jueves, 9 de mayo de 2013

PACTO DE ESTADO



Puede que a los españoles nos quede más cómodo el uniforme de la dictadura que el traje de paisano de la democracia porque solamente 40 de nuestros 3.000  años de historia han tenido los gobernados la posibilidad de elegir a sus gobernantes.
En éstas falsa dictadura  y democracia de mentirijillas en la que ahora vivimos, la añoranza de soluciones dictatoriales para problemas más difíciles que decidirse por una camisa lisa o a rayas, muchos proponen volver a soluciones totalitarias, como los Pactos de Estado.
El Pacto de Estado que con tanta frecuencia proponen a los que gobiernan los que no lo hacen es, en realidad, una suspensión temporal de las facultades que sustentan el sistema democrático: mayoría gubernamental y minoría opositora.
El Pacto de Estado excluye temporalmente del debate políticos asuntos de especial importancia a los que los partidos de la oposición acusan al gubernamental de no saber solucionar.
Esos Pactos de Estado, además de mutilar total o parcialmente y  por tiempo más o menos indeterminado las funciones que la democracia fija a los ciudadanos individualmente o agrupados en partidos, son innecesarios.
    La Constitución, que especifica en todos los países los derechos y deberes de los ciudadanos, es suficiente Pacto de Estado  para fijar las  funciones de gobierno y oposición en el sistema democrático.
    El Pacto de Estado que los partidos de la oposición piden al gobierno del Partido Popular no es más que la suspensión parcial y temporal de la Constitución, una vuelta parcial a la Dictadura.
   Una propuesta que, como no podía ser menos, parte de los dos partidos de izquierdas que nacieron para acabar con la democracia burguesa y que acusan al supuestamente burgués Partido Popular de poco democrático.

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