viernes, 9 de junio de 2017

HIJOS DE LA GRAN BRETAÑA



  Gobernada por conservadores o laboristas, la tenebrosa y pérfida Albion que es Inglaterra para los españoles, siempre estará demasiado bien gobernada.
A las pruebas me remito: por mal que hayan sido gobernados los ingleses,  siempre los han gobernado mejor que a los españoles sus gobiernos.
Lo demuestra que en Falmouth no ondea la bandera española, mientras que en Gibraltar sigue desplegada la británica.
No es cuestión de discutir si les cuadra bien o mal a los ingleses el mote de “hijos de la Gran Bretaña” ni a los españoles esa leyenda de tan belicosos que si no encuentra enemigo forastero lo buscan paisano.
Los hechos confirman que los españoles van a Inglaterra a lavar los platos que ensucien los ingleses y que los ingleses vienen a España a ensuciar platos y copas para que los españoles los laven.
Al que le incomode esa realidad indiscutible tiene dos alternativas:
a) rascarse si les pica, o
b) Invertir la realidad quitando la bandera inglesa de Gibraltar e izando la bandera española en Falmouth.

jueves, 8 de junio de 2017

BANDOLEROS ROJOS



¿Por qué incomoda al rojerío español que un millonario regale a la sanidad publica española una millonada?
¿Es que los rojos que protestan son tan tontos que le miran los dientes al caballo regalado?
¿Es porque esos 300 millones que Amancio Ortega ha donado a la sanidad pública española les parecen demasiado pocos millones?
¿O será porque Ortega ha hecho su donación de forma voluntaria y para un propósito específico?
Los que protestan tienen sus motivos para airear sus quejas.
Los rojos quieren implantar una forma de organización de la sociedad  en la que su partido sea el embudo en el que, por su parte ancha, vierta la gente todos su esfuerzo y todo el fruto de su esfuerzo y, por su parte estrecha reparta a su antojo a la sociedad el sobrante de lo que haya quedado adherido al cuerpo del embudo.
Ortega, con su donación, se les ha adelantado al demostrar que puede llegar al sistema sanitario todo lo donado, y no solo lo que no se perdió entre los infinitos engranajes de la administración.
Y es que todas las administraciones públicas, y más que ninguna de ellas las rojas, son como aquellas legendarias cuadrillas de bandoleros que tanto deslumbraron a los extranjeros del romántico siglo XIX.
¿Cómo se habría quedado el capitán de la cuadrilla bandidesca si uno de los viajeros desvalijados los hubiera conminado a que no se gastaran en vino y putas el botín?


miércoles, 7 de junio de 2017

LOS DINAMIZADORES



Estamos tan enviciados en admirar la velocidad a la que el mundo avanza que no nos da tiempo de percatarnos de que, en realidad, está retrocediendo.
¿La prueba de lo ajustado de esa mi genial apreciación de la veracidad verdadera que oculta la falsedad del faso progreso?
El titular de una información que hoy publica El Día, de Córdoba:
“La Diputación financia la contratación de dinamizadores en los Centros Empresariales”
Se va a gastar la diputación 12.000 euros en cada uno de los cinco pueblos beneficiados, un total de 60.000 euros o de 10 millones de pesetas, para ponerle una dínamo que alumbre el camino oscuro que deben recorrer.
Porque un dinamizador se supone que funcionará como aquellas antiguas dínamos acopladas a las bicicletas que, al rozar con la cubierta de su rueda delantera, iluminaba el faro y advertía a los ciclistas para que no chocaran contra el burro que cruzaba el camino.
Los burros de ahora son mucho más abundantes que los de antes y a los empresarios de ahora les provocan más desastres que los antiguos burros a los ciclistas.
Los burros de la actualidad son los funcionarios de las administraciones públicas que, con el impedimento de caprichosos reglamentos, frenan el avance de los empresarios.
Asi que la mejor dínamo, el mejor dinamizador de ahora, sería suprimir a los funcionarios contra los que los empresarios chocan.
Libren (de librar) a los ciudadanos de burros que los estorben y verán a qué velocidad progresa la sociedad de los ciudadanos.

martes, 6 de junio de 2017

NAVARROS REPUBLICANOS



   Son estos navarros de ahora la esperanza perdida de los españoles de siempre, porque todos los españoles aspirábamos a ser lo que los navarros eran.
Si en el futuro los navarros consiguieran rebajarse a la mediocridad de los demás españoles, ¿para qué necesitaremos a los navarros?
Un mal viento de la historia ha conseguido que a los indómitos navarros les haya dado el volunto de dejar de ser ejemplo de los demás españoles para ser sucedáneos de los españoles.
Recién comulgados, aquellos navarros de antes, tocados con sus chapelas tolosarras rojas, mataban y morían por su dios, su patria y su rey.
Eran las tres banderas que a los navarros los hacían distintos de los demás españoles y sus fueros eran el documento que certificaba esa diferencia.
Si abandonan su noble lealtad al rey, le dan la espalda a Dios y devalúan la Patria trocándola por la república, ¿qué escurridura de navarros queda de los navarros de siempre?
Se diluiría la savia Navarra en el detritus del sumidero general.
 Al dejar de ser los navarros como los españoles quisiéramos haber sido, también perderemos los demás españoles, porque nos quedaremos sin referentes para mejorar.
Como humilde andaluz que esperaba prosperar para ser navarro, les advierto con lealtad.
En el cajón superior de la mesilla de noche a la derecha de mi cama guardo olvidado un pasaporte de la República Española, firmado por el legítimo representante de la República cuando todavía no había sido desplazado por el representante de la Monarquía actualmente reinante.
Me sirve para tanto como ese reloj descatalogado o el antihistamínico caducado.
Estorbos, al fin y al cabo.

lunes, 5 de junio de 2017

MATAR Y MORIR



Cuando los almohades, aquellos fanáticos que se hacinaban en los estériles alrededores de algún morabito del predesierto marroquí tiraron hacia el Norte, iban espoleados por el hambre pero con el pretexto de regenerar a los degenerados.
Al contrario que sus correligionarios de ahora, que llegaron para sacudirse el hambre que padecían en sus países de origen y, una vez en Europa, se han empeñando en que los nativos se organicen en sociedades como las que de ellos escaparon.
Vinieron para ser como los europeos hasta que se percataron de que les conviene más que los europeos sean como ellos son.
Y parece que han acertado porque se diría que que a los europeos les acomoda más dejarse matar y quejarse de que los maten que incomodarse en repeler las agresiones hasta que a los agresores les convenga más regresar a los países de los que llegaron.
Y es que su degeneración cultural, emanada de la religión en la que se sustenta su civilización, se basa en devolver bien por mal, en perdonar al que ofende.
Todos los que viven en Europa son felices porque todos tienen ocasión de llevar a la práctica sus creencias discrepantes: matar en nombre de su religión los musulmanes y morir por su religión los cristianos.

domingo, 4 de junio de 2017

VICTIMAS Y VICTIMARIOS



Son los cristianos colaboradores imprescindibles en los asesinatos que los musulmanes cometen casi a diario: son los asesinados.
Cristianos víctimas y musulmanes victimarios.
Sin adoctrinados por  su fe los primeros para perdonar a quienes los ofendan, y sin el impulso religioso de los segundos para matar a los que discrepen de sus creencias, no habría víctimas cristianas ni asesinos musulmanes.
El exterminio de los que por sus creencias perdonan a sus enemigos facilita y coopera para que desaparezcan los cristianos y sobrevivan los musulmanes.
Todos los textos en los que se fundamentan las religiones comparten el carácter esotérico que propicia interpretaciones contradictorias.
San Mateo (26.52) pone en boca de Jesús una advertencia sobre la violencia: “Vuelve tu espada a su sitio porque todos los que tomen la espada, a espada morirán”
Todos. Sin excluir a los moros terroristas ni a los musulmanes que dan cobertura religiosa a sus asesinatos.
Todos son todos, no solo los cristianos.

FAVORECER AL QUE TE BENEFICIE



   Ese sistema de organización de la sociedad conocido por democracia, en el que los ciudadanos sin tener en cuenta su aportación individual al bienestar general  tienen el mismo derecho para elegir a los gobernantes, podría ser eficaz.
Siempre que, por no necesitar los gobernados al gobierno, estén libres del chantaje al que los políticos los someten para recabar sus votos.
Y, si los ciudadanos electores no necesitaran al gobierno para que resuelva sus necesidades personales, ¿qué necesidad habría de gobiernos?
Un gobierno que no gobierne por igual a los ciudadanos es aceptable solo para los que se beneficien de la acción gubernamental que, como se fundamenta en favorecer a la mayoría en perjuicio de la minoría, castiga sistemáticamente a los menos para premiar a los más.
Es decir: cuando las injusticias gubernamentales favorezcan a la mayoría de los votantes en perjuicio de los que no los hayan votado.
Nada nuevo, la vieja consigna “do ut des” (“dale al que te dé”  o “favorece al que te beneficie”) de la antigua Roma, eternizada diariamente.
¿Y por haber implantado un sistema de gobierno tan antiguo como el de la vieja Roma se ufanaban los que capitanearon aquella transición que consistió en perjudicar a los que antes se habían beneficiado para beneficiar a los que desde entonces se favorecen?
Imitemos irremediablemente al niño Cain del matrimonio de Adán con Eva, su segunda esposa después de que Lilith se escapara a vivir la vida birlonga: si no cargarse a Abel, por lo menos esconderle el mechero con el que encendía el fuego para sus sacrificios a Dios.