viernes, 13 de noviembre de 2015

LUCHA DE CLASES EN PALMA DEL RIO



En ésta Palma del Río en la que me nacieron se repiten fatalmente dos acontecimientos anuales: hasta los más circunspectos se enmascaran en carnaval y hasta los temporeros más dóciles se declaran en huelga en la época de recogida de la naranja.
Ya ha empezado éste año lo segundo: espoleados por los mismos sindicatos que sustentan su ideología en la hermandad de la clase obrera contra la explotación capitalista, los recolectores invocan la primacía de la patria de origen como los burgueses, sus enemigos de clase.
Los temporeros de la recogida de naranjas y sus sindicatos reivindican dos principios en los que fundamentan su lucha: que la mayor demanda de trabajo justifica un aumento de sueldos y que los explotados por la derecha tienen la obligación comun de rebelarse contra los explotadores.
¿Qué pasa, entonces,  por estas fechas,  en Palma del Río?
Que llegan cuadrillas de recolectores forasteros (¡ y hasta extranjeros!) que cosechan las naranjas por salarios más bajos que los nativos.
Se acabó la igualdad de clases. Rebrota el añejo concepto de patria en que se escudan los explotadores capitalistas para oprimir a los sin tierra.
La famélica legión deja de alzarse al unísono contra la burguesía, el clero y la aristocracia explotadora.
La manada deja de acometer unida y cada lobo se come la oveja que puede.
Los obreros, como los falsos capitalistas, dejan de lado la libre competencia y se restablece el instinto sobre la razón. El hombre es el lobo del hombre.

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