jueves, 2 de julio de 2009

"SWORDFISH", BRILLANTE OPERACION DEL CNI

A “Swordfish”, la operación de espionaje más compleja realizada por agentes españoles en la historia de los servicios secretos nacionales, le puso broche de oro la dimisión del director del CNI, Alberto Saiz.
“Ha sido magistral. Todos creen que deja el cargo por su afición a la pesca”—me ha confesado un espía que oculta su identidad para conservar el empleo--“pero Alberto no pesca ni catarros”.
Oculto el rostro por un pasamontañas, con susurros entrecortados por sus desconfiadas miradas a los que nos rodeaban en una marcha del Orgullo Gay en Chueca, me confió: “La cobertura para ésta operación ha sido tan sutil que, si se conociera, la usarían como ejemplo todos los centros de adiestramiento de espías”.
Según mi informante, habría que remontarse a 1492 para encontrar un éxito parecido al de la operación “Swordfish”.
Se refería a la labor de los agentes castellanos para ocultar a sus rivales portugueses la ruta de las naves que descubrieron América, violando el tratado de Alcobaça.
Con la discreción que requiere asunto tan delicado, resumiré lo que me contó de la operación “Swordfish” (Pez Espada):
Un agente del CNI, que tomaba un curado de tuna en la pulquería “El Eructo de Baco” de Tepito, el barrio bravo de la capital mexicana, oyó casualmente a dos parroquianos que se extrañaban del interés de un abarrotero gachupín por el descubrimiento de un santero de la sierra lacandona que permitía el cambio del color de la piel humana con infusiones vegetales.
El descubrimiento, averiguaron los espías del CNI, se había demostrado particularmente eficaz para convertir en negros a los blancos, pero no servía para transformar a los subsaharianos en caucásicos.
Tres años tardaron los agentes del CNI en descubrir que el interés del abarrotero gachupín de Tepito obedecía a un plan de ETA para introducir comandos en España desde Africa, confundidos con ocupantes de pateras.
Averiguaron que la ETA había montado un centro experimental en Senegal y que uno de los nativos que había servido de conejillo de indias trabajaba en una empresa de pesca oceánica, y estaba dispuesto a revelar cuanto sabía.
Exigía, sin embargo, que fuera un dirigente del CNI quien escuchara lo que tenía que revelarle, a cambio de un contrato laboral en España.
Alberto Saiz asumió personalmente el riesgo. Los únicos detalles que mi informante sabía de la reunión eran las claves para el contacto: Saiz debería ofrecer un paquete de cigarrillos españoles a los marineros negros del catamarán Blue Albatros mientras les preguntaba ¿Fortuna?
El contacto que buscaba respondería a la pregunta ofreciéndole a Saiz una cajetilla de cigarrillos americanos y pidiéndole: Try the lucky strike (“Pruebe la buena suerte”)
Me garantiza mi discreto contacto que la misión de Saiz fue un éxito tan rotundo que las autoridades españoles han descartado definitivamente la amenaza de que ETA haga llegar a España a sus terroristas, transformados en inmigrantes negros.

miércoles, 1 de julio de 2009

ZAPATERO, A TUS ZAPATOS

En 1961, la Dictadura del General Franco no tenía otro apoyo internacional que el que, tapándose la nariz, le regateaban los Estados Unidos a cambio de que operaran desde suelo español los bombarderos estratégicos armados con bombas nucleares para frenar el peligro soviético.
Las bases norteamericanas en suelo español eran la última trinchera del régimen anticomunista de Franco frente a la amenaza que, según el dictador, eran para España el comunismo y la Unión Soviética.
A mediados de Abril de aquel año, una tropelía de exiliados cubanos mal encuadrados y patrocinados por Estados Unidos desembarcaron en Bahía Cochinos para echar de Cuba a Fidel Castro y sus revolucionarios, en el poder desde dos años antes.
El chasco de Bahía Cochinos convenció a Fidel Castro de la necesidad de buscar apoyos para sortear nuevas amenazas norteamericanas y los encontró en la Unión Soviética.
Una orden ejecutiva del presidente John Kennedy en Febrero de 1962 fijó la prohibición de comerciar con Cuba, pretextando la creciente influencia soviética en el régimen castrista, y pidió a sus aliados que secundaran el bloqueo.
Tres marineros españoles murieron cuando sus barcos, que llevaban a Cuba mercancías, fueron atacados por anticastristas amparados por el gobierno de los Estados Unidos.
Franco se negó a la petición de su único aliado y protector extranjero, el gobierno de los Estados Unidos, y España nunca acató el embargo.
No cabía mayor discrepancia ideológica que la del virulento castrismo de la época y el militante anticomunismo de Franco, ni el dictador podía encontrar mejor ocasión de ganarse el aprecio que los norteamericanos le regateaban.
Pero, según la filosofía en que cimentó Madrid su argumentación para no secundar a los Estados Unidos, los lazos entre España y los países de Hispanoamérica trascienden la coyuntura de los gobiernos porque se fundamentan en el parentesco de sus pueblos.
El reconocimiento a los gobiernos de los pueblos de la familia hispanoamericana, sin calificar, preferir o rechazar la forma en que llegaron al poder, es obligación del país que, al concederles la independencia, reconoció su capacidad de autogobierno.
¿Qué derecho ni necesidad tiene España de constituirse en juez y parte de la forma de gobernarse de quienes se emanciparon hace doscientos años de su tutela?
Puede que el presidente Rodríguez esté convencido de que su superioridad moral lo hace árbitro imparcial en disputas de familia, como la que ahora turba la tranquilidad de los hondureños.
Pero, ¿no debería resolver los problemas propios antes de enconar los ajenos?
Al menos por una vez, que se conforme con desunir a los españoles, que ya casi lo ha logrado. Después, si tiene tiempo y lo dejan, que envenene los problemas de los demás.
Que no nos meta en camisa de once varas y escuche el sabio consejo popular: "Zapatero, a tus zapatos".

martes, 30 de junio de 2009

LA DICTADURA DE LA ORTODOXIA

Gracias a los que osan discrepar de las doctrinas y prácticas dócilmente aceptadas por sus coetáneos, la Humanidad se despereza a veces, sacude su plácida modorra conformista y progresa en bienestar y conocimiento.
Sin los heterodoxos, que intuyen, formulan y propagan ideas que a la ortodoxia instalada les parecen chocantes, los pueblos seguirían siendo manadas de individuos que, como los rebaños de mamíferos silvestres, habrían evolucionado solamente lo que les hubiera dictado la naturaleza.
Sin el atrevimiento de los disconformes, el sol giraría alrededor de la tierra, el paisaje seguiría tan puro como cuando Dios creó el mundo y el individuo más astuto o vigoroso sería el amo de los más candorosos y débiles.
Incómodo ha sido siempre para los heterodoxos su atrevimiento al formular propuestas que se apartaran de las creencias establecidas y lo pagaron, en el mejor de los casos, con el aislamiento social de los que temían perder su comodidad si se admitían las nuevas teorías.
Pero la oposición interesada a las nuevas ideas casi siempre la compensaba el prestigio intelectual que, tácitamente al menos, se reconocía al disidente.
Ni es España el único país del mundo en el que la sociedad ha intentado acorazarse contra el contagio de las ideas heterodoxas, ni en el que con más ahínco se ha combatido al disidente.
Todas las culturas de moda los persiguieron: la musulmana aisló tanto al judío toledano Aben Ezra, precursor de la libre interpretación de los textos sagrados, como al cordobés Averroes, que equiparaba la razón al alma humana, y abogaba por el coprotagonismo de hombres y mujeres en la ciencia y la cultura.
Raimundo Lulio, Miguel Servet, o Luis Vives le olían a chamusquina a la ortodoxia cultural cristiana y Jovellanos, Blanco White o Goya a los que defendía la pureza del pensamiento castizo frente a la contaminación enciclopedista.
Hasta el último tercio del siglo veinte, los heterodoxos tenían un prestigio intelectual popular que compensaba su aislamiento oficial. A los que propugnaban la democracia como vía para el callejón sin salida de la Dictadura, sus compatriotas los aureolaron como a héroes.
A aquel esplendor del prestigio de los heterodoxos sucedió, sin transición apreciable, la reprobación de los pocos que se atreven a no aplaudir la nueva ortodoxia.
Nunca en la Historia de España—y aunque peque de exagerado o pretencioso me atrevo a decir que de ningún pueblo—el heterodoxo ha estado tan aislado y perseguido como en la España postdictatorial.
Nunca, como ahora, la dictadura de la ortodoxia había sido tan sutil, tan monolítica y tan infranqueable.

lunes, 29 de junio de 2009

HONDURAS: ¿GOLPE O LEGALIDAD?

Golpe de estado es la violación del mecanismo que la legitimidad establecida fija para el acceso al poder ejecutivo en un Estado.
En el Estado de Honduras, lo mismo que en otros regímenes de democracia parlamentaria, se establece la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, independientes entre sí y cada uno de ellos con competencias y atribuciones marcadas por la ley, por la Constitución.
¿Por qué, se han apresurado en calificar de golpe de Estado lo que la madrugada del domingo ocurrió en Honduras? Puede que el calificativo sea acertado y puede que no lo sea:
Hechos:
1.- El Presidente Manuel Zelaya, cuyo mandato político terminaba el año que viene, anuncia, propone y organiza una consulta, referendum o encuesta que, si fuera aprobada, le hubiera permitido aspirar a mantenerse en el poder mediante reelecciones sucesivas.
2.-La Corte Suprema de Justicia, en el ejercicio de sus funciones, declara la ilegalidad de la consulta impulsada por el Gobierno, que desatiende la prohibición del Tribunal Supremo hondureño y mantiene la consulta para la fecha fijada, el domingo.
3.-El Ministerio Fiscal solicita el viernes al Juzgado de Letras de lo Contencioso Administrativo que ordene a las Fuerzas Armadas que, ante la desobediencia del Ejecutivo, impidan todas las actividades encaminadas a la celebración del referendum.
Esos son los hechos, que siembran la duda sobre si era el poder ejecutivo el que se proponía un golpe de estado, o fue víctima del golpe. Por lo menos, no está claro.
Seguramente los militares se extralimitaron como agentes de la Justicia porque detuvieron al Presidente y, a la fuerza, lo sacaron del país.
La elección de su sucesor también se llevó a cabo, al menos de manera formal, según las leyes: se leyó una carta de renuncia que se aceptó como legítima y, por unanimidad de los diputados, incluyendo los del Partido Liberal de Zelaya, se eligió nuevo Presidente, que prometió la celebración de elecciones en la fecha prevista, el año que viene.
Una pregunta insidiosa: ¿Hay que respetar escrupulosamente las leyes siempre, o solamente cuando no perjudiquen la implantación de un régimen populista y demagógicamente progresista?

domingo, 28 de junio de 2009

ESTADOS UNIDOS: INFLUENCIA PERDIDA

Los latinoamericanos han culpado durante siglo y medio a los Estados Unidos por apadrinar golpes de estado en sus países, y puede que lamenten en adelante que no sean capaces de impedirlos.
Horas antes de que los militares lo sacaran en pijama de su casa a las tres de la madrugada del domingo, el presidente de Honduras Manuel Zelaya se ufanaba de que el golpe que desde dos días antes se gestaba lo habían frenado los Estados Unidos.
Pero el presidente depuesto, en su exilio obligado de Costa Rica, ya ha debido percatarse de que Washington ya no quita y pone gobiernos en América Latina a su antojo.
Los golpistas dicen que su actuación ha seguido las normas impuestas por la ley porque las fuerzas armadas actuaron siguiendo instrucciones de los tribunales, que habían decretado la ilegalidad del referendum convocado por el Presidente depuesto para reformar la Constitución y mantenerse en el poder después de que expirara su mandato el año que viene.
El Congreso, formalmente, se limitó a aceptar la renuncia que Zelaya le presentaba, en un documento que asegura que no firmó, y a elegir nuevo presidente al del Congreso, Roberto Micheletti.
El Heraldo de Tegucigalpa, que el domingo publicaba una fotografía del supuesto documento de renuncia, asegura que ciudadanos de Venezuela y Nicaragua, que habían entrado subrepticiamente en Honduras, habían sido enviados por sus gobiernos para ayudar a Zelaya a ganar el referendum para reformar la Constitución.
No es Honduras uno de los países latinoamericanos de mayor tradición golpista porque solo ha vivido en su historia tres períodos de gobiernos de facto: entre 1956-57, 1963-65 y 1978-80.
Si la presión de Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos se demuestra eficaz, el gobierno de Micheletti tendrá los días contados y Zelaya será pronto repuesto en su cargo.
Si no ocurriera así, significaría que los Estados Unidos han perdido la influencia que tuvo, y que le permitía decidir en América Latina como en el corral de su casa.

martes, 23 de junio de 2009

LOS MOSQUITOS TOGOLESES

Seguramente tendrán tan poco cerebro como sus congéneres de las marismas andaluzas, pero los mosquitos de Lomé son capaces hasta del suicidio para impedir que un amigo los abandone.
¿Por qué, si no, decidieron que fuera el Falcon en el que volvía a España el Presidente Rodriguez, y no otro, el que intentaron averiar?
No hay que menospreciar a los mosquitos de Togo al pretender que solo el sentimiento por la marcha de un amigo los empujara al suicidio.
Que nadie ponga en duda que los mosquitos de Lomé estaban consternados cuando se percataron de que el presidente de España se decidía a regresar a su tierra y abandonarlos.
En los días que permaneció entre ellos pudieron apreciar su simpatía, los cautivó el candor de su carácter y los emocionó la bondad de su talante.
Hasta disculparon que hubiera patrocinado la abolición de la pena de muerte aunque los humanos que se libren de la ejecución sean una amenaza para la vida de los insectos togoloses.
Razones de frío cálculo materialista se aliaron a las sentimentales para convencer a los mosquitos de Togo de que, para impedir que el Presidente Rodríguez los abandonara, cualquier sacrificio merecería la pena, incluso el de arriesgar la vida.
Por eso, como kamikazes enardecidos, se precipitaron contra las toberas del reactor del Presidente español, empujados por el heroísmo suicida que impidiera su regreso a la Europa en la que los insecticidas exterminan sistemáticamente a los mosquitos.
Aunque haya sido baldío el épico gesto de los mosquitos de Lomé porque solo consiguieron retrasar el regreso de Rodríguez, merecen un tributo de admiración.
Humildes y agradecidos mosquitos de Togo, capaces de sacrificar la vida por un amigo que llegó para traeros unos cientos de millones de euros que los suyos necesitaban.
Merecíais mejor suerte en vuestro intento, y que José Luis Rodríguez Zapatero hubiera pasado entre vosotros los largos años que le queden de vida.

lunes, 22 de junio de 2009

MEXICO (NUEVA ESPAÑA),MODELO PARA ESPAÑA(NUEVO MEXICO)

Hubo una tierra habitada por pueblos enemistados a la que, para darle un nombre que los uniera, la bautizaron con el de procedencia de sus conquistadores y así, llamaron Nueva España a lo que hoy se conoce por México.
Uno imagina que, además de homenajear a los conquistadores foráneos, el nombre pretendía que los purépechas, tlaxcaltecas, aztecas o mayas nativos se transmutaran en una síntesis de sus virtudes con las de los llegados desde la lejana Europa para convertirse en españoles nuevos, en nuevos españoles.
Tanto se miraron en el espejo español que los mexicanos lograron superar el modelo: son tan fanfarrones como los españoles, a fuerza de desprendidos los superan en generosidad, son más temerarios que sus audaces conquistadores, menos laboriosos y más truhanes.
Les gusta la juerga, el cante y los toros. Han desarrollado hasta una teoría de la picaresca, esa forma de vivir que les aportaron empíricamente los españoles.
Recuerdo con creciente admiración a mi amigo Antonio Navarro Zarazúa, un reportero de “El Heraldo de México” que, en su día, elaboró una sabia “Carta de deberes y derechos del embute”.
¿Que qué es el embute, llamado también chayote? Es la gratificación que recibe el reportero asignado a la cobertura informativa de una fuente, para que mire con buenos ojos lo que vea.
Uno de los artículos de la Carta de mi amigo Antonio especificaba: “la aceptación de dicho chayote no obliga a su receptor a cumplir lo que le pida el donante del embute”.
Es lo que un sagaz diplomático mexicano me describió en vísperas de mi llegada a aquel país como “las tentaciones del establishment”. “Tentaciones”—se apresuró a tranquilizarme cuando torcí el gesto—“que no te comprometen”.
La fascinante vida mexicana está plagada de frases que definen esa civilizada forma de convencimiento de los reacios.
“No hay general capaz de resistir un cañonazo de cincuenta mil pesos”, es una de ellas y otra, tajante y digna de que la reproduzcan en letras de oro sobre un lienzo de mármol blanco es todavía más contundente: “Vivir fuera del Presupuesto es vivir en el error”.
¿Quien iba a decir a los ciudadanos de ésta España de subvenciones para todo, en la que el precio de los políticos va del traje a los diez millones de euros para la empresa en la que la hija trabaja, que los apadrinados de la Nueva España acabarían siendo nuestros padrinos?
Si la Historia admitiera rectificación y marcha atrás, la prudencia aconsejaría pensar en cambiar de nombre a esta vieja España y empezar a llamarla Nuevo México.
Aprovecharíamos y podríamos aplicar aquí la teoría de la corrupción que los mexicanos han elaborado,con la sagacidad y la sabiduría amarga de su humor.