domingo, 25 de octubre de 2015

ESPAÑA





Unos lo llaman cajeta,
otros concha lo llamaban,
conejo también le dicen
por su apariencia afelpada.
Almeja, potorro o chirri
son nombres que igual le cuadran.
Se llame como se llame
no debe ser cosa mala
porque quien puede lo toca,
y lo acaricia o lo atrapa
sin que su dueña proteste
ni le ponga mala cara.
Hay quien dice que lo lleva
en su entrepierna Bernarda
y que llanitos, gabachos,
marroquíes y piratas
podemitas, los cuperos
los etarras cortatroncos,
moromierdas de chilaba
y hasta el lucero del alba
se turnan en su magreo
con dictadores sudacas.
Eso que Bernarda tiene
y que impunemente palpan
los que saben que es juguete
que a nadie le importa nada
lo admiraban con respeto,
lo temían o lo odiaban
cuando tenia solo un nombre
lo que entonces era España.

sábado, 24 de octubre de 2015

SAN RAFAEL



San Rafael es arcángel,
y solo por eso es santo
pero su claro despiste
le impide que sea ejemplo
al que imiten los humanos.
Tan solo  San Rafael,
por cordobés aldeano,
ceba el anzuelo y pesca
donde solo pican barbos.
Alma de Dios, ¿no hay lubinas,
salmonetes o lenguados,
acedías y sardinas
en Barbate, ahí al lado?
Devuelve al rio lo que pesques
ten talento, vete y pesca
donde los peces, si pican,
Se merezcan cocinarlos.

viernes, 23 de octubre de 2015

LO DEL CAMBIO DE HORAS



Circula insistentemente el rumor de que el gobierno manda que el inminente fin de semana, no sé si el sábado o el domingo, cambie la hora del reloj a las tres de la madrugada.
Como todo lo que el gobierno manda, es un capricho que a nadie beneficia y a todos perjudica.
Sobre todo a mí que es lo que más me importa.
¿Que por qué?
Porque me suelo acostar a las 24 horas (las doce de la noche) y el gobierno manda que me despierte tres horas más tarde para cambiar la hora y atrasar el reloj para que marque las 02,00.
Como el reloj-despertador que tengo no lo sé manejar porque soy un simple periodista jubilado y no un ingeniero electrónico, para nada que me despierte.
Así que, cuando abra mis legañosos ojos a las diez de ahora, serán las nueve de la mañana, hora del gobierno.
¿Y qué hago hasta las diez y media de ahora (09,30 de a partir del fin de semana), que es cuando desayuno?
¿Le digo yo al gobierno que deje de hacer lo que al gobierno le dé la gana para que haga lo que me dá la gana a mi?
Pues la reciprocidad, como sostenía mi admirado Luis Calvo, es tan imprescindible en las relaciones sexuales como entre gobernantes y gobernados.
Sin reciprocidad no hay parejas bien avenidas ni entendimiento entre mandamases y súbditos.
 Sin consentimiento mutuo, el gobierno se convierte en tiranía y los gobernados en sometidos. Como en tiempos de Franco.

LO QUE VALE UN PEINE



Como buen rojo que es, el socialista Pedro Sánchez ha presentado su proyecto económico, que amenaza aplicar en caso de que presida el próximo gobierno.
Fundamentalmente consiste en detraer fondos de la economía productiva para dedicarlos a la economía burocratizada.
Su objetivo es el habitual de los rojos: cambiar una sociedad de empresas y ciudadanos libres por otra en la que el estado y su burocracia impidan que el distinto esfuerzo, talento, audacia y suerte de cada uno provoque desigualdades sociales.
La fórmula de Sanchez es la de todos los rojos que lo antecedieron en el gobierno de cualquier país, desde la corrupta Unión Soviética a las tiránicas Albania y Corea del Norte: como todo es del gobierno del Partido del Estado, la supervivencia del ciudadano depende del grado de fidelidad al Partido-Gobierno-Estado.
Lo que se produzca será lo que el Partido-Gobierno-Estado decida, no lo que la antigua sociedad libre en una economía libre demande.
Recién inaugurada esta cosa que a los españoles nos han dicho que es la democracia, uno tuvo ocasión de comprobar “in situ” cómo se vivía en bastantes de los países todavía rojos.
En la forzosa comparación, era inevitable llegar a la conclusión de que el franquismo no había sido la tiranía que sus adversarios decían que había sido, ni el socialismo igualitario el paraíso que quienes lo desconocían decían que era.
Cuando formen gobierno, si lo hacen, Pedro Sanchez, Iglesias y otros del mismo pelaje, nos vamos enterar de lo que vale un peine y, ya demasiado tarde, lamentaremos el día que lo compramos.

jueves, 22 de octubre de 2015

DINERO Y SEGURIDAD



Solo el avaro avejentado, desaliñado y enfebrecido de placer mientras acaricia al contarlos sus centenarios de oro es feliz por tener dinero, porque sus columnas de monedas se levanten sin parar.
Para los que el dinero sea un bien de trueque, tener mucho le permite cambiarlo por bienes de consumo, servicios y caprichos que hagan más placentera la engorrosa tarea de vivir.
A esas personas normales, el dinero les da seguridad de que, en imprevistas situaciones de necesidad, podrán cambiar sus billetes o monedas guardados para acceder a los satisfactores que necesite.
Por eso, el que tiene dinero prioriza tenerlo a buen recaudo por encima de emplearlo para aumentar su fortuna.
En situaciones normales el que tiene dinero suele depositarlo en un banco que, además de custodiarlo con menos riesgos que en el propio domicilio, suele pagar un porcentaje por negociarlo mientras lo guarda.
Pero, ¿y si los gobiernos encargados de garantizar la seguridad que los bancos ofrecen, titubean al anunciar planes que podrían poner en peligro la seguridad de que el ahorrador dejará de disponer libremente de sus ahorros?
Llega a la conclusión de que la disponibilidad de sus fondos está más garantizada en su casa que en el banco.
Lo que pasó en Grecia y antes en otros países, en los que los ahorradores retiraron sus depósitos bancarios antes de que la amenaza del gobierno de modificar las condiciones en las que fueron depositados cambien para alterar su disponibilidad.
Si un probable gobierno futuro anuncia medidas que modificarán las condiciones bajo las que los fondos fueron depositados en los bancos, dejarlos en ellos no es temeridad. Es insensatez.

miércoles, 21 de octubre de 2015

TORMENTA OTOÑAL EN PALA DEL RIO



El negro carbón del cielo
llega desde Montealto
al cerro de Los Cabezos,
allí,  donde, arranca el llano.
Chisporrotea la lumbre
que han encendido los rayos.
Ya la llana Vegavita
es un páramo encharcado.
Cruza la tormenta el río
como una banda de grajos
y se cuela entre los puentes
para lavar los naranjos.
Ya sus hojas de obsidiana,
marchitas por el verano,  
brillan como sol temprano
y frutas verdiamarillas
casi en sazón, secretando
el almíbar de su jugo
de la pulpa de sus gajos.
aguardan la mano diestra
que sepa que han madurado.
En el pueblo ya se apagan
las luces del alumbrado.
Y la tormenta, implacable,
cruza el Genil, Pedro Díaz,
y el Judío, enfilando
hacia las torres de Écija
que marcan el altiplano.

martes, 20 de octubre de 2015

PABLO IGLESIAS Y EL IGUALITARISMO



Si uno, por patriotismo, hiciera más la vista gorda con los rojos españoles que con los rojos extranjeros, ratificaría su incondicional amor a la Patria.
Pero eso no sería patriotismo porque exigir a un compatriota lo mismo que se requiere de un extranjero sería desconocer que la Patria propia es mejor que la patria de los demás.
La Patria, como el amor conyugal, requiere exclusividad y, en consecuencia, menospreciar a todas y a todos los ajenos a la pareja.
Por eso, el internacionalismo proletario, que cimenta la ideología roja, es necesariamente antipatriótico y el patriotismo es la seña de identidad de los no rojos.
Esos infelices a los que descarría la rojez de sus convicciones contradictorias incumplen ese principio antinatural conocido por igualdad, que menosprecia el hecho cierto de que cada ser humano es irrepetible.
Uno de los más conspicuos de nuestros rojos, el inventor de Podemos Pablo Iglesias, recriminó el otro día al Ciudadano Albert Rivera que lo apoyaran Alfonso Rojo, Isabel San Sebastián y Arrcadi Espada.
Blasfemia contra el dogma de fé del igualitarismo rojo. ¿es que esos tres periodistas son menos iguales que los que inciensan ritualmente a Iglesias?
Es menester ver…