domingo, 16 de julio de 2017

PLUMAS Y PISTOLAS



No cambiaria mi ordenador por la pistola de ningún asesino profesional pero admito, como el poeta muerto de pena en el exilio, que ni un seductor Mañara ni un Bradomin he sido.
Y no por falta de ganas, que conste.
No lo hago porque, aunque no sea la de Antonio Machado, mi pluma es más noble que la pistola de cualquier Lister.
Por lo menos hasta ahora.
Porque, cada vez con mayor estrépito, se oye el estentóreo bramido de los bueyes a los que despeñan al precipicio que es la guerra, desde el saliente de la política.
Y es que este medio siglo largo transcurrido desde que enmudecieron los cañones es demasiado tiempo sin que los toros bramen ni los españoles se acuchillen.
¿Qué ha sido siempre la política para los españoles  sino la algarabía precursora de ese momento en el que uno de los discrepantes le echa las manos al gañote a su adversario para declararlo enemigo?
Predestinados a matar al enemigo que llevan dentro cuando los de genes de vencidos en contiendas anteriores se rebelan contra los genes íntimos del vencedor, el guerracivilismo  periódico es el desahogo esporádico de una raza atormentada.
La sociedad, que es el resultado de la suma de individuos en permanente conflicto íntimo, bulle permanentemente hasta que la presión la hace estallar.
Nueva guerra civil y, al cabo de uno años, nuevo estallido para que escape el vapor acumulado.

sábado, 15 de julio de 2017

EL PARÁCLITO





Cuenta Juan el Evangelista que Jesús Resucitado les anunció un día a sus discípulos  que pronto los dejaría pero, para que los ayudara y aconsejara, dejaría un paráclito, un consejero.
Se suele relacionar a ese consejero con el Espíritu Santo que, representado como una paloma blanca con las alas desplegadas, sobrevuela, guía y aconseja a los hombres sobre todo lo humano y lo divino.
Si una comunidad espiritual necesita un paráclito, ¿por qué no va a ser más imprescindible todavía en una comunidad municipal?
Alguien que, con paciente disposición, enseñe a los electricistas a reparar averías, aconseje a los jardineros sobre la plantación de magnolias o corrija a los periodistas su manera de informar sobre las actividades municipales.
El paráclito municipal, como ser ultranatural, ni duerme ni descansa. Mientras duerme sueña la forma en la que al día siguiente instruirá a los naranjeros, aleccionará a los comerciantes, corregirá a los barrenderos.
Nada que tenga que ver con el bienestar del ser humano, sobre todo si es del pueblo que alcaldea, le es ajeno.
De natural modesto, soporta con  estoicidad posar para los fotógrafos, aleccionar a los recolectores cómo deben cortar las naranjas para que el árbol no sufra o aconsejar a los maestros de escuela sobre las últimas tendencias didácticas.
Es, además, modesto: escucha con educada aunque impaciente atención todas las sugerencias que les hagan aquellos a los que no se las había pedido, pero la firmeza de su carácter le permite desecharlas todas y hacer lo que desde el principio se había propuesto hacer.
Democracia dicen que es eso.

viernes, 14 de julio de 2017

CATALUÑA



Si en vez de descornarse para librar a Cataluña de España lo hiciera para librar a España de los musulmanes que la están ocupando, Carlos Puigdemont sería un héroe y no un villano.
Ya se sabe que, para dar por cierto o equivocado algo sobre lo que haya dudas, nada mejor que cambiar la lente de las gafas.
Si tiene barbas San Antón y, si es barbilampiño, la Purísima Concepción.
¿A quien le va a doler la cabeza si Cataluña se hiciera independiente? ¿A quien se le van a quitar los dolores de reuma si sigue pegada a España por el noreste?
La del coñazo de la supuesta independencia catalana es únicamente una más de las preocupaciones que los políticos han imbuido a los españoles para que no se percaten de que, desde hace casi medio siglo, están viviendo en Babia.
Imagínense qué le puede importar a un tipo que viva a 800 kilómetros de Cataluña y que no piensa volver a ella después del par de visitas que hizo hace 30 años.
Pues seguro que le da igual que sea independiente, que no lo sea o que se lleven a todos los catalanes habidos y por haber al más remoto rincón de la Polinesia.
En éstos tiempos en los que el calor nos impide olvidar que el verano es un infierno anticipado, ¿qué puede preocuparle a un andaluz honesto, sencillo y medio licuificado en sudores lo que vayan a hacer o vayan a dejar de hacer los catalanes?
Pues que, como los perros molestos, vayan a echarse.
¿Al sol o la sombra?
Lo mismo da. Al sol para que se derritan o a la sombra para que se resfríen.
 Pero que dejen de dar el coñazo.

jueves, 13 de julio de 2017

LAS CALORES



Antiguamente, la calle Portada que aquí se la conoce por calle Portá, marcaba la frontera ideológica del pueblo: a su oeste votaban a las derechas y a su este a las izquierdas.
Pues bien, a las doce de la mañana, es decir a mediodía, recorrí los 50 metros que  separan la farmacia de mi casa para que me dieran tiras reactivas.
Marcaba el termómetro 47 grados, centígrados naturalmente.
Y mientras el mancebo me despachaba, me puse a  cavilar:
¿Qué individuos que sean capaces de sobrevivir a temperaturas de hasta 50 grados (a la mitad de lo que el agua hierve) necesitan los potingues que venden en las farmacias?
¿Y dicen que los vascos son fuertes y los andaluces enclenques?
Me traigo yo aquí en verano al más bruto de los levantapiedras de Ondarribia y se le hernia hasta el alma.
No es solo la capacidad de aguantar temperaturas extremas lo que garantiza la superioridad física y moral de los andaluces ni de los más vigorosos andaluces de Andalucía, los de Palma del Rio.
Desde que el Caudillo nos defraudó a todos los españoles al morirse, los socialistas que lo criticaban de boquillas mandan en mi pueblo: son pues, y se lo tienen bien ganado,  los testaferros y herederos de Franco.
Por eso, amoldados a las tiranías de Franco y de los socialistas, que el termómetro marque 50 grados es una intrascendencia intrascendente.
¿Y la sorprendente alegría de los de mi pueblo que, al morir en verano, suspiran de alivio al comprobar que la temperatura del infierno es más benigna que  la de Palma del Rio?

miércoles, 12 de julio de 2017

EL PARNÉ Y LA INDEPENDENCIA



Patriotismo y patrimonio son palabras que puede que tengan la misma raíz etimológica pero que nadie las confunda,
Como no las ha confundido ninguno de los consejeros (consiglieri los llamábamos en la familia mafiosa de Vito Genovese), cuando il capo di tutti capi, les ha ido pidiendo que den la cara  como organizadores de ese referendum que dicen que se van a echar.
No ha fallado ninguno de los que il capo di tutti capi de Cataluña, el presidente Puigdemont, que en cristiano quiere decir Picodelcerro, les ha pedido que patrimonialicen el éxito del referendum, personificando su organización y celebración.
Las respuestas de todos los interrogados  han sido idénticas: que la patria sin papa que guisar para comer ni es patria ni es nada y que, si tanto interés tiene en el referendum, que le partan la cara al que se ha empeñado en organizarlo para que después lo ascienda a presidente de la república catalana.
La negativa a ser el eje sobre el que gire el referendum de independencia de Cataluña puede que sea el fin de una trama tan cuidadosamente urdida para que sean catalanes y no españoles los que tiranicen a los catalanes del futuro.
En definitiva, que después de tantos siglos sufriendo la tiranía española, los catalanes van a perder la oportunidad histórica de que sea un catalán el que los tiranice.
Y todo porque ninguno de esos patriotas catalanes de boquilla quiere cambiar su pan y sus escargots por dirigir la nave de una Cataluña libre de la opresión española.
A la larga, seguro, tendrán que recurrir a algún Rufian charnego para que libere de España a la Cataluña a la que sus padres llegaron desde algún lejano lugar de España.
Y es que ni para independizarse valen los catalanes si, para ser independientes, tienen que pagar dinero.



martes, 11 de julio de 2017

LA COSTILLA



Hasta en la provecta edad en la que uno se cree que lo sabe todo se puede aprender lo que hasta entonces ignoraba o, lo que es peor, estaba convencido de que algo era lo que no era.
Por ejemplo, eso que tanto se oye en televisión y radio: problemática.
Con toda la buena fe, hasta hoy suponía que problemática era la díscola y rebelde de una bandada de hermanas, todas menos ella dóciles y sumisas.
Nada más lógico: la problemática era la que creaba conflictos y rencores en la apacible hermandad.
Pues no señor, nada que ver con la cabra loca.
Se quiere englobar en la palabra problemática al conjunto de contratiempos y sus derivados que convierten en anómala una situación normal.
Pero, además, la suplantación del masculino problema por el femenino problemática responde a la campaña judeomasónica orquestada para entronizar al género femenino después de destronar al género masculino.
Como si no tuviéramos claro el hecho incontestable de la superioridad de la mujer sobre el hombre.
Fue Lilith, la mujer hecha de barro como Adan, la que rompió aquel matrimonio urdido por   Dios, para irse de pingos pardos a meterle tachito al marido abandonado.
Tuvo el mismo Dios que quitarle una costilla a Adan para, con esa materia prima como base, fabricar a Eva, la segunda mujer del primer hombre que en ese segundo matrimonio, se casó realmente con su costilla.
La “costilla” que en el lenguaje chamberilero del Madrid zarzuelero era como el mocito de gorra chulesca se refería a su prójima.

lunes, 10 de julio de 2017

ESPAÑA, LO MEJOR



Si la ignorancia fuera garantía de felicidad, pocos pueblos serían tan felices como el pueblo español.
Y es que, más que ignorar lo que envidian y quisieran imitar, desconocen lo que tienen y que a otros pueblos les falta.
Y eso no tiene remedio, por muchos paquetes turísticos que compren para recorrer una docena de países en una semana.
Hasta que no sienta como propios los problemas de sus nativos no conoce nadie el país al que, de vuelta a España, presume de haber conocido tanto que puede compararlo con ventaja para el país extranjero sobre el país del que salió y volvió.
¿Hay muchos en los que, como en España, un nativo o forastero pueda vivir durante años  sin trabajar, y adquiriendo con una pensión estatal lo imprescindible para seguir vivo?
¿Y si, sin previo aviso, te despatarraras de dolor por la zona de las ingles?
Mejor que eso te ocurra en España donde la Seguridad Social te traslada en ambulancia al hospital donde te internan, operan y remiendan y hasta te ponen buena cara.
Que no te ocurra fuera de España, ni siquiera en el país al que más envidias por la calidad de su sistema estatal de salud.
O vete a alguno en el que, como estás de vacaciones, te apetece comerte unos humildes huevos con salchichas a las nueve de la noche.
Como no te vuelvas a España por Internet, esa noche duermes en ayunas.
Se lo dice un fulano que ha pasado por un ciento de países y ha vivido en tres o cuatro de ellos.
Sin patriotismo (nunca moriría por mi patria ni, seguramente mataría por ella), que de aquí no me muevan.
Aunque me digan que, para el jueves, se prevén 46 grados de temperatura.