viernes, 22 de noviembre de 2019

POLITICOS O LADRONES


        Hay una melancólica añoranza de aquellos envidiables tiempos en los que los súbditos pertenecían a un rey que arriesgaba su bienestar y su honra para defenderlos.
   -- ¿No había lucha de clases?
--Ni siquiera había clases.
   Eran tiempos en los que el ruido infernal de  ahora no ensordecía a la humanidad y en los que todavía no se habían inventado esencias ni perfumes artificiales que ahuyentaron la pestilencia natural.
  --  ¿Y había paro obrero?
--Ni siquiera había obreros. El mundo de aquellos tiempos era esencialmente simple: amo al que le correspondía mandar y esclavos a los que les tocaba obedecer.
    --¿Y huelgas?
   Era una aberración que todavía no se había inventado. El que no trabajaba se moría de hambre, a menos que le robara la comida al que hubiera trabajado para conseguirla, o se la hubiera robado a otro que la tuviera.
   ¿Y no había políticos que se sintieran llamados por el destino a redimir a la humanidad de tanta injusticia?
    --Los había, pero como el lenguaje de aquel tiempo primitivo era tan simple, eran conocidos por bandoleros.
   --Pues ahora parece que también hay gente que roba y a esos, precisamente, es a los que en vez de ladrones llaman políticos.

jueves, 21 de noviembre de 2019

SABER MANDAR

Llevan ya gobernando una eternidad y los que sucedieron al PSOE en la Junta de Andalucía todavía no se sabe que hayan sobornado a nadie, ni se hayan quedado con dinero publico indebidamente.
Hasta los más escépticos alientan un rescoldo de esperanza: otro partido sucederá a los sucesores del PSOE en la imprescindible función de pagar las claudicaciones morales personales con prebendas oficiales.
Lo que en andaluz quiere decir que ya se echan de menos los chanchullos, los sobornos, el pago subterráneo de favores vergonzantes y todo el almíbar con canela molida que endulzaba la amarga vida.
Y es que ser beneficiado por alguna prebenda oficial mal habida no premia solo el favor prestado, sino que reconoce la importancia del sobornado en la consecución de un objetivo de interés publico.
Entonces, los que ahora mandan en lugar de los que hasta ahora sobornaban también deberían aprender a premiar bajo manta al que los favorezca.
Eso era lo que se suponía, pero llevan gobernando ya una temporada y, por ahora, no se sabe que hayan premiado a ningún delincuente ni pagado a ningún vendido.
Pero habrán echado a los enchufados por el PSOE para impedirles mandar a los que mandan ahora.
Nada. Nada han hecho hasta ahora. Los que ahora mandan son honrados.
O tontos. A lo mejor es que no sirven para mandar.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EL PARNÉ DE LOS ERES

Llueve hoy mansa, apaciblemente, sobre los campos de Andalucía, intensamente verdes desde que un viejo Caudillo promovió la agricultura de regadío.
     Pero tan en el fondo del alma de los andaluces anidó el pavor a la sequía que, todavía, la lluvia se recibe como regalo inesperado de los dioses por algún raro mérito de los humanos.
    Así que los augures encendieron hoy sus ordenadores para formular sus vaticinios y llegaron a la conclusión de que llueve porque ayer se reconoció por fin una injusticia tremenda, de esas en las que los dioses tienen que celebrar consejo pleno para castigar al infractor.
    Y es que a los que mandan en Andalucía desde que son los pecadores los que deciden quien manda, los declararon ayer culpables de haber contribuido a incrementar la pobreza general gracias a que aumentaron sus riquezas particulares.
    --Ah, eso de que los socialistas se gastaban en putas y drogas el dinero de los paraos…
    --A lo basto, si pero la cosa es más complicada porque resulta que el partido de los ahora trincados decía que eso de gastarse el dinero de los pobres en putas y francachelas era cosa de los ricos.
   --Y ahora se ha demostrado que todos somos iguales. Si ya lo decían los sococialistas, comunistas, podemistas y otros cara

viernes, 15 de noviembre de 2019

POR QUE SOMOS COMO SOMOS


    Como debería ser bien sabido por lo mucho que se ha repetido, lo que no puede ser no puede ser.
   -- ¿Y qué no puede ser, si se puede saber?
--Pues que eso de la democracia, en España, como que no.
   Por algo será.
   Como todas las desgracias, viene de muy antiguo, de cuando unos reyes que mandaban en España, conocidos por católicos, pasaron a una vida todavía más regalada que la que en la tierra habían llevado.
    --Y como la niña que tenían se casó con un mocito que no le daba lo que necesitaba, se volvió loca y el liviano peso de la corona (¿de la corona, o de la jerarquía que significaba ceñirse la corona? pasó a su hijo mayor, el más viejo de los nietos de los abuelos.
   Hasta ahí, todo correcto y acorde con las tradiciones y costumbres de aquella época en la que todavía ni se había intentado Internet.
   Si todo se hizo según costumbres y el reglamento, ¿qué pudo salir mal?
--Todo, porque el que vino a mandar en España no tenía ni pajolera idea de lo que España era, y el que se fue a mandar a Viena en representación del que se había quedado en España no tenía ni pajolera de Austria, pero lo sabía todo de España.
    En definitiva: que el que se vino a reinar a España seguía siendo emperador de Austria y, como emperador, le mandaba a sí mismo, de calidad de Rey de España, que todo el oro, la plata, la cocaína y los guacamayos americanos se los diera para, con lo que sacara, apuntalar el Imperio Austríaco.
    --Pero, entonces, los españoles nunca mandaron en el mundo.
  --Pues no. Eran unos pringaos. Como ahora. Como siempre.

martes, 12 de noviembre de 2019

ESPONSALES DE POSTIN


     Es como lo de la bella y la bestia pero de juguete, como los cuentos infantiles en los que la feísima princesa engatusa al apuesto doncel y se lo lleva al tálamo.
    --¿Al tálamo? ¿Y eso qué es?
   Al catre, a ese poético cielo en la tierra en el que ocurren cosas que, como los que las hacen guardan una celosa discreción, ni imaginarse pueden.
   --Ni deben.
    Y, consumado el introito, ¿qué es lo que ha pasado si es que se puede saber?.
    --Pues ha pasado que hace nada y menos, como si fuera ayer mismo por un suponer, se le escapó a un eminente ciudadano que ante la posibilidad de juntarse con un colega de oficio perdía el sueño.
    ¿Y aclaró si lo mantenía alerta el horror de la coyunda o era el anticipado deleite?
     --Pues debió ser lo segundo porque, inopinadamente, ambos anunciaron hoy a la ciudad y al mundo que han decidido unir sus destinos.
    --Pues que de salud sirva, y que tengan larga prole.
    --Eso, que la prole sea abundante que, cuando tengan la edad, todos ellos entren en política.
--Como sus progenitores.
--¿Mande?
--Como lo son la padre y el madre.

lunes, 11 de noviembre de 2019

PEDRO EL PRESUMIDO



    Ha bastado una frase para desbaratar una patraña: la de que el actual sistema político español es una democracia.
    Porque democracia es un sistema de organización de los pueblos basado en la independencia, soberanía y autonomía de cada uno de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) del Estado.
    Bastó una inoportuna bravuconada del Presidente del Gobierno (la de que daría instrucciones al fiscal general para que actuara) y la tan alardeada democracia española se quedó con el culo al aire.
     Eso lo sabíamos todos desde que, va para medio siglo, la muerte del Dictador empujó a los españoles a proclamarse  una democracia sin saber qué era eso, donde empezaba y donde terminaba el novedoso sistema.
   ¿Y ahora, qué?
   Pues a aguantar el chaparrón y dejar que pase el tiempo hasta que se  olvide la baladronada del que funge como presidente del gobierno y procurar que el que mande, lo haga mal o bien, sea menos casquivano.

viernes, 8 de noviembre de 2019

ESTIMULOS PARA VOTAR


    En tiempos como los actuales en los que se estimula el consumo, votar se restringe como se racionaba el pan en los nefastos tiempos de la dictadura.
    Lo congruente sería que los partidos compitieran entre sí ofreciendo a sus votantes la posibilidad de que, en el acto de depositar su voto y por el mismo esfuerzo, echaran por la rendija de la urna un número indeterminado de papeletas.
    Así, sería el partido que ofreciera aceptar más votos por votante el que tendría más posibilidades de ganar.
    Otra modificación inaplazable en esta manía de votar, tan reciente que no acaba de asentarse en el imaginario colectivo, es la de ofrecer al votante a cambio de su voto el oro, el moro y la llave mohosa que abrirá el cofre del tesoro.
    ¿No sería mejor que los apoderados de los partidos en el colegio electoral estimularan la simpatía del votante, ofreciéndoles a cambio una cantidad en metálico y que no tenga por qué aparecer en la declaración de la renta?
      Habría muchos que se harían votantes profesionales. Y bajaría el número de parados en las listas de INEM.