viernes, 4 de octubre de 2019

SANCHEZ Y LA METEMPSICOSIS


Mucha aficion hay que tenerle a esa vanidad de vanidades que es la política para insistir en ser lo que todavía no eres y, lo que es peor, sin garantías de que alguna vez lograrás serlo.
Y, cuando se habla de política se sobreentiende Pedro Sanchez, ese iluso que se empeña en ser distinto de los demás, por muy comunes que sean su nombre, su apellido y su ejecutoria en la vida real, que es la no contaminada por la política.
Es, si su tesón los mantiene en el machito de las murmurancias,  un caso no sé si paradigmático o ejemplar, del triunfo de la voluntad sobre la capacidad.
Si Pedro Sanchez ha sido y es Presidente del Gobierno de España, cualquier español puede serlo.
--¿Hasta Amancio Ortega?
--Sería una lástima que desperdiciara su talento escribiendo romances, pudiendo  armar sonetos.
¿Y si el sujeto al que alude es un mindundi, un tal por cual y un es menester ver, ¿por qué la gente habla tanto de sus méritos, sus bajezas o sus intenciones unas veces filantrópicas y otras nefandas?
--Porque la gente ni sabe lo que quiere ni como conseguirlo. De la transmigracion de sus pecadoras almas a otros cuerpos todavía desalmados porque esperan un alma para nacer, es de lo que la gente debería hablar.
--¿De la metempsicosis?
--Mismamente, o de la crisis de juego del Real Madrid.

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