sábado, 27 de diciembre de 2014

METER LA PATA PARA METER LA MANO



La Junta de Andalucía propone compartir con la Iglesia la gestión de la mezquita de Córdoba, lo que sería razonable si la diócesis de Córdoba, titular desde el siglo XIII de ese derecho, hubiera descuidado esa responsabilidad.
Por el contrario, la “Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura” (UNESCO), elevó a  de “Patrimonio de la Humanidad” a la suprema categoría de “Bien de Valor Universal Excepcional” al conjunto monumental mezquita-catedral que administra la Iglesia de Córdoba.
En el conjunto arquitectónico de la Mezquita se levantó en el siglo XVI la catedral católica y el informe de la UNESCO considera ese hecho  favorablemente porque dice que  “el uso religioso ha asegurado en gran parte la preservación del monumento».
Si la gestión del obispado cordobés ha favorecido la conservación del conjunto arquitectónico mezquita-catedral, ¿por qué quiere la Junta de Andalucía compartirla?
a) Para que empeore y la mezquita- catedral de Córdoba sea un desaguisado más de todos en los que la Junta interviene.
b) La junta de Andalucía, inspirada, montada, envilecida y manejada por los rojos, obedece al instinto expansivo del gas letal del rojerío:  ocupar todos los vacíos o provocar el vacío para llenarlo con su propio gas letal intervencionista.
Porque, en el caso imposible de que a los rojos de la Junta de Andalucía los guiara la mejora de los asuntos públicos, propondría que el Obispado de Córdoba participara en la gestión de la Junta de Andalucía.
La Junta, en fin, pretende meter la pata en lo de la Mezquita-Catedral de Córdoba para, así, conseguir meter la mano en toda Andalucía.
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viernes, 26 de diciembre de 2014

CÓMO SERÁ 2015



Como vivir es comprometerse a que los errores del pasado no se repitan en el futuro, 2015 será peor que 2014 y mejor que 2016 porque estar vivo es tener capacidad de equivocarse.
--“No seas sieso”, protestarán los que temen asustarse si se enfrentan  a la verdad.
Y es que el fin de mundo, como la verdad, son conceptos relativos y personales.
Hay quien se siente feliz si le pegan adecuadamente y quien llega al paroxismo del gozo si le pega a otro-a de forma meticulosa.
Un suponer: el fin del mundo, eso de que todo bicho viviente muera más o menos simultáneamente, aterroriza a la mayoría, que se queda indiferente ante la realidad de que, cada día, es el fin del mundo para millones de personas.
De entre todos los inventos modernos, el de las encuestas es el más inútil y el menos fiable y, sin embargo, sirve tanto para comprar un coche como para venderlo, para silenciar lo que no conviene que se sepa como para repetir lo que conviene que se conozca.
Pues bien, las encuestas de las que se habla más, como es lógico, son las que pronostican un futuro más negro para España pero, no para todos los españoles porque los que cifran su bienestar en el triunfo de Podemos, desean tanto que se cumplan sus pronósticos como los temen los de los otros partidos.
Se basan esos pronósticos sobre el futuro en algo tan discutible como la influencia de los que mandan en la felicidad de los que obedecen, que es como tirar piedras a un charco: en cuanto dejas de tirarlas, la superficie de las aguas vuelve a su tersura.
Y es que la felicidad y la desgracia son sentimientos individuales y a veces opuestos porque la felicidad de uno puede provocar la desgracia de otro, como la lluvia: la bendice el vendedor de paraguas y fastidia al empresario taurino.
Así que, ¿cómo será 2015? Exactamente igual que 2014. Bueno para unos y malo para otros:
A los niños los acercará a la edad del paro, a los de mediana edad el momento del despido laboral y  a los viejos nos faltará menos para que solo se recuerde lo buenos que fuimos cuando estábamos vivos.

martes, 23 de diciembre de 2014

IÑAKI Y CRISTINA: EL TRIUNFO DEL AMOR



Ese sentimiento enajenante conocido por amor ha inspirado más páginas literarias que su contrario que no es el odio, sino la indiferencia.
Sorprende por eso que ni uno solo de los cien millones de españoles que han opinado con palabras o por escrito sobre Cristina de Borbón hayan invocado el embeleso amoroso por su marido como justificación de sus veleidades fiscales.
Sin embargo, es evidente que ese fue el móvil que arrastró a la princesa al tenebroso mundo en el que termina la legalidad.
¿No valen ahora los mensajes que durante generaciones se han implantado en los corazones de las niñas de que  es el amor el motor y objetivo de sus actos?
Porque, por lo que hemos leído y escuchado, el amor es conjunción de almas de hombre y mujer que desemboca en la fusión de sus cuerpos y que, en el caso de las princesas, fructifica en adorables princesitos.
      Hasta amores oscuros como el que don Juan urdió para seducir a Doña Inés y arrastrarla a la perdición se han exaltado como consecuencias fatales de la supremacía de la pasión sobre la razón.
El amor, aunque ahora se haya subvertido el orden de sus expresiones, sigue siendo junto a la envidia la fuerza que empuja a la humanidad al futuro.
Llegará el día en que, olvidados estos tiempos de relativismo materialista, algún poeta ponga como el de Iñaki y Cristina como ejemplo de amor que vence a las leyes, las normas y los prejuicios.
Héroes del romanticismo futuro que prefieren el infierno juntos al cielo separados.

domingo, 21 de diciembre de 2014

LA AMENAZA REAL




Eso de que los políticos roben y se queden con parte del dinero público que manejan parece la más grave amenaza contra los españoles que no tenemos oportunidad de robar.
Eso es discutible: si lo que roban lo dejan en España para que siga engrasando la maquinaria económica nacional no es ni malo ni bueno porque, ¿qué mas le da al que no tiene un duro que los ricos sean hijos de ricos o nuevos ricos enriquecidos en la política?
Pero, si lo que roba en España se lo lleva a otro país para que cree allí la riqueza que debería crear en España, el que lo haga debería ser fieramente castigado: se le impediría a perpetuidad ver Tele5 y se le condenaría a aprenderse los programas del Tiempo de TVE 1.
Hay analistas del devenir nacional que están investigando la posibilidad de que esa tozuda insistencia en culpar de todos los males a esa inmemorial práctica humana de apropiarse de lo que no es suyo encubra peores amenazas.
Por ejemplo, la indefensión de los españoles frente a la amenaza de que extranjeros de todo el mundo, envidiosos de la alegría, la semana santa, el fútbol y los chipirones en su tinta invadan España y se queden aquí.
Antes de que Aznar sustituyera el patriotismo del servicio militar obligatorio por el carácter mercenario de los contratados para la defensa interior y exterior, esa amenaza no existía porque lo impedía el ardor patriótico de soldados y policías.
Pero, ¿defienden ahora los policías y soldados la seguridad interior y la inviolabilidad de nuestras fronteras, o defienden el sueldo que les pagan por hacerlo?
La fidelidad al sentimiento patriótico de Agustina de  Aragón o Mendez Nuñez no la pudieron comprar franceses ni peruanos pero, ¿ y la del que cobra un sueldo por jugarse la vida?
Puede que una oferta salarial superior a la que están percibiendo por defender las fronteras y los derechos españoles haga cambiar voluntades.
“Dádivas quebrantan peñas” decía el dicho antiguo que, traducido al idioma de hoy significa: “el que paga manda”.  

sábado, 20 de diciembre de 2014

JUSTICIA IGUAL PARA TODOS




Dicen que la luna tiene amores con un calé, que no hay santo sin su octava y hasta que, ante la ley, todos somos iguales.
Lo de la luna y los santos son cantos de mirla en celo en las amanecidas primaverales, pero lo de la justicia es tan falso como eso de que, en los sistemas democráticos, gobierna el pueblo.
Y, sin embargo, podría ser verdad si a los que tienen, que son los que mandan, se les obligara a aceptar lo que, desde luego nunca aceptarían.
La justicia no es ahora igual para todos porque, aunque todos los justiciados se someten a las mismas leyes, no todos comparecen ante el juez en igualdad de condiciones.
Si uno que no tiene pleitea contra el que tiene (un hipotecado que quiere que el banco le anule la cláusula suelo) tiene todas las de perder.
El quejoso no podrá contar para que lo represente ante el juez más que con algún abogado de oficio o con minuta reducida.
El banco, sin embargo, dispondrá de un equipo numeroso de abogados que retrasarán años la fecha de la vista para que el litigante llegue a la conclusión de que es mejor el mal acuerdo que le proponen que una sentencia que podría serle desfavorable.
Es evidente que los códigos de justicia son iguales para todos los justiciados,  pero no lo es que todos lleguen ante el juez tras haber empleado los mismos recursos para presentar sus causas.
Nada más sencillo que solucionar esa injusticia: dictar por ley que la parte que contrate asistencia jurídica más cara pague también los fondos que permitan a la parte contraria contar con un una asistencia semejante.
Solución que nunca llegará a aplicarse porque a los que tienen el dinero y el poder, que son los que mandan en todas partes, no les conviene ser iguales que los que los obedecen y de los que viven.
Y en todos los sistemas (capitalismo, comunismo, satrapías, dictaduras, anarquía, tribal o democráticos (porque los electores eligen a gente que desconocen) los que gobiernan tienen el dinero y el poder político.

viernes, 19 de diciembre de 2014

RETROPROGRESISMO




Los relatos originalmente hablados y posteriormente escritos, teatralizados, difundidos en cines y ahora en televisión, retratan la realidad como el narrador la ve o  proponen a los personajes que el autor retrata como ejemplo de comportamiento social.
La prenda de lana y manga larga con una hilera de botones en su parte delantera, que popularizó Jean Fontaine en Rebeca, la película de 1946 de Hitchcock, pasó a ser conocida por el nombre de la película y era imprescindible en el vestuario femenino.
 Es “En la cama”  una película chileno-argentina de 2005 que, después de haberla visto ayer, todavía no sé si refleja prácticas ya habituales en ese tiempo o las propone como normales en las relaciones de pareja.
Los personajes que representan el actor y la actriz de la película  han cruzado sus miradas en un local público y, según confesarán después,  decidieron que mantendrían una relación íntima con el otro.
Después de un primer apresurado y fogoso desahogo, admiten ambos que ni siquiera saben el nombre del otro y, a lo largo del relato e intercalando acción y confesión, acaban por conocerse más hondamente que si hubieran crecido juntos.
Por lo que me cuentan quienes tienen edad y situación de buscar lo que no han encontrado, eso es ahora lo habitual y ya son raros los casos en que, tras el tradicional período de conocerse uno a la otra, comparten por fin la emoción del descubrimiento íntimo.
En todo caso, es lo mismo aunque invirtiendo el orden de los actos: conocerse para intimar o intimar para conocerse.
Si intimar primero para así conocerse es lo que actualmente normal, que nadie crea que su conducta se acomoda a las exigencias modernas, sino que regresa a los modos humanos originales.
Aquellos tiempos en los que, todavía bípedos tambaleantes, el macho intuía o percibía de alguna manera que una hembra era receptiva y, sin más preámbulo, desfogaba con ella la desazón que a ambos los enervaba y cada uno se iba después por su lado.
Como la pareja de la película que retrata o propone el avanzado comportamiento de los modernos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL FIN DEL CASTRISMO



El restablecimiento de relaciones entre los Estados Unidos  y Cuba inicia el proceso de liquidación de la satrapía cubana implantada en 1959 y apuntalada por el  bloqueo norteamericano.
No ha habido ningún régimen totalitario que abra sus fronteras para que entren visitantes extranjeros y que no evolucione a partir de entonces a sistemas que toleren la libertad de sus ciudadanos.
El resquebrajamiento del franquismo español, y la creciente tolerancia a los contactos con extranjeros en Rusia, sus satélites y China son ejemplos de lo que ocurrirá en Cuba a partir del acuerdo Castro-Obama.
Si el acuerdo ha sido un triunfo del castrismo o de Obama carece de importancia y solo preocupa a los que se empecinan en personificar los logros o desgracias de los pueblos en la ejecutoria de sus dirigentes.
Los beneficiados indiscutibles serán los cubanos anónimos, que han sufrido la intransigencia de los que han mandado en los dos países y que nada perdían porque las consecuencias las pagaban los cubanos que obedecían a los cubanos que mandaban.
En dos o tres ocasiones visité Cuba por aquél tiempo y me fascinó la belleza de la isla, la inevitable relación de parentesco con su gente y la entereza con que sorteaban sus penurias.
Por lo que me cuentan los que ahora la visitan, la Cuba de ahora tiene que ver poco con la que yo conocí hace casi treinta años, cuando los extranjeros a los que se permitía entrar lo hacíamos por invitación del gobierno, con el que se me encargó negociar asuntos de mi empresa.
En aquellos tiempos, había hambre, y faltaban todos los satisfactores materiales que hacían la vida agradable en los países del llamado mundo libre.
La importancia del extranjero se apreciaba por el lugar donde el gobierno te reservaba alojamiento: a mí me instalaban en el hotel Riviera, el que construyó Meyer Lansky, el mafioso judio de la serie El Padrino.
Cuando sabían que me alojaba en el noveno piso, los cubanos me consideraban importante. Pero, según ese baremo, más debía serlo Regis Debray, que se alojaba tres o cuatro plantas por encima, en la suite del ático, donde me invitó a un suntuoso habano y ron especial.
Me pareció lógico el tratamiento al periodista francés, que acompañó y puede que traicionara al Che Guevara en su aventura cenital de Bolivia.