viernes, 28 de abril de 2017

PROHIBIDO DESPATARRARSE

Mi madre, la mujer a la que más quise además de por haberme parido y criado porque sin ella no habrían nacido mis hijas ni mis nietos, no admiraba a Franco y tampoco lo detestaba pero lo elogiaba cuando lo veía en televisión, sentado y con las piernas juntas.
Le parecía un indicio inequívoco de que era persona educada y, para ella, las buenas maneras eran síntomas de buen corazón.
No opinan lo mismo, gracias a Dios, esos díscolos de la CUP de Tarrasa, buenos para nada y malos para todo.
Como se oponen a todo lo que a ellos les parezca mal, han calificado de “actitud machista” la de los hombres que se sientan en público, sobre todo en los transportes que comparten con los demás, despatarrados más o menos según el vértice de apertura de sus piernas.
Mire usted por donde los cuperos, que se han planteado permitir todo lo que Franco prohibía, para prohibir todo lo que Franco permitía, en algo coinciden con el Dictador: en la manera en la que la gente debe sentarse.

Y es que, explican esa rara afinidad, el fulano que en el autobús o el metro se despatarra, evidencia que es un machista latente que, en cualquier momento, puede evolucionar a agresor machista patente.

jueves, 27 de abril de 2017

LA PLAGA



Llevamos casi medio siglo engatusados con el señuelo de las supuestas disensiones entre los políticos que, entre todos ellos,  han conseguido que mordamos el anzuelo para caer en su trampa.
Porque, de verdad ¿a los españoles qué mas les da que mande el Partido Popular y el Socialista se le oponga, o al revés?
La infantería del PSOE y la tropa del PP (ahora ha entrado en quintas Podemos) comen y compran su comida con el dinero del que dispongan, por lo que a todos los españoles que obedecemos a los que manden lom que les interesa es su mayor o menor capacidad de compra.
Y es eso lo que mide el IPC, el índice de precios al consumo.
Si el IPC baja, lo que es infrecuente, por el mismo dinero podemos comprar más satisfactores. Si sube, que es lo habitual, menos.
En lo que llevamos de año, el IPC ha subido un 2,3 por ciento, lo que quiere decir que lo mismo que en 2016 compraba la gente, si sus ingresos no hubieran aumentado, puede comprar un 2,3 por ciento menos.
Y los que analizan y pronostican las oscilaciones de los precios dicen que será del 3,6 por ciento al final de 2017.
¿Que los que quieren gobernar robaran menos que los que ahora gobiernan?
Pues me parece muy bien, y me lo creeré cuando estén gobernando,  pero tengo mis dudas: ojalá metieran en la cárcel cuando gobiernen a tantos de los suyos como están metiendo los que ahora están gobernando a ladrones de los que son correligionarios.
Como esta plaga de langostas que son los políticos de la democracia van a devorar todo lo que sea verde como el dinero, y hasta que un insecticida los extermine, a los que siempre obedecemos, ¿qué más nos da que el insecto sea azul o rojo, si tanto uno como el otro nos quita la comida?
Un insecticida inocuo para los que somos víctimas de esta plaga política, y que elimine a las langostas sin distinción de colores, es lo que necesitamos.
Pero esa es como las esperanzas cortesanas: prisiones do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas.

martes, 25 de abril de 2017

CAMBIOS Y CAMBIAZOS

Desde que mi paisano el cardenal Portocarrero dio el cambiazo al pasarse del bando austríaco al francés para la sucesión de Carlos II, el cambio es el factor político determinante  de la política española.
El de Portocarrero sí que fue un cambiazo y no el cambio que los actuales partidos políticos predican, consistente solo en que, en vez del Rajoy del PP,  mande desde Madrid el mismo perro, pero con diferente collar.
Porque el collar le sirve al perro para poner a salvo el pescuezo propio mientras muerde el pescuezo del perro que lo quiere morder.
En ésta España que nos preocupa tanto hubo una ocasión perdida de cambio y todo lo demás no ha pasado de intentos de cambalache.
Como desde Isabel y Fernando siempre han sido más o menos extranjeros los que han mandado en España, la España siempre obediente ha seguido el rumbo que le marcaban los reyes extranjeros que mandaban, generalmente en favor de los intereses de sus países de origen.
¿Y eso no ha cambiado decisivamente desde que la bandera de ese anhelado cambio la ondean los díscolos redentores de Podemos?
Pues no.
Los de Podemos, menos que ninguno de los otros partidos a los que quieren desplazar para mandar ellos: las de los moros de Persia y las de los desquiciados de Venezuela, sus dos garantes para subvencionar el gasto de sus travesuras.
Así que el cambio tan deseado por los españoles consiste ahora en que, en vez del IBEX, la Union Europea, el imperialismo yankee y la casta nativa, manden en España los hambrientos venezolanos y los tolerantes imanes iraníes.
En definitiva, que el cambio que los de Podemos y sus achichicles proponen  consiste en:
a) seguir como los españoles vivimos, deteriorando lentamente la calidad de nuestra vida, o
b) Vivir como los persas y venezolanos viven sus vidas: sin comida que los engorde, ropa con que cubrir sus desnudeces ni papel higiénico con el que limpiar lo que se ensucie.
Que lo decida la democracia, ese sistema que impide culpar a los dirigentes electos por el pueblo de las desgracias que al pueblo le ocasionen los que gobiernan.

Y es que, de los errores, tropelías o raros aciertos del gobierno elegido, los responsables son los que lo eligieron, no los electos.

lunes, 24 de abril de 2017

ESPAÑIZACIÓN DE EUROPA

Ha tardado en llegar, pero llegó.
Cuando el gobierno español solicitó y consiguió que el Mercado Común admitiera a España como miembro, lo hizo para que España se pareciera a Europa.
Casi 43 años después de la firma del tratado de adhesión, se ha conseguido que sus socios comunitarios se parezcan cada vez más a España.
Ahí tienen a Francia, ese país al que España ha anhelado siempre parecerse y que anda ahora tan liado como siempre lo estuvo España.
No es el de Francia el caso de la nube que hace verano porque, de una manera o de otra, todos los demás socios comunitarios de España  están ahora tan cubiertos de nubarrones como siempre lo estuvo España.
Hasta la pérfida Albión, esa Inglaterra que se hizo grande empequeñeciendo a España hasta arrinconarla en su último reducto peninsular, se ha españizado porque su personal anda alborotado:
Han decidido salirse del Mercado Común y ahora dudan si volver a ser solo la isla que siempre fueron o pedirle a los Estados Unidos, que hasta anteayer eran parte de Inglaterra, que los admita como su estado número 51.
Cuando Europa se españice, ¿qué será de Europa?.
Pues lo que ahora es esa colcha de retales diferentes que es España, en la que como hace un siglo que le faltan extranjeros que la zurren, cada una de las partes de España se dedica a pelearse con las otras partes.

Desde 1975 eso es lo que España está haciendo, así que tenemos la ventaja de la experiencia.

domingo, 23 de abril de 2017

LOS NIÑOS DE LOS TOREROS

Por lo que me cuentan  los de mi pueblo que acudieron a la plaza de toros atraídos por la nostalgia, lo que en ella vieron los convenció de que lo de antes era mejor que lo de ahora.
Vieron cómo dos de los niños de El Cordobés y uno de Pedrin Benjumea volvían al pueblo del que sus padres huyeron para encontrar fuera lo que aquí no había: la manera de hacerse rico sin haber heredado la riqueza.
El reencuentro con el pasado que la mayor parte de los espectadores no conoció me dicen que fue “entretenido”.
Pero de ahí, quizá para no comprometerse, no pasan.
¿Se entretuvieron viendo cómo los toros embestían a los toreros, cómo los toreros evitaban que los corneara el toro o simplemente por el ambiente festivo en el que la ocasión los volvió a juntar como los junta casi todos los dias?
Esa es una pregunta que uno no puede responder porque prefirió quedarse con la nostalgia intacta de los días que se emocionaba viendo torear a los padres de los que ayer intentaron imitarlos.
Y, ¿por qué?
Porque los años le han enseñado que lo bueno de verdad, lo que de verdad es bueno en el negocio relacionado con el toro, no es tanto ver cómo los matan sino comerse un buen chuletón de vacuno ya muerto.
Con un buen vino y un toque de chimichurri, naturalmente.

Y, después, extasiarse admirando cómo se mataban entre ellos los humanos, en aquél falso Oeste inventado por el cine.

sábado, 22 de abril de 2017

¿PARA QUÉ SIRVE EL GOBIERNO?

Una de las muchas definiciones del ser humano es la de animal que piensa.
Como además tiene la rara capacidad de expresar sus pensamientos, una observación atenta del hombre te induce a definirlo como animal que se queja.
¿Y de qué se queja, mayormente, el ser humano  que además sea español?
De que el gobierno no les resuelve sus problemas personales.
¿Puede el gobierno remediar a todos los que gobierne, si uno de ellos se queja de que es la conducta de otro de los gobernados la que lo que lo incomoda?
¿Y si fuera una decisión del propio gobierno la que irritara a todos?
Ante la evidente incapacidad de que esa entelequia que es el gobierno de todos sirva para satisfacer demandas encontradas, ¿para qué sirve un gobierno?
Para amagar y no dar, como los boxeadores practican sus fintas, para engrupir a los boludos
Para que no se líen a tortas los dos enfrentados para arreglar sus discrepancias porque confían en no tener que solucionar los conflictos que los encocoran, ya que se los resolverá el gobierno.
Eso, que se puede aplicar a cualquier clase de gobierno democrático, dictatorial o patriarcal en el primero de ellos tiene consecuencias parecidas a las que experimenta un paciente cuando le aplican un analgésico opiáceo para inhibirle el dolor.
Y, si el gobierno no sirve para resolver satisfactoriamente las quejas enfrentadas de dos ciudadanos, ¿para qué necesitamos gobiernos?
Para calmar los ánimos de los dos quejosos, y darle tiempo al tiempo para que un problema mayor haga que se olvide el inicial.

Y mientras el tiempo resuelve o difiere la solución que se les pidió, los gobernantes mandan, cobran por mandar y salen en la televisión, el orgasmo, el éxtasis, el non plus ultra de las aspiraciones ciudadanas.

viernes, 21 de abril de 2017

RAJOY ENCHIRONA A LOS SUYOS

Vamos muchos por la vida como petrimetres de chaqué blanco, nardo en la solapa y bastón de mimbre con empuñadura de obsidiana paseando por un lupanar.
Observando la mierda y afeándola mentalmente pero siempre atentos para que, en cuanto el momento sea propicio, nos enmerdemos sin que se note.
Eso, más o menos, es lo que ocurre en España con la política. Se cargaron a don Niceto Alcalá Zamora porque un extranjero le había regalado un reloj de oro a su sobrino.
Después de eso vino la guerra civil que costó a España más que todos los relojes de oro fabricados hasta entonces y desde entonces.
Y, como la historia es un permanente volver a empezar, en las mismas andamos: cargarnos el ten con ten en que los españoles han invertido 50 años, para que a otro don Niceto llamado Mariano Rajoy le quiten el cargo porque sus innumerables sobrinos políticos se llevan el santo y la limosna, todo el parné al alcance de sus cargos.
¿Son Rajoy y su partido los únicos que en España se quedan con lo que no es suyo?
Ojalá así fuera.
Lo que ocurre es que para ser descuidero, que es como los policías buenos nos llaman a los carteristas malos, hay que tener mucho cuidado para que no te trinquen.
Y es evidente de toda evidencia que los carteristas de la banda de Rajoy son más torpes que los de las otras bandas conocidas también por partidos políticos.
Todos sabemos por las películas que las más eficaces bandas de malhechores son las que más eficazmente están capitaneadas.
Y  Rajoy, que manda tanto en sus carteristas como en los agentes de la brigadilla de la guardia civil encargados de su enchironamiento, cuida más a los segundos que a los primeros.
Mientras mande Rajoy, ¿para qué necesitan mandar los jefes de las bandas rivales, los mandamases de los partidos que se le oponen?

Ninguno de los jefes de banda que le disputan el mando a Rajoy podrá  encarcelar nunca a tantos partidarios de Rajoy como el actual presidente del Gobierno y del PP está metiendo en la cárcel.