martes, 27 de septiembre de 2016

UNA SOLA VOZ PARA EL PSOE




Como todo político de ideas avanzadas, Pedro Sánchez dice lo que yo pienso: “El PSOE debe tener una única voz”.
Tiempo ha malgastado en descubrir esa verdad, aplicable tanto a la democracia como a la dictadura.
En la primera, que se sostiene en que todos los hombres son iguales y por consiguiente si uno tiene derecho a hablar tienen el mismo derecho todos los demás, la aplicación de ese principio conduce a la algarabía estruendosa de éste PSOE en el que, como todos hablan y lo hacen al mismo tiempo, no se entiende lo que ninguno diga.
En las dictaduras ese contratiempo está hace tiempo resuelto: solo habla el dictador y los demás, que sirven de altavoz a lo que diga el que mande, difunden sus mismas palabras con tonos diferentes.
Por eso las dictaduras, y por fin se ha percatado Pedro Sánchez, tienen mayor capacidad que un partido político para hacer que su mensaje lo capten y asimilen más gente, más ciudadanos.
La dictadura perfecta es, pues, la que no tiene a nadie que discrepe de lo que el dictador diga.
La ausencia de discrepancia es clara evidencia de la solidez de la doctrina  social, política, económica, deportiva o folclórica que la dictadura inspire.
¿Y cómo se llega a esa unanimidad democrática?
a) Premiando con suculentos cargos públicos a los que con mayor fidelidad reproduzcan lo que el Dictador diga, y
b) Condenando a la miseria económica y social a los insensatos no ya que discrepen, sino que no aplaudan al dictador con el fervor más entusiasta.

A los que aplaudan más y mejor se le concederá, además, un butacón perpetuo en la tribuna presidencial del Bernabeu.

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