miércoles, 17 de febrero de 2016

LA INSPIRACIÓN LÍRICA DE MIQUELL Y COLAU

Los que no hacemos nada de provecho nos aprovechamos para, como el diablo cuando se aburre, atar moscas por el jopo.
Y, atando moscas, se llega a la conclusión lógica de que tuvo que ser en Barcelona donde, en un rapto de euforia lírica, las musas inspiraran a Dolors Miquell su “madre nuestra que estás en celo santificado sea vuestro coño…”
Tuvo que ser en Barcelona donde de perpetrara ese exabrupto poético porque la actual capital de la comunidad autónoma de Cataluña formó parte en mejores tiempos de La Provenza, cuna de la poesía postromana y , entre otras,  de esa señera composición conocida por soneto.
Por desgracia para la literatura rimada que era la poesía hasta que, para eludir el dificil hallazgo de palabras que rimaran con otras, se inventó el verso libre, que no obliga a que rime, por ejemplo, margarita con papa frita.
Porque la poesía llamada libre es solo prosa no necesariamente poética, en la que habichuela, un suponer, puede inspirar una ilación con tranvía.
Así que se dejen de cuentos la ciudadana Miquell y su mentora la alcaldesa Colau. Que se dediquen a lo que saben: engañar a los incautos para que les permitan meter mano en lo que, por ser de todos, es del primero que lo trinque.
Mangonear es una ocupación tan prosaica que contradice a la lírica, la poesía.

Y que se enteren de que, para hacer gracia, hay que ser gracioso.

martes, 16 de febrero de 2016

EL DERECHO A LA VERDAD

  El programa de gobierno que  ha presentado Podemos para que el PSOE lo rechace y el sin gobierno de ahora desemboque en unas elecciones que el partido de Pablo Iglesias confía en ganar, proclama el derecho de los españoles a que se les diga “la verdad”.
Seamos ingenuos por una única vez y admitamos que es simultáneamente verdad lo que dice uno y oye otro.
Hay una solución práctica para  lograr la rara coincidencia: decirle al que oye lo que está deseando oir.
Esa fórmula es, ni más ni menos, que la aplicación teórica de la degeneración práctica que sustenta la democracia: es verdad lo que la mayor parte de los ciudadanos votan que es verdad.
¿Y qué es verdad para la mayoría, en la que los descontentos abundan más que los satisfechos?
a) Que todos los ciudadanos, por derecho de ciudadanía, son iguales y tienen el mismo derecho a disfrutar los beneficios de la sociedad, sin diferencia entre los que hayan aportado mucho y los que hayan aportado poco.
b) Que los que aporten menos tengan el mismo derecho a decidir en qué y cómo gastar lo que entre todos hayan contribuido.
Como a la mayoría los tienta  disfrutar de lo poco que hayan contribuido tanto como el que más haya aportado, la consecuencia es inevitable:
Los que ahora contribuyen más y se benefician lo mismo que que los que aportan poco o nada, dirán que ¿para qué esforzarse?
¿Es esa la verdad a la que, según el documento emitido ayer por los Podemitas de Pablo Iglesias, los españoles tienen derecho a que se les diga?



lunes, 15 de febrero de 2016

VOLVER A EMPEZAR

¿Es éste que estamos viviendo en España un cuento de asaltantes y asaltados o es la “never ending story”, el cuento que nunca se acaba?
Para acertar en la respuesta, nada mejor que recurrir al cine porque las películas no se ruedan para reflejar la realidad de la vida, sino para incitar a los espectadores a vivir una vida diferente a la que estén viviendo.
Pongaámosle poesía, letras de canciones míticas, a la prosaica realidad de los corruptos políticos y  de los ciudadanos a los que victimiza su corrupción.
Así sabremos si vivimos una experiencia nueva o es esto una “never ending story”, el cuento que nunca se acaba.
Que nos ayude un mito, Cole Porter, ese negro de voz rota que aporrea el piano en Casablanca, cada vez que el todopoderoso Frank Sinatra se hunde en la nostalgia de unos tiempos malos que, en su actual opulencia, añora:
“It's still the same old story
a fight for love and glory
as time goes by”(“sigue siendo el mismo cuento, /el de una lucha por la gloria y el amor / mientras pasa el tiempo”)
Y, si la historia de la fracción de humanidad que somos los españoles repetimos sin cesar la misma pesadilla, ¿por qué reincidimos?
   Porque somos más burros que los burros, que no tropiezan dos veces en la misma piedra. Que nos lo explique Porter en “Begin the beguine”(Volver a empezar):
When they begin 
the beguine
it brings back the sound
of music so tender
it brings back a night 
of tropical splendor
it brings back a memory of green 
Beging the beguine”.(“cuando  vuelven a empezar/ recuerdan el sonido/ de una música tan tierna/ que les recuerda la noche de esplendor tropical// y la añoranza de lo verde.


Ese es el motivo por el que los españoles nos engañamos  al creer que los ladrones del futuro  serán mejores que los ladrones del presente.

domingo, 14 de febrero de 2016

EL PARAISO





Si un español piensa en el cielo, ¿en qué piensa?
A) En el espacio infinito por el que circulan nubes, pájaros, aviones, estrellas y planetas.

B) En ese hipotético paraiso carente de todo lo malo y sobrado de todo lo bueno, al que los justos irán después de muertos.

El inglés reduce el apartado A al skay y destina el B al heaven, que es la gloria también representada por el paraiso anterior a que Eva mordiera la manzana.

Hay algo muy parecido al heaven inglés y a la gloria española al que algunos afortunados podemos ir sin necesidad de habernos muerto previamemnte.
Ese lugar es la Dehesa del Castril, una finca enclavada en la Sierra Morena, a pocos kilómetros de La Puebla de Los Infantes, cuyo propietario Sixto Martínez Rastrojo, de cuya amistad me honro, la cuida para que sus amigos la disfrutemos.
Andan éstos días por alli los amigos de Sixto que, como cada año, se reunen y arranchan con el pretexto de cazar con reclamo la perdiz.
Bicho curioso ese bicho. Durante un par de semanas o tres, cuando se le despierta la lujuria y su obligación de reproducirse se despereza, agudiza su instinto territorial y busca y dá pelea a todo macho cuyo reclamo le resuelte extraño en el terreno que siente como suyo.
Se conoce esa corta época como “el celo”, que si los machos de perdiz emplean en retar a los que quieren quitarle la novia, los amigos de Sixto la aprovechan para, con el pretexto de cazar, arrancharse y librarse de la condena insana del aseo diario.
El cazador de perdiz con reclamo es más fantasioso que cualquier otro fantasioso cazador, y lo demuestra ponderando las virtudes de su macho favorito  con las del griego Hércules.
Cuando fracasa su intento de cobrar pieza, la culpa tampoco es del cazador sino del “campo”, la víctima que no se dejó victimizar, o del reclamo que “no abrió el pico” porque es un mochuelo, el más cruel insulto para un macho de perdiz enjaulado.
No todos los que allí nos reunimos cazamos el pájaro: Juan Manuel Ojeda busca y encuentra espárragos trepando cerros y vadeando arroyos y Sixto cuelga la jaula disciplinadamente y aguarda como un buda orondo hasta levantar el puesto sin  pegar un tiro.
Yo me siento en el porche y miro el charco del pantano de Terán a mi frente, las oscuras colinas que lo respaldan y oigo la acuciante llamadca del cárabo, el alboroto de los gorriones o el ladrido confuso de un perro remoto.
El único que trae caza para la olla es Juan Carlos, que no sólo sabe donde encontrar perdices, conejos, ciervos o jabalíes, sino que seguramente lo obedecen para ir a donde él les haya mandado ir.
Ese es el paraíso, el cielo y la gloria en el que Sixto y sus amigos pasamos cada año, cuando la primavera llega huyendo del invierno, unos días y noches  hablando y oyendo hablar de perdices, reclamos, piñoneos y pájaros que dan de pié. 
La dehesa del Castril, que empieza donde las aguas del Pantano de Torán se topan con la hierba tierna y termina kilómetro y pico tierra adentro, es una permanente sucesión de amables cerros cubiertos de jugosas praderas, recias
encinas, primitivos acebuches y olorosas jaras.
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(Fotos: J.M. Ojeda)

sábado, 13 de febrero de 2016

LA ESPAÑA ETERNA

El rencor, ese sentimiento tan útil para enmendar el pasado, es indispensable  para que los descontentos construyan un presente que generará aversión en el futuro.
Esa es la historia de ésta España, de su presente y del futuro al que están irremediablemente condenados los españoles que, como Penélope,  deshacen por la noche el sudario que durante el día han estado tejiendo.
Franco estuvo deshaciendo durante 40 años lo que se había tejido antes, como los moros hicieron con la obra de los romanos, los cristianos con la de los moros, los austrias uniendo los fragmentados reinos cristianos y los borbones forzando la consolidación de la unidad aparente de los austrias.
En el siglo XIX la actividad de la Penélope española se vio acometida por el frenesí: se destejía inmediatamente lo que se había tejido hasta un cuarto de hora antes.
Nada de lo hecho durante el minuto anterior  valía el minuto siguiente.
¿Y ahora, qué?
Lo que Franco había hecho, y deshecho en parte la Transición, ese contubernio tan elogiado que consistió en repartir lo que el dictador había unido, entre los dictadores partidarios que lo sucedieron a su muerte, se quedó corto.
Hay que volver a fragmentar y repartir entre los que no tuvieron ocasión de medrar en el prorrateo postfranquista lo que ahora reclaman tener y no tuvieron.

Por eso España es y será eterna. Un enjuague ininterrumpido para que los buitres se repartan los menguantes despojos de la vaca muerta.

viernes, 12 de febrero de 2016

EL TORPE RAJOY

Ay, este Rajoy que nos sigue goberrnando….
Va y se le ocurre, como único cambio de tantos que tenía que haber hecho en España, el de dejar que la justicie se libere de la tutela política, aunque debería haber sabido que su partido iba a ser el más perjudicado por su ocurrencia.
Y es que habrá sacado brillantemente todas las oposiciones, pero no aprendió en la universidad de la vida lo más importante que hay que saber para vivir: que solo debe reformarse lo que perjudique más al adversario que a un o mismo.
Si sólo hubiera vivido en Andalucía un cuarto de hora le habría aprovechado más que toda una vida de estudios teóricos sobre el registro de la propiedad de otros .
¿En qué momento de obnubilacion aprendió esa tontería de que  el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial son autónomos e independientes unos de los otros?
Desde un cuarto de hora antes de que los turdetanos descubrieran que tener el poder significa que el poder no se comparte, en Andalucía se sabe que si no controlas y ejerces todo el poder eres un papa frita, un rejú, un chisgarabís.
Juezas Alaya a la Junta de Andalucía….
La modosita y eficaz jueza aprendió, como no aprenderá nunca Rajoy, que es tan modoso como Alaya pero todavía más torpe, que la tía María tiene tocino, pero es de ella y no comparte con nadie ni el tocino añejo.
Un suponer:
Los ricos nuevos andaluces juntaron lo que juntaron gracias a que, de agradadores de los ricos viejos. pasaron a alcahuetes y reidores de sus chistes antes de que los nombraran administradores de las fincas de los señores.
Ahora sigue siendo la cosa como en tiempos terremotos, chispa más o menos.
Los que mandan en Andalucía como alcaldes, consejeros de la junta o administradores de entes autonómicos se han colocado gracias sus encomiásticas alabanzas y su lealtad a los señores políticos, la renovada casta dueña de las voluntades, el destino y el pan de los andaluces.

Ya es muy viejo para aprender pero, si no lo fuera, a Rajoy le convendría estudiar un curso intensivo en Andalucía para que aprendiera lo que vale un peine.

jueves, 11 de febrero de 2016

LA VEJEZ

“Dichosa edad y siglos aquellos…” cavilará  de aquí a que pase poco tiempo un viejo nostálgico  que, como no tiene futuro y husmea que se acaba su presente, se refocila recordando el pasado.
El viejo simultanea su pasiva ensoñación con la contemplación de una escena que se desarrolla a sus piés, en el río que se ve en la hondonada en la que empieza a empinarse el cerro desde el que mira sin saber si ve o imagina que vé, el puente de esqueleto metálico que cruza el río.
¿Cruza el puente el río o cruza el río el puente?
Hubo un tiempo en el que todavía no tenía la edad que ahora tiene, en el que  hasta se obsesionaba por intentar averiguar si lo que parecía que era era y por qué era así y no al contrario.
Aquella temporada, le viene a su confusa memoria de ahora, en la que no podía dejar de preguntarse si  un tal Pedro Sánchez había llegado a presidente del Gobierno engañando a los votantes, o habían sido los votantes los que se engañaron a sí mismo creyendo que Pedro Sánchez sería un buen presidente del Gobierno.
Ahora, sabio por viejo, no pierde el cada vez más escaso tiempo que le queda  pensando en qué es lo mejor y qué sería lo peor que pudiera pasar.

“Lo que es es”—sentencia el viejo—“porque así tenía que ser. “Y lo que no pasó—suspira—“no pasó porque era imposible que pasara”.