martes, 29 de diciembre de 2015

LA REVOLUCIÓN INTERMITENTE

¿Qué se puede hacer frente a una revolución?
Lo más conveniente para el que tema salir perjudicado es sumarse a los revolucionarios con comedido entusiasmo, para que no sospechen que el camisa vieja imprevisto esconde a un contrarrevolucionario.
Para los incapaces de disimular su aversión a la revolución se aconseja esperar tranquilamente a que pase el fervor inicial porque toda revolución, en cuanto triunfe, tiende a moderarse a medida que  a los revolucionarios les convenga conservar lo que ganaron.
A lo largo de la historia y a lo ancho del mundo se ha demostrado que los revolucionarios de hoy son los conservadores de mañana porque, una vez logrado lo que querían conseguir, se obsesionan en conservar lo que nuevos revolucionarios les quieran quitar.
En México, ese pais singular, tremendo y siempre revolucionado porque los mexicanos nunca  han estado conformes con los logros de su última revolución, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se atrevió a intentar la revolución permanente:
Hasta se bautizó con la paradoja de calificar como Institucional su Revolución. Está claro que lo instituido anula lo revolucionario y lo revolucionario contrapesa a lo instituido.
Así que, españoles, tranquilos. Pongamos una generosa bola de opio en la pipa y fumémosla sin preocuparnos demasiado por la Revolución de los Podemitas.

Ya llegará el día en que, para abstraerse de la inquietud con la que amenacen sus conquistas revolucionarias otros revolucionarios, serán ellos los que se encierren en su fumadero.

lunes, 28 de diciembre de 2015

LO DIVERTIDO



“Es divertido”. Esas dos únicas palabras compendian la compleja fórmula que permite identificar al chisgarabís y desenmascarar al frívolo.
Lo he descubierto al leer una antigua entrevista a Alberto Sotillos, hijo de mi durante años amigo Eduardo, el socialista al que un día en La Haya me pidió Felipe González que le dijera que aclarara si quería seguir como su portavoz, o irse.
No cumplí el encargo, pero a Eduardo le debió dejar de parecer divertido seguir de Portavoz del Presidente del gobierno, porque se fué.
(En los añorados tiempos en que coincidimos en Lisboa, durante la sobremesa de una cena en mi casa, se me ocurrió mencionar la matanza de millares de oficiales polacos por tiros en la nuca en el bosque de Katyn, método favorito de la KGB ruso-comunista).
“Eso no te lo puedo permitir” se atrevió a prohibirme en mi casa y a mi mesa Sotillos, seguramente porque no le pareció divertido el comentario.
Por eso, estoy más cerca de los socialistas que, como Corcuera, trabajaron porque había que hacerlo, que de los que lo hacen porque es divertido.
Lo mismo que no hay dos personas iguales, no hay dos socialistas o izquierdistas iguales.
Respeto, comprendo y animo a los comunistas o socialistas que lo sean porque pretenden que otros no suden al trabajar lo que ellos sudaron cuando trabajaban o trabajan.
A los sociocomunistas que lo son porque es divertido, los desprecio.


domingo, 27 de diciembre de 2015

LAS TERMÓPILAS DE SABADELL



Los que se enorgullecen de hacer historia están equivocados. Lo siento.
Solo están repitiendo lo que ya ha pasado en la Historia de la Humanidad.
Por ejemplo: ¿No les recuerdan esos 3.500 podemitas concentrados en Sabadell para permitir o impedir la independencia de Cataluña a aquellos 300 greco-espartanos que hace 2.500 años frenaron en el paso de las Termópilas a los invasores persas?
La sangre que los griegos derramaron en aquél paso punteado con fuentes de aguas calientes encumbró a Filípides, el que cayo reventado por su esfuerzo de correr 37 kilómetros para anunciar la victoria griega.
Trescientos decidieron en las Termópilas la suerte de Grecia, de donde el mundo heredó esa utopía moderna apodada democracia, que consiste en que, como todos somos iguales, todos somos responsables de trazar el destino común.
Los 3.577 podemitas anónimos enclaustrados en Sabadell son los nuevos termopolitanos. Sólo pasará a la Historia, si es que pasa, el nombre del que anuncie si Cataluña será Una, Grande y Libre o seguirá siendo parte de Una todavía más Grande y más Libre.
Impagable regalo el de los termopolitanos de antes a los termopolitanos de ahora: toman en sus conciencias y en sus manos el futuro del todo, del que son una parte insignificante.

Y es que, como todas las grandes falacias, es un engaño definir a la democracia como el más ecuánime sistema de gobierno.

sábado, 26 de diciembre de 2015

UN FUTURO FELIZ

Ésta España que empezó siendo una utopía cuando a algún soñador se le ocurrió que un conjunto de partes dispares podría fundirse en un todo homogéneo, tiene ahora la oportunidad de hacer realidad el sueño.
La fórmula mágica tiene la simplicidad de lo aparentemente imposible pero realmente obvio: que todos los descontentos ganen y ninguno de los satisfechos pierda.
Pongamos como ejemplos dos de los más llamativos desasosiegos que amenazan a la fantasía conocida por España:
1.-Los que quieren mandar porque dicen que siempre han obedecido.
2.-.Los que quieren que dejen de contar como españoles porque dicen que los españoles nunca han contado con ellos.
Los primeros, para simplificar, hagamoslos identificar con Podemos y otros grupos afines, partidarios de una radical revolución social para que los pobres sean ricos y los ricos pobres.
Que manden a partir de ahora los que hasta ahora han obedecido parea que los cxplotados se conviertan en explotadores y los ahora revolucionarios evolucionen a conservadores para los futuros revolucionarios.
Que los separatistas catalanes bauticen como Catalaña  al nuevo país y los independentistas vascos se refieran a la nueva nación como Vascaña.
Y, una vez organizado el nuevo Estado, ¿de qué comerán sus ciudadanos?
1.- De lo que produzcan los emigrantes en los seis meses siguientes a su llegada, momento en que pasarán a disfrutar del derecho a no trabajar de los catalañoles, vascañoles y demás españoles.
2.- De lo que se gasten los turistas extranjeros que, como los viajeros románticos del siglo 19, vendrán en masa para asombrarse de los nuevos bandoleros, toreros y cármenes de los vascañoles, catalañoles, murciañoles manchegañoles o gallegañoles.
Aquí los apuñalaremos cuidadosamente a ellos y violaremos apasionadamente a ellas. Seguro que todos los extranjeros que vengan una vez, repiten.



jueves, 24 de diciembre de 2015

PERDER Y GANAR


De modo que había una vez un caballero que le encargó a su criada (o responsable contratada para la planificación y ejecución de menesteres domésticos) que fuera a la tienda y le comprara una guidilla picante.

El relato lo pone Jacinto Miquelarena en boca de su compañesro y contertulio Pedro Mourlane Michelena, que remató la anécdota con la frase  «Ya ve, Miquelarena. ¡Una guindilla que pique, Miquelarena, una guindilla que pique! ¡Qué país, Miquelarena!

Los peregrinos caprichos de los españoles han evolucionado para seguir siendo los mismos. Y siempre  definidos literariamente: los de la antigua preguerra por Miquelarena y los actuales por el título de la novela de Graham Green “El que pierde gana”.

Anoche, mientrs aguardaba a que los élitros del escarabajo del sueño me hicieran dormir, oí en la SER (ese ministerio de propaganda socialista) que una fogosa  María Esperanza Sanchez, se alzaba contra Mariano Rajoy por negarse a reconocer que había perdido las elecciones.

Tal era la contumacia de su arenga que ésta mañana me abalancé  sobre Internet para que me aclarara si la equivocada era ella o yo.

Debemos ser Internet y yo los engañados porque la SER, el PSOE y Encarna Sánchez nunca se equivocan.

¡Ay torpes de toda torpeza, maliciosos muñidores de la mentira, cavernícolas sociales e idiomáticos!

¿Cuándo aprenderemos? ¿Tanto nos cuesta reconocer que el que nada hace bien no hace nada a izquierdas? El que no hace nada a derechas, evidenteente, es porque todo lo que haga lo hace bien, lo hace a izquierdas.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

NAVIDAD

La navidad es la celebración festiva más justificada del año:
Para los cristianos porque rememora la materialización de un concepto abstracto y, para los que no lo son, porque festeja el nacimiento de un niño que, como todos los niños, supone la renovada esperanza en la perpetuación de la vida humana.
Cada niño que nazca puede ser redentor de las tribulaciones que atribulan a la humanidad en el momento de su nacimiento.
Por eso, impedir que nazca un niño es, además de una tragedia personal, una torpeza universal.
¿Quién puede garantizar que el niño que quiere nacer y no lo dejan que nazca, no podría resolver, si naciera y creciera, alguna de las tribulaciones que los humanos padecen desde que  el hombre deambula por la tierra?


lunes, 21 de diciembre de 2015

PARÁBOLA: ELECCIONES DE LA LIBVERTAD


Creyeron que quienes les aconsejaban que no se fueran a donde querían irse lo hacían para no quedarse sin la ayuda en la que sustentaban su bienestar.
Había algunos que proponían marchar hacia el norte, los más audaces al oeste, los   otros al este y el resto al sur.
Solo coincidían en que había que escaparse de donde habían vivido, porque en en cualquier otro lugar vivirían mejor que allí.
Y se fueron a un incierto destino a medida que avanzaban sin rumbo determinado: Unos insistían en ir al norte, otros al sur, algunos al este y los demás al oeste.
Los había que preferían acelerar el paso para llegar cuanto antes a lo desconocido, otros argüían que, como tuvieron libertad para ponerse en camino. la tenían también para marcar la cadencia de sus pasos porque el tiempo también les pertenecía.
Todos salieron alegres al escapar de lo que era malo porque lo conocían, pero cada vez eran más numerosos los que sospechaban que se dirigían a lo que podría ser igual o peor que lo que habían dejado.
Por fín, el más enérgico de los guías de los cuatro grupos de fugitivos se impuso y mandó parar en un soleado valle que, observado desde la cima del más empinado pico de la sierra circundante, parecía un lugar propicio en el que asentarse.
Su primera decisión fue seleccionar de entre los más fieles a su persona una nutrida tropa de vigilantes armados, para impedir que nadie no autorizado por los cuatro líderes ya sometidos al superlíder, impidiera escaparse a nadie de los que habían huido de la tiranía de la que habían escapado libremente.
Después formó cuadrillas para desbrozar la maleza, erigir chozas provisionales en las que se alojaran todos mientras se construian sus residencias definitivas.
Prometieron los cuatro dirigentes que esas residencias empezarían a levantarse en cuanto estuvieran listas para ser ocupadas las de los líderes que, para evitar la tentación de asaltarlas a posibles antisociales revisionistas, ocuparían la colina dominante de la llanura, cercada por una muralla siempre vigilada por centinelas afines.
Y, aunque designados con la mayor discreción, se estructuró discretamente un servicio de leales que serían recompensados de acuerdo al número de denuncias que presentaran, para aislar o eliminar a los disidentes.

Así, los que huyeron del desgraciado pueblo en el que eran explotados, se constituyeron en sociedad libre, igualitaria y feliz.