martes, 15 de diciembre de 2015

LA ENTRETENIDA ESPAÑA DE PEDRO SANCHEZ

Uno, en su sosegada jubilación, ha acentuado su preferencia por los espectáculos violentos (presencié el debut de Foreman contra Peralta en la misma gala que culminó con “el combate del siglo”  Frazier-Alí, marzo 1971).
He visto nobles boxeadores como Mantequilla Nápoles y marrulleros como Bonavena.
Pero a nadie como Pedro Sanchez. Saltó al ring con una idea fija: meter el pulgar en el ojo de su contrincante Rajoy para que reaccionara con un golpe bajo y lo descalificara el árbitro.
No el árbitro del combate Rajoy-Sanchez, que durante toda la agresión se mantuvo tan tranquilo como el Braulio.
Estoy impaciente por ver la España que module Sánchez cuando sea presidente del gobierno porque será una España pendenciera, de truhanes ventajistas y maleducados, que se meen en los cadáveres de sus víctimas.
Una España, en fin, violenta y sanguinaria en la que, por fin, mande el sicario traicionero y pierda el sheriff que ni siquiera intente desenfundar cuando tenga ya la espalda agujereada.
El mítico, falso y y truculento oeste de las películas que tanto me gustan. Y si tenemos suerte y la tecnología cinematográfica avanza, hasta se manchará la camisa de los espectadores  con las heces del bueno destripado.

Que el futuro se haga presente sin tener que esperar al 20 de diciembre.

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