados parlamentariamente, el PP del vaciamiento de la hucha de las pensiones, de la amnistía fiscal y del regalo del dinero a los bancos, dice que vamos a hablar de Venezuela -y les mandan documentos internos: “¡Ahora, salid a morder!”- o del terrorismo de ETA, aunque hace más de cinco años que, gracias al coraje de nuestra sociedad, aquellos asesinos no asesinan”.
Enhorabuena por su notable capacidad pulmonar a los supervivientes.
Si alguien sobrevive a la lectura de un texto de su autor, Juan Carlos Monedero, merece participar en ese programa de encueratrices y garañones que patrocina Telecinco y que se desarrolla en un paraje tropical  deshabitado, pero minuciosamente grabado por una multitud de operadores de cámara.
¿Por qué creen ustedes que se ha liado el lio del que Venezuela es incapaz de salir?
Evidentemente, porque Monedero volvió locos a los chavistas cuando estuvo allí para asesorarlos y, naturalmente, llevarse una pasta por su asesoramiento.

miércoles, 26 de julio de 2017

SORPRESA:SANCHEZ PIDE QUE DIMITA RAJOY



Ese sinsorgo de Pedro Sánchez, del que los socialistas no se libran ni con fumigación aérea, ha vuelto al trigo, como la burra.
El trigo de la burra que es Pedro Sanchez es pedir a Mariano Rajoy que dimita.
Hasta en sueños debe hacerlo porque es su obsesión monomaníaca.
Si sigue sin caer una gota de agua en éste secarral que es España, no habría que bombardear con yoduro de plata cualquier nube que aparezca en el cielo, sino que dimita Mariano Rajoy.
Se había empecinado en que el presidente del actual gobierno, al que quiere suceder, declarara en los tribunales para que confesara que el Partido Popular se financia con dinero robado y, como no ha declarado lo que Sánchez quería, ha vuelto a su crónica exigencia: que dimita Rajoy.
Uno, en su ignorancia, duda en la conveniencia para Sanchez de su monomanía.
Si echamos volar la imaginación hasta las alturas siderales de éste tórrido verano, puede que el mal de las alturas enajene la mente y creamos que Rajoy ha dimitido como Sánchez le exige.
Y que, como de esa dimisión espera, las mentes alucinadas de los españoles lo hicieran presidente del Gobierno.
Puede que a destiempo se percataran de que Guatemala es más soportable que Guatepeor.

EL AMOR A LA PATRIA




¿Cuántos de los que se ufanan de su amor a España han tenido la posibilidad técnica y legal  de cambiar su pasaporte español por el de otro pais?
Si no han podido optar no pudieron decidir,  por lo que ese amor a su Patria no pasa, chispa más o menos, de la preferencia por las papas fritas del que únicamente papas fritas ha comido.
Así que el patriotismo es un sentimiento inducido en el supuesto patriota para poder manipularlo más cómodamente en momentos de enajenación patriótica.
Hay exaltados que hasta se proclaman dispuestos a morir por su Patria.
¿Qué le aprovecha a la Patria que muera por ella?
¿No le sería de más provecho a la Patria por la que se dice dispuesto a morir que mate al enemigo declarado de su Patria?
Da la impresión de que eso de la Patria es como el perejil que enriquece todas las salsas, o como la llave inglesa, que aprieta o afloja cualquier tornillo.
La conclusión de todo eso no puede ser otra de que la palabra “patria” es como la palabra “cosa”, la más utilizada en las conversaciones en las que se hable de todo para no decir nada.


martes, 25 de julio de 2017

LA REVOLUCION BALEAR



Imperceptiblemente, porque no hay por ahora cañonazos, se está librando una nueva guerra civil en España para que los que la ganen empeoren la España de los que la pierdan.
Más que una guerra simple y limpia, es ésta una revolución sutil y ponzoñosa: no habrá vencedores ni vencidos porque los que la están ganando acabarán mandando no en un país, sino en un manicomio.
Como todas, ésta revolución entra también de este a oeste y, cuando fatalmente triunfe, será inevitable añorar los tiempos prerrevolucionarios.
Asi pasó cada vez que, como los griegos, los romanos o los musulmanes, alteraron para envilecerla la plácida manera de vivir de los nativos, los cándidos y sentimentales iberos.
Del este, también, viene la nueva revolución destinada a erradicar lo que todavía sobrevivía de la esencia de España: las corridas de toros.
Las Islas Baleares se empinan sobre el mar Mediterráneo, al este de España por lo que la revolución que de allí llegue tiene garantías de extenderse hacia el Oeste, hacia la España continental.
Cuando se implante en toda España la revolución nacida y procedente del revolucionario este español, éstos tiempos de ahora que nos parecen aciagos los recordaremos como una edad idílica.
Imagínense: ¿Cuál es el paradigma, de la forma de entender la vida de la España actual y pasada?
Las corridas de toros, sin duda, en las que hombre y fiera luchan por sobrevivir con armas diferentes pero igual de letales: el toro con los sables de sus cuernos y el torero con la espada de su estoque.
Como todas las revoluciones, la balear se asienta en la falacia de suprimir los privilegios de los que manden para que los hereden los que aspiren a mandar.
A partir de ahora, a los toros de las corridas no se les podrá hacer sangrar y por consiguiente, darles muerte de una o varias estocadas.
Pero al toro no se le prohíbe que le de con sus defensas, que son sus cuernos con perdón, un viaje que despance o descorazone al torero.

lunes, 24 de julio de 2017

BAJO SOSPECHA



Los que tenemos edad para establecer la diferencia sabemos que cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Y es lógico porque en el pasado éramos jóvenes y en el presente somos viejos.
Como cada cual cuenta la feria según le haya ido, ¿qué penuria resulta agobiante para el que la afronta desde el vigor de la juventud y qué contratiempo no es tribulación en la vejez?
Y es que la desgracia y la felicidad son conceptos ambiguos y tan polivalentes como el número de individuos que los experimenten.
Un suponer: mandar a alguien a que le dieran por donde amarga el pepino era desearle una desgracia a muchos de los que ahora lo consideran una necesidad anhelada.
¿Y el prestigio social de los que tenían más de lo que necesitaban?
Antes eran la esperanza de los que nada tenían y de todo carecían.
Ahora son individuos en liberad condicionada al descubrimiento de indicios que despierten sospechas que conduzcan a su encarcelamiento por ladrones.
Y es que la gente normal, la que se dedique a profundizar en la metempsicosis, en la belleza de la fealdad o en la fealdad de la belleza, bailamos sobre un volcán a punto de erupción.
En cuanto no necesitemos a los que manden nos encarcelarán.
Y con lógica: el que no necesite al que esté mandando es porque complota para que manden otros.

domingo, 23 de julio de 2017

CRÍTICA Y DEMOCRACIA



La de recibir y difundir información y opiniones es uno de los derechos humanos, civiles, constitucionales, políticos o lo que sea que debe garantizar una sociedad moderna.
Pero, ¿sin límites en cuanto a la forma patriarcal, anónima, dictatorial o democrática en la que esa sociedad se haya estructurado?
Los expertos discrepamos pero coincidimos en que, si esa libertad es imprescindible en las dictaduras, puede que sea necesario, y hasta ineludible, limitar y hasta prohibir ese derecho en las democracias.
Pongamos un ejemplo para entendernos: los periódicos, los comentaristas de radio y hasta los tertulianos de las televisiones coinciden una vez más en que Mariano Rajoy es un Babieca.
Pues resulta que, como ese Babieca ocupa el cargo que detenta por delegación de los que en unas elecciones abiertas a todos lo prefirieron a otros adversarios, Rajoy sería la encarnación de los que lo eligieron, en realidad los babiecas por haberlo elegido.
¿Y criticar a un dictador también sería una desconsideración para los que, por asenso o consenso, le facilitaron el ejercicio de su tiranía?
Nada de eso. Al dictador se puede y se debe criticar.
¿Y por qué no se le critica?
Porque el dictador suele castigar la crítica encarcelando o fusilando a sus detractores y, evidentemente, se le debería criticar si el dictador no tuviera entre las prerrogativas de su dictadura encarcelar y hasta fusilar a los discrepantes.