martes, 21 de julio de 2015

LO DE LAS PATRIAS



Eso del patriotismo debe ser algo así como que, cuando te afeitas, no ves en el espejo al viejo decrépito y malencarado que eres, sino al epítome (compendio o representación) de las glorias y tribulaciones de una raza enraizada en el paraíso en el que Dios puso al hombre.
Y entonces, en vez de lamentarte admitiendo que estás jodido, te exaltas, sueltas la bic, empuñas la Tizona y destrozas el cuarto de baño.
Puede que el patriotismo que permanentemente está renaciendo en algún sitio sea un recurso para consolarte con lo buenos que fueron tus antepasados y olvidarte de la nulidad que personalmente has llegado a ser.
Cuestión de gregarismo que le permite a la ortiga mimetizarse con  las amapolas que la rodean.
Peor todavía: renunciar a la singularidad del individuo para pasar desapercibido entre la masa.
Si no fuera porque la exacerbación del patriotismo suele acabar a palos, esa manía que se extiende y crece en algunos lugares de España, sería para tomarla a cachondeo.
Por ejemplo: suele exaltarse como héroes a ciudadanos que fueron patriotas en el pasado porque dieron su vida por su particular concepto de Patria, que se oponía a la idea de Patria de los que los mataron.
Seguramente, las dos ideas opuestas eran en sí legítimas y no menos noble una que la otra.
La reviviscencia de los patriotismos españoles, por ahora, consiste en que partes distintas del territorio general que es conocido por España quieren separarse del todo español para constituirse en patrias diferenciadas.
¿Y cuando algún territorio de la nueva patria formada por la escisión de la Patria española quiera escindirse para constituirse en Patria propia? .
Hace demasiado calor como para ponerse as pensar en simplezas.

jueves, 16 de julio de 2015

EL TRILEMA DE RAJOY



El serio señor Rajoy se ha metido en un problema muy serio con eso de someter a aprobación de las Cortes el plan comunitario de ayuda a Grecia, para el que España tendría que soltar una milmillonanada.
Su grupo, el Popular, del que emana el gobierno de Rajoy, no puede votar en contra, por congruencia,  de lo que propone.
Tampoco le conviene votar a favor porque el presidente griego, además de ponerlo de vuelta y media y desear que sus apadrinados de Podemos lo echen del cargo, carecen de la seriedad identitaria de Rajoy. Son antitéticos.
Como todo tiene remedio menos la muerte, el dilema de Rajoy tiene arreglo convirtiendo el dilema en un trilema: que el PP se abstenga.
¿Se habrá conocido en la historia de las democracias parlamentarias un rasgo de generosidad como éste de que el que manda acepte por voluntad propia lo que decidan sus adversarios que aspiran a quitarle el mando?
La abstención del PP en el caso de la ayuda al gobierno griego (que no a Grecia) sería el rasgo más elegante y de respeto a sus adversarios que ningún gobernante haya dado jamás.
Pero la oposición al PP es tan enconada que ni eso le agradecerían y se lo afearían diciéndole que hay que ver  y que eso de abstenerse no es democrático.
Mariano, hombre impertérrito, pétreo, inerte por naturaleza, podría demostrar una vez más que hacer de Don Tancredo es el recurso infalible para burlar a un toro cornalón.

martes, 14 de julio de 2015

LA HISTORIETA DE CARMENA



Forjar es calentar un material ferroso para, a golpes, moldearlo al capricho del artesano.
Los que miraban hacia los luceros también se empeñaron en forjar, pero solamente la historia. Poner al rojo vivo la sociedad de su tiempo para así cambiar su forma primitiva y deformarla hasta la que habían soñado.
Es una manía de todos los visionarios, que arrastran en su desvarío a los que hasta entonces se conformban con vivir la vida como la vida es.
Los disconformes con el presente y que arriesgan el suyo para configurar el futuro tienen, al menos, el cuajo de se atreverse.
Lo hicieron los que quisieron romper cadenas que los sujetaba a una tierra que no era suya y los que aspiraron a fundirse con las estrellas. Aunque perdieran sus vidas, ganaron la gloria.
Pero el que borra los nombres de los que protagonizaron el pasado nada se juega porque los perjudicados no pueden volver de su tiempo para justificar la conducta por la que los condenan años después de muertos.
Es la piedra en la que siempre tropiezan los burros que mandan: Franco reescribió la historia para justificar su dictadura, Carmena quiere reescribirla cambiando nombres de calles para que se olviden de Franco.
La historia de Carmena, ¿quién la reescribirá?
Seguramente nadie porque lo suyo es la contrahistoria, la infantil historieta de la que se ocupan las tiras cómicas.

lunes, 13 de julio de 2015

ENGAÑABOBOS



Que dejen de repicar las campanas y se apague la mecha de encender cohetes.
Ese taciturno Mariano Rajoy, mejor capacitado para presidir una funeraria que un gobierno, se lo ha dicho a mi Agencia EFE:
 "Ahora, de lo que se trata es de que todo el mundo cumpla sus compromisos. Nosotros los vamos a cumplir y esperamos que también el Parlamento griego lo haga”.
Como apóstata de la agencia de prensa, cuya esencia es la prohibición de mezclar información y opinión, voy a hacer lo que durante tantos años procuré que ni yo mismo ni los redactores a mi cargo hicieran: juntar los chivos con las cabras, hibridar lo que pasa con lo que a mí me parece que pasa.
Hechos:
-Los griegos han conseguido un nuevo pastizal de los europeos antes de pagar ni un real de los inagotables caudales que todavía deben.
-Se les dará esa nueva burrada de euros porque han jurado que esta vez, en contra de las anteriores, los devolverán y cumplirán las condiciones de los  prestamistas.
--Los políticos europeos, que han prometido darle a los griegos ese dinero que no es de ellos, sino del que sus conciudadanos les han encargado administrar, están satisfechos porque el paripé no les costará votos en las siguientes elecciones.
Conclusión: el melodramático intríngulis de la negociación con Grecia ha terminado bien para todos los que en ella han intervenido.
Los ciudadanos no griegos de la Union Europea han sido espectadores sobrecogidos de la farsa.
Al fin y al cabo, sólo serán los que paguen el pato, el pacto con Dios que, según los judíos, garantizaba su supervivencia como pueblo.

domingo, 12 de julio de 2015

LA PARÁBOLA DE MARGALLO



Mi muy querido y admirado Francisco (Paco) Rubiales afea en su multitudinariamente seguida columna “Voto en Blanco” que el ministro español de relaciones exteriores y del Tibet, José Manuel García Margallo, emplee el recurso de traducir  a posibles beneficios sociales para los españoles lo que Grecia le debe a España.
Es evidente que el gobierno de Mariano Rajoy no necesariamente hubiera dedicado a subir pensiones y sueldos los veintimuchos mil millones de euros que Grecia debe a España.
También los hubiera podido emplear en enchufar manos muertas sin otro provecho que la rentabilidad electoral, como el PSOE viene haciendo en Andalucía desde hace treinta años.
Un acierto hay que reconocerle a Margallo: como sabe a quien se dirige y cómo hacerse entender, recurre a la parábola, ese mecanismo dialéctico fácilmente entendible por los que no están habituados a desentrañar el lenguaje conceptual.
Yo creo que Margallo, como jefe de los diplomáticos, se abstuvo de concluir su parábola como termina la que San Mateo aplica a Cristo con aquello de “Un padre de familia plantó una viña….” Que después de dejarla como los chorros del oro la arrendó a unos aparceros que se negaron sistemáticamente a pagarle la renta y hasta se cargaron al hijo del dueño cuando lo mandó para que la cobrara.
Si Margallo hubiera acabado su parábola, la cosa habría terminado en que la Unión Europea alentaría a Turquía para que convencieran a los griegos, y los turcos no habrían parado hasta llegar a las fronteras de Croacia.
Pero eso un político como Margallo no lo habría hecho nunca porque los conceptuosos demócratas habrían dicho que hay que ver…  

sábado, 11 de julio de 2015

LO DEL PAPA, LOS ESPAÑOLES Y AMERICA



Lo ha dicho amparado en su doble infalibilidad de Papa y de argentino, así que punto en boca. No nos queda más que humillar la cerviz y pedir perdón,
Francisco, por Papa y argentino, es doblemente sabio así que los bárbaros españoles tenemos que disculparnos por las barbaridades que dice que nuestros antepasados hicieron al conquistar América.
Los que no tenemos en nuestro árbol genealógico a ningún antepasado que se expatriara para civilizar, cristianizar e incorporar al mundo hasta entonces conocido a los hasta entonces ignorados, somos los únicos que, como Pilatos, podemos lavarnos las manos.
El Papa Bergoglio no puede hacerlo porque antepasados suyos viajaron a América para establecerse allí aunque no desde la cruel España sino desde la lírica Italia.
Mal se la jugó la historia a España al haber sido españoles los primeros forasteros que llegaron a América. La mala suerte nos privó de que hubieran sido los de allí los que nos descubrieran, nos conquistaran y nos hubieran incorporado a su superior civilización.
La fatalidad también estuvo en contra de los españoles que fueron por allí. Si hubieran sido menos fogosos, no habrían dejado mestizos, como no los dejaron los conquistadores ingleses, que acabaron con los nativos y se aguantaron las ganas, si es que las tuvieron, de cohabitar con  las nativas.
Pero las cosas son como fueron y no como ahora les hubiera gustado a los infalibles por oficio y pasaporte que hubieran sido.
Hay que señalar como explicación que no disculpa de lo que dice el Papa que hicieron los españoles en América, que si no sabíaNni donde estaban, cómo iban a adivinar lo que allí tenían por costumbre.
Intentaban llegar a la India de las especias y se toparon con la India del mambo y, en vez de respetar las guerras de las flores, el canibalismo y la esclavitud, acabaron con esas folklóricas costumbres.
Y convirtieron en súbditos de la jerarquía papal a los que estaban sometidos a la liberal autoridad de los caciques nativos.
Cada uno en su casa, y Dios en la de todos. Ni conquistas ni descubrimientos ni civilización ni emigraciones.
El que tenga curiosidad por saber lo que hay fuera de su país, que vaya de turista, con visado en regla y acorazado con un buen fajo de divisas fuertes.

LO DE EL PAPA Y AMERICA



Lo ha dicho amparado en su doble infalibilidad de Papa y de argentino, así que punto en boca. No nos queda más que humillar la cerviz y pedir perdón,
Francisco, por Papa y argentino, es doblemente sabio así que los bárbaros españoles tenemos que disculparnos por las barbaridades que dice que nuestros antepasados hicieron al conquistar América.
Los que no tenemos en nuestro árbol genealógico a ningún antepasado que se expatriara para civilizar, cristianizar e incorporar al mundo hasta entonces conocido a los hasta entonces ignorados, somos los únicos que, como Pilatos, podemos lavarnos las manos.
El Papa Bergoglio no puede hacerlo porque antepasados suyos viajaron a América para establecerse allí aunque no desde la cruel España sino desde la lírica Italia.
Mal se la jugó la historia a España al haber sido españoles los primeros forasteros que llegaron a América. La mala suerte nos privó de que hubieran sido los de allí los que nos descubrieran, nos conquistaran y nos hubieran incorporado a su superior civilización.
La fatalidad también estuvo en contra de los españoles que fueron por allí. Si hubieran sido menos fogosos, no habrían dejado mestizos, como no los dejaron los conquistadores ingleses, que acabaron con los nativos y se aguantaron las ganas, si es que las tuvieron, de cohabitar con  las nativas.
Pero las cosas son como fueron y no como ahora les hubiera gustado a los infalibles por oficio y pasaporte que hubieran sido.
Hay que señalar como explicación y no disculpa de lo que dice el Papa que hicieron los españoles en América, que si no sabían ni donde estaban, cómo iban a adivinar lo que allí tenían por costumbre.
Intentaban llegar a la India de las especias y se toparon con la India del mambo y, en vez de respetar las guerras de las flores, el canibalismo y la esclavitud, acabaron con esas folklóricas costumbres.
Y convirtieron en súbditos de la jerarquía papal a los que estaban sometidos a la liberal autoridad de los caciques nativos.
Cada uno en su casa, y Dios en la de todos. Ni conquistas ni descubrimientos ni civilización ni emigraciones.
El que tenga curiosidad por saber lo que hay fuera de su país, que vaya de turista, con visado en regla y acorazado con un buen fajo de divisas fuertes.