La naturaleza es como la cordera que Silverio Franconetti crió en su rebaño: se volvió fiera de tanto acariciarla.
La gente de Écija, Lora del Río y Palma del Río, que oyeron ya en sus cunas la letra de la serrana de Silverio, necesitan un responsable de las inundaciones que desde hace dos años los arruinan.
Temen que la culpa de que Genil y Guadalquivir, tan apacibles y moderados de ordinario, se desmelenen año sí y año también, sea de los ecolojetas.
Esta es tierra de gente que piensa y medita porque, sin gran esfuerzo físico, se obtiene mucho prestigio.
Pensar, sin embargo, no es coser y cantar: requiere tiempo, serenidad y digestiones sosegadas por lo que la sospecha de que los ecolojetas sean culpables de las riadas no es, por ahora, más que un barrunto.
Algún Averroes o Séneca formulará algún día de manera incontrovertible la teoría que todavía sólo es pálpito: que si el hombre sirve a la Naturaleza en vez de servirse de ella, tiene que aceptar sus caprichos y su tiranía.
Por una vez en su vida, sin embargo, el filósofo que ha de sustanciar la relación entre el mimo del hombre a la Naturaleza y el pago que recibe el ser humano debería apresurarse, porque hay impacientes dispuestos a llevar a la práctica lo que solo son por ahora teorías.
Dicen que, cuando Genil y Guadalquivir recibían sin depurar las aguas residuales de las poblaciones por las que discurren, se desbordaban cada cinco o seis años pero que, desde que las depuradoras funcionan, se salen de madre cada año, y en más de una ocasión.
Recuerdan que cuando se podían usar toda clase de herbicidas, insecticidas y abonos, el hombre y la Naturaleza convivían razonablemente, lo que acabó al prohibirse los considerados excesivamente contaminantes.
Tarajes, zarzamoras y yerbajos de las orillas de los ríos, que tanto gustan a los ecolojetas, puede que sean las primeras víctimas de este movimiento insurreccional en ciernes. Los que quieren arrancarlos dicen que serán muy bonitos, pero que sus raíces y ramas estorban y frenan el curso.
Como en toda reacción popular de descontento, en la de los afectados por las inundaciones hay también radicales: exigen que se premie al que más contamine, que se defina el progreso como “la capacidad de transformar la naturaleza” y, desde luego, que se prohíba la exhibición de películas de Walt Disney.
Dicen que esas películas enajenan las mentes infantiles porque les hacen creer para el resto de sus vidas que los animalitos, en vez de servir para que las personas humanas se los coman con arroz, hablan y dicen tantas tonterías como las más humanas de las personas.
sábado, 1 de enero de 2011
viernes, 17 de diciembre de 2010
EL TEA PARTY QUE VIENE
La píldora anticonceptiva, el technicolor y la cerveza en lata fueron algunas de las innovaciones que, desde los Estados Unidos, se difundieron imparablemente al resto del mundo.
El “tea party”, ese difuso causante del severo correctivo de Noviembre al etéreo Barack Obama, amenaza contagiar al resto del planeta su filosofía contra el exceso de intervención estatal en la vida de los ciudadanos.
El que ahora se conoce como “Tea Party” es un sentimiento recurrente en los norteamericanos contra la insaciable tendencia del estado a asumir la solución de los problemas a los que se enfrentan los individuos.
Son “movimientos” que, en los últimos 60 años, surgieron espontáneamente en la sociedad en tres ocasiones y que, en las dos primeras, fracasaron al encomendar su materialización política a dirigentes inadecuados.
El primer “movimiento” regeneracionista de la sociedad civil frente al gigantismo estatal fue una reacción contra la considerada excesiva intervención estatal del New Deal que el demócrata Franklin D. Roosevelt impulsó para superar la depresión de 1929.
El segundo surgió contra la asunción de competencias federales hasta entonces desempeñadas por los gobiernos de los estados, y los gastos de la carrera espacial y la guerra de Vietnam, impulsados por los demócratas John Kennedy y Lyndon Johnson.
El tea party, el tercero de esos movimientos que aún se está gestando, aspira a impedir que el gobierno federal se inmiscuya en lo que específicamente no le señale la Constitución.
( Aunque la Constitución no le dé atribuciones, el Gobierno Federal de los Estados Unidos destina fondos, que según el Tea Party debería retirar, a subsidios de jubilación, sanidad, educación y desempleo).
Es el Partido Republicano el que, en todos los casos, ha apadrinado esos sentimientos contra el excesivo intervencionismo estatal, aunque encuentra amplio eco entre votantes tradicionales del Partido Demócrata.
El senador por Ohio Robert Taft--para quien el mayor peligro al que se enfrentaba el pueblo norteamericano en la época de los totalitarismos nazi de Adolf Hitler y comunista de Josef Stalin era la intromisión del Gobierno Federal de Estados Unidos en la vida de los ciudadanos—fué el dirigente del movimiento regeneracionista desde 1940 hasta su muerte en 1952.
Aunque sin suficiente convicción ni ambición política, Barry Goldwater personificó en su fracasado objetivo de conseguir la Presidencia en 1964, como candidato del Partido Republicano, el segundo intentó de podar el poder estatal.
Las campañas electorales, plataforma primordial para la difusión de ideas políticas, son ocasión propicia para hacer llegar a los electores de forma comprensible lo que el candidato propone.
En el mitin que dio del 30 de mayo de 1964 en Riverside (California), Barry Goldwater advirtió:
“Cuando algún burócrata estatal os diga y os convenza de que el Estado cuida mejor que vosotros la salud y la educación de vuestros hijos, de que no os preocupéis del bienestar de vuestros padres porque el Estado los cuida en su vejez, ni ahorréis para disfrutar una vejez cómoda porque el estado os garantiza la paga de jubilación, habréis renunciado a vuestra libertad”.
Es el del Tea Party, como las ediciones que lo antecedieron, un movimiento que, en la división ideológica clásica puede calificarse de derechas porque recupera para el individuo las decisiones que, con la argucia dialéctica de que lo hace en su beneficio, el Estado le ha ido incesantemente arrebatando hasta reducir al individuo, de dueño del Estado como herramienta a su servicio,a herramienta al servicio del Estado.
El “tea party”, ese difuso causante del severo correctivo de Noviembre al etéreo Barack Obama, amenaza contagiar al resto del planeta su filosofía contra el exceso de intervención estatal en la vida de los ciudadanos.
El que ahora se conoce como “Tea Party” es un sentimiento recurrente en los norteamericanos contra la insaciable tendencia del estado a asumir la solución de los problemas a los que se enfrentan los individuos.
Son “movimientos” que, en los últimos 60 años, surgieron espontáneamente en la sociedad en tres ocasiones y que, en las dos primeras, fracasaron al encomendar su materialización política a dirigentes inadecuados.
El primer “movimiento” regeneracionista de la sociedad civil frente al gigantismo estatal fue una reacción contra la considerada excesiva intervención estatal del New Deal que el demócrata Franklin D. Roosevelt impulsó para superar la depresión de 1929.
El segundo surgió contra la asunción de competencias federales hasta entonces desempeñadas por los gobiernos de los estados, y los gastos de la carrera espacial y la guerra de Vietnam, impulsados por los demócratas John Kennedy y Lyndon Johnson.
El tea party, el tercero de esos movimientos que aún se está gestando, aspira a impedir que el gobierno federal se inmiscuya en lo que específicamente no le señale la Constitución.
( Aunque la Constitución no le dé atribuciones, el Gobierno Federal de los Estados Unidos destina fondos, que según el Tea Party debería retirar, a subsidios de jubilación, sanidad, educación y desempleo).
Es el Partido Republicano el que, en todos los casos, ha apadrinado esos sentimientos contra el excesivo intervencionismo estatal, aunque encuentra amplio eco entre votantes tradicionales del Partido Demócrata.
El senador por Ohio Robert Taft--para quien el mayor peligro al que se enfrentaba el pueblo norteamericano en la época de los totalitarismos nazi de Adolf Hitler y comunista de Josef Stalin era la intromisión del Gobierno Federal de Estados Unidos en la vida de los ciudadanos—fué el dirigente del movimiento regeneracionista desde 1940 hasta su muerte en 1952.
Aunque sin suficiente convicción ni ambición política, Barry Goldwater personificó en su fracasado objetivo de conseguir la Presidencia en 1964, como candidato del Partido Republicano, el segundo intentó de podar el poder estatal.
Las campañas electorales, plataforma primordial para la difusión de ideas políticas, son ocasión propicia para hacer llegar a los electores de forma comprensible lo que el candidato propone.
En el mitin que dio del 30 de mayo de 1964 en Riverside (California), Barry Goldwater advirtió:
“Cuando algún burócrata estatal os diga y os convenza de que el Estado cuida mejor que vosotros la salud y la educación de vuestros hijos, de que no os preocupéis del bienestar de vuestros padres porque el Estado los cuida en su vejez, ni ahorréis para disfrutar una vejez cómoda porque el estado os garantiza la paga de jubilación, habréis renunciado a vuestra libertad”.
Es el del Tea Party, como las ediciones que lo antecedieron, un movimiento que, en la división ideológica clásica puede calificarse de derechas porque recupera para el individuo las decisiones que, con la argucia dialéctica de que lo hace en su beneficio, el Estado le ha ido incesantemente arrebatando hasta reducir al individuo, de dueño del Estado como herramienta a su servicio,a herramienta al servicio del Estado.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
PSOE: PRAGMATISMO Y MILITARIZACION DE CONTROLADORES
En los mítines que organiza el PSOE y en las manifestaciones que patrocina abundan feministas e internacionalistas contrarios al machismo y la xenofobia, aunque lo que los une a todos es el pacifismo.
Sin guerras, esas banderas del mimetismo progresí que el PSOE pastorea no las agitarían las masas que arrastra el partido socialista.
En las guerras antiguas—en las que el mayor número de bajas las sufrían los combatientes varones—los supervivientes machos acentuaban su dominio sobre las hembras como consecuencia de la resultante escasez de su oferta frente a la acuciante demanda del mercado femenino.
Todo cambió a partir de la primera gran guerra, en la que se combatió simultáneamente en cuatro de las cinco partes del mundo y soldados de la quinta—América—participaron abrumadoramente en ella.
La artillería pesada, la aviación y el submarino llevaron la guerra a las retaguardias, hasta entonces a salvo de la destrucción y la muerte.
La llamada primera guerra mundial causó diez millones de muertes en Europa, que movilizó a 60 millones de sus habitantes.
Estados Unidos, que entró en la guerra en 1917, movilizó tres millones de hombres y envió a Europa una fuerza expedicionaria de 1.200.000 combatientes, de los que 117.000 murieron.
La capacidad destructiva de las armas utilizadas, la universalización de los teatros bélicos, la desacostumbrada masa de combatientes movilizados y las necesidades de mano de obra para reponer el material destruido y transportarlo al frente acrecentaron la necesidad de obreros para las tareas abandonadas por los soldados.
Como todos los países del mundo son franquicias norteamericanas desde la primera guerra mundial, las consecuencias de aquél conflicto en los Estados Unidos pueden aplicarse a los demás.
Se recurrió a negros y mujeres, dos sectores de la población hasta entonces casi excluidos de la actividad industrial, para suplir a los varones blancos movilizados.
En la conocida como “Primera Gran Migración”, de 1914 a 1940, 1.750.000 norteamericanos de raza negra se trasladaron de los estados agrícolas del sur a los industrializados del norte de los Estados Unidos porque, además, la guerra frenó la tradicional emigración europea a las regiones más prósperas.
A pesar de eso, y hasta 1940, vivía en el sur más del 75 por ciento de la población negra, que solo aportó el diez por ciento al total de los movilizados para la primera guerra mundial, principalmente para servicios auxiliares.
Una ciudad industrial como Chicago, en la que vivían 278.000 negros en 1940, en vísperas de la entrada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial en la que ya combatieron soldados negros, tenía al final de la contienda 900.000 habitantes de esa raza.
Sin los desplazamientos demográficos favorecidos por las guerras hubiera sido tan impensable el movimiento por la igualdad racial como el de la liberación sexual, que permitió a las mujeres ocupar puestos de trabajo que dejaron vacantes los varones movilizados, e independizarse de su tutela tradicional.
Feministas y partidarios de la igualdad racial deben a la guerra la consecución de sus anhelos aunque, en su obcecación ideológica, siguen negándole al militarismo y a la guerra su contribución al progreso científico y al avance social que consiguieron.
El Partido Socialista Obrero Español, que con la boca chica sigue rindiéndole culto ideológico al pacifismo, se sirve de la eficacia desarrollada por la tradición bélica para resolver el problema de los controladores aéreos, a los que ha encuadrado por tiempo indefinidamente provisional en la disciplina militar.
No es cinismo, sino prudente pragmatismo.
Sin guerras, esas banderas del mimetismo progresí que el PSOE pastorea no las agitarían las masas que arrastra el partido socialista.
En las guerras antiguas—en las que el mayor número de bajas las sufrían los combatientes varones—los supervivientes machos acentuaban su dominio sobre las hembras como consecuencia de la resultante escasez de su oferta frente a la acuciante demanda del mercado femenino.
Todo cambió a partir de la primera gran guerra, en la que se combatió simultáneamente en cuatro de las cinco partes del mundo y soldados de la quinta—América—participaron abrumadoramente en ella.
La artillería pesada, la aviación y el submarino llevaron la guerra a las retaguardias, hasta entonces a salvo de la destrucción y la muerte.
La llamada primera guerra mundial causó diez millones de muertes en Europa, que movilizó a 60 millones de sus habitantes.
Estados Unidos, que entró en la guerra en 1917, movilizó tres millones de hombres y envió a Europa una fuerza expedicionaria de 1.200.000 combatientes, de los que 117.000 murieron.
La capacidad destructiva de las armas utilizadas, la universalización de los teatros bélicos, la desacostumbrada masa de combatientes movilizados y las necesidades de mano de obra para reponer el material destruido y transportarlo al frente acrecentaron la necesidad de obreros para las tareas abandonadas por los soldados.
Como todos los países del mundo son franquicias norteamericanas desde la primera guerra mundial, las consecuencias de aquél conflicto en los Estados Unidos pueden aplicarse a los demás.
Se recurrió a negros y mujeres, dos sectores de la población hasta entonces casi excluidos de la actividad industrial, para suplir a los varones blancos movilizados.
En la conocida como “Primera Gran Migración”, de 1914 a 1940, 1.750.000 norteamericanos de raza negra se trasladaron de los estados agrícolas del sur a los industrializados del norte de los Estados Unidos porque, además, la guerra frenó la tradicional emigración europea a las regiones más prósperas.
A pesar de eso, y hasta 1940, vivía en el sur más del 75 por ciento de la población negra, que solo aportó el diez por ciento al total de los movilizados para la primera guerra mundial, principalmente para servicios auxiliares.
Una ciudad industrial como Chicago, en la que vivían 278.000 negros en 1940, en vísperas de la entrada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial en la que ya combatieron soldados negros, tenía al final de la contienda 900.000 habitantes de esa raza.
Sin los desplazamientos demográficos favorecidos por las guerras hubiera sido tan impensable el movimiento por la igualdad racial como el de la liberación sexual, que permitió a las mujeres ocupar puestos de trabajo que dejaron vacantes los varones movilizados, e independizarse de su tutela tradicional.
Feministas y partidarios de la igualdad racial deben a la guerra la consecución de sus anhelos aunque, en su obcecación ideológica, siguen negándole al militarismo y a la guerra su contribución al progreso científico y al avance social que consiguieron.
El Partido Socialista Obrero Español, que con la boca chica sigue rindiéndole culto ideológico al pacifismo, se sirve de la eficacia desarrollada por la tradición bélica para resolver el problema de los controladores aéreos, a los que ha encuadrado por tiempo indefinidamente provisional en la disciplina militar.
No es cinismo, sino prudente pragmatismo.
sábado, 27 de noviembre de 2010
CATALUÑA REFLEXIONA
Caminan taciturnos, mirando más al interior de sus conciencias que al mundo que los amenaza.
Andan con pasos cautos, atentos a cuanto los rodea porque, aunque saben que se encuentran en la patria que heredaron de sus antepasados, sienten como si se aventuraran en tierra hostil.
Por eso, sus miradas son esquivas y, si perciben que se acerca alguien con ropas coloradas y amarillas, huyen como si temieran que va a robarles la cartera.
La beatífica sonrisa de algunos delata que ensueña apasionados placeres sensuales, la sublimación del gusto carnal arrullado por murmullos en la lengua familiar cálida y antigua.
Son los catalanes, que absortos, reconcentrados y conscientes de su responsabilidad ante la Vieja Historia y el Eterno Futuro, meditan la trascendencia del voto que el último domingo de Noviembre de 2010 depositarán en la urna electoral.
Saben que también el domingo pueden equivocarse al decidir quien debe guiarlos hacia el Futuro Feliz que tanto tarda en llegar.
Pero, como en anteriores errores, la culpa no será del laborioso, honesto y generoso pueblo catalán, sino del artero y corrupto invasor que desde hace siglos adultera su esencia.
Mala suerte tuvo Cataluña cuando Dios hizo el mundo. Debería haberla situado en mitad del Océano Pacífico, feliz y orgullosamente separada de vecinos contaminantes, lo más alejada posible de Castilla, tan cercana y tan ajena.
Andan con pasos cautos, atentos a cuanto los rodea porque, aunque saben que se encuentran en la patria que heredaron de sus antepasados, sienten como si se aventuraran en tierra hostil.
Por eso, sus miradas son esquivas y, si perciben que se acerca alguien con ropas coloradas y amarillas, huyen como si temieran que va a robarles la cartera.
La beatífica sonrisa de algunos delata que ensueña apasionados placeres sensuales, la sublimación del gusto carnal arrullado por murmullos en la lengua familiar cálida y antigua.
Son los catalanes, que absortos, reconcentrados y conscientes de su responsabilidad ante la Vieja Historia y el Eterno Futuro, meditan la trascendencia del voto que el último domingo de Noviembre de 2010 depositarán en la urna electoral.
Saben que también el domingo pueden equivocarse al decidir quien debe guiarlos hacia el Futuro Feliz que tanto tarda en llegar.
Pero, como en anteriores errores, la culpa no será del laborioso, honesto y generoso pueblo catalán, sino del artero y corrupto invasor que desde hace siglos adultera su esencia.
Mala suerte tuvo Cataluña cuando Dios hizo el mundo. Debería haberla situado en mitad del Océano Pacífico, feliz y orgullosamente separada de vecinos contaminantes, lo más alejada posible de Castilla, tan cercana y tan ajena.
jueves, 25 de noviembre de 2010
ENTREVISTAS
La entrevista es un recurso del periodista para que su oyente o lector conozca de manera fidedigna acontecimientos y opiniones de hechos sobre los que el entrevistado pueda aportar detalles esclarecedores.
En su formato, la entrevista es una información en la que se alternan preguntas del periodista y respuestas del entrevistado.
No debería ser la entrevista un pugilato dialéctico entre el que pregunta—que quiere saber—y el que responde—que se resiste a contestar lo que el periodista quiere oír—pero a veces lo parece.
La formulación de las preguntas, y sobre todo la mordacidad de las repreguntas, hacen de la entrevista un acoso hostil o una conversación amable.
Ejemplo del primero de esos casos:
P. Ha habido muchas críticas en los debates por la utilización de datos tergiversados o incorrectos. Las becas. Cuándo el PP llegó al Gobierno en 1996, había 724.599 becas al año, y lo dejó ocho años después con poco más de 400.000. ¿Le cuadran estas cifras?
R. No. Yo tengo las cifras que da el Ministerio de Educación, y claro, si no me puedo fiar de las cifras del ministerio, tenemos un pequeño problema. Los datos que tengo son que, cuando yo era ministro de Educación, se gastaba en España en educación más porcentaje del PIB del que se gasta ahora. Y había más becas que las que hay ahora, según los últimos datos oficiales.
P. Había más becas, pero la pregunta es: ¿usted entró en el Gobierno con 720.000 y lo dejaron en poco más de 400.000?
R. Yo eso no lo sé. Y no sé si esto es un debate muy entretenido.
P. Número de guardias civiles. Según mis cifras, el número en 1996 era de 125.909; y el 1 de enero de 2004, 118.636, ¿sí o no?
R. Pues no lo sé. Lo que sí le digo es que durante los años de Felipe González, y le puedo dar los datos, hubo pocas ofertas de empleo público. (Entrevista de Javier Moreno a Mariano Rajoy, 06-03-2008)
-------------
Otro ejemplo del mismo tipo de entrevista, e igual insistencia del entrevistador para que el entrevistado concrete su pensamiento:
P. Una de las propuestas estrella de Mas en financiación es conseguir para Cataluña un concierto similar al vasco. ¿Le parece asumible?
R. Yo estoy en la Constitución, que no habla de eso. Y mover las reglas de juego a mí nunca me ha gustado demasiado.
P. ¿Y si Mas se lo pone como condición para apoyarle a usted en caso de que le necesite en Madrid tras las generales de 2012? Concierto o sistema de financiación con efectos similares.
R. La gente tiene la suficiente inteligencia para saber lo que es razonable y sensato, y lo que debe hacer.
P. ¿Eso es un sí o un no?
R. Eso es exactamente lo que he dicho, señor director.(El Pais, 31-10-2010)
------------------
El mismo entrevistador, en conversación con José Luis Rodríguez Zapatero. El periodista, ni siquiera pestañea ante la franqueza del entrevistado, al revelar algo que nadie sabía: “Voy a ser muy sincero. La crisis económica que hemos vivido es muy grave y ha impactado a muchas personas en sus expectativas de vida en nuestro país”.
P. A la pregunta, en enero pasado, de si España corría riesgo en los mercados, usted respondió que no. Luego sucedió lo que todos sabemos. Se la repito. ¿Corre España de nuevo algún tipo de riesgo en los mercados?
R. Respondería ahora con la misma rotundidad: no.
P. Pues la última vez sí corrimos un riesgo...
R. ...No, no corrimos ningún riesgo. Tuvimos que tomar medidas para no financiarnos con un encarecimiento mayor. Eso sí compromete a las cuentas públicas de cara al futuro.
P. ¿No se arrepiente nunca de hacer predicciones que luego resultan ser erróneas? La última fue a The Wall Street Journal en septiembre cuando afirmó que la crisis de la deuda de Europa ya se había superado. En fin...
R. Esta pregunta me alegra mucho que me la haga. Volvamos a tener un poco de perspectiva. ¿Por qué hubo crisis en la zona euro? Porque hubo un país que tenía problemas de pago. Ahora ya no hay problemas de pago para un país, porque hay un mecanismo de financiación y de ayuda. No podemos llegar a la perversión de que un país, si pide ayuda porque la financiación a los mercados le está resultando muy cara, se le estigmatice por apoyarse en otros gobiernos o de un mecanismo comunitario. Me preocupa extraordinariamente, no por España, que no va a necesitarlo, sino como reflexión general. No debería ser un estigma. Me importa mucho subrayar esto. El euro no está en crisis. Su cotización se mantiene en niveles razonables, en 1,35, y ahora tenemos más seguridad ante algún riesgo de algún país de hacer frente a sus compromisos.(El País, 21-10-2010).
--------------------
En los dos primeros ejemplos, las respuestas se articulan como contestación a preguntas aparentemente inesperadas. En la entrevista a Zapatero, las preguntas se formulan para facilitar la respuesta. No llega esa técnica a la perfección pedagógica del tercer ejemplo, pero se asemeja.
Tercer ejemplo:
P. ¿Qué quiere decir JESÚS?
R. SALVADOR.
P. ¿De qué nos SALVO?
R. De nuestros PECADOS y del cautiverio del Demonio.
P. ¿Por qué se llama CRISTO?
R. Por la unción y plenitud de gracia que tiene sobre todos. (Catecismo del Padre Ripalda)
En su formato, la entrevista es una información en la que se alternan preguntas del periodista y respuestas del entrevistado.
No debería ser la entrevista un pugilato dialéctico entre el que pregunta—que quiere saber—y el que responde—que se resiste a contestar lo que el periodista quiere oír—pero a veces lo parece.
La formulación de las preguntas, y sobre todo la mordacidad de las repreguntas, hacen de la entrevista un acoso hostil o una conversación amable.
Ejemplo del primero de esos casos:
P. Ha habido muchas críticas en los debates por la utilización de datos tergiversados o incorrectos. Las becas. Cuándo el PP llegó al Gobierno en 1996, había 724.599 becas al año, y lo dejó ocho años después con poco más de 400.000. ¿Le cuadran estas cifras?
R. No. Yo tengo las cifras que da el Ministerio de Educación, y claro, si no me puedo fiar de las cifras del ministerio, tenemos un pequeño problema. Los datos que tengo son que, cuando yo era ministro de Educación, se gastaba en España en educación más porcentaje del PIB del que se gasta ahora. Y había más becas que las que hay ahora, según los últimos datos oficiales.
P. Había más becas, pero la pregunta es: ¿usted entró en el Gobierno con 720.000 y lo dejaron en poco más de 400.000?
R. Yo eso no lo sé. Y no sé si esto es un debate muy entretenido.
P. Número de guardias civiles. Según mis cifras, el número en 1996 era de 125.909; y el 1 de enero de 2004, 118.636, ¿sí o no?
R. Pues no lo sé. Lo que sí le digo es que durante los años de Felipe González, y le puedo dar los datos, hubo pocas ofertas de empleo público. (Entrevista de Javier Moreno a Mariano Rajoy, 06-03-2008)
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Otro ejemplo del mismo tipo de entrevista, e igual insistencia del entrevistador para que el entrevistado concrete su pensamiento:
P. Una de las propuestas estrella de Mas en financiación es conseguir para Cataluña un concierto similar al vasco. ¿Le parece asumible?
R. Yo estoy en la Constitución, que no habla de eso. Y mover las reglas de juego a mí nunca me ha gustado demasiado.
P. ¿Y si Mas se lo pone como condición para apoyarle a usted en caso de que le necesite en Madrid tras las generales de 2012? Concierto o sistema de financiación con efectos similares.
R. La gente tiene la suficiente inteligencia para saber lo que es razonable y sensato, y lo que debe hacer.
P. ¿Eso es un sí o un no?
R. Eso es exactamente lo que he dicho, señor director.(El Pais, 31-10-2010)
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El mismo entrevistador, en conversación con José Luis Rodríguez Zapatero. El periodista, ni siquiera pestañea ante la franqueza del entrevistado, al revelar algo que nadie sabía: “Voy a ser muy sincero. La crisis económica que hemos vivido es muy grave y ha impactado a muchas personas en sus expectativas de vida en nuestro país”.
P. A la pregunta, en enero pasado, de si España corría riesgo en los mercados, usted respondió que no. Luego sucedió lo que todos sabemos. Se la repito. ¿Corre España de nuevo algún tipo de riesgo en los mercados?
R. Respondería ahora con la misma rotundidad: no.
P. Pues la última vez sí corrimos un riesgo...
R. ...No, no corrimos ningún riesgo. Tuvimos que tomar medidas para no financiarnos con un encarecimiento mayor. Eso sí compromete a las cuentas públicas de cara al futuro.
P. ¿No se arrepiente nunca de hacer predicciones que luego resultan ser erróneas? La última fue a The Wall Street Journal en septiembre cuando afirmó que la crisis de la deuda de Europa ya se había superado. En fin...
R. Esta pregunta me alegra mucho que me la haga. Volvamos a tener un poco de perspectiva. ¿Por qué hubo crisis en la zona euro? Porque hubo un país que tenía problemas de pago. Ahora ya no hay problemas de pago para un país, porque hay un mecanismo de financiación y de ayuda. No podemos llegar a la perversión de que un país, si pide ayuda porque la financiación a los mercados le está resultando muy cara, se le estigmatice por apoyarse en otros gobiernos o de un mecanismo comunitario. Me preocupa extraordinariamente, no por España, que no va a necesitarlo, sino como reflexión general. No debería ser un estigma. Me importa mucho subrayar esto. El euro no está en crisis. Su cotización se mantiene en niveles razonables, en 1,35, y ahora tenemos más seguridad ante algún riesgo de algún país de hacer frente a sus compromisos.(El País, 21-10-2010).
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En los dos primeros ejemplos, las respuestas se articulan como contestación a preguntas aparentemente inesperadas. En la entrevista a Zapatero, las preguntas se formulan para facilitar la respuesta. No llega esa técnica a la perfección pedagógica del tercer ejemplo, pero se asemeja.
Tercer ejemplo:
P. ¿Qué quiere decir JESÚS?
R. SALVADOR.
P. ¿De qué nos SALVO?
R. De nuestros PECADOS y del cautiverio del Demonio.
P. ¿Por qué se llama CRISTO?
R. Por la unción y plenitud de gracia que tiene sobre todos. (Catecismo del Padre Ripalda)
viernes, 19 de noviembre de 2010
EL PAIS: SIN SOLUCION ESPAÑOLA PARA ESPAÑA
El Partido Popular “carece de un discurso económico que merezca tal nombre” y el presidente socialista Zapatero “parece haber incorporado definitivamente a su discurso las exigencias de los mercados, es decir, de los acreedores de la deuda de España".
Si eso fuera así, y sin duda lo es porque lo dice El País en su editorial “Reformas Obligadas”, los españoles deberían confiar abiertamente a otros la solución de problemas que ellos son incapaces de resolver.
Nada hay que objetar a lo que dice El País que, como portavoz del grupo Prisa, debe saber mejor que nadie qué es lo mejor para España porque es quien orienta a su gobierno, a su opinión pública, a su ortodoxia ética y a su evolución estética.
Manda tanto El País que, necesariamente, debería asumir la responsabilidad del fracaso del sistema que ha prohijado desde 1976.
Los españoles han demostrado su incapacidad para autogobernarse y para administrar con prudencia el patrimonio con que el azar los favoreció al toparse con un continente desconocido.
Pasaron de defender los intereses de los Habsburgo-Borgoña a los de los Borbones o, lo que es lo mismo, a que la política de España pasara de servir a Austria a ponerse al servicio de Francia.
En los últimos 34 años ha sido el grupo Prisa y El Pais quienes han dictado la política de España.
Si, como el periódico sugiere, los españoles no pueden por sí mismos salir de la crisis, deberían renunciar formalmente a su independencia y buscar a algún país generoso que los admita como protectorado.
La primera medida que ese protector prudente adoptaría, seguramente, sería que los periódicos, emisoras de radio y televisión se dedicaran a informar y entretener.
Les impediría intervenir en las disputas políticas emboscados en el periodismo y , si abogan por soluciones políticas concretas desde su privilegiada cobertura profesional, los forzaría a presentarse abiertamente a las elecciones como candidatos.
Si eso fuera así, y sin duda lo es porque lo dice El País en su editorial “Reformas Obligadas”, los españoles deberían confiar abiertamente a otros la solución de problemas que ellos son incapaces de resolver.
Nada hay que objetar a lo que dice El País que, como portavoz del grupo Prisa, debe saber mejor que nadie qué es lo mejor para España porque es quien orienta a su gobierno, a su opinión pública, a su ortodoxia ética y a su evolución estética.
Manda tanto El País que, necesariamente, debería asumir la responsabilidad del fracaso del sistema que ha prohijado desde 1976.
Los españoles han demostrado su incapacidad para autogobernarse y para administrar con prudencia el patrimonio con que el azar los favoreció al toparse con un continente desconocido.
Pasaron de defender los intereses de los Habsburgo-Borgoña a los de los Borbones o, lo que es lo mismo, a que la política de España pasara de servir a Austria a ponerse al servicio de Francia.
En los últimos 34 años ha sido el grupo Prisa y El Pais quienes han dictado la política de España.
Si, como el periódico sugiere, los españoles no pueden por sí mismos salir de la crisis, deberían renunciar formalmente a su independencia y buscar a algún país generoso que los admita como protectorado.
La primera medida que ese protector prudente adoptaría, seguramente, sería que los periódicos, emisoras de radio y televisión se dedicaran a informar y entretener.
Les impediría intervenir en las disputas políticas emboscados en el periodismo y , si abogan por soluciones políticas concretas desde su privilegiada cobertura profesional, los forzaría a presentarse abiertamente a las elecciones como candidatos.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
ARGELIA, EL VECINO DEL VECINO
La experiencia aconseja llevarse bien con el vecino del vecino y con el enemigo del enemigo.
A lo largo de su Historia, España se ha llevado mal con Marruecos, hasta cuando en Al Andalus dominaban los musulmanes.
De Marruecos procedían los invasores regeneracionistas almorávides, almohades y benimerines quienes, por la fuerza, intentaron redireccionar al Paraíso a sus correligionarios establecidos en España.
Marruecos tiene por vecinos a Argelia y a la República Arabe Saharaui Democrática, un estado reconocido por 83 países miembros de la ONU, cuyo territorio está ocupado en gran parte por el ejército marroquí.
Marruecos y Argelia están enfrentados porque Francia, la potencia colonizadora de ambos, asignó a Argelia de la zona minera de Tinduf, que reivindicaba y reivindica Marruecos.
Esas tensiones estallaron en la “Guerra de las Arenas” de Septiembre de 1963, en la que tropas marroquíes derrotaron a fuerzas argelinas.
Hay quien dice que esa victoria militar fue un sucedáneo del triunfo político con que el entonces rey Hassan quería presentarse ante el Parlamento que se formó tras las primeras elecciones desde la independencia, dominado por formaciones nacionalistas.
Recurrió al enfrentamiento y triunfo sobre Argelia como alternativa a su fracasado intento de convencer al general Franco para que accediera a un acuerdo para la incorporación a largo plazo del todavía Sahara Español.
El rey marroquí logró ese objetivo mediante la Marcha Verde en Noviembre de 1975, con Franco agonizante.
Marruecos es un vecino incómodo, pero ni Argelia ni la República Árabe Saharaui Democrática son para España amigos leales incondicionales.
Los primeros apoyaban a los saharauis para, sirviendo los intereses de su entonces aliada la Unión Soviética, lograr una salida al Océano Atlántico.
Los segundos, cuando iniciaron su lucha por librarse de la presencia colonial española, buscaron el respaldo de los marroquíes a los que ahora combaten.
Lo mejor que España podría hacer es, sin fiarse de ninguno de los tres, no favorecer a ninguno de ellos en perjuicio de los otros, como el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace desde que accedió al poder, al inclinarse por los marroquíes.
Resucitar y revigorizar el acuerdo de amistad, buena cooperación y vecindad que España firmó con Argelia en Octubre de 2002 sería, en estos momentos de desentendimiento con Marruecos, una iniciativa provechosa.
A lo largo de su Historia, España se ha llevado mal con Marruecos, hasta cuando en Al Andalus dominaban los musulmanes.
De Marruecos procedían los invasores regeneracionistas almorávides, almohades y benimerines quienes, por la fuerza, intentaron redireccionar al Paraíso a sus correligionarios establecidos en España.
Marruecos tiene por vecinos a Argelia y a la República Arabe Saharaui Democrática, un estado reconocido por 83 países miembros de la ONU, cuyo territorio está ocupado en gran parte por el ejército marroquí.
Marruecos y Argelia están enfrentados porque Francia, la potencia colonizadora de ambos, asignó a Argelia de la zona minera de Tinduf, que reivindicaba y reivindica Marruecos.
Esas tensiones estallaron en la “Guerra de las Arenas” de Septiembre de 1963, en la que tropas marroquíes derrotaron a fuerzas argelinas.
Hay quien dice que esa victoria militar fue un sucedáneo del triunfo político con que el entonces rey Hassan quería presentarse ante el Parlamento que se formó tras las primeras elecciones desde la independencia, dominado por formaciones nacionalistas.
Recurrió al enfrentamiento y triunfo sobre Argelia como alternativa a su fracasado intento de convencer al general Franco para que accediera a un acuerdo para la incorporación a largo plazo del todavía Sahara Español.
El rey marroquí logró ese objetivo mediante la Marcha Verde en Noviembre de 1975, con Franco agonizante.
Marruecos es un vecino incómodo, pero ni Argelia ni la República Árabe Saharaui Democrática son para España amigos leales incondicionales.
Los primeros apoyaban a los saharauis para, sirviendo los intereses de su entonces aliada la Unión Soviética, lograr una salida al Océano Atlántico.
Los segundos, cuando iniciaron su lucha por librarse de la presencia colonial española, buscaron el respaldo de los marroquíes a los que ahora combaten.
Lo mejor que España podría hacer es, sin fiarse de ninguno de los tres, no favorecer a ninguno de ellos en perjuicio de los otros, como el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace desde que accedió al poder, al inclinarse por los marroquíes.
Resucitar y revigorizar el acuerdo de amistad, buena cooperación y vecindad que España firmó con Argelia en Octubre de 2002 sería, en estos momentos de desentendimiento con Marruecos, una iniciativa provechosa.
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