jueves, 18 de febrero de 2010

LA CRISIS Y EL PACTO

Si algo tiene el agua cuando la bendicen, la dictadura no será tan mala cuando quienes la rechazan suspiran por restaurarla.
La democracia parlamentaria es para los pueblos como la salud para los individuos porque al primer síntoma de malestar caen en la tentación de cambiar la dieta.
En cuanto la crisis de la economía ha provocado desarreglos estomacales en la democracia parlamentaria española, piden abandonar su variado régimen alimentario y restablecer el frugal menú de la dictadura.
Puede que acuciados por la implacable amenaza de la crisis no se hayan dado cuenta, pero los que quieren un pacto de estado lo que de verdad piden es dejar de lado la democracia parlamentaria y restablecer parcialmente la dictadura.
Se fundamenta la democracia parlamentaria en estimular soluciones diferentes a las del gobierno para resolver un problema.
La dictadura niega a los discrepantes su capacidad de expresar su oposición e impide la difusión de opiniones contrarias a las del gobierno.
Dictadura y democracia son conceptos abstractos y de utilidad variada para resolver problemas concretos, como el de salida rápida y eficazmente de la crisis económica.
La aplicación de la fórmula democrática mantendría siempre en reserva la esperanza de aplicar la política que patrocine la oposición, en caso de que fracase la del gobierno.
Si el pacto de estado amalgama en una misma fórmula los programas de la oposición y del gobierno y la crisis persiste,¿en quien encontrarán esperanza los desesperados?
Pero si el pacto de estado fuera la solución para la crisis, todavía peor porque, ¿para qué estimular la diversidad de opinión si suprimirla es más eficaz?

viernes, 12 de febrero de 2010

ZAPATERO, RAJOY Y EL GALANTEO

La tozudez de la lluvia y la monotonía de su murmullo acentuaron la crónica melancolía de los viejos del bar de El Pitorro y propició que su tertulia se encauzara por los vericuetos filosóficos de las artimañas del Poder.
--“El que gana las elecciones”—sentenció Salomón Cabeza Sagaz—“es como el que se queda con la mocita a la que todos pretenden”.
--“Se queda con la moza”—puntualizó El Ditero con aire de entendido—“porque es el que más vale de todos los pretendientes”.
Salomón, al que a sus espaldas conocían por Alfonso Décimo—encendió un Ducado, expelió una bocanada de humo, le dio un tiento al catavino de manzanilla y concedió a medias:
--Si no necesariamente el que más vale, el que se lleva a la mocita es el que tiene la habilidad de convencerla de que sus rivales son peores.
“Hay galanes con aires de porteño malevo que cortejan a la piva sugiriéndole que escaparán de su desdicha solo si le entregan”.
“Otros galanteadores emplean la táctica opuesta para conseguir lo mismo. Le explican que hay otras más desgraciadas que ella y sugiere que, a su lado, será siempre dichosa, feliz y envidiada por las demás”.
Ramón Pichaymedia que, como a hombre práctico no le gustaba andarse por las ramas, resumió:
--“El primer galán es Rajoy y el segundo Zapatero y si no he entendido mal, los dos engañan a la muchacha para llevársela a la cama. Pero el que la asusta es peor que el que la entusiasma”.
Alfonso Décimo expelió un compasivo suspiro y los aleccionó:
“La herramienta del político para ganar elecciones es la misma que la del enamorado para conquistar a una mujer: enajenarla para que, en la confusión del embeleso, sea su instinto y no su razón la que decida. Tan falaz es prometerle la felicidad como pronosticarle la desgracia, porque el que hace la promesa no controla el futuro.
Como a Pichaymedia lo único que le importaba es que una arroba son once kilos y medio se impacientó:
--Pero, ¿quien es peor, Rajoy o Zapatero, quien confunde más a los españoles?
--Las consecuencias de la confusión que provoca el catastrofista son menos dañinas que las del iluso porque el ser humano se adapta más fácilmente al bienestar inesperado que a la desgracia imprevista.
--¿Entonces?
--Que aunque Rajoy asuste a los españoles, Zapatero es más turbador.

miércoles, 3 de febrero de 2010

DOLOROSO RAPADO DE LA BARBA GRIEGA

El visto bueno de la Comisión Europea a las medidas de Grecia para reducir su déficit presupuestario de casi el 13 por ciento en 2009 dista mucho de garantizar que, aun cumpliéndolas al pié de la letra, saque a ese país de la crisis.
Las medidas propuestas por Grecia y aprobadas por Joaquín Almunia el miércoles en nombre de la Comisión consisten en la congelación salarial de los funcionarios y la subida de impuestos a los combustibles.
Joseph Stiglitz, profesor de economía de la Universidad de Columbia y Premio Nóbel de economía en 2001, ha expresado dudas sobre la eficacia de ese plan.
Advirtió que las medidas para reducir el déficit tendrán el efecto inmediato de frenar el crecimiento de la economía si, simultáneamente, no se asignan fondos a proyectos de desarrollo y se estimula la liquidez crediticia para las empresas.
El profesor vaticinó que la ralentización del crecimiento económico se traducirá inevitablemente en la bajada de ingresos fiscales y en el aumento del déficit que se pretende reducir.
Otros expertos aconsejan prudencia sobre el plan griego aprobado por la Comisión Europea como herramienta adecuada para la solución de los problemas que acosan a la economía de Grecia.
Calculan que la reducción a la mitad del déficit presupuestario, que se cifra ahora en el 13 por ciento, disparará la tasa de paro al 16 por ciento, desde el 9,3 actual.
Aunque no tanto como la griega, la situación de la economía española inquieta también a sus socios de la Unión Europea.
La deuda española, cifrada en alrededor del 70 por ciento del PIB, es mucho menos gravosa que la griega que se sitúa en el 115 por ciento de su PIB, pero la tasa de paro española más que dobla a la griega y el déficit es solo un punto menor.
Aunque menos hirsuta que la griega, la barba española haría bien en ponerse a remojo, en vista del trauma que está causando su rapado al vecino del otro lado del Mediterráneo.

martes, 2 de febrero de 2010

ZAPATERO Y SU GESTION DE LA CRISIS

El 9 de Agosto de 2007 los principales bancos centrales tuvieron que inyectar liquidez a los sistemas bancarios de sus países. Era la confirmación palpable de que el mundo se enfrentaba a una crisis de la economía.
Dos semanas más tarde se supo que 13 fondos españoles estaban afectados, pero José Luis Rodríguez Zapatero se negó a reconocer la existencia de la crisis hasta el ocho de Agosto de 2008, cinco meses después de que lo reeligieran Presidente del Gobierno.
Ignorarla en contra del consentimiento general sobre su gravedad fue la actitud de Zapatero en su gestión de la crisis.
Cuando la tozudez de sus efectos lo forzó a admitir su existencia concentró sus esfuerzos en tapar sus síntomas y minimizar su gravedad.
El pago de subsidios de desempleo, la supuesta benignidad de la crisis en España respecto a otros países, la responsabilidad del gobierno anterior en su gestación y la creación de empleos artificiales de duración limitada fueron sus recetas.
Hasta casi tres años después de que estallara, el presidente no cedió a las demandas generales para que acometiera reformas de las causas de la crisis, en lugar de paliar sus síntomas.
Para ello aventuró un plan para que, dentro de quince años, los que tengan derecho a pensión de jubilación puedan cobrarla aunque para ello tengan que cotizar más tiempo.
Zapatero propuso también un plan de austeridad a tres años, que no implica ahorro en los gastos del ineficaz aparato estatal y que no acomete medidas para resolver el más acuciante de los problemas, la creación de empleo.
La credibilidad y el tiempo que perdió en su gestión de la crisis durante los pasados tres años abonan la suspicacia sobre ese último, por ahora, de sus planes.
Se dice que no es más que la improvisada reacción a encuestas electorales que le son claramente desfavorables y con el que pretende acallar a los que creen que el camino más seguro para salir de la crisis es la salida de Zapatero del gobierno.

lunes, 1 de febrero de 2010

GOBIERNO Y PRISA, MATRIMONIO MORGANATICO

Uno de los prejuicios contra el matrimonio entre individuos de rango social dispar es la tentación del contrayente de jerarquía superior a imponerse al de relevancia subordinada.
La historia demuestra que no siempre es así porque, a veces, la Cenicienta guía al Príncipe.
Son frecuentes los matrimonios morganáticos entre la Prensa y el Poder Político. El del Grupo Prisa y José Luis Rodríguez Zapatero es uno de los casos en los que mentor y pupilo cambian sus cometidos.
En el noticiero de las diez de la mañana del lunes, la primera y más destacada información para la cadena SER fue el temporal de lluvias en Canarias y, después, la indiscreta leperada de Esperanza Aguirre a un correligionario.
La controversia sobre el plan gubernamental de retrasar la edad de jubilación no la mencionó siquiera el noticiero.
Respetable es el criterio profesional de los periodistas de la SER al considerar que no interesaba a sus oyentes aunque, para sus colegas de Radio Nacional, la cadena cuyos directivos nombra el Gobierno, había sido el asunto de mayor interés.
Son misterios de la valoración subjetiva de las noticias y del interés con que la acogen sus anónimos destinatarios, pero el suspicaz patológico sospecha que la omisión fué premeditada.
La vigencia de las noticias es efímera, pero tan rancia es la revelación de la indiscreción de Esperanza Aguirre como la reforma del plan de pensiones, porque ambas se conocen desde el viernes.
Si lo primero seguía siendo noticia para la SER y lo segundo no es porque el mentado de madre de la Presidenta de la Comunidad de Madrid evidencia las trifulcas internas del Partido Popular y favorece a sus adversarios socialistas y el retraso de la edad de jubilación perjudica los intereses electorales de José Luis Rodríguez Zapatero y de su partido.
Cada cual defiende lo que es suyo y el Gobierno de Zapatero es de la SER y del Grupo Prisa. Solo a los insensatos se le ocurre tirar piedras contra su propio tejado.

domingo, 31 de enero de 2010

HABLAR DE PENSIONES PARA OLVIDAR EL PARO

El presidente Zapatero dice que ha propuesto el retraso de la edad de jubilación para evitarle problemas en 2020 o 2025 al gobierno español.
Su preocupación por facilitar la tarea de su todavía remoto sucesor dándole prioridad sobre la solución a los acuciantes problemas de su gobierno es un gesto que lo confirma como estadista.
Si fuera un político corriente, se limitaría a incentivar la creación de empleo, reducir el déficit, agilizar la burocracia estatal, favorecer la administración de justicia, facilitar la creación de riqueza a las empresas y vigilar el buen funcionamiento de los servicios públicos.
Se ganaría así la reelección, al responder a lo que le piden los votantes de su tiempo, aunque dejara a quien tenga que afrontarlos los problemas del futuro.
Pero esas medidas de rentabilidad política inmediata no garantizarían el cobro de las pensiones de los que se jubilen dentro de 25 años, preocupación de un auténtico estadista.
Los malintencionados sugieren que Zapatero, al centrar la atención en problemas futuros, intenta que los electores se olviden de los actuales, porque no sabe cómo solucionarlos.
Citan en apoyo de esa teoría su prolija tradición de inventar debates sobre hábitos sexuales, costumbres religiosas, tragedias bélicas olvidadas o ambiciones confederales, para que se hable de ellas y no de las preocupaciones inmediatas de los ciudadanos.
El de las jubilaciones es un capotazo de banderillero para distraer al toro y evitar que empitone al matador. Todos hablan del posible retraso de la edad de jubilarse, y se olvidan del seguro retraso en encontrar un puesto trabajo.
Sin alargar el período de cotización puede que el sistema de pensiones de jubilación corra peligro dentro de 20 años.
Pero sin reducir ya drásticamente el agobiante número de parados es seguro que no habrá jubilaciones y que del desempleo se pasará directamente a la jubilación, sin derecho a cobrar pensión.

miércoles, 27 de enero de 2010

ZAPATERO, LA BANCA Y LA CRISIS

En el otoño casi invernal de su vida, Salomón Cabeza Sagaz alardea de que lo poco que sabe se lo debe más a su vejez que a sus estudios aunque, para pespuntear sus enseñanzas, recurra a veces a latinajos.
Así lo hizo, cuando sentenció que la crisis en la que se hunde cada vez más la economía de España es resultado de las maquinaciones de José Luis Rodriguez Zapatero y la Banca.
--“Venga ya, eso es hablar por hablar”, protestó uno de sus coetáneos, en la tertulia al calor del brasero del bar de El Pitorro.
“Eso”—replicó Salomón, al que en chufla llamaban Alfonso Décimo—“es una deducción a la que llega todo el que responda a la pregunta “qui prodes?” como aconsejaban los latinos”.
Para el filósofo de mesa camilla, una de las pruebas que lo condujeron a su conclusión es el beneficio de los Bancos: El Santander espera ganar en 2009 11.500 millones de euros y el Bilbao Vizcaya ha ganado 4.210 millones.
Con sonrisa torcida, murmuró que dos de los bancos han ganado casi el dos por ciento de lo que ha producido España el año más duro de una crisis “que les ha permitido limitar el riesgo porque han restringido sus créditos”.
--“Los bancos siempre ganan”, se rindió el contertulio contestarlo, “pero, ¿en qué ha beneficiado la crisis a José Luis?”
“El presidente del Gobierno es el que más sale ganando porque buscaba un pretexto para presentarse a la reelección y la crisis se lo ha dado. Ya ha sugerido que, mientras las dificultades económicas sigan, no abandonará la presidencia, aunque su familia quiera que se retire”.
En la mesurada discusión de los viejos, hubo quien apuntó que Zapatero podría quedarse sin esa disculpa para que lo reelijan, si Obama hace caso a sus oraciones cuando vaya a rezarle a Washington y le concede el milagro de arreglar la economía española.