viernes, 14 de abril de 2017

14 DE ABRIL:VOLVER A EMPEZAR

Alguien que tiene en el cajón superior de su mesilla de noche un pasaporte expedido por un legitimado para hacerlo en nombre de la República Española ni se alegra ni padece porque solo sirva como curiosidad exótica.
¿Le quitaría una decena de los años que tanto le pesan ya, si en vez de desgobernar en España esta monarquía de guardarropía lo hiciera una república plebeyizada?
Una monarquía sin corona sería tan estrafalaria como ésta república monarquizada, así que ¿para qué cambiar lo malo conocido por lo peor ignorado?
Un pueblo forjado desde hace siglos en la mansa obediencia y la muda sumisión al que mande lo soporta todo y, por instinto de supervivencia, premia con aplausos a la tiranía de turno.
Sabio pueblo el pobre pueblo español: deserta de los que manden solo después de que el que mandaba haya perdido el mando.
Por eso éste 14 de abril, aniversario de que se proclamara aquella mítica república que tanto se empecinó en calentar los ánimos para que acabara a guantazos, ansía que vuelva otra vez una república que abra el camino hacia otra guerra.
Guerra civil, naturalmente, en la que no todos los que participen pierdan, sino solamente los derrotados por la parte triunfadora.

“Beging the beginning”: volver a empezar.

jueves, 13 de abril de 2017

COFRADIAS O PARTIDOS

Muy a regañadientes podría aceptarse como verdad lo que evidentemente es falso: que todos los hombres somos iguales.
Pero, lo mismo que los hombres necesitan tutela de sus mayores mientras sean menores de edad, el grupo de hombres que se conoce por pueblo también precisa verse forzado a tomar decisiones por su cuenta y sin la protección de los mayores, que es el gobierno.
Los gobiernos son los tutores de los individuos que, por no haber sido educados para que adopten sus propias decisiones, siguen necesitando que les pongan la mesa y les laven la ropa.
Un suponer, los españoles.
¿Cómo se las apañarían los ciudadanos de España si el gobierno no les proporcionara comida para comer, techo bajo el que vivir, escuelas para aprender lo que al gobierno le interese, carreteras para ir de donde el gobierno quiera, o clínicas donde te operen de enfermedades que el gobierno decida que merecen ser operadas?
Malamente. Los españoles siempre fueron, son ahora y serán siempre lo que el gobierno quiera que sean, por mucho que los que mandan los engatusen con el cuento de que mandan porque los que obedecen les han pedido que manden.
¿Y eso es bueno, es malo o es regular como los de regulares-2, el feroz regimiento en el que los más aguerridos de los sanguinarios españoles del sanguinario Franco servimos a España?
Si sarna con gusto no pica, los españoles seguirán obedeciendo al gobierno que les toque en desgracia, como vienen haciendo desde hace tres mil años.
¿No hay entonces alternativa que permita a los españoles organizarse a sí mismos como les dé la gana y no como le dé la gana al gobierno?
La hay.
O, por lo menos, yo la vislumbré cuando, espectador imparcial desde las alturas de un balcón, presencié anoche el paso de un desfile procesional de Semana Santa.
Como los que mandan en el pueblo son ateos por imperativo ideológico, ni un mandamás de esta democracia interesadamente laicista caminaba entre los organizadores de la procesión, por miedo a que los acusaran de ser tan retrógradamente cristianos como los jerarcas políticos del tenebroso franquismo, y eso pudiera costarles votos en la próxima mascarada electoral.
¿Y cómo se desarrolló esa manifestación religiosa sin tutela política?
Como la seda. Divinamente gracias a que ni los gobernantes que antes lo hacían en nombre de Dios ni los que ahora se ausentan para que no los relacionen con Dios, entorpecieran el buen orden y el estruendoso concierto de las bandas de música que amenizaban el desfile.
Al espectador pasivo del acontecimiento que era su servidor, el buen desarrollo de la procesión sin necesidad de políticos que enturbiaran su la brillantez ni interfirieran el buen orden del evento le abrió de par en par las puertas de la esperanza para ésta España mangoneada siempre por intrusos.
Y es que la selección de responsables de las diferentes tareas de la procesión, el trazado de su recorrido, la contratación de colaboradores externos, la recaudación de los gastos, la administración de los desembolsos y hasta la difusión publicitaria habían corrido a cargo de las hermandades procesionales.
Porque ni gobiernos electos por sufragio popular ni encaramados por la fuerza al poder se habían entremetido en la organización y desarrollo de la procesión.
Uno, en su visionaria adivinación del futuro, contempló desde el balcón una España hasta esa noche inconcebible y a partir de esa noche más que probable:
Una España organizada en núcleos de voluntarios que, sin interferencia de espadones ni políticos profesionales, hagan lo que crean que deben hacer y cómo hacerlo.
Un sociedad civil española en la que los cofrades asuman tareas por la simple satisfacción de hacer lo que quieren hacer y no porque les ordenen hacerlo o porque les convenga obedecer.

Una España regida desde cofradías semanasanteras y no por partidos políticos en los que la sumisión al líder se recompensa con un asiento preferente en el banquete.

miércoles, 12 de abril de 2017

POBRES Y RICOS

Ada Colau, esa mujer vulgar y corriente que mangonea (y cobra por mangonearlo) el ayuntamiento de Barcelona, dice que va poner en marcha con dineros municipales una funeraria no para ganar dinero, sino para perderlo.
Estimaciones muy pesimistas calculan en 350.000 euros anuales los que podría conseguir perder la iniciativa empresarial de la Colau.
“Pero si logramos gestionarla aplicando los baremos democráticos que predicamos (que resumimos en que la opinión del barrendero tiene el mismo valor que la del ingeniero al decidir si el tornillo debe apretarse haciéndolo girar hacia la derecha o hacia la izquierda), la rentabilidad ideológica está garantizada”.
Un periodista particularmente ceporro que no acababa de entender el razonamiento, se extrañó.
¿Y?
“Pues que, mientras los partidos de derechas quieren que no haya pobres para que, al ser ricos todos los ciudadanos se afilien a su militancia, los de izquierdas saben que mientras más pobres haya, más aspirantes a que los defiendan pedirán el carné de afiliados.
Y es que  para entender este carajal conocido por política hay que simplificar lo que se dice, para que lo entienda quien lo oiga:
Los partidos de derechas, que representan a los ricos, están interesados en que cada vez haya más ricos porque así se multiplica el número de sus posibles afiliados.

A los partidos de izquierdas, que quieren representar a los pobres, les interesa que cada vez haya mayor numero de pobres, y cada vez más empobrecidos, para ampliar imparablemente su clientela.

lunes, 10 de abril de 2017

EL PAPA Y LA ETA

Ahora resulta que Jorge Bergoglio, doblemente infalible por argentino y por papa, ha mandado a un quisdam italiano para que lo represente en la pantomima etarra de la entrega de parte de las armas con las que unos asesinos mataron a vascos y otros españoles.
Ecumenismo del crimen teatralmente representado se llama eso. Solo faltaron las víctimas o, en su representación, alguno de los familiares supervivientes a los asesinados.
Si el argentino Bergoglio se hizo representar no por un obispo vasco ni siquiera español, sino por un prelado italiano, se infiere que el Papa bendice a los asesinos que mataron y no a las víctimas que murieron.
Y después se quejan de que las iglesias españolas—antes abiertas de par en par día y noche—solo abran ahora en horas de oficina.
Cuando vuelva a mandar en la Iglesia un papa como los de antes (que perdonaba los pecados después de que el pecador cumpliera la penitencia) es posible que lo que era vuelva a ser.

Pero si la escenificación de la pantomima de la entrega de las inservibles armas etarras es la norma, la piedra de Pedro sobre la que Iglesia se cimentó se desmoronará, como los castillos que los niños hacen con arena seca de playa.

domingo, 9 de abril de 2017

SEMANA SANTA

Que no renuncie quien carezca de impulsos religiosos a presenciar por lo menos una vez en la vida una procesión se semana santa, sobre todo en esos momentos ambiguos de la amanecida y en alguno de los pueblos de la Vega del Guadalquivir.
Pasan los pasos dolientes por callejuelas retorcidas, escoltados como Cristo lo fue hacia el calvario por sayones fanáticos, por tenebrosos encapuchados de máscaras puntiagudas.
El olor a cera derretida de sus antorchas se funde y confunde con el aroma voluptuoso del azahar que nieva ya la opaca copa de los naranjos.
(Antes era habitual, pero todavía ocurre a veces, que la voz rota de vino y tabaco del algún mercenario, pagado por un señorito de rumbo, desgarre la inerte amanecida con el ronco lamento de una saeta).
Esa es la Semana Santa de mi tierra que, vivida más en el recuerdo del pasado que en la anodina vulgaridad de este presente menestral y robotizado, añora el que la conoció e ignora el que no lo hizo.
Como todo, el pasado es mejor para los viejos y el futuro es mejor para los jóvenes.

El presente, esa olla podrida que hierve al mismo tiempo frescos y añejos, es malo para todos: para los que tenemos menos futuro que pasado y para los que tienen más expectativas que recuerdos.

viernes, 7 de abril de 2017

SEVILLA Y SEMANA SANTA

Hay malintencionados que critican a los sevillanos por dedicar 51 de las 52 semanas que tiene el año a planear la feria y, la restante, a beber manzanilla y bailar sevillanas en la Feria.
Y eso es un infundio porque si algo extasía y desvela a los sevillanos que de verdad lo son es la semana santa.
(Lo descubrió el cronista una fría mañana de diciembre cuando su hermano, que residía y todavía reside en Sevilla, le señaló con la barbilla una apretada pandilla de mozallones arremolinada frente al escaparate de una tienda de televisores).
--¿Discuten de fútbol?
Se sonrió compasivamente de mi pregunta y me animó a acercarnos.
Comentaban los aciertos y errores del ensayo de un paso procesional de semana santa con tanta pasión como si, en la Sevilla de pandereta de unos años antes, discreparan de las faenas de Pepe Luis Vasquez y Gitanillo de Triana.
¿Qué hacen los jóvenes sevillanos ejecutivos de empresas de marketing que marcan la tendencia en gustos y aficiones a los sevillanos de hoy?
Se arranchan con sus esposas o parejas en amplios apartamentos de un barrio bien, con vistas a calles por las que pasen los pasos semanasanteros camino de la catedral, para opinar y discutir sobre lo separada que va la cruz de guia del resto  del cortejo o sobre el acierto en el cambio de faroles en el paso de la Virgen del Pelo Suelto.

Y sintiéndose afortunados porque otros, a los que le gustaría vivir con su mismo fervor la Semana Santa, no pueden hacerlo.

jueves, 6 de abril de 2017

RUFIAN Y SU MISMIDAD

¿Y si el buitre voraz de ceño torvo fuera realmente un manso cordero de piedad transido?
¿Y si el que se empecina en asustar ansíara realmente espantar sus miedos?
Es la duda que me corroe cada vez que presencio cómo el diputado Rufian dice lo que dice y lo dice como lo dice: porque realmente ansía que lo libren de la cruz en la que está clavado y no porque quiera clavar a los demás en sus propias cruces.
¿No son clamores desesperados para que lo quieran los que cree que lo aborrecen?
Alma sangrante de dolor debe ser el alma de Rufián: supura el pus del odio porque necesita las caricias del amor.
Pobre, infeliz Rufián: teme que lo odien todos los que no lo abrazan.
Lo angustia más ser ignorado que despreciado.
Necesita salir de su insignificancia para entrar en la notoriedad.
Aunque, para eso, tenga que disimular una condición que se concilie con su apellido, por mucho que desentone de sus anhelos.

Y es que el diputado Rufián hace lo que hace y dice todo lo que dice para llamar la atención y singularizar su mismidad.