jueves, 14 de abril de 2016

ANDALUCÍA: ESTO ES LO QUE HAY




Leo en la prensa, que es como me entero de lo poco que me entero porque la calle está atiborrada de torvos enemigos que me la tienen jurada, que la Junta de Andalucía tiene 1.800 empleados que no le dan un palo al agua.
Me parece increíble porque creía que, quedándome corto, el número de los que cobran en Andalucía por lo que votan y no por lo que hacen, habría que multiplicarlo por cien, como mínimo, para estimar los estómagos agradecidos de la Junta.
Pero siempre lo malo puede empeorarse ¿y los que cobran de la Junta por hacer algo, que más valdría que cobraran sin hacer nada?
Por ejemplo: los que guardan y mantienen limpitos los innumerables edificios que la Junta posee porque financia su construcción, aunque solo sirvan para emplear gente que los limpie, cuide, conserve y vigile.
A los andaluces, que somos todos parecidos al Regalito de Morena Clara, no se nos debe exigir—y el que lo haga fracasará—que hagamos nada útil porque no hemos nacido para eso, sino para jasé grasia.
Miren estos días por televisión, pero no vayan a comprobarlo in situ, la afanosa actividad que desarrollan en Sevilla los habitantes de la capital de nuestra autonomía y se percatarán de que seremos la región con más paro de Europa, pero también la que con más eficacia practica el agradable no hacer nada de provecho.
¿Y a los que nos critiquen porque quieren que, como ellos, vivamos para trabajar?

Envidia. Ladran porque cabalgamos.

miércoles, 13 de abril de 2016

DUDAS QUE NUESTRA PAZ CORROEN






Igual que un solo hombre murió para salvar a toda la humanidad, puede que la humanidad entera deba sacrificarse para que sea feliz uno solo de sus individuos.
Al hombre que murió todos lo conocemos y muchos lo reconocen como Dios.
El hombre por el que todos (los españoles) deberíamos sacrificarnos es Pedro Sánchez al que, si los españoles no le permiten que sea Presidente del Gobierno, le puede dar un jamacuco.
¿Deberíamos los españoles hacer feliz a Pedro Sánchez, aun a sabiendas de que nos hará todavía más desgraciados?
Debemos y podemos.
A) Porque, si en vez de a Pedro Sánchez nombraran a otro presidente, los españoles serían tan o más desgraciados que si el presidente fuera Sánchez.
B) Porque la presidencia del gobierno es un sortilegio y. sobre el que recae esa responsabilidad, arrastra el repudio de los españoles hasta mucho después de dejar de serlo (ejemplos, Aznar, Zapatero y pronto puede que Rajoy).
C) Porque no es malo el presidente de turno, sino la Presidencia del Gobierno y, por extensión, el gobierno.
Porque,
¿Puede vivir el ciudadano sin gobierno?
¿Puede haber gobierno sin ciudadanos?
¿Es el gobierno parásito de los ciudadanos o, como en España, somos los ciudadanos parásitos del gobierno que sobrevivimos gracias a las subvenciones que el gobierno succiona de los ciudadanos?

Mucho arroz para un pollo son tantas preguntas superfluas. Lo que importa, de verdad, es la heroica victoria del Real Madrid, de ese muchacho humilde que es Romualdo, contra los habilidosos y feroces jugadores del Wolfsburgo.

martes, 12 de abril de 2016

SANCHEZ Y EL PENSAMIENTO ILUSORIO

El pensamiento ilusorio es una falacia ética que no llega a delito porque el que da por seguro algo de lo que no io está puede que tenga algún desarreglo mental.
El segundo punto del comunicado que hoy emitió el Palacio de la Zarzuela evidencia que, cuando Pedro Sánchez aceptó la oferta del Rey para formar gobierno y presentarse a la sesión de investidura, padecía el síndrome del pensamiento ilusorio, whisful thinking como llaman a ese desarreglo los ingleses.
O fué eso, o Sanchez mintió al Rey.
Dice el punto segundo del comunicado de La Zarzuela: . “La finalidad de las consultas es constatar si, de la disposición que le trasladen los representantes de los grupos políticos con representación parlamentaria, S.M. el Rey puede proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso,  le otorgue su confianza; o, en ausencia de una propuesta de candidato, proceder a la disolución de ambas Cámaras y a la convocatoria de nuevas elecciones generales en el momento que constitucionalmente corresponda y con el refrendo del Presidente del Congreso”
   Como el Rey propuso a Sánchez, se deduce que el Rey “constató” que Sanchez contaba “con los apoyos necesarios para que el congreso de los Diputados, en su caso, le otorgara su confianza”.
Si lo de las consultas para la investidura es como el comunicado de la Casa del Rey afirma, ¿cómo es posible que Sánchez y sus secuaces insistan en que Mariano Rajoy rechazó la oferta del Rey para formar gobierno?
¿No será más posible que Sánchez indujera a error al Rey para que lo propusiera como candidato a Presidente del Gobierno, a sabiendas de que carecía de los apoyos que garantizaran su investidura?
¿Rechazó Rajoy el ofrecimiento del Rey admitiendo que carecía de los respaldos necesarios o logró Sanchez el nombramiento engañando al Rey?
El resultado de las dos votaciones de investidura perdidas por Sánchez hace sospechar que el Secretario General del PSOE hizo creer que era cierto lo que él creía que era cierto, no lo que objetivamente fuera cierto:
Que se comprometió a someterse a la aprobación de su candidatura porque creía que sería posible lo que en aquel momenrto sabía que no lo era: que iba a engañar a los diputados  como engañó al Rey.

EL PODER

Hay gente que es lo que es sin percatarse de que lo son hasta que un diagnóstico médico o un título académico certifican que son lo que ignoraban que eran.
Por ejemplo, el periodista.
Hay personas normales y decentes a las que les gusta leer los periódicos, ver los telediarios o escuchar por radio las noticias.
Hasta que un día lee en el periódico “Pueblo” que la Escuela de Periodismo convoca exámenes de ingreso para estudiar periodismo.
 Se va a Madrid, se presenta al examen, lo aprueba, se tira los años más excitantes de su vida hasta entonces, sólo superados después por los que se dedicó a ejercer el periodismo y le pagaran por eso.
Antes de que leyera en Pueblo el anuncio que cambió su vida,  era insaciable por saber lo que desconocía, e irrefrenable su acuciante necesidad de contárselo a mientras más gente mejor.
Era periodista sin saber que lo era.
La Escuela de Periodismo le sirvió para recibir un título académico que acreditara que era periodista y para fomentar el corporativismo de clase, que consiste en defender al compañero periodista si su defensa lo beneficia.
Pero, ¿cómo llega a periodista el que ya lo era desde que nació?
Exactamente igual que el aprendiz de zapatero se hace zapatero.Aprendiendo a usar la chaveta y a untar con cerote los hilos con los que cosen los zapatos.
Así que periodista no es necesariamente el licenciado en periodismo, sino el que tiene más necesidad de contar lo que sabe que curiosidad por saber lo que desconoce, y sabe utilizar trucos para saber lo que ignora y aprende técnicas para despertar la curiosidad del mayor número posible de los hasta entonces abúlicos.
Sólo del esotérico oficio de político se discute tanto como del oficio de periodista, sus privilegios y sus límites. No es casual: del escrutinio de los políticos sobreviven preferentemente los periodistas.
Tan simbiótica ha sido esa relación aparentemente opuesta, que los políticos comen gracias a lo que los periodistas publican y los periodistas viven opíparamente de lo que de los políticos ensalzan o critican.
Como la del fuego que quema lo que el agua hace brotar, la relación entre políticos y periodistas es una interdependencia de opuestos. Los políticos sobreviven gracias a la discreción en la que encubran sus intenciones y los periodistas de su habilidad para sacar a la luz lo oculto.
Es la lucha por el poder que, en su obra “The kingdom and the power” describe Gay Talese, la relación entre el Poder de la Administración y el Poder de la prensa, representada por el más poderoso periódico, “The New York Times”.
En su último libro, “El motel del Voyeur”, Talese cuenta la historia del matrimonio que montó un lujoso establecimiento hotelero en Colorado al que equipó con sistemas de espionaje tan eficaces y discretos en todas las habitaciones que les permitían observar las cochinadas que, en su falsa intimidad, hacían inquilinos y/o inquilinas.
Ignoro si el matrimonio espía solo gozaban al contemplar lo que su ingenio les permitía saber, o daban a su gozo el aliciente añadido de chantajear a los espiados con la amenaza de descubrir lo oculto.

Rentabilizaran o no su invento, el espionaje les daba poder, la moneda que compra para los que lo usufructúan el manejo del Estado, la prensa, el dinero o los individuos.

lunes, 11 de abril de 2016

APRENDER A VOTAR

   

Desde San Ignacio de Loyola hasta ahora estábamos convencidos de que el hombre había venido al mundo para  “alabar, hacer reverencia y servir a Dios y, mediante eso, salvar su alma”.
Pues ya no. Por lo menos la subespecie humana conocida por español tiene un objetivo vital prioritario: votar.
Si votar tiene prioridad sobre salvar el alma, más le vale al español saber cómo se vota, lo mismo que hasta el siglo XVI sabía que rezar bajito no servía porque había que hacerlo a voces.
Hasta ahora, evidentemente, estamos votando muy malamente porque cada dos por tres tenemos que hacerlo, lo que demuestra que la vez anterior no sirvió para nada.
Ese reiterativo fracaso se puede deber: a) a que votamos al que nos promete que va a hacerlo mejor que los otros y, b) porque las promesas son engañosas y nunca sabremos si el que promete quiere decir lo que parece que dice o el que oye interpreta cabalmente lo que le han dicho.
Hay, por tanto, que cambiar de sistema para votar según lo que no puede ocultar el candidato: su apariencia.
Es menester, por lo tanto, elegir  al candidato cuya aspecto físico más tilín nos haga.
¿Quién, por ejemplo, no hubiera votado a Leyre Pajín si en vez de Zapatero hubiera sido la candidata socialista?
¿Y Maritxell Batet, no es más convincente que Pedro Sánchez?
Si  Inés Arrimada hubiera sido la candidata a la presidencia, ¿no habría sido Ciudadanos el partido más votado y no el cuarto?
Y Rita Maestre, que demostró la buena envoltura de su corazón cuando asaltó la capilla de la universidad, ¿no hubiera ganado más votos que el desgalichado Pablo Iglesias?
El resultando de todos esos considerandos está claro: no es malo votar, sino los argumentos con que el candidato electoral reclama el voto.


domingo, 10 de abril de 2016

LOS JUDIOS

  De la India a Japón, siguiendo la ruta que sigue diariamente el sol, todos somos judios, por sangre o por cultura. Así que, para conocernos a nosotros mismos, nos convendría conocer la historia del pueblo judío.
Entenderíamos así a los secuaces de Albert Rivera y Pedro Sánchez que, sin conocer la historia de los judíos, tan incomprensible resulta.
Cuando los judíos anduvieron cuarenta años de la Ceca a la Meca, es decir de Egipto a Israel, una de las fiestas en las que entretenían su deambular era la de la Expiación.
Cada año, detenían su travesía del desierto para reunir a todos los chivos de sus piaras de cabra, escogían a dos de ellos y sorteaban a cual les tocaría hacer de bueno y a cual de malo.
Al primero, lo sacrificaban y lo ofrecían a la idea intangible, irrepresentable, sin nombre ni imagen que era su dios, ante el templo provisional y ambulante que eran las andas sobre las que trasladaban las tablas de la ley que Dios le había dictado a Moisés.
Al otro chivo lo abandonaban para que muriera de hambre, sed  o devorado por las alimañas en el desierto, para que su muerte sirviera de expiación por las culpas individuales o colectivas de los judíos.
Que seguimos siendo judíos eternamente en busca de un sitio en el que asentarnos lo demuestra que los judíos Rivera y Sánchez han encontrado en Rajoy un chivo apto para que pague las culpas de todos los españoles.
Como los judíos que ansiaban llegar a la Palestina que no conocían, Sanchez y Rivera llevan tres meses y pico dando tumbos por el desierto de la política buscando sin encontrar donde levantar el colgadizo que cobije al gobierno, el templo de la democracia.

Pero eso sí: rechazando que Rajoy, como el chivo expiatorio que cargue con las culpas de ellos por no encontrar dónde hacerse sedentarios tras mas de cien días de transhumancia, tenga ocasión de decir ni pío.

sábado, 9 de abril de 2016

EL CALLAÍTO



Yo soy un hombre del campo, por lo que no entiendo ni sé de letras.Así que no puedo, ni siquiera, tener opinión.
Por eso no puedo discutir con los que discuten mientras juegan y con los con los que juego al dominó, que se pasan toda la partida dando voces porque unos dicen que la democracia es mejor que la dictadura y los otros que la dictadura es mejor que la democracia.
Un amigo mío, que esta empleado como escribiente en la cooperativa, me lo ha aclarado y así podré discutir con los de la partida.
Dice que en la democracia cada uno puede decir a voces lo que quiera, mientras que en las dictaduras tienes que callártelo porque hasta pensarlo puede ser peligroso.
Pero tendré que esperar a hacerlo porque la radio ha dicho ésta mañana que la Junta de Andalucía, que es el casino de los señoritos andaluces, ha prohibido que se diga, un suponer, “los andaluces” sin añadirle “y las andaluzas” o “los niños” y callarse “y las niñas”.
Por lo que he entendido, los señoritos de la Junta le meterán un puro, por ahora, a los que les paga como maestros de escuela pero, si les molesta que lo digan los que enseñan, digo yo, también los disgustará que lo digamos los que aprendemos.
Así que, por si acaso y hasta que la cosa se aclare, más me vale seguir como hasta ahora y por lo que me han puesto el mote de “el callaíto”.