Entre Andorra y Gibraltar se viste hoy de tiros largos por un invitado de honor: mi maestro Don Antonio García Chaves. Ayer recibí un correo electrónico suyo que, sin su autorización, transcribo.Si por esa licencia se cabrea, una vez más le tocará perdonarme a su probada generosidad.
LAS VERDADES DEL BARQUERO
Siempre ha existido una ancestral curiosidad por conocer cuales son las tan cacareadas verdades del barquero. Los estudiosos analistas del tema, después de ímprobos esfuerzos han llegado a descubrir solamente el número de las mismas: concretamente tres y a veces este número de verdades lo esgrimen como sentencia matizada de amenaza.(Recreate en el juego fonético de las zetas).
Pero el contenido de las mismas ha permanecido oculto desde los orígenes del mundo. Me atrevería a precisar que desde la aparición del primer río sobre nuestro planeta.
Mi proverbial constancia en el campo filosófico, mi acrisolada tenacidad, una insaciable curiosidad por lo esotérico y ... por que no confesarlo una personalísima y descarada intuición que me adorna sin haber realizado ningún esfuerzo para merecerla han conseguido descifrar el misterio. Todo ello unido a mi probada modesta singularidad. De este hallazgo histórico-cultural te hago partícipe.
Considero gratificante y aleccionador que aún existan en este egoista mundo personas que desinteresadamente nos preocupamos por ofrecer manjares de cultura aderezados con nuestro profundo estudio para que nuestros semejantes unas veces los degusten y saboreen y otras, las más, los devoren con brusca y grosera voracidad. No te incluyas en la nómina de estos últimos y paladea lo que te envío:
Mecida entre los juncos de la orilla
oculta por las ramas de tarajes
añorando utópicos viajes
tranquila reposaba una barquilla.
Tan solo a unos pasos el barquero
-soñó con ser de mar- lobo de río
filósofo de adelfas y baldios;
de su humor y saber contaros quiero.
En una noche clara y luna llena
lo quise someter a dura prueba:
me contestó que "EL RÍO AGUA LLEVA
CUANDO en su gris silencio SUENA Y SUENA".
Una tarde de siesta, era verano,
tostado por el sol y por la sed
tomé la decisión de no beber
pues el caudal del río no era sano.
Me respondió solemne aquel barquero:
"NUNCA DIGAS DE AQUÍ NO BEBERÉ
QUE EN EL CAMINO PUEDE APRETAR LA SED
Y MÁS AÚN SI LARGO ES EL SENDERO".
"Si eres contumaz y tú no bebes
y te empeñas cerril en no beber
aprende bien lo que tienes que hacer
siguiendo mis consejos como debes:"
"QUE EL AGUA QUE TU NO HAS DE BEBER
para que otro en tu lugar la pruebe
DÉJALA QUE CORRA, DÉJALA CORRER".
Y firmo estos consejos tan certeros
que ante vosotros acabo de exponer;
podeis contarlos pues son tan solo tres
y éstas son las verdades del barquero.
Antonio García Chaves /febrero 2.009
lunes, 9 de febrero de 2009
domingo, 8 de febrero de 2009
COMO CONSERVAR EL EMPLEO
Para que un trabajador conserve el empleo que quiere un colega en paro, debería:
a) Cumplir tan bien sus obligaciones que el empresario se niegue a sustituirlo.
b) Adular y seducir con su simpatía al empresario.
c) Inventar y difundir chismes del rival para que no lo contraten.
Cualquiera de los tres métodos serviría al trabajador para conservar su empleo aunque el primero de ellos es, con diferencia el menos recomendable porque es el que mayor esfuerzo requiere.
Si la astucia y la bribonada son tan eficaces como la honestidad, ¿merece la pena ser honrado?
Una combinación del segundo y tercer métodos garantiza, según la experiencia ha demostrado, que el trabajador conserve su empleo mientras la empresa siga funcionando, aunque sea a trancas y barrancas.
Si el empresario es además ingenuo, enamoradizo y un tanto panoli será, como el cónyuge burlado, el último que se entere de que le han salido adornos en las sienes.
Para ilustrar lo que intenta sugerir la anterior parábola, veamos el caso de España.
El empresario español, que en este caso son los votantes, parece cada vez más satisfecho de lo bien que trabaja su empleado, el Partido Socialista que dirige el político con apellido de artesano de la lezna y la chaveta.
En los primeros cuatro años de su contrato estuvo a punto de desmantelar la fábrica, negoció con unos bandidos que se proponían fraccionarla, se peleó con el principal cliente, rechazó todos los avisos de dificultades en el mercado e ignoró los consejos de que ahorrara y limitara el derroche.
En un gesto todavía inexplicable, el empresario le extendió el contrato cuatro años más al trabajador, aunque hubiera sido el responsable de que la próspera fábrica que hasta hacía poco era la admiración y envidia de la competencia, pasara bajo su dirección a motivo de cachondeo.
¿Qué irracional impulso decide al empresario a prorrogar el contrato de su empleado, si es evidente que le miente y acabará llevándolo a la ruina?
Hay quien dice que, sin costumbre de decidir por sí mismo, el empresario padece ansias suicidas, debidas a hondos sentimientos de culpa por haber abjurado del que fundó la empresa.
Otros descartan ese argumento, aparentemente inspirado en las conclusiones de un psicólogo, naturalmente argentino, al que le consultaron el caso.
Parece que todo es más simple y que el encargado conserva el empleo gracias a la influencia de un amigo, que es una especie de guía espiritual del empresario, y que controla el grupo de propaganda política PRISA.
Se aduce a favor de esa teoría que, de los 18 asuntos tratados en su pagina de información general sobre España, el diario digital del domingo El Pais, portaestandarte de PRISA, 10—las de titulares con letras más llamativas-- se refieren a supuestos escándalos del Partido Popular, seis a asuntos diversos y solamente dos aluden a la crisis de la economía.
El titular a cinco de las seis columnas de la primera página de la edición impresa del mismo periódico alude al escándalo en el que implica al partido de la oposición.
El Partido Popular, por si no lo había dicho, es el trabajador en paro de la parábola que quiere el empleo que ahora tiene el partido del político con apellido de remendón.
El encargado actual, parece evidente, conservará su empleo mientras PRISA presione al empresario para que le renueve el contrato. Al aspirante le están aconsejando que se apunte al paro y, mientras le dure, haga algún curso de capacitacion para probar fortuna en otra profesión.
viernes, 6 de febrero de 2009
OLOR A CHAMUSQUINA
Hasta que se vio reflejado en el espejo y descubrió que el olor a chamusquina procedía de la borla de su gorro de dormir, que en una cabezada había tocado la llama de la palmatoria, el tío Frasquito no podía imaginar el origen del tufo.
Como al petrimetre caduco que el Padre Coloma describe en su novela “Pequeñeces”, un intenso olor a chamusquina intriga desde hace días a los sevillanos.
En contra de lo que desconcertaba al personaje de ficción, los ciudadanos de Sevilla supieron desde el primer momento que la tufarada a cuerno quemado la exhala la martingala de unos funcionarios de izquierda unida para desviar a correligionarios comunistas de Nicaragua, Cuba y Colombia, casi un millón de euros.
Parece que Cooperación al Desarrollo, a cargo de un concejal socialista, cambió de nombre sin haber realizado un fondo de más de 990.000 euros para cooperación internacional.
Bajo la aparente tutela de un teniente de alcalde de izquierda unida, se gestionó una modificación presupuestaria para que los fondos no realizados, pasaran a la fundación De Sevilla, gestionada por el Partido Comunista e Izquierda Unida.
El contrato entre el Ayuntamiento y la Fundación, firmado el pasado Diciembre, implicaba la entrega, en el momento de la firma, del 75 por ciento de la cantidad establecida.
Pero el Diario ABC asegura hoy que el Instituto de la Juventud de Nicaragua, destinatario de 276.670 euros del total de los fondos, ni ha recibido nada ni sabe nade del as unto aunque, para ser beneficiario, debería haberlos solicitado.
El Partido Popular, único en la oposición en el ayuntamiento de Sevilla, regido por socialistas y comunistas, ha exigido al alcalde, el socialista Alfredo Sanchez Monteseirín, que aclare cuanto antes el enigma.
Tantas esperanzas tienen de que lo aclare como de que deje de oler a podrido en el ayuntamiento de Sevilla.
Como al petrimetre caduco que el Padre Coloma describe en su novela “Pequeñeces”, un intenso olor a chamusquina intriga desde hace días a los sevillanos.
En contra de lo que desconcertaba al personaje de ficción, los ciudadanos de Sevilla supieron desde el primer momento que la tufarada a cuerno quemado la exhala la martingala de unos funcionarios de izquierda unida para desviar a correligionarios comunistas de Nicaragua, Cuba y Colombia, casi un millón de euros.
Parece que Cooperación al Desarrollo, a cargo de un concejal socialista, cambió de nombre sin haber realizado un fondo de más de 990.000 euros para cooperación internacional.
Bajo la aparente tutela de un teniente de alcalde de izquierda unida, se gestionó una modificación presupuestaria para que los fondos no realizados, pasaran a la fundación De Sevilla, gestionada por el Partido Comunista e Izquierda Unida.
El contrato entre el Ayuntamiento y la Fundación, firmado el pasado Diciembre, implicaba la entrega, en el momento de la firma, del 75 por ciento de la cantidad establecida.
Pero el Diario ABC asegura hoy que el Instituto de la Juventud de Nicaragua, destinatario de 276.670 euros del total de los fondos, ni ha recibido nada ni sabe nade del as unto aunque, para ser beneficiario, debería haberlos solicitado.
El Partido Popular, único en la oposición en el ayuntamiento de Sevilla, regido por socialistas y comunistas, ha exigido al alcalde, el socialista Alfredo Sanchez Monteseirín, que aclare cuanto antes el enigma.
Tantas esperanzas tienen de que lo aclare como de que deje de oler a podrido en el ayuntamiento de Sevilla.
jueves, 5 de febrero de 2009
DAR A QUIEN NO TIENE
“Cuando des limosna”—recomendó Jesucristo en el Sermón de la Montaña—“que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”.
Para un cristiano, que según el catecismo de mi época es “quien profesa la fe en Cristo que recibió en el bautismo”, la recomendación está clara: quiere decir que el que de limosna no debe alardear de que lo hace.
Pero ¿si el que da al que no tiene no fuera cristiano,se le podría culpar de interpretar erróneamente a Cristo?
Y, si además de no cristiano fuera político, ¿no sería lógico que atribuyera un sentido ideológico a eso de las manos derechas o izquierdas?
Si fuera un político izquierdista, podría suponer que lo que Cristo recomendó es que, a los de derechas, ni un soplo en un ojo.
El político de derechas, evidentemente, creería lo contrario, aunque la confusión en ese caso sería poco probable porque, dicen, los políticos de derechas son todos cristianos.
Esa teoría del desconcierto político-religioso como explicación del episodio que ABC de Sevilla relata en su edición del miércoles 4 de Febrero es una insensatez pero, como ha sido a mí a quien se le ha ocurrido, me parece ingeniosa y menos malévola que la del favoritismo de unos funcionarios con sus correligionarios, en perjuicio de sus paisanos.
El episodio, trazado con brocha gorda, consiste en que una partida de 836.526 euros asignados a la Delegación para la Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Sevilla para el ejercicio de 2008 ha ido a parar a Cuba, Nicaragua y a organizaciones del Partido Comunista de Colombia.
Señala la información a los comunistas miembros de Izquierda Unida Antonio Rodrigo Torrijo y López Adán como lo hábiles muñidores que apadrinaron la modificación presupuestaria que, a espaldas del concejal socialista Alberto Moriñas tenía presupuestada su Delegación de Cooperación al Desarrollo.
Gracias a Torrijo y Adan, la dictadura de los Castros ha recibido el regalo sevillano de 534.835 euros: 38.733 de ellos para que compren ordenadores, 64.881 para un incinerador de restos de ataúdes, 186.389 para contenedores de residuos urbanos y otras partidas para equipos informáticos o restauraciones monumentales.
Meritorio es solucionar necesidades ajenas, y heroico si se hace a costa de las propias. Que se haga con dinero que no es de uno no hace al caso.
A propósito: a 89 kilómetros de Sevilla, en el ambulatorio de Palma del Rio, cuando pedí agua para tomarme un analgésico que el médico de guardia me había recetado, se excusaron porque no tenían vasos desechables.
Tuve que desplazarme por mis propios medios 53 kilómetros hasta Córdoba para que me hicieran la radiografía que ordenó el médico. El ambulatorio tenía el instrumental, pero sin personal que lo manejara.
--“Pues así”,--bromeé a un empleado amigo--"el aparato llegará a la obsolescencia sin que se haya estrenado".
--¿A la obso le qué?
--Que cuando contraten a quien lo maneje ya será demasiado anticuado para que sirva.
--“Si es que alguna vez”—concedió mi entusiasta amigo—“tienen dinero para contratar a alguien”.
Para un cristiano, que según el catecismo de mi época es “quien profesa la fe en Cristo que recibió en el bautismo”, la recomendación está clara: quiere decir que el que de limosna no debe alardear de que lo hace.
Pero ¿si el que da al que no tiene no fuera cristiano,se le podría culpar de interpretar erróneamente a Cristo?
Y, si además de no cristiano fuera político, ¿no sería lógico que atribuyera un sentido ideológico a eso de las manos derechas o izquierdas?
Si fuera un político izquierdista, podría suponer que lo que Cristo recomendó es que, a los de derechas, ni un soplo en un ojo.
El político de derechas, evidentemente, creería lo contrario, aunque la confusión en ese caso sería poco probable porque, dicen, los políticos de derechas son todos cristianos.
Esa teoría del desconcierto político-religioso como explicación del episodio que ABC de Sevilla relata en su edición del miércoles 4 de Febrero es una insensatez pero, como ha sido a mí a quien se le ha ocurrido, me parece ingeniosa y menos malévola que la del favoritismo de unos funcionarios con sus correligionarios, en perjuicio de sus paisanos.
El episodio, trazado con brocha gorda, consiste en que una partida de 836.526 euros asignados a la Delegación para la Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Sevilla para el ejercicio de 2008 ha ido a parar a Cuba, Nicaragua y a organizaciones del Partido Comunista de Colombia.
Señala la información a los comunistas miembros de Izquierda Unida Antonio Rodrigo Torrijo y López Adán como lo hábiles muñidores que apadrinaron la modificación presupuestaria que, a espaldas del concejal socialista Alberto Moriñas tenía presupuestada su Delegación de Cooperación al Desarrollo.
Gracias a Torrijo y Adan, la dictadura de los Castros ha recibido el regalo sevillano de 534.835 euros: 38.733 de ellos para que compren ordenadores, 64.881 para un incinerador de restos de ataúdes, 186.389 para contenedores de residuos urbanos y otras partidas para equipos informáticos o restauraciones monumentales.
Meritorio es solucionar necesidades ajenas, y heroico si se hace a costa de las propias. Que se haga con dinero que no es de uno no hace al caso.
A propósito: a 89 kilómetros de Sevilla, en el ambulatorio de Palma del Rio, cuando pedí agua para tomarme un analgésico que el médico de guardia me había recetado, se excusaron porque no tenían vasos desechables.
Tuve que desplazarme por mis propios medios 53 kilómetros hasta Córdoba para que me hicieran la radiografía que ordenó el médico. El ambulatorio tenía el instrumental, pero sin personal que lo manejara.
--“Pues así”,--bromeé a un empleado amigo--"el aparato llegará a la obsolescencia sin que se haya estrenado".
--¿A la obso le qué?
--Que cuando contraten a quien lo maneje ya será demasiado anticuado para que sirva.
--“Si es que alguna vez”—concedió mi entusiasta amigo—“tienen dinero para contratar a alguien”.
miércoles, 4 de febrero de 2009
LA AMENAZA DEL CONSENSO
Hay proyectos de ley, como el de estímulo de la economía presentado por Barack Obama y que el Senado tramita ahora, para los que el gobierno Norteamérica intenta el respaldo de representantes de la oposición, además del de sus partidarios.
El mecanismo para lograr ese apoyo bipartidista se conoce por “horse-trading” que, a pesar de su traducción literal de “chalaneo”, es un procedimiento respetable y eficaz para conciliar discrepancias políticas, en leyes de especial trascendencia.
El escrupuloso respeto a las competencias de cada protagonista contribuye a la respetabilidad del sistema:
Corresponde únicamente al gobierno presentar su texto, tras sondear pero sin negociar el apoyo al proyecto, y los líderes del partido del Presidente en la cámara y el senado, donde ha de obtener su visto bueno, son los que chalanean posibles modificaciones con los de la oposición.
El tira y afloja se hace a la luz del día, públicamente y sin protegerlo del escrutinio de votantes y opinión pública.
Todo lo contrario de lo que, en la práctica, ocurre en España.
En la política española, sobre todo en los últimos cinco años, cuando el gobierno tiene dificultades para salir de una situación particularmente embarazosa, pide consenso al principal partido de la oposición, pero sin detallar específicamente en qué quiere que deje de oponérsele, ni asumir ninguna iniciativa ajena a cambio de su apoyo.
Lo hizo cuando, en la legislatura pasada, quedó en evidencia que ETA lo había engañado en la negociación para que dejara de asesinar y vuelve a exigir el consenso ahora al Partido Popular para sortear la crisis económica.
Pero ni en la pasada legislatura ni ahora dice el gobierno cuáles de las medidas que el Partido Popular propone estaría dispuesto a asumir en el consenso que le pide.
De hecho, parece que lo que espera del partido de la oposición es que renuncie, al menos de forma temporal, a su cometido constitucional de exponer al electorado soluciones diferentes, y si hace falta contrarias, al partido gobernante.
El sistema democrático parlamentario se fundamenta en el disenso, en la existencia de alternativas a las que el gobierno propone y en el derecho a exponerlas para que el votante escoja entre soluciones discrepantes.
El consenso ya está expresado, contenido y limitado en la Constitución. Son las dictaduras las que se asientan en el consenso y temen a la discrepancia.
El Partido Popular no solo faltaría a la obligación que la Constitución le marca si dejara de presentar alternativas distintas de las que defiende el Partido del Gobierno para salir de la crisis, sino que sería irresponsable si accediera al consenso que le piden.
Porque, si accediera a apoyar al gobierno en sus medidas contra la crisis y persistiera a pesar de ello la catástrofe en la que la ceguera, la omisión o la acción equivocada del gobierno ha sumido a España, ¿a quien podrían recurrir los españoles?
La tentación de echarse en brazos de técnicos, civiles o uniformados, sería una amenaza más negra que la que proyecta la economía.
El mecanismo para lograr ese apoyo bipartidista se conoce por “horse-trading” que, a pesar de su traducción literal de “chalaneo”, es un procedimiento respetable y eficaz para conciliar discrepancias políticas, en leyes de especial trascendencia.
El escrupuloso respeto a las competencias de cada protagonista contribuye a la respetabilidad del sistema:
Corresponde únicamente al gobierno presentar su texto, tras sondear pero sin negociar el apoyo al proyecto, y los líderes del partido del Presidente en la cámara y el senado, donde ha de obtener su visto bueno, son los que chalanean posibles modificaciones con los de la oposición.
El tira y afloja se hace a la luz del día, públicamente y sin protegerlo del escrutinio de votantes y opinión pública.
Todo lo contrario de lo que, en la práctica, ocurre en España.
En la política española, sobre todo en los últimos cinco años, cuando el gobierno tiene dificultades para salir de una situación particularmente embarazosa, pide consenso al principal partido de la oposición, pero sin detallar específicamente en qué quiere que deje de oponérsele, ni asumir ninguna iniciativa ajena a cambio de su apoyo.
Lo hizo cuando, en la legislatura pasada, quedó en evidencia que ETA lo había engañado en la negociación para que dejara de asesinar y vuelve a exigir el consenso ahora al Partido Popular para sortear la crisis económica.
Pero ni en la pasada legislatura ni ahora dice el gobierno cuáles de las medidas que el Partido Popular propone estaría dispuesto a asumir en el consenso que le pide.
De hecho, parece que lo que espera del partido de la oposición es que renuncie, al menos de forma temporal, a su cometido constitucional de exponer al electorado soluciones diferentes, y si hace falta contrarias, al partido gobernante.
El sistema democrático parlamentario se fundamenta en el disenso, en la existencia de alternativas a las que el gobierno propone y en el derecho a exponerlas para que el votante escoja entre soluciones discrepantes.
El consenso ya está expresado, contenido y limitado en la Constitución. Son las dictaduras las que se asientan en el consenso y temen a la discrepancia.
El Partido Popular no solo faltaría a la obligación que la Constitución le marca si dejara de presentar alternativas distintas de las que defiende el Partido del Gobierno para salir de la crisis, sino que sería irresponsable si accediera al consenso que le piden.
Porque, si accediera a apoyar al gobierno en sus medidas contra la crisis y persistiera a pesar de ello la catástrofe en la que la ceguera, la omisión o la acción equivocada del gobierno ha sumido a España, ¿a quien podrían recurrir los españoles?
La tentación de echarse en brazos de técnicos, civiles o uniformados, sería una amenaza más negra que la que proyecta la economía.
martes, 3 de febrero de 2009
TODO TIEMPO PASADO FUE PEOR
“Felices tiempos aquellos”—añoraba Alejandro Dumas—“en que éramos tan desgraciados”.
Todo viejo que caiga en la tentación de mirar hacia atrás coincidirá en su lamento con el del maestro francés y con la sentencia de Jorge Manrique de que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”.
Seguramente, los tiempos pasados no fueron mejores que los del presente, pero la añoranza de la ilusión y de la juventud perdidas los idealiza al compararlos con el pesimismo de la senectud de hoy.
El estado de ánimo del que, desde su decadencia presente recuerda el vigor de su pasado, minimiza las tribulaciones de su juventud y agiganta las de su madurez.
Si coteja los sinsabores que le toca vivir con los que conoce solamente de oídas y que fueron otros los que los padecieron, su juicio será erróneo porque la magnitud de los sufrimientos del pasado solo pudo apreciarla quien los padeciera.
Por eso, y aunque de buena fe, se equivocan los que sentencian que los sufrimientos actuales de la humanidad son mayores que los de antes.
Evidentemente, afectan ahora a más personas que antes porque de los 50 millones de habitantes de la tierra el año mil antes de Cristo, el planeta paso a 200 millones el año en que Cristo nació y la pueblan ahora 6.758 millones.
A pesar de ese brutal incremento de la población, las hambrunas que periódicamente diezmaban a la humanidad por su incapacidad de producir suficientes alimentos han desaparecido y los episodios que todavía persisten se deben a fallos en la distribución y no en la producción de comida.
Gracias a los logros de un proyecto que la Fundación Rockefeller financió en México hace 70 años, lo que se conoce por “revolución verde” acabó con el hambre en el mundo.
Escandaliza con razón al hombre de hoy el conflicto que en el Cercano Oriente no deja de causar muertes y destrucción, pero aunque el escándalo esté justificado, ni se ha agravado ni es más sangriento que el que asola a esa parte del mundo desde hace más de cuatro mil años.
Además de en Palestina, los únicos focos de guerra actualmente son los de Afganistan y Africa Central, regiones donde las guerraqs tribales han sido endémica desde el principio de la historia.
Sin falso optimismo, hay ahora menos sufrimiento en la tierra que en ningún otro momento anterior y, en términos tanto absolutos como relativos, hoy vive el hombre mucho mejor que en cualquier otro momento del pasado.
No es para sentirse satisfecho pero insistir en que cualquier tiempo pasado fue mejor es, afortunadamente, falso.
Todo viejo que caiga en la tentación de mirar hacia atrás coincidirá en su lamento con el del maestro francés y con la sentencia de Jorge Manrique de que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”.
Seguramente, los tiempos pasados no fueron mejores que los del presente, pero la añoranza de la ilusión y de la juventud perdidas los idealiza al compararlos con el pesimismo de la senectud de hoy.
El estado de ánimo del que, desde su decadencia presente recuerda el vigor de su pasado, minimiza las tribulaciones de su juventud y agiganta las de su madurez.
Si coteja los sinsabores que le toca vivir con los que conoce solamente de oídas y que fueron otros los que los padecieron, su juicio será erróneo porque la magnitud de los sufrimientos del pasado solo pudo apreciarla quien los padeciera.
Por eso, y aunque de buena fe, se equivocan los que sentencian que los sufrimientos actuales de la humanidad son mayores que los de antes.
Evidentemente, afectan ahora a más personas que antes porque de los 50 millones de habitantes de la tierra el año mil antes de Cristo, el planeta paso a 200 millones el año en que Cristo nació y la pueblan ahora 6.758 millones.
A pesar de ese brutal incremento de la población, las hambrunas que periódicamente diezmaban a la humanidad por su incapacidad de producir suficientes alimentos han desaparecido y los episodios que todavía persisten se deben a fallos en la distribución y no en la producción de comida.
Gracias a los logros de un proyecto que la Fundación Rockefeller financió en México hace 70 años, lo que se conoce por “revolución verde” acabó con el hambre en el mundo.
Escandaliza con razón al hombre de hoy el conflicto que en el Cercano Oriente no deja de causar muertes y destrucción, pero aunque el escándalo esté justificado, ni se ha agravado ni es más sangriento que el que asola a esa parte del mundo desde hace más de cuatro mil años.
Además de en Palestina, los únicos focos de guerra actualmente son los de Afganistan y Africa Central, regiones donde las guerraqs tribales han sido endémica desde el principio de la historia.
Sin falso optimismo, hay ahora menos sufrimiento en la tierra que en ningún otro momento anterior y, en términos tanto absolutos como relativos, hoy vive el hombre mucho mejor que en cualquier otro momento del pasado.
No es para sentirse satisfecho pero insistir en que cualquier tiempo pasado fue mejor es, afortunadamente, falso.
domingo, 1 de febrero de 2009
PADRES DE LA MATRIA
Un país que como España ha sobrevivido 30 siglos bajo dispares sistemas de organización social y política debe su larga vida al patriotismo, no siempre reconocido, de algunos de sus hijos.
Cuando dentro de otros 30 siglos se estudie en las escuelas la nómina de patriotas que contribuyeron a la supervivencia de España que nadie busque en ella a Don Pelayo, los Reyes Católicos, Hernán Cortés, El Gran Capitán, Francisco Pizarro ni, por supuesto, a Franco.
Desaparecerán esos nombres y los de algunos más de su calaña cuyos falsos méritos fueron ponderados en tiempos de exaltación fascista, por sus excesos militaristas al servicio del Imperialismo Español.
Con la perspectiva que proyecta hacia el futuro la España democrática, descentralizada e impulsora de la Alianza de las Civilizaciones, serán el conde Don Julián, Tarik Abu Zara, Al Hakem II, Blas Infante, José Luis Rodríguez Zapatero y Gaspar Llamazares, los nombres de inclusión obligatoria en la nómina de españoles eméritos.
Don Julián, gobernador de Ceuta, negoció con Tarik Abu Zara el paso del Estrecho para vengarse de su Rey, el visigodo Don Rodrigo, por haberse beneficiado a su hija, La Caba, y negarse a lavar la afrenta casándose con ella.
Tarik, que con nueve mil de sus rifeños derrotó a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete, puede considerarse el primer ciudadano de la España multicultural, moderna y democrática.
El Califa Al Hakem II, que con su caudillo Almanzor llevó la nueva civilización a toda la Península, contribuyó además al esplendor cultural de España gracias a su innovación del nay, la flauta árabe de caña, a la que le añadió su sexto orificio.
Blas Infante tuvo la audacia y el acierto de renegar de la cultura grecorromana de su tierra y abrazar el islamismo, lo que le valió su reconocimiento como Padre de la Patria Andaluza.
Zapatero, como presidente del gobierno de España, impulsó la Alianza de Civilizaciones, que sustenta la paz de que goza la Humanidad desde que la formuló a principios del siglo XXI.
El impagable servicio de Gaspar Llamazares a España fue lograr la desaparición del Comunismo ya que la formación política que capitaneaba, Izquierda Unida, pasó de ocho a dos diputados en los siete años que la dirigió.
Llamazares, en un rasgo de congruencia, propuso además que el nombre de rancio tufo franquista de la cadena estatal Radio Nacional de España, se llamara simplemente Radio Española.
Además de permitir un espectacular aumento en el número de oyentes, la supresión de la palabra “nacional” devolvió la coherencia al nombre de la cadena porque España, como nación única de los españoles, hacía tiempo que había dejado de existir.
Como servirán de ejemplo a ciudadanos de una España sin discriminación de raza, creencia, ni sexo, se conocerá como la lista de los Padres de la Matria, para que ninguno de los miembros de matrimonios entre personas del mismo sexo, que entonces serán los habituales, pueda quejarse.
Cuando dentro de otros 30 siglos se estudie en las escuelas la nómina de patriotas que contribuyeron a la supervivencia de España que nadie busque en ella a Don Pelayo, los Reyes Católicos, Hernán Cortés, El Gran Capitán, Francisco Pizarro ni, por supuesto, a Franco.
Desaparecerán esos nombres y los de algunos más de su calaña cuyos falsos méritos fueron ponderados en tiempos de exaltación fascista, por sus excesos militaristas al servicio del Imperialismo Español.
Con la perspectiva que proyecta hacia el futuro la España democrática, descentralizada e impulsora de la Alianza de las Civilizaciones, serán el conde Don Julián, Tarik Abu Zara, Al Hakem II, Blas Infante, José Luis Rodríguez Zapatero y Gaspar Llamazares, los nombres de inclusión obligatoria en la nómina de españoles eméritos.
Don Julián, gobernador de Ceuta, negoció con Tarik Abu Zara el paso del Estrecho para vengarse de su Rey, el visigodo Don Rodrigo, por haberse beneficiado a su hija, La Caba, y negarse a lavar la afrenta casándose con ella.
Tarik, que con nueve mil de sus rifeños derrotó a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete, puede considerarse el primer ciudadano de la España multicultural, moderna y democrática.
El Califa Al Hakem II, que con su caudillo Almanzor llevó la nueva civilización a toda la Península, contribuyó además al esplendor cultural de España gracias a su innovación del nay, la flauta árabe de caña, a la que le añadió su sexto orificio.
Blas Infante tuvo la audacia y el acierto de renegar de la cultura grecorromana de su tierra y abrazar el islamismo, lo que le valió su reconocimiento como Padre de la Patria Andaluza.
Zapatero, como presidente del gobierno de España, impulsó la Alianza de Civilizaciones, que sustenta la paz de que goza la Humanidad desde que la formuló a principios del siglo XXI.
El impagable servicio de Gaspar Llamazares a España fue lograr la desaparición del Comunismo ya que la formación política que capitaneaba, Izquierda Unida, pasó de ocho a dos diputados en los siete años que la dirigió.
Llamazares, en un rasgo de congruencia, propuso además que el nombre de rancio tufo franquista de la cadena estatal Radio Nacional de España, se llamara simplemente Radio Española.
Además de permitir un espectacular aumento en el número de oyentes, la supresión de la palabra “nacional” devolvió la coherencia al nombre de la cadena porque España, como nación única de los españoles, hacía tiempo que había dejado de existir.
Como servirán de ejemplo a ciudadanos de una España sin discriminación de raza, creencia, ni sexo, se conocerá como la lista de los Padres de la Matria, para que ninguno de los miembros de matrimonios entre personas del mismo sexo, que entonces serán los habituales, pueda quejarse.
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