viernes, 5 de diciembre de 2014

CELEBREMOS LA CONSTITUCION



   Los españoles nos preparamos a celebrar  la Constitución de 1978, pactada por partidos recién nacidos o apenas resucitados para reemplazar a la anterior, el Fuero de los Españoles, otorgada por el difunto caudillo en 1945.
La celebración consistirá en no dar un palo al agua que, además de jartarse de comer de balde, sospechar del que es o tiene más y saber que el que ve en el espejo cuando se afeita o maquille son el epítome (ver diccionario) de lo español, los rasgos definitorios raciales.
¿Y cómo es posible que los españoles celebren un documento del que casi todos dicen que ya no sirve? Naturalmente porque estará desfasada la constitución, pero no la manera de  conmemorarla: il dolce far niente (el placentero ocio).
Desde antes de que empiecen a elaborar la que sustituya a la actual constitución hay que predecir que, como la harán los que manden, a los que tengan que obedecerla les dará igual lo que proclame como sus derechos y fije como sus obligaciones.
Y es que la ley o cualquier constitución será buena para quien la interprete y aplique y mala para quien tenga que cumplirla, o  sea sancionado porque digan que la ha violado.
Las leyes, y entre ellas y sobre todas las Constitucionales, no pasan de ejercicios retóricos entretenidos y versátiles cuyo único propósito es alardear de que rige la vida de la sociedad a la que se aplica y que, por ello, garantiza lo que el ciudadano desea y prohíbe lo que lo perjudique.
Admirable por el buenismo de la intención y reprobable por su pretenciosa utilidad ya que todas las leyes y constituciones se hacen para que el ciudadano se adapte a lo que permiten y prohiben,  y no para que el ciudadano logre lo que necesita lo libre de lo que aborrece.
El objetivo constitucional básico es obligar al ciudadano a adaptarse a la ley y no que la ley se adapte a lo que el ciudadano necesita.

jueves, 4 de diciembre de 2014

PASION Y RAZON



Espanta, como los castellanos antiguos decían del sentimiento que ahora llamamos admirarse, el furor dialéctico con que el ciento uno por ciento de los españoles discute, más que hablan, de política.
Ojalá  se enzarzaran en debates de más sustancia como podría ser si, al atravesar un cuerpo un agujero negro, no lo notaría siquiera o quedaría reducido a la nada.
¿Por qué entonces, se discute tanto de política y tan poco de ciencia?
1.- Porque de política todos saben lo mismo, por lo que vale tanto decir una tontería como la contraria.
2.-Porque todo experimento de una teoría política es válido hasta que se demuestre lo contrario y, para su fracaso, hay siempre motivos circunstanciales que lo exculpen y expliquen, lo que permite sostener que, en condiciones diferentes, habría sido un éxito.
3-Porque, aunque se enseñe en las facultades universitarias a conseguirlo, cada triunfo en política es único y alcanzado sin manual, ya que las condiciones que propiciaron uno no se repiten en los otros.
4.-Porque la política es una pasión, generalmente irracional como el amor o el odio, y no una ciencia. Al discutir de política y al votar, al ciudadano lo condiciona más la aversión al contrario que la simpatía al que defiende y vota.
Que la política sea pasión irracional y no frió ejercicio de cálculo sobre las ventajas e inconvenientes de que gobierne un partido determinado explica el éxito de partidos extremitas como Podemos, comunismo, nacional socialismo o fascismo.
Son esas utopías envueltas en posibilismo tentaciones volcánicas irresistibles para sociedades que, como los cónyuges de una unión desgastada por la rutina,  se entregan a la vorágine de un amor prohibido.

lunes, 1 de diciembre de 2014

LO DE LOS HINCHAS



Hablar es una distracción barata, por lo que cualquier pretexto es bueno para dires y diretes,  hablar por hablar, para no estar callado para, en fin, escuchar lo bien que suena la propia voz, ladre o berree.
Los dires de éste lunes primero de diciembre se centran en la trifulca previamente organizada por dos bandas de individuos, que adoptan cada una de ellas la afición a un equipo de fútbol, para dar suelta a su tendencia a matar o morir.
No he leído ni oído ningún direte al dicho aburridamente condenatorio de la manera tan peculiar en que los dos grupos ocasionalmente rivales resolvieron un problema común, el de dar suelta a la tensión que hacía un sinvivir de sus vidas.
Pero, si hasta el demonio es bueno porque su maldad permite calibrar la bondad contraria, algo de provecho podría obtenerse del incidente de junto al Manzanares, demasiado poco río para tan gran ciudad.
¿Y si las tensiones internas y la presión de la violencia que desasosegaba a los rivales ocasionales la hubieran descargado en gente pacífica, inocente, sabiamente cobarde?
Porque el descontento con uno mismo que genera la violencia necesita  descompresión, gradual o  explosiva, controlada o desatada.
Más de un guantazo a esposa, hijos, cuñados, colegas de trabajo o sacristanes sin roquete se evitaron, seguramente, gracias a los guantazos, moquetes y patadas que tan entusiástica y liberalmente se repartieron los del Manzanares.
Así que, mala es la violencia si la sufre quien no la busca pero si la reparte y la padece el que voluntariamente la quiere, ¿a quién daña?
Personalmente, lo único que me disgustó del choque de hinchas que todos condenan es que no lo hubieran televisado.
Habría sido un espectáculo mucho más entretenido y apasionante que la más violenta película, naturalmente precedida del rutinario aviso: “basada en hechos reales”.

domingo, 30 de noviembre de 2014

A PROPOSITO DEL ESTADO



La discusión sobre la utilidad, las funciones y el grado de intromisión del Estado en la sociedad es ocupación de ociosos, los únicos seres capaces de emplear su tiempo sin buscarle provecho.
En ese intrascendente pasatiempo, una raya marca las fronteras entre quienes creen que el Estado corrige los instintos negativos del individuo y los que opinan que los exacerba, amparándose en la impunidad de su propio poder.
Necesariamente, el germen del Estado actual debió ser el convencimiento entre dos individuos de que, si aunaban sus esfuerzos, resolverían mejor un problema común que cada uno por su cuenta.
Pero, antes de esa asociación temporal y específica, los individuos ya tenían instintos similares que, para satisfacerlos, los enfrentaba: alimentarse, reproducirse y mandar para no tener que obedecer.
Como herramienta humana, el Estado engloba en su funcionamiento esos tres objetivos vitales básicos del hombre que, para satisfacerlos individualmente, concertará alianzas temporales y parciales con  otros individuos a los que intentará dominar una vez logrados esos fines comunes.
El Estado, por eso, ni vicia ni ennoblece al ciudadano sino que sirve de herramienta para satisfacer la pasión del que lo domine.
El Estado es, en definitiva, una alianza original de individuos para lograr fines comunes pactados, que margina, castiga y elimina al o a los individuos que discrepen de la interpretación que los administradores del Estado hagan de esos fines o esos intereses.

viernes, 28 de noviembre de 2014

MARIANO REFLEXIONA



Alguien, como el tripulante del Apolo XIII Jack Swigert  avisó a Houston, debería informar a Mariano Rajoy, que parece enterarse con retraso de lo que debería ser el primero en saber, que tiene un problema.
Y ya puestos, debería ser tan osado como para atreverse a aclararle que no tiene pendiente de solución solamente el problema de sustituir a Ana Mato sino otros muchos, entre ellos el de la práctica desaparición de su partido en Andalucía.
Antes de que el impasible Rajoy pierda el ademán impasible que lo distingue, el informante debería tranquilizarlo: con una decisión, resuelva los dos problemas.
El presidente del gobierno, que es hombre de reflexión más que de acción, seguramente ponderará si su consejero tiene intenciones perversas y, cuando antes de que termine la legislatura llegue a la conclusión de que, por lo menos debería pedirle aclaración a la solución única para los dos problemas, el consejero le dirá , si todavía se acuerda.
--Nombra Ministro de Sanidad al barcelonés Juan Manuel Moreno Bonilla que, antes de que lo mandaras a acabar con el PP en Andalucía, era el segundo de Ana Mato en sanidad.
Después de rumiar durante un semestre la propuesta, Rajoy preguntaría angustiado:
--¿Y a quién mando a Andalucía?
--Pues a Javier Arenas y así, en vez de dos problemas por una decisión resolverías tres: tener ministro de sanidad, alguien que haga algo por el PP en Andalucía y que Javier Arenas deje de ser tu sombra y haga algo de provecho.
Mariano Rajoy, hombre cauto, reflexivo y prudente está sopesando las posibles trampas de la propuesta de su consejero y no descarta tomar una decisión antes del próximo otoño.

jueves, 27 de noviembre de 2014

LOS DIPUTADOS ENGRUPEN



De modo que, para acabar con la acción corruptora de los políticos que ha degenerado en ésta España corrupta, se encarga a esos políticos de buscar y proponer remedios.
Lo prudente sería que quedaran radicalmente excluidos de debatir y acordar soluciones a los problemas todos aquellos que los hubieran provocado.
Así, esa tenida del congreso sobre corrupción, en la que los sospechosos de generarla y extenderla dicen que van a proponer medidas para atajarla, es como un akelarre (akel=macho cabrío) en que las brujas invocaran al diablo para combatir el pecado.
Dejando mixtificaciones, hipocresías y embustes al margen, los reunidos en la sesión del congreso de los diputados españoles éste jueves 27 de noviembre deberían estar celebrando lo bien que les ha salido la trapisonda que empezaron a urdir hace 39 años.
Entonces se confabularon para repartirse las mieles del poder de las que los había privado uno más listo y más implacable que ellos.
Lo consiguieron  y, en paz y consenso, desde entonces se repartieron el botín que dejó el dictador hasta que, desbocadas las ambiciones de cada uno, se han dado en acusarse entre sí de que unos roban más que los otros.
El plenario anticorrupción del Congreso de los Diputados no es más que una sesión de terapia de grupo, con la peculiaridad de que, en vez de que cada paciente admita en voz alta sus dolencias, proclame las del adversario.
De lo que tratan los diputados en esa sesión no es de encontrar soluciones eficaces a la cuestión debatida, sino de engrupir.
Engrupir: en Argentina y Chile, mentir a sabiendas.

martes, 25 de noviembre de 2014

ESPAÑA: SEGUIRA GOBERNANDO LA IZQUIERDA



Según la encuesta del periódico El Mundo, las intenciones de voto de los españoles se inclinan por Podemos, PP y PSOE, por ese orden.
 Si el resultado de las elecciones ratificara el pronóstico, poco cambiaría la actual inclinación ideológica de la política porque los españoles seguirían gobernados por la izquierda, como durante toda la historia de España.
La gradación izquierdista del pronóstico de El Mundo sólo acusa una novedad: el radicalismo izquierdista de Podemos se impondría al moderado del PSOE y al camuflado del PP.
Y es que la orientación ideológica de un partido político la determina el concepto que tiene de su relación con el Estado y su preferencia, en la administración estatal, por los principios opuestos de libertad e igualdad.
Partido ideológicamente de izquierda es el que se propone transformar el Estado, desde el gobierno, para que la sociedad sea un calco del partido.
Los partidos ideológicamente de izquierdas dan preferencia a la igualdad sobre la libertad, para lograr una sociedad de iguales, sin clases sociales de intereses diferentes, y en pugna por prevalecer una sobre las otras.
Como consecuencia, en todos los experimentos conocidos, el resultado de los regímenes de izquierda ha sido una división de la sociedad en burócratas del partido y el resto.
El partido de izquierdas aspira a lograr una sociedad estática, férreamente burocratizada, al frenar el dinamismo que genera el reacomodo constante de las clases sociales.
El partido de ideología de derechas propone ser neutral al gobernar y dejar a la sociedad que evolucione hacia los modos, modas, creencias e iniciativas que surjan espontáneamente y se niega a orientar las tendencias desde el gobierno.
La derecha deja a la iniciativa individual la solución de las demandas de bienes y servicios que surjan de la sociedad.
En términos prácticos, la izquierda determina los servicios que la sociedad demanda y, para satisfacerlos y anticiparlos, reclama de los contribuyentes, en proporciones crecientes, los tributos que una burocracia ilimitada requiere para administrarlos.
Los partidos de izquierdas consideran permanentemente inmadura a la sociedad por lo que se sienten obligados a regular horarios, programas  escolares, cuantía de los salarios, horario de apertura y cierre de negocios, relaciones paterno-filiales, sexuales, de salud, circulación, residencia, y hasta cadencia de respiración idóneo para cada individuo.
Un partido de ideología derechista propone que el Estado solo intervenga,  como mediador, a instancia de las partes enfrentadas en un conflicto después de que hayan llegado a la conclusión de que no pueden alcanzar un acuerdo directo.
Partidos de derechas de esas características nunca han existido en España ni, quizás, puedan existir todavía.
¿La razón? Que un programa que tenga la libertad como fundamento requiere una sociedad de individuos maduros, conscientes de que todo derecho genera una responsabilidad, y capaces de sobrevivir como adultos libres de la tutela paterna, por sí mismos.
Un pueblo maduro, de adultos autosuficientes, como las personas capaces de formar su propia familia sin tutela paterna, preferirá un gobierno de derechas.
El pueblo que, como el individuo incapaz de tomar sus propias decisiones y asumir sus propias responsabilidades, al que le es imprescindible la protección  del Estado, necesitará un régimen de izquierdas.