lunes, 6 de abril de 2015

EL REPARTO DE LOS DESPOJOS




“Y como los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes y la túnica; mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba. Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella” (Evangelio de San Juan).
    Es el colofón de la pasión y muerte de Jesús, hijo de un carpintero de Nazaret. Su resurrección probó que era Dios Hijo, la segunda de las tres personas de la esencia divina.
   La semana santa es la festividad que a más andaluces congrega porque supera hasta a las elecciones, en las que participaron poco más de cuatro millones de ellos.
   Y, si la parte dolorosa de la semana santa termina con el reparto de los despojos del crucificado, la de éste año enlaza con el reparto de los despojos de Andalucía.
   En eso consiste la negociación en que los representantes de los partidos que obtuvieron escaños en el parlamento andaluz están ya enfrascados: un tira y afloja para obtener el mayor precio, a cambio del respaldo para que Susana Diaz siga el ininterrumpido saqueo de Andalucía en beneficio de su PSOE.
El chalaneo se presenta complicado: el partido que preste a los socialistas su respaldo para que gobierne asume también, implícitamente, la responsabilidad por los escándalos de corrupción de los gobiernos del PSOE anteriores.
Negar el respaldo a Susana Diaz puede que sea peor que mancharse con las manchas del PSOE porque significaría rechazar la ocasión, posiblemente irrepetible, de poder medrar y corromperse en política.
A cambio de mantenerse inmaculado, el partido conservaría abiertas sus remotas esperanzas de convertirse, algún día, en beneficiario principal de la explotación del presupuesto autonómico.
Lo más probable es que más de uno de los pretendidos por el partido socialista acepte el trágala porque, al fin y al cabo, más vale pájaro en mano que ciento volando.

viernes, 3 de abril de 2015

SEMANA SANTA



Es menester ver lo raros que son los cristianos que, arrastrados por la políticamente interesada contrarreforma que amenazaba la unidad del imperio europeo de los Austrias, se opusieron a la reforma de Lutero.
El primer Austria español, Carlos I, apadrinó la oposición al luteroprotestantismo y el segundo austria español, Felipe II, la manruvo e impulsó. Todos los sucesores de su misma estirpe centraron su accion político- militar en la defensa del Imperio de los Austrias con el dinero y los recursos de España.
Como consecuencia, la manifestación multitudinaria del fervor católico en España es la semana santa, que representa la muerte de un hombre y no la Pascua de Resurrección, que celebra y recuerda que el hombre crucificado era Dios.
Aunque desde antes de concilio de Trento (1545-1653) ya hubo esporádicas manifestaciones de laicos con raices masónicas, que utilizaron imágenes relativas a la pasión de Cristo para reivindicaciones socio-gremiales, las procesiones que evolucionaron a los espectáculos religiosos de ahora comenzaron durante el Concilio de Trento y se popularizaron desde entonces.
El Concilio de Trento oficializó la Contrarreforma, el impulso oficial religioso-político a las medidas destinadas a frenar la Reforma de Lucero.

jueves, 2 de abril de 2015

ANIMALES DOMESTICOS CON APARIENCIA SALVAJE



En los términos municipales de la sevillana Puebla de los Infantes y de la contigua Hornachuelos, de la provincia de Córdoba; están enclavados los más solicitados cotos de caza mayor de Andalucía, como los de El Águila, las Mezquetillas o San Calixto.
El último lobo silvestre abatido en La Puebla de los Infantes lo mató en 1955 un vecino de  Peñaflor apellidado Benjumea, en el paraje de El Barranquillo de la finca La Adelfa.
Hace dos años murió otro cánido con aspecto de lobo. Cuando el pastor que le disparó comprobó que se trataba de un lobo procedente de una suelta de los criados en cautividad en uno de los centros ecológicos para que sobrevivan animales en peligro de extinción, maldijo su equivocación.
Cuando me lo contó intenté consolarlo: no fue error suyo porque no había matado a un animal salvaje, sino a uno al que le faltaba el instinto de supervivencia natural, del que sus fabricantes lo habían privado.
Al lobo de verdad, sus padres y congéneres lo entrenan para recelar del hombre y de todas las amenazas de muerte que lo acechan en un ambiente en que, para sobrevivir, tiene que desarrollar el instinto para evitar el peligro.
En la granja en que creció, el lobo muerto por el pastor veía en el hombre a alguien que le proporciona el alimento y las atenciones necesarios para crecer: un amigo y no un adversario.
En libertad, en lobo criado en orfanato espera del hombre que lo cuide, no que lo mate y lo persiga.
Como los linces que nacen y se desarrollan en las espléndidas instalaciones subvencionadas con fondos públicos, los lobos carecen del instinto para huir del ruido de  autos y camiones, con cuya presencia inofensiva se han familiarizado.
Nadie les ha enseñado, como hubieran hecho sus padres si hubieran nacido y crecido silvestres, que es peligroso atravesar cualquier tramo de la intrincada red de carreteras asfaltadas que abundan en la zona en la que los dejarán libres.
Tan indefensos sueltan de sus criaderos artificiales a lobos y linces para repoblar espacios naturales de los que los expulsó el progreso, que no bastan los que producen esas granjas para cubrir las bajas de su inexperiencia, como animales domésticos que son, aunque con aspecto de salvajes.
Ese negocio interesado y absurdo es una empresa descabellada y costosa, que solo beneficia a los que administran las fortunas dilapidadas.
Si lo que de verdad se pretende es conservar lobos, águilas, linces y otros bichos amenazados por el progreso, devuélvase su entorno natural a las condiciones silvestres anteriores, cuando abundaban tanto que se premiaba a los alimañeros por reducir su número.

miércoles, 1 de abril de 2015

ELOGIO DEL EGOISMO Y VILIPENDIO DE LA POLITICA





Después de meses de meditación deslumbra la conclusión alcanzada: se habla tan obsesivamente de política para silenciar las virtudes del egoísmo, fundamento de la felicidad del individuo.
¿Qué es, si no, la política? Prometer el bienestar de la mayoría a costa del que ya disfruta una minoría.
Porque la política propone para lograr sus fines subvertir la pluralidad del refranero clásico: remplazar el “ande yo caliente y ríase la gente” por el “mal de muchos, consuelo de tontos”.
Y, si en esa manipulación de refranes derivan los encargados de llevarla a cabo, ¿qué refrán cuadraría a los políticos que gestionan esa política?
El de “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”.
Desenmascarada esa confabulación contra la humanidad que es la política, apliquemos un antígeno que la erradique: el egoismo.
Sus ventajas son evidentes, el que aprenda a ser autosuficiente y a valerse por sí mismo no necesitará a nadie (persona, partido político, organización religiosa o ONG) que lo haga.
Así, sindicatos, partidos, redentores políticos, caudillos militares, organizaciones sociales que ejercen la caridad con el dinero de otros y demás redentores interesados, desaparecerán por la ausencia de pretextos en que justificar su habilidad de sanguijuelas.
El individuo, sin su estorbo, logrará alcanzar los objetivos que su ambición, su necesidad, su preparación, su ingenio y su suerte merezcan.
Cada hombre, mujer, adolescente o clase pasiva alcanzarán el bienestar por el que hayan luchado, sin enchufes ni interferencias.
Y “a quien Dios se la dé”—otro sabio refrán—“San Pedro se la bendiga”.
Que cada cual alcance el bienestar que se gane, sin regalos ajenos ni cortapisas de tunantes. El que premie su egoismo.

martes, 31 de marzo de 2015

ELECCIONES: EL EFECTO ARRASTRE.



En los Estados Unidos, un país en el que desde su nacimiento se encomendó a los ciudadanos la responsabilidad de elegir a sus gobernantes, todos los estrategas políticos tienen en cuenta el efecto arrastre al planificar la campaña electoral.
Allí lo llaman “the bandwagon effect”,  que alude a una estratagema del inicio de los mítines electorales abiertos al público, como paso complementario a los “caucus”, la primitiva confabulación de influyentes notables, raíz de las burocracias partidarias.
Por la innata habilidad de los norteamericanos de transformar en espectáculo toda actividad pública, los candidatos a ser electos contrataron  bandas (bands) de músicos, malabaristas y cantantes para que, subidos en una carreta, (wagon), se dirigieran tocando sus instrumentos hacia el lugar del mítin.
Comprobaron que la idea había sido buena cuando los espectadores comenzaron a subirse a la carreta de la banda y a seguir su camino hasta la plataforma fijada para que el candidato les pidiera el voto.
El efecto arrastre o “Bandwagon effect” es particularmente eficaz en las primarias interpartidarias para escoger al que se enfrentará a los candidatos de otros partidos en la elección definitiva.
Esos candidatos a competir en la elección final contra adversarios de otros partidos comparten el mismo objetivo ideológico y un programa estratégico común.
También en la elección definitiva influye el efecto arrastre pero, fundamentalmente, para que los indecisos del partido acudan a las urnas, en lugar de abstenerse.
Dos pasos debe superar el candidato a ocupar un puesto público por elección popular: ser designado representante por su partido y, una vez logrado, superar en votos a los candidatos de los demás partidos.
En Estados Unidos, los votantes deben registrarse como afiliados a uno de los partidos que buscan el triunfo final para, en elecciones internas conocidas por primarias, contar con un apoyo de afiliados superior al de los otros correligionarios contendientes.
Una vez lograda la designación o nominación, tiene que derrotar a los aspirantes de los demás partidos, designados candidatos por un procedimiento similar.
Es más complicado y difícil lograr la designación partidaria que el triunfo electoral frente a un oponente ideológico porque los afiliados o simpatizantes a la nominación están de acuerdo en el objetivo final de lograr la victoria definitiva, pero discrepan en la personalidad, idoneidad y capacidad de los aspirantes varios aspirantes del partido.
En la votación definitiva, sin embargo, todos los afiliados y simpatizantes del partido se supone que comparten un objetivo común: derrotar a los adversarios de los otros partidos.
Les basta para ello con movilizar a sus propios militantes y simpatizantes y conseguir más adhesiones de los indecisos, no afiliados o neutrales que el candidato del partido contrario.
¿Y en España? De forma más o menos encubierta, los candidatos de todos los partidos son designados por las burocracias partidarias y, si alguna de ellas simula que cede a la celebración de primarias, ignora y anula el resultado si el electo no les satisface.
Y es que ésta España nuestra es un decorado de 505.000 kilómetros cuadrados en el que el drama lo representan actores a los que les gustaría representar personajes de otras obras, declaman guiones que se desarrollan en una dictadura plural disfrazada de democracia general y se saben mejor el personaje de otro compañero de la troupe que el que el director les ha asignado.
En definitiva, un cachondeo.

lunes, 30 de marzo de 2015

SUCEDANEO DE ESPAÑA



Si a usted se le ocurriera  (Dios no lo quiera) ir a comprar un refresco de cola, popularizado por la multinacional norteamericana antecedida por la palabra coca, y al probarlo nota que su sabor se parece pero no es una coca cola, a usted le han vendido un sucedáneo.
Y eso es la actual España, un sucedáneo de coca-cola, una coca que lo parece pero no lo es.
España, patria teórica de todos los españoles,  es en realidad un amorfo conjunto de individuos del que solo una minoría reducida se declara dispuesta a arriesgar su comodidad para defenderla.
Ese sucedáneo de Patria que es España tiene un sistema de organización llamado Estado, que se basa en ceder a las presiones expresas de las partes que quieren disociarse frente al tácito deseo de los que la prefieren conjuntada.
El estado, que se gestó para que una parte de los ciudadanos administre los bienes y servicios de todos, ha evolucionado a un sistema por el que la mayoría dedique sus esfuerzos a garantizar el bienestar de la minoría de los que administran.
Así el Estado, al que se le asignó la misión de castigar a los infractores de las normas de convivencia, cada vez protege más a los que incumplen las leyes que a los que las respetan.
Como consecuencia, el Estado vela tanto o más por el bienestar de los que invocando su libertad delinquen, que por el de los se quejan de que su respeto a las leyes está mas desprotegido que el de los que las violan.
Esta España, además, no tiene vuelta atrás si no rectifica la falacia en la que se sustenta: que todos somos iguales y que, por consiguiente, lo que la mayoría dice que es verdad es cierto y justo, y lo que la minoría prefiere ni es justo ni es verdad.
Lo que sería indiscutible si las sociedades humanas, en vez de formarlas personas fisiológica e intelectualmente distintas todas unas de otras, agrupara a robots programados y fabricados siguiendo el mismo esquema, y tan perfectamente ensamblados unos como otros.
Se está intentando y en el camino andamos.

domingo, 29 de marzo de 2015

SACRIFICIO POR AMOR A ESPAÑA



Pregunta de El Mundo a Pedro  Sánchez, y respuesta del oficialmente mandamás de todos los socialistas,  en una entrevista que el periódico publica hoy:

“--En resumen, que, según usted, Susana Díaz no va a dar a corto plazo su salto a la política nacional ni es una china en su zapato.
En absoluto, Susana ha dejado claro que su dedicación, empeño y compromiso es con Andalucía”.
Oportuno ejemplo de pensamiento ilusorio, que los anglos llaman “wishful thinking”, y rechazo interesado del viejo escepticismo español que aconsejaba “no digas nunca de ésta agua no beberé ni este cura no es mi padre”.
Yo comparto el deseo del secretario general de todos los socialistas españoles—incluyendo a los que viven en las díscolas Cataluña y Provincias Vascongadas— por mi desinteresado y platónico amor a España.
Me proclamo español y andaluz y amo tanto a España como a Andalucía, por lo que estoy dispuesto a cargar en solitario con la cruz del socialismo, antes de  que los demás españoles se vean forzados, como Simón de Cirene, el Cirineo, a compartir ésa carga.
No es altruismo lo que impulsa mi sacrificio sino el más puro, rancio, honesto y natural egoísmo: si las cosas en Andalucía las ponen todavía más canutas los socialistas, preferiría emigrar a algún lugar de España que la plaga socialista no haya arrasado.
Si no quedara en España ningún lugar libre de socialistas tendría que irme al extranjero, donde viví 19 años cuando era joven, y ya no tengo edad para una nueva readaptación ambiental.