jueves, 18 de junio de 2015

HABRÁ UNA VEZ.....(Cuento del futuro)





   En un futuro no demasiado lejano habrá un selecto grupo de antropólogos de la universidad de Tocaflautas de Perales, la más prestigiosa de universo, incluidas las de otros sistemas galácticos, que se desplazará a Palma del Río para comprobar el origen del peculiar modo de comunicarse entre los nativos.
El objetivo es comprobar o rechazar la teoría de que los medios de comunicación informático-digitales crearon el problema.
Eso, al menos, es lo que sostiene el estudioso local  Farándulo el del Peón Caminero, que debe su apellido a la profesión que ejercía un remoto antepasado que se dedicaba a bachear caminos.
Está convencido de que todo empezó cuando, a finales del siglo XX, los habitantes del pueblo comenzaron a utilizar maquinitas electrónicas de video-juegos, teléfonos interactivos digitales o sistemas de telecompra que al principio daban respuestas en inglés y después en castellano.
Pero, como ni el inglés ni el castellano de las máquinas, (programadas para comunicarse en la más cerrada versión vallisoletana de la lengua), la entendían los nativos, creció la demanda de traductoras digitales que adaptaran el hispanolatinoamericano a la única lengua que entienden, el palmeño.
Si esa teoría del estudioso nativo se confirmara, temen los antropólogos de Tocaflautas que el problema tiene dos soluciones, a cual más radical:
1.- Confiscar los traductores y establecer estrictos controles con casetas de fielato para impedir que entren otros nuevos.
2.-Subvencionar la compra de traductores como los que usan los palmeños al resto de los ciudadanos del mundo para que, así, no haya núcleos aislados sin capacidad de intercomunicarse entre sí.
En todo caso, y sea cual sea la solución que recomienden, habrá que someterla a referéndum universal para que entre en vigor.

miércoles, 17 de junio de 2015

GENÉRICOS, LOS DE LA BOTICA





Atribuir a un grupo genérico gustos o sensaciones comunes es un recurso dialéctico tramposo: por lo general sirve para atribuir a todos preferencias o estados de ánimo individuales.
Por ejemplo, si alguien dice que “los españoles están escandalizados” llega a esa afirmación mediante un silogismo falso: “estoy escandalizado” (primera premisa), “soy español” (segunda premisa) “luego los españoles están escandalizados” (conclusión).
Tan engañoso como si la conclusión la colocamos como primera premisa: “los españoles están escandalizados”(primera), “yo soy español” (segunda) “luego yo estoy escandalizado” (conclusión).
Falso debe ser además porque estoy aburrido de leer y oir que “los españoles están escandalizados” con las tropelías de los podemitas (genérico del Partido Podemos y sus achichincles) que yo puedo demostrar con mi pasaporte y mi DNI que soy español,  y estoy más tranquilo que el Braulio y nada escandalizado.
Me pasa igual que cuando leo o escucho que “los españoles” (siempre el manoseado genérico) quieren la democracia. A éste su servidor, la democracia se la trae al pairo, sea la tal democracia como la entienda el que lo diga o como la imagine el que lo oye.
¿Qué por qué? Debe ser por alguna malformación genética que lo lleva a uno a sostener que no hay dos individuos iguales ni capaces de valorar lo mismo la misma palabra.
Tan distintos somos que el yo de hoy es distinto del yo de ayer y diferente al yo de mañana y, si al yo de ayer le parecía que le gustaban las papas fritas, con el mismo derecho el yo de hoy puede decir que las aborrece.
Así que ya me dirán: hay siete mil millones y pico de yos en el mundo. Ardua tarea la de ponerlos a todos de acuerdo, e imposible que alguno no esté discrepando ya, en éste mismo momento.
Genéricos, los de la botica.

martes, 16 de junio de 2015

LOS SANS-CULOTTES DE AHORA



La televisión nos está mostrando estos días imágenes del siglo XVIII que se están desarrollando en los albores de éste siglo 21: la toma de posesión de concejales en los ayuntamientos españoles.
Y es que los concejales podemistas son un calco de aquellos sans-culottes que desplazaron de la historia a los nobles que los antecedieron.
Era moda en aquellos tiempos que los que habían mandado lucieran pantalones cortos y ceñidos, de media caña, conocidos por culottes, mientras que los arribistas revolucionarios seguían utilizando el pantalón largo y ancho tradicional.
Por eso pasaron a la historia como los sans-culottes, los que no calzaban los pantalones de  nobles y burgueses.
La que liaron los sans-culottes no hay que describirlo. Está en los escritos.
Y ahora no es necesario detallar qué hacen, qué dicen y qué cabe esperar de los nuevos sans-culottes. Está en la televisión.
Esta nueva toma de La Bastilla por los remozados sans culottes, al apoderarse de las salas capitulares de los ayuntamientos, santuarios básicos del poder agonizante, tiene un objetivo final marcado: llevarse del Palacio de las Tullerías al Luis XVI que detente el poder constituido para iniciar la era del poder nuevo.
Ahora no decapitarán al depuesto porque estaría mal visto y su muerte solo será política, pero lo que represente habrá pasado a la historia como lo que significó mandar hasta entonces y lo que significará desde entonces.
Una nueva era, que empezó el sábado pasado con la constitución de los nuevos gestores municipales ha empezado. El tiempo dirá cuando y cómo terminará.

lunes, 15 de junio de 2015

POR QUÉ HA PASADO LO QUE HA PASADO



Desde hace una semana y hasta dentro de otras 15 o 20, los que por vicio o por oficio (como en el sórdido e irresistible mundo sexual) nos dedicamos a explicar por qué pasa lo que pasa, diremos tonterías que pasarán por verdades como puños.
Y, como es lógico, a nadie se le ha ocurrido lo evidente para que se entienda lo que ayer acabó de pasar: que los que criticaban lo mal que lo han hecho los que mandaban son los que mandarán en adelante.
Como la edad me ha hecho no más sabio, sino más cínico, me parece que lo que es ha sido porque:
a) a los pueblos, que es como se llama a la informe suma de los individuos que integran la masa, los mueve más el sentimiento que la razón.
b) que el sentimiento de culpabilizar a otro de los fracasos propios es más tentador que el de reconocer la culpa propia.
c) que si hay culpable hasta de que no llueva, el gobierno es el chivo expiatorio más a mano.
d) que al pueblo no lo mueven los poetas que invocan la belleza, como dijo el poeta José Antonio Primo de Rivera, sino los rencorosos que excitan la revancha.
Y eso es lo que hay, por lo menos lo que explica que haya pasado lo que ha pasado.
¿Cómo se le puede ocurrir a la nadie la pendejada de proclamar que ha conseguido que se viva mejor, si nadie estará nunca satisfecho de lo bien que vive?
Todos nos miramos en el espejo del que vive mejor que nosotros, culpable evidente de que lo pasemos peor.
Consejo a aspirantes a gobernar: fomenten el rencor, la envidia y la maledicencia contra el que mande y, una vez consigan el poder, sobornen con cargos, subvenciones y otras regalías al mayor número posible de gente, para garantizarse sus fidelidades.
Y a esas cosas abstractas como pais, patria, pueblo y otras zarandajas jubílenlas de su vocabulario.

domingo, 14 de junio de 2015

MOLLY BROWN A LA ESPAÑOLA



Todo evoluciona y nada cambia bruscamente salvo las filias y fobias de los españoles que, en cuanto perciben que lo nuevo les puede favorecer, se hacen camisas viejas de lo que hasta ahora temían que los perjudicara.
Este “vivan las caenas” tras la debacle municipal de los viejos partidos no es ni más ni menos que el mismo hacia Fernando VII cuando en 1814 restauró su aparente liberalismo por el régimen absolutista.
Como surgieron espontáneamente los antifranquistas tras la muerte de Franco, al que tanto habían aclamado, ahora los españoles le vuelven la espalda al viejo bipartidismo, para saludar la España  surgida de los pactos municipales “cada día con mas fe en otro mundo mejor y en una democracia mas real y decente”.
Como nada hay eterno, salvo el gazpacho, hasta el rutilante podemismo dará paso algún día a lo que sea que lo suceda y a lo que saludaremos con tanta esperanza en que nos convenga, como ahora demostramos a lo recién llegado.
¿Y esa volubilidad de carácter es buena, o es mala? Para el hombre de convicciones es mala y para el oportunista buena porque  el que se encumbra siempre lo hace a costa del que se hunde.
Hay, como Molly Brown, especialistas en salir airosos de todo: tanto de la primera guerra mundial que la pilló sin buscarla, como del hundimiento del Titanic, en el que voluntariamente se había embarcado.
Aunque sin tenerse que casar con el propietario-a de una mina de oro en Colorado o de interpretar comedias en los mejores teatros del mundo, en España hay especialistas en no hundirse, en sobrevivir como la insumergible Molly Brown.

sábado, 13 de junio de 2015

ESPAÑA COMO AMERICA: LOVE IT OR LEAVE IT

 

Esta España, que por ser nuestra es como nosotros la hemos hecho, cambia al mismo ritmo al que la modelamos.
¿Y cómo la hemos estado modelando? Para que sea como Estados Unidos  y los españoles seamos como los estadounidenses que conocemos por las películas y que gracias a que los imitamos, hace tiempo que nos parecemos a ellos.
A los de las películas, porque pocos españoles hemos tenido la oportunidad de vivir con los norteamericanos de verdad, allí.
Y el cine allí está catalogado como actividad del show business (el negocio del espectáculo) y no como aquí, que es nada menos que expresión cultural.
Imitando la forma de vida de las películas americanas, los españoles aspiran a ser una parodia, una fantasía, una idealización de la realidad americana.
(Andaba servidor por Nueva York cuando se presentó Juan Ramón de la Cruz, que había ejercido la corresponsalía en Washington, creo que para Informaciones. Me mostró que el vuelo Washington-Nueva York lo había pagado con un  cheque sin fondos. “Entonces—le señalé—“no podrás volver a Estados Unidos”. “Ni pienso hacerlo”, asintió)
Esa es, o era hasta después de Nixon, la América real  que en nada se parece ni en moral comercial ni en nada, a ésta España de birthdays y no santos, de música perruna y no flamenco o jotas, y de fiestas de graduación falsamente acarameladas como sus similares americanas.
Pero, en fin, como ley del pueblo es ley de rey, porque el pueblo es en España su propio monarca, que se haga como el pueblo desea: seamos americanos, a sabiendas de que el que deje de pagar un plazo de lo que haya comprado a crédito, todo lo que compre después tendrá que hacerlo al contado. .
Pero americanicémonos por el camino más corto, sin tantos titubeos ni recovecos: declaremos la guerra a los Estados Unidos que, con solo un pestañeo, nos derrotará y, si tenemos suerte, nos convertirá en el Estado número 51 de la Unión.
Y saldremos ganando los españoles, aunque contagiemos nuestra esencia perniciosa a los otros americanos. Al fin y al cabo, ya hay 48, 4 millones de hispanos en Estados Unidos y, sin embargo, sigue siendo  el paraíso soñado.













Pero americanicémonos por el camino más corto, sin tantos titubeos ni recovecos: declaremos la guerra a los Estados Unidos que, con solo un pestañeo, nos derrotará y, si tenemos suerte, nos convertirá en el Estado número 51 de la Unión.





viernes, 12 de junio de 2015

EL QUE NO HA VISTO GRANÁ NO HA VISTO NÁ



A alguno de los pocos sabios que en el mundo han sido se le ocurrió que conociendo uno sólo de sus átomos, se conoce la totalidad de la materia de la que forme parte.
Sea verdad o mentira lo que el sabio dijo, lo cierto es que analizando un solo caso del chalaneo subsiguiente a las elecciones municipales pasadas, se puede tener una visión general del gitaneo nacional.
En Granada, como en casi todas partes, el partido más votado fue el PP que, como le dijeron a aquél rey medieval, es igual que los demás partidos pero, si se juntan, son más que el Partido Popular.
El caso es que el candidato popular, un septuagenario llamado José Torres Hurtado, sacó el mayor número de votos, pero no los suficientes como para gobernar sin ayuda.
En las trifulcas dialécticas de la campaña, el veterano Torres Hurtado dijo que el portavoz de Ciudadanos, Luis Torres, llevaba 20 años cobrando del PSOE, lo que es verdad pero dicho en un momento poco oportuno.
Torres pone como condición para que su Ciudadanos respalde al candidato ganador del PP que el septuagenario no sea el candidato de su partido no porque sea malo, feo o antipático, sino porque dijo lo que dijo aunque fuera tan verdad como lo que Agamenón y su porquero coincidieron en afirmar.
El del PP dijo, y el otro admite, que le pidió disculpas por lo de la campaña, aunque fuera tan verdad como que nos hemos de morir, pero el árbitro casual del pleito por Granada dice que nanay, que el PP pone un candidato distinto de Torres Hurtado, o que votan al PSOE aunque sea peor y sacara menos votos.
Los granadinos, como el monigote pin pan pun de las casetas de feria, siguen la riña de vecinas asombrados, impertérritos, impávidos, asqueados.
La verdad es que no se sabe por qué se quejan ¿no los dejaron que votaran? ¿qué pretenden, que además se tenga en cuenta lo que votaron?
Hay gente que se queja por todo.