domingo, 29 de noviembre de 2015

CUIDADO: EMPIEZA LA CAMPAÑA ELECTORAL

A los que nos aferramos a la libertad, como lo hace el náufrago a ese tablón semihundido del barco que se ha ido a pique, nos acecha un tiburón insaciable: la campaña electoral.
Una campaña electoral es, como nos ha enseñado la experiencia, un tiempo previo a las elecciones en el que los candidatos nos inducen a que hagamos lo que no deseamos hacer: votarlos.
Son quince días de permanente presión moral en los que unos individuos que saben perfectamente lo que a ellos les conviene, nos incitan a asumir que su interés es el nuestro.
Arteros tiburones que nos prometen devorarnos con mayor benevolencia que sus competidores por el festín.
Es una campaña electoral el más sutil atentado contra la libertad individual porque consiste en que hagamos por propia voluntad lo que otros quieren, sin que se nos ponga un cuchillo en el gañote para echar un papel por la ranura de una caja.  
Convierten la realidad de que a los inductores les conviene que votemos,, con la ficción de que los beneficiados son los que les conceden su voto.

La electoral es, como aquél que mandaba sin que lo votaran, y hasta en contra de los que los hubieran podido votar, una campaña orquestada para que las futuras trapisondas de los victimarios cuenten con la bendición de las víctimas.      

sábado, 28 de noviembre de 2015

NOSTALGIA Y NIEVE


Allá por las navidades de 1968, una nevada me tuvo sin salir a la calle durante trs o cuatro días. Dicen que nueve meses más tarde, el índice de nacimientos se disparó.
Era el año en que la revolución sexual, ya en marcha, animaba al personal con  carteles colocados  en los postes de todas las farolas con un mensaje pícaro: “Merry christmas and happy 69”.
Por aquél tiempo, en más de una ocasión tuve que quitar la nieve acumulada sobre los coches para verificar cuál era el mio.
Para un fulano que hasta los 10 años no había conocido la nieve, hasta que una rara nevada le permitió comprobar que el plumaje de los patos no era tan blanco como le había parecido, la exótica fascinación de la nieve compensaba las molestias de las nevadas.
Y ahora, cuando he vuelto a donde no nieva, añoro la parsimoniosa solemnidad de los copos al caer para alfombrar de blanco la tierra parda.
Es la nieve como la tentación: acosa más al que ya ha disfrutado el placer de pecar que al que nunca ha tenido ocasión de ser pecador.
Nos gustaría tener lo que otros tienen y nunca hemos tenido, pero ansiamos recuperar lo que tuvimos y ahora no tenemos.
Tenerlo todo al mismo tiempo, saber todo lo que los demás saben, estar en todas partes de forma simultánea, sentir el inmenso alivio del dolor desaparecido sin haberlo sufrido previamente, ser dioses sin la responsabilidad de la divinidad.

El anhelo utópico. El hombre.

viernes, 27 de noviembre de 2015

EL NIÑO DE RAJOY

En contra de mis principios, estoy dispuesto a votar si, para las elecciones del 20 de diciembre, el candidato a presidente por el partido popular fuera el niño de Rajoy.
¿Y por qué?
Porque el niño de Rajoy dice lo que piensa y no lo que si, por un casual improbable lo dijera su padre, no lo votarían ni para jardinero de La Moncloa.
Lo más notable es que el niño de Rajoy dijo lo que dijo (que los comentarios  de un comentarista deportivo allí presente eran “bastante mejorables, una basura”), en plena campaña electoral de su padre.
De hecho, un político está permanentemente en campaña electoral porque lo que hace y dice nunca lo determina lo que deba decir y hacer sino lo que lo ayude a ser electo o reelecto.
La vida normal de un profesional de la política es mucho más sacrificada que la de un cómico, que solo tiene que ser quien no es durante la hora y media qur dura la función. El político actúa desde que abre los ojos hasta que los cierra y, algunos, hasta fingen durmiendo.
Pero no se sabe por qué, en los quince dias previos a las elecciones (durante la campaña electoral), los políticos se esfuerza todavía más en ocultar lo que son, para parecer lo que los votantes quisieran que fueran.

En unos días, coincidiendo con el comienzo oficial de la campaña electoral, los aspirantes a que los elijan harán durante dos semanas el ensayo general con todo para que los catetos confundan su villanía natural con su caballerosidad artificial.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿SERVIR AL PUEBLO O SERVIRSE DEL PUEBLO?

Esto de que los ajusticiados puedan escoger al verdugo que los ajusticie, ¿en qué beneficia al decapitado?
Tanto como a los gobernados a los que se da la oportunidad de decidir quén va a gobernarlos.
¿Qué más da que el que mande lo haga porque previamente se ha cargado a los que le disputaban el mando o porque, prometendo que hará lo que le manden, hará lo que le convenga para seguir mandando?
Ahí tienen al impulsivo Mariano Rajoy: de boquilla promovió una alianza teórica con sus rivales políticos para que no se aprovecharan de una posible pérdida de votos si, como jefe del ejecutivo, asumiera la responsabilidad de hacer lo que cereyera que debería hacer.
Demasiado arriesgó Rajoy, o eso ha debido pensar, cuando el gobierno francés le pide que cumpla lo que de boquilla le habia prometido: colaborar activamente en la lucha contra el terrorismo islámico.
El prudente Mariano, rectificando su inoportuno ofrecimiento, lo ha matizado: ayudará no cuando haga falta, sino cuando no perjudique a sus pretensiones de ser reelegido.
Así que lo que los terroristas y Francia deberían hacer es  acordar una tregua hasta después de que el jefe del poder ejecutivo español Mariano Rajoy sea reelecto el 20 de diciembre.

Así entienden los políticos de ésta peculiar democracia española la martingala que han montado.

martes, 24 de noviembre de 2015

EL LIBERADO POPULAR DE PALMA DEL RIO

Ya saben que el que hace un cesto hace un ciento, que en todas partes cuecen habas y que comer y rascar todo es empezar.
O, lo que es lo mismo: que lo que pasa en una parte del todo, pasa en el todo. Demostrado queda, pues, con esas simplezas, que lo que ocurre en una parte de Andalucía, como es mi Palma del Río, pasa en toda Andalucía y, probablemente, en España entera.
¿Y qué pasa en Palma del Río? Pues que el partido popular local condiciona el apoyo a los presupuestos municipales del partido socialista—que gobierna desde esto de la democracia—a que cobre sueldo municipal como liberado un segundo recomendado popular.
   Con eso, la nominal oposición del PP al PSOE sería amistosa colaboración.
Es poco más lo que los populares representan en la política local porque  a los del partido popular les conviene seguir eternamente en la oposición.
¿Qué por qué? Porque los populares alcaldables son profesionales liberales, empresarios, agricultores (gente que de su oficio obtienen su beneficio), y los socialistas son funcionarios del partido o que al partido deben el enchufe administrativo que les garantiza la tranquilidad de espíritu.
Y todos contentos, en cuanto el alcalde socialista saque del apuro al partido popular y garantice una chamba innecesaria al recomendado de la oposición.


lunes, 23 de noviembre de 2015

¿ES MEJOR LA DEMOCRACIA QUE LA DICTADURA?



En los tenebrosos años de Franco a todo el que se atrevía a elogiar la democracia le costaba un disgusto.
En estos diáfanos tiempos de la democracia, a todo el que se atreva a elogiar a Franco le cuesta un disgusto.
¿Les va mejor a los indiscretos con la democracia,  o les iba mejor a los indiscretos con el franquismo?
Pues mire usted: al  que le va bien con cualquier sistema es al que aplaude al que manda y aborrece al que no mande.
Esa es la fórmula mágica para conseguir, si no la felicidad, al menos  la tranquilidad, requisito previo e indispensable para ser feliz.
Pero ojo: es más peligroso aplaudir a destiempo que no aplaudir a tiempo.
Así que la democracia, aberración antinatural hasta hace cuarenta años, es ahora condición indispensable para que el ciudadano sea un buen ciudadano.
Pero si la dictadura prohibía la libertad política, y perseguía el derecho de cada uno a pensar y decir lo que quisiera, ¿por qué a la democracia no le gusta que se hable de la conveniencia de la dictadura?
Elemental: porque la dictadura propone acabar con la democracia.
¿Y no acabó la democracia con la dictadura?
--Usted es un franquista peligroso porque no sabe siquiera lo que le conviene.
--Para eso está usted, para  obligarme a aceptar la democracia, como Franco obligaba a aceptar su Dictadura.