sábado, 7 de mayo de 2016

LO BUENO ES MALO

Lo mismo que los laboratoristas se tapan las bocas para evitar que los viruses que manipulan los contagien, decidí hace tiempo mantener con el resto de la humanidad una relación aséptica y lejana a través del filtro esterilizado de la televisión como barrera protectora.
Veo así el mundo no como es, sino como me gustaría que fuera, y ni así estoy feliz.
¿Qué por qué?
Porque el mundo que me interesa sería el imposible mundo que la televisión me niega, en el que los malos sean los buenos de las películas y los buenos los malos.
¿Por qué los indios pierden siempre y los blancos siempre ganan? ¿Es que no existió ningún nazi bueno ni un tanquista americano malo?
Desde el principio de los tiempos, que coincidió con aquella decisión de Lilith de comerse la manzana que tan bonita le parecía, rebelándose contra aquella absurda diagnosis de que lo bello es malo y lo feo bueno, el mundo anda manga por hombro.
¿Por qué lo placentero tiene que prohibirse y estimularse todo lo que, como el trabajo, canse?
Si lo que apetece puede obtenerse robándolo, ¿por qué hay que pasarlas canutas y trabajar para conseguirlo?
Si las campañas electorales tienen por objetivo lograr la muerte política del oponente, ¿por qué no se encierra a todos los candidatos en una caja de cristal transparente y sale de ella como presidente del gobierno el único que sobreviva?

Mucho más barato y más entretenido que eso de que gane el que más arteramente engañe al personal espectador.

viernes, 6 de mayo de 2016

EL NIDO DENTRO DEL CIELO

Ni justicia social ni perendengues parecidos como la corrupción, la desigualdad o los paraisos fiscales.
Lo que los españoles necesitamos para ser felices es retroceder a los radiantes años de la inocencia, en los que vivíamos tan placenteramente que ni siquiera sabíamos si éramos desgraciados.
La felicidad, por si alguien no se ha dado cuenta todavía, es un estado de ánimo tan peculiar que a veces es feliz el que  no sufre la desgracia ajena o se amarga porque su infortunio no acongoja a su semejante.
Así que, como cada cual es feliz o desgraciado a su manera, alcanzar un sueño imposible puede ser un antídoto tan eficaz para su desgracia como evocar los recuerdos en los que la inocencia espantaba las sombras de una realidad triste.
Uno vió a niños de su edad rebuscando desperdicios para apaciguar su hambre en los cubos de la basura,  y le parecía natural la procesión de hombres con blusa y calzón de patén que, con una cajita blanca bajo el brazo, se encaminaban al cementerio.
Con aquellas imágenes tenebrosas se mezclan los versos y la musica de la Topolino Radio Orquesta (“arriba en la montaña tengo un nido/que nadie ha sabido como es/está tan cerca el cielo que parece/ que ha sido construida dentro de él”).
¿Soy ahora desgraciado al evocar a aquellos lúgubres padres con sus cajitas bajo el brazo?
¿Soy feliz al tararear los ingenuos versos de la casita de papel?

Desde luego, en mi memoria están grabados de forma más indeleble que los que me dejen, si me dejan rastro, las truhanerías y travesuras de la inevitable campaña electoral que nos amenaza.

jueves, 5 de mayo de 2016

VOTAR O COMPRAR TEFF

Esto de las elecciones es una distracción fútil, que quiere decir algo así como de poco provecho, que lo mismo da descansar que no hacer nada.
Es como si a alguien que no tiene ni idea  de lo que es el teff lo mandan a Etiopiá para que compre y traiga a España cien quilos de ese cereal, pero sólo si es de la mejor calidad.
Pues menos experto en teff es el enviado a Etiopía que el votante español lo es en los candidatos a los que le proponen votar.
El que vote al candidato Rajoy, ¿le ha comprado alguna vez pan de higo y le vendió realmente una pasta compacta del fruto de la higuera?
El que se decida por Sánchez, ¿quedó satisfecho con el traje que, como jefe del departamento de ropa para caballeros en unos grandes almacenes, le recomendó?
¿Estuvo en la mili con Rivera el que vote a Rivera? ¿Robó las peras que le recomendó Iglesias, el que ahora vote a Iglesias?
Seguramente nadie, o casi nadie aparte de sus más cercanos familiares, pondria su mano en el fuego por el Rajoy, Sanchez, Iglesias o Rivera por el que un tórrido día de finales de Junio abandonara la plácida paz de su hogar aireacondicionado para echar un papel por la ranura de una urna.
Así que si eso de las elecciones es un pasatiempo baladí, cuyo acierto o error depende del futuro que sólo Dios conoce, ¿pará que escoger lo que, dejado al azar, ofrece similares posibilidades de acierto?
Metan todas las papeletas en una tupida bolsa, saquen una de ellas, métanla sin mirar el nombre del partido al que pertenece, en su correspondiente sobre y désela en mano al tío de la mesa electoral para que la meta en la urna.

Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

miércoles, 4 de mayo de 2016

LA ROÑA

Titula hoy El Mundo una información en su portada: “Rajoy: no es bueno para España y el PP que me vaya”.
Que nadie se equivoque al interpretar lo que Rajoy dice y deduzca que, si por él fuera, se iría.
Lo que el actual y provisional presidente del gobierno quiere decir es que, como es español y preside el PP, lo que no sería bueno para el PP ni para España no puede ser bueno tampoco para él que, al fin y al cabo, es espàñol y del Partido Popular.
Así que, aparte de que la sabiduría popular establece que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, es preferible que siga gobernado este Rajoy malo que (lagarto, lagarto) Sánchez o Iglesias porque, si alguno de ellos llegara a presidente del gobierno, sería peor que dos riadas consecutivas.
Estos díscolos crónicos que somos los españoles le echamos la culpa de nuestra insatisfacción rayana en la desgracia a los que nos gobiernen.
Esa pertinacia en culpar a la roña de provocarnos picor, en vez de a nosotros mismos por no lavarnos, es una tozudez similar a la de culpar al gobierno que toleramos o elegimos.
¿No será que los españoles no sabemos elegir? ¿Será que preferimos que nos mande hasta el peor de los gobernantes con tal de no tener que gobernarnos (gobernar es decidir) nosotros mismos?
¿Qué es el gobierno sino el culpable general de la suma de nuestras incapacidaes individuales?

Para eso, hasta ahora, con democracia o dictadura, han servido los gobiernos a los españoles. 

martes, 3 de mayo de 2016

¿QUÉ TRAMA RAJOY?

Si  alguien de reconocido prestigio como pícaro te pide la hora, un suponer, dí “tate” y ponte en guardia: probablemente quiere robarte el reloj.
Pues, aplicándome a mí mismo mi consejo, ésta mañana me puse en guardia cuando leí que Mariano Rajoy, que a su cara de pillo añade su condición de político, va a devolverle a las comunidades autónomas no sé que cosa relacionada con la educación.
(Pido tiempo muerto para proponer que, para que el asunto de la enseñanza no siga empeorando se cambie a Ministerio de Instrucción el de Educación. Que eduquen los padres e instruyan los maestros).
Pues bien, Rajoy sin venir a cuento y sin que nadie le haya puesto una pistola en el pecho para que lo hiciera, ha decidido devolver a las Comunidades Autónomas unas competencias que reclamaban.
“Lagarto, lagarto…” se habría dicho si los insecticidas y los automóviles hubieran dejado vivir a aquellos casi cocodrilos verdes que, por éstas fechas, cruzaban de cuneta a cuneta las carreteras.
¿Qué retribución pedirá Rajoy a las Comunidades autónomas por lo que les va a dar, supuestamente gratis et amore?

A lo mejor, como los crueles dioses del viejo Olimpo, Rajoy sólo se propone acabar con la raza española y ha empezado por enloquecer sus ya confundidas mentes, desconcertándolas con la duda.

lunes, 2 de mayo de 2016

DE LA QUE NOS LIBRÓ RAJOY

Seamos originales comparando la vida con un  cruce de caminos (carrefour en francés o croosroad en inglés), que el que acierta llega a donde quiere llegar y el que se equivoca, como el avión indonesio que despareció camino de Pekin, cae a seis mil kilómetros de distancia y en dirección opuesta a su destino.
Pues lo que le pasó a Rajoy al darle largas al Ciudadano Rivera cuando le solicitó una entrevista para negociar una posible conjunción poselectoral parecía un error que ahora se ha demostrado un acierto. 
¿Qué hubiera ocurrido si Rajoy, en vez de dar la callada por respuesta le hubiera abierto las puertas con animo negociandi a Rivera?
Que los rojos del PSOE y los escarlata de Podemos habrían gritado alarmados: “Tate”y, para contrapesar los efectos de una inminente confabulación fasciderechista, la habrían contrarrestado con otra “frentepopulista-comunista”.
Y se habría liado, inevitablemente, el lio.
Como en aquel verano del 36, los españoles andaríamos ahora afilando dientes y sables para descuartizarnos entre nosotros y acabar con el único enemigo que los españoles tenemos: nosotros mismos.
En definitiva, que el alma cándida que es Rajoy volvió a acertar al no hacer nada quedándose como el Braulio, impávido, mesmerizado, afanándose en la descansada ocupación de la meditación pasiva.
¡Qué envidiable país sería España si los españoles nos, pareciéramos menos a Pedro Sanchez, que lo quiere hacer todo y todo lo hace mal, y más a Rajoy que, como dicen que hacía el Invicto, clasifica en dos montones de carpetas los problemas:
En uno de los montones apilaba los asuntos “pendientes” y, en el otro, los “resueltos”.

Su trabajo  para salvar a España consistía en pasar al segundo montón los apilados en el primero.

viernes, 29 de abril de 2016

PRIMAVERA



El techo del cielo
que el mar refleja
azulea de turquesas
la primavera.
Pero, por dentro,
se enrabiscan pasiones,
con el frío muertas,
y el olor de las flores,
sinuosos andares
y curvas prietas
milagrean un milagro:
REVIVISCENCIA.