sábado, 31 de diciembre de 2016

FIN DE AÑO

Chispa más menos, y si bien se mira, lo de celebrar la próxima medianoche el principio de un nuevo año es una arbitrariedad antidemocrática que los que mandan impusieron al pueblo, sin ni siquiera molestarse en consultarlos.
¿Porque en teoría, y por ser la octava de la noche más larga del año, la del solsticio de invierno, a partir de la que los días se alargan en la misma proporción en que se acortan las noches?
¿Y qué opinan los que viven en el hemisferio sur de ésta tierra y a los que les pasa lo contrario, que las noches empiezan a prolongarse y menguan las horas iluminadas por el sol?
La próxima revolución que se avizora en estos tiempos permanentemente revolucionarios tendría que ser, y será, la de los pueblos del hemisferio sur, para hacer justicia a la felonía histórica de haber sido colonizados por los pueblos del hemisferio norte.
Imagínense que, un suponer, hubieran sido los argentinos los que en lugar de haber sido descubiertos por los españoles hubieran sido ellos los que descubrieran y colonizaran España.
¿Aceptaríamos pacíficamente que, en vez de celebrar esta medianoche el gélido frío del principio del año tuviéramos que protestar por el agobiante calor de la primera semana del verano?

Pues tanto españoles como argentinos , y aunque cueste creerlo, somos hijos de un mismo Dios.

viernes, 30 de diciembre de 2016

ESPAÑA, LA PESADILLA

¿Cómo puede ser tan alocada una nación tan vieja como España que, por sus tres mil años de historia debería ser más juiciosa que Salomón, el descuartizador de niños?
“Las cosas…”, respondería ese andaluz cazurro que enmascara su ignorancia respondiendo en abstracto a una pregunta concreta.
Porque los españoles, por lo que se está comprobando, ansían tanto lo que desconocen que, cuando por fin lo tienen, se sienten defraudados.
Es lo que está ocurriendo con eso de la democracia por la que suspiraron los dos años que tardaron en conseguirla y de la que, desde un  par de años después de haberla logrado, le encuentran más inconvenientes que ventajas.
¿Será que ningún sistema que requiera consenso colectivo es apto individualmente para los españoles?
¿Y si el término “españoles” es inadecuado para conjuntar a todos los que viven en el espacio geográfico conocido por España?
A lo mejor, España es una pesadilla como el sueño del Segismundo de Calderón: “¿Qué es España? Una ilusión, una sombra, una ficción y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”.



jueves, 29 de diciembre de 2016

EL MODERNO NO HACER NADA







Las moderneces sirven para facilitar la vida a los modernos que por serlo, y en el mundo de la prosa rimada que era antes la poesía, ya ni se esfuerzan en rimar versos.
 El resultado es que terminan un verso, por ejemplo, en “papa frita”  y lo obligan a rimar con “escafandra”.
   Es la poesía de verso libre o moderna que, como todo lo que no es antiguo, consiste en no esforzarse si otro lo hace por ti.
   ”Ocaso” es un ejemplo de cómo se puede perder el tiempo innecesariamente para decir que “se está haciendo de noche en el campo y ya es hora de salir de naja para ver en casa la televisión”.

OCASO

Riza con su soplo el viento
la manta de azul cobalto
que el atardecer de lana
arropa en su sombra al lago.
Los tallos de hierba tierna
que alfombran de verde el campo     
forman olas en el cerro,
donde se aprietan los álamos
de hojas de plata fría
que parpadean brillando.
Quisiera el viento empujar
la luna que allá, en lo alto,
surca indolente las sombras
sobre arreboles de fuego

en el cielo del ocaso.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

INOCENTES

Aunque hay quien afirma que todavía sobrevive alguno, lo más probable es que los inocentes se extinguieran como especie zoológica hace hoy  2016 años, cuando a los últimos que todavía quedaban en el mundo se los cargaron a espadazo limpio los esbirros de Herodes.
Y, entonces, ¿por qué se celebra el 28 de diciembre en España el día de los Santos Inocentes?
Evidentemente para despistar, porque hasta el más ingenuo de los españoles de ahora es cualquier cosa menos tonto, como demuestra que todos aspiren a vivir del cuento dedicándose a la política.
Y es que, si por inocente se entiende al que esté libre de culpa o de pecado, a nadie se le ocurriría reconocerse como tal, para evitar que lo tomen por tonto o por casto.
Hay un amigo mío pensador profesional que, en sus cavilaciones sobre el qué y el por qué de la rara singularidad de sus compatriotas, ha llegado a la conclusión de que, en contra de lo que aparentan, los españoles son-somos tontos.
“Fíjate”, me confidenció, ”hasta donde ha llegado la degeneración de la raza española, que están la mar de contentos porque ahora tienen la democracia esa que antes no tenían y en la que ni siquiera ninguno pensaba”.
¿“Y”?, le repliqué yo al modo argentino como dándole a entender que siguiera exponiendo lo que había dejado a medio explicar.
“Pues que antes eran felices porque el que mandaba pensaba por todos los españoles, hablaba por todos los españoles y decidía por todos los españoles”.
¿”Y”? insistí yo.
“Pues que ahora todos los españoles tienen que pensar por sí mismos, hablar por sí mismos, decidir por sí mismos y, como lo demuestran sus quejas permanentes por todo nunca aciertan, por lo que están menos contentos que nunca”.
¿”Y”?, repetí.
“Pues que esto de la democracia es mucho peor que la dictadura porque antes solo tenías que obedecer,  y ahora tienes que decidir, elegir al que te mande y, si lo que te mande no te gusta, no te puedes quejar porque tienes la culpa de que tengas que obedecerlo”.

Mejor inocentes.

martes, 27 de diciembre de 2016

"PODEMOS" SIN CARETA

Tenia que ser en las Navidades, esa fiesta de la religión que generó la cultura de la que nació la civilización del mundo occidental y de España, cuando el avispero contracultural que es Podemos evidenciara que son un partido como los otros, ni mejor ni peor.
Porque, ¿qué es un partido político sino el cuadrilátero de boxeo en el que compiten entre sí los púgiles de una misma cuadra para que el campèon se enfrente al de otra que haya eliminado a todos sus contrincantes internos?
Lo que pasa es que los de Podemos han tenido la ingenua picardía de publicitarse como nubiles de espíritu puro, ansiosos de sacrificar su propio yo para servir al yo de los demás.
Ya sin caretas y después de haber demostrado que los de Podemos son uno más de los partidos políticos españoles, ¿qué cabe esperar de ellos, si algún día consuman el engaño y acaban mandando a todos los españoles lo que debemos hacer?
Evidentemente, lo que han hecho los partidos políticos que han mandado hasta ahora en toda España y los que lo han hecho solo en parte de ella.
Avisados estamos, y en los sitios en que hasta ahora han mandando y siguen mandando lo demuestran, y valgan como ejemplo Barcelona o Madrid.

A los de Podemos y a los afines a Podemos les darán todo el pan, todo el poder y todos los privilegios y a los de la casta que no sean de su casta les darán una patada en el trasero, conocido también por posaderas y, vulgarmente, por culo.

domingo, 25 de diciembre de 2016

NOCHEBUENA



La Navidad es  esa ruptura de la rutina diaria para escenificar las costumbres que marcan la diferente identidad  con otros pueblos, y las peculiaridades que hacen distinta a una familia de otras.
La Nochebuena, zambombas y pestiños, besos y vasos, también este año ha servido para definir la pertenencia concreta a un grupo unido por lazos de la sangre.
Más que en ninguna otra festividad, la Navidad es el pretexto para que los que pueden hacerlo se reúnan y, juntos, compartan el recuerdo de los que ya no viven para hacer sentir su presencia, y los de los ausentes que residan lejos.
Así, esa monstruosidad pantagruélica que son las cenas de Nochebuena puede que destrocen los estómagos, pero cauterizan las cicatrices de las almas.
No hay noche tan buena como la de la Nochebuena porque no hay mejor compañía con la que compartir la cena.
¿Qué ardores no merece que sufra el estómago, si seis nietos (y el que venga), tres hijas y sus maridos, la hermana, el marido de la hermana, sus cuatro hijos y sus parejas y los diez nietos, comparten cordero, estruendo, voces y vino.
Qué pena que una noche tan buena como la de anoche solo la vivamos una vez al año.
Y es que todas las noches deberían ser Nochebuenas.


jueves, 22 de diciembre de 2016

LA LOTERIA

Eso de apostar en la lotería de Navidad una parte del poco dinero que uno tiene con la esperanza de que la suerte lo multiplique es una cosa muy antigua.
Tanto  que, como todo lo antiguo que se hace sin más justificación que mantener una tradición, es una tontería.
Por ejemplo estrecharse la mano al saludarse, que empezó para que dos que se saludaban demostraran que no llevaban un puñal con el que esperaban homicidarse.
La lotería de Navidad, además, es una especie de cautela por si le toca a un conocido que jugó, y la envidia natural te reconcome porque fuiste tan imbécil que ni siquiera jugaste.
¿Quien puede estar seguro de que no fué una suerte que la lotería no te tocara y que habría sido una desgracia que el número que jugabas hubiera coincidido con el del gordo?
Porque la reacción lógica del supuesto afortunado habría sido intentar alguna triquiñuela para eludir los impuestos que tanto por tocarte la lotería como por cometer el error de trabajar por un salario justifica al gobierno para sacarte los cuartos.
¿Y, si como reacción contra la rapacidad del gobierno echas mano de la picardía de intentar engañarlo no pagando, y te descubre?
Te llaman antisocial, sales en los periódicos, los conocidos hacen como si nunca te hubieran conocido y pasas de pobre honrado a pobre sin honra y además pregonado.

En definitiva: que al que como a mí no le haya tocado la lotería de Navidad  ha tenido más suerte que un quebrado, que en los tiempos antiguos se libraba de la mili.