viernes, 22 de abril de 2016

LA CORRUPCIÓN

Llevamos una temporada hablando y oyendo hablar de la corrupcion, que es el efecto que sufre un cuerpo orgánico que se esté descomponiendo.
Uno de los efectos de la descomposición de un cuerpo orgánico es que huele, que apesta.
Como le pasa a la sociedad española que, por mucho desodorante que usen los españoles, el ambiente tira de espaldas.
Tenemos claro que la corrupción dura mientras la corrupción dure porque antes de comenzar y después de acabar ni hubo ni habrá corrupción.
Lo que explica que desde que nació la sociedad humana hasta que acabe, siempre habrá corrupción porque la corrupción durara lo que dure la permanente evolución del cuerpo orgánico afectado.
¿Por qué, entonces, ahora nos asombra la corrupción que antes no nos asombraba?
a) Porque, con tanto desodorante artificial, los olores de los que el hombre ni se percataba en la apestosa edad media,  nos horrorizan en esta edad informática.
b) Porque los sensores para detectar la corrupción han cambiado tanto que ahora apesta que un empresario le pague una centésima menos de lo que debería pagar a un obrero, mientras que antes compraba y vendía a sus obreros-esclavos y hasta los penitenciaba a latigazos.
¿Y qué me dicen de las quejas por la corrupción política, que tanto escandaliza a los ingenuos?
Hasta que los fanfarrones (1) franceses llegaron a España, los paises y los pueblos eran propiedad de los reyes y algunos españoles liaron la que liaron porque los vecinos invasores decían que los paises son propiedad de sus pueblos.
¿Y nos quejamos porque algunos de los reyes de ahora, que son los políticos, se apropien de una parte ínfima del dinero que manejan?
Conclusión: los políticos-reyes de ahora no son raros.
Los raros son-somos los españoles de ahora.


(1) Les decían fanfarrones porque una fanfarria precedía a sus tropas.)

jueves, 21 de abril de 2016

EL VOTO A LOS 16



La cuestión no es si los jóvenes españoles están o no capacitados para votar a los 16 años.
La gran duda que nos asalta a los que nos llaman humanistas porque nos preocupa todo lo que preocupe al ser humano, sean del pais que sean, es si los españoles de cualquier edad están capacitados para votar.
Si, como decidieron ayer los políticos en el Congreso de los Diputados, los jóvenes españoles deben votar a partir de los 16 años, lo que está claro es que rebajar la edad conviene a los políticos.
¿Quien debería poder votar para que su opinión beneficie a la totalidad de sus compatriotas?
Es evidente que estarían capacitados los que, capaces de resolver sus propios problemas, aporten los beneficios de esa capacidad a la solución de los problemas de los demás.
¿Cumplen ese requisito los españoles menores de 16 años, que en su mayoría dependen de sus padres y/o del Estado, (del que la mayoría de los padres también dependen), que les permitiría votar asuntos de interés general?
Entonces, ¿quién debería votar en las elecciones?
Evidentemente, solo los que se las rebusquen por sí mismos, sin que tengan que sobrevivir porque sus padres, el Estado o los padrinos sean los que les ponen la comida en el plato,  para que no se mueran de hambre.
¿Qué eso sería el antidemocrático voto censitario?
Pues vale, pero eso demostraría que el que tiene derecho a decidir aporta lo que le corresponda al bienestar general y que no se limita a usufructuar lo que los otros aporten.

Y al que nada aporta  porque solo se beneficia de lo que los demás contribuyan, que por lo menos agradezca lo que le dan, y no lo condicione.

miércoles, 20 de abril de 2016

LOS LISTOS



En España, el más tonto hace relojes así que los más listos nadie sabé qué serían capaces de hacer.
O sí.
Los más listos de España, se supone, son los que más listos les parecen  a los españoles que, por la sabiduría de la que alardean, son electos senadores y diputados para que nos digan a los torpes qué debemos hacer y cómo hacerlo.
Y de que saben más que los ratones colorados sobran pruebas.
Llevan cuatro meses sin remangarse siquiera para echar mano en el tajo y, aunque no han hecho lo que tenían que hacer para ganarse el jornal que se les paga, lo cobran y puede que sigan cobrándolo puntuamente por tiempo indefinido.
El que se llevan puntualmente a su casa para calambachearlo por satisfactores tales como caviar del Caspio o chorizo de Jabugo es, a todas luces, un dinero mal habido porque lo cobran por hacer algo que no han hecho.
Antes de cobrar el primer sueldo tendrían que haber acordado y aprobado un gobierno pero ya llevan cobradas tres mensualidades y todavía ni se han quitado la corbata para no mancharsela de tinta, grasa ni hollin.
¿Son listos, o no lo son?

Desde luego, el honrado labriego que los eligió es mucho mas tonto que los elegidos porque cobra su jornal solo después de llegar al tajo, empuñar la legona y tirarse ocho horas aporcando cebollinos.

martes, 19 de abril de 2016

OBVIEDADES





Obvio es lo indudable, indiscutible, evidente e irrebatible.
Por ejemplo: es obvio que todos los partidos políticos españoles quieren gobernar pero ¿para ayudar a los ciudadanos o para que los que mandan en los partidos sacien  sus ansias de gobernar?
¿Es mejor, peor o igual para los españoles que los gobierne un partido y no otro?
¿Será cierto, como aseguran todos los que no están gobernando ahora que las desgracias de los españoles desaparecerán en cuanto deje de gobernarlos el partido que ahora los está gobernado?
¿Llevará razón el partido que está gobernando al vaticinar que, en cuanto  otros lo hagan en su lugar, los españoles serán todavía más desgraciados que ahora?
Gobernar un país consiste, fundamentalmente, en la capacidad de manejar y repartir los presupuestos generales del Estado, los dineros que el gobierno detrae de los ciudadanos para que, en vez de dedicarlos a lo que cada uno quiera, los gasten en lo que al gobierno le dé la gana.
Casi todos los partidos malviven ya de las sobras del presupesto nacional, distribuidas en los presupuestos municipales o autonónomicos. Pero eso, para los partidos que solo pueden meter mano en lo que les da el gobierno nacional, es pan para hoy y hambre para mañana.
Lo que importa es la capacidad de repartir entre los partidos que gobierrnen en ayuntamientos y autonomías lo que sobre de los Presupuestos del Estado para que los municipios y comunidades autónomas contenten a los votantes y sus políticos se queden con lo que manche sus dedos.
Por eso, los que manejan los presupuestos generales desde el gobierno central quieren seguir haciendo y los que en los ayuntamientos que gobiernan gastan lo que al gobierno central le sobra quieren ser ellos los que repartan y no los que gasten. 
Entonces, ¿no es verdad que a los que mandan en los partidos lo que más les preocupe sea la felicidad de los españoles, por lo que están dispuestos a privarse de lo que les guste, si así hacen felices a sus compatriotas?
Pues no, no es verdad.
Las verdad de éste desbarajuste en el que desde hace 41 años estamos enfangados los españoles es que, cuando se murió el que mandaba en toda España, su dictadura única la repartieron entre tantos dictadores de partido como partidos haya.
Fraccionaron la maldad para que, en lugar de solo una, haya muchas. 
Esos dictadores partidarios quieren  mandar no solo en los de su partido, sino también en los ajenos.
Porque el poder o es total o no es poder y la democracia es una argucia para que todos los dictadores, una vez lo sean en sus partidos, intenten serlo en los partidos de los demás. 
Pero como admitir eso significaría que todos los dirigentes de chicha y nabo son tan malos o tan buenos como Franco, dicen que en la democracia el poder es del pueblo.
Esa es una mentira tan gorda como la de que todos los hombres son iguales, porque no hay dos hombres idénticos, ya que hasta el mismo hombre es diferente del que era un segundo antes.
Así que esto del noble servicio a la comunidad de los ciudadanos agrupados en idénticas convicciones ideológicas, y estructurados en partidos políticos es una filfa, un timo,  un es menerter ver.
Igual que la paz es la continuación de la guerra por otros medios, la política democrática es una simple lucha por el poder blandiendo la mentira en vez de la espada.

lunes, 18 de abril de 2016

LOS ECOLOGISTAS



Hay misterios que la acumulación de años sirve para aguzar el entendimiento del que los jóvenes se supone que carecen.
Pues no, porque ni para acercar a la sabiduría a los que paulatinamente dejamos de ser jóvenes tiene utilidad ser viejo.
El terremoto de Ecuador, seguramente y como en episodios similares del pasado, provocará la reviviscencia de los ecologistas para los que las catástrofes naturales son como la humedad, que reactiva a las amebas de vida libre.
Pues se equivocan tanto como cuando creen que quien hizo el mundo sabía menos que ellos, a los que les sobra talento para enmendarle la plana y prologar la existencia del planeta más allá de lo que el que lo hizo determinó que durara.
Naturalmente, los ecologistas creen que toda acción humana que influya en la configuración original de la tierra es perversa porque todo lo que no sea natural es antinatural y nocivo.
No conocen la letra de “To have and to have not” que avisa del error de los que  creen que los demás retroceden porque ellos avanzan.
Uno, que cuando andaba por ahí recorrió la zona mexicana arrasada por un terremoto, comprobó que todos los muertos que provocó fueron sorprendidos mientras dormían en chozas que ellos mismos habían construido y que se habían salvado los que se encontraban en casas levantadas por profesionales de la construcción.
Es decir, que como siempre y en todo, la naturaleza y el hombre dañan al que no tiene y favorece al que tiene.
También uno cayó por Haití en 1974, 36 años antes de que el terremoto de siete grados en la escala Richter (un estertor comparado con los de lugares más desnaturalizados por el hombre) matara a 310.000 haitianos en 2010.

¡Ay si, en vez de en el primitivo Haití el terremoto hubiera sacudido a la industrializada Yokohama (pongamos por caso), cuantos muertos no habrían muerto!

domingo, 17 de abril de 2016

PRIMAVERA

Si quiere alguien estar al día, que mire al pasado y, ya puestos a echar la vista atrás, que retroceda hasta el siglo quinto antes de Cristo y escuche lo que decía Sócrates, que ya para entonces era viejo: “el mayor misterio es el hombre”.
Esta mañana, después de enterarme por los periódicos y las emisoras de radio de lo que preocupa a los españoles, que al fin y al cabo son humanos, me  percato de que Sócrates tenía más razón que la pena traidora.
Y es que siguen obnubilados desde que murió el que se suponía que tenía la obligación de no morirse, con ese acertijo de averiguar quíen mandara, como si de eso dependiera que se acatarre o lo incomoden los ardores de estómago.
¿Es que los españoles no tienen (tenemos) capacidad para, como recomendaba Virgilio, centrarnos en algo más sustancioso (“paulo maiora canamus”)?
Tan cerca en el espacio y en el tiempo, debería haberrme dedicado a mirar por la ventana de mi salón, para admirar en el patio contiguo, cómo las fucsias se adornan ya de flores, las hojas de las aspidistras han cambiado a lustroso verde su descolorido invernal o cómo esparce el oloroso aroma de sus tallos la hierbabuena.

Pobre, mezquino, torpe y miope español el español de hace ya demasiados años, que distrae su preocupación en lo superfluo en lugar de centraerla en lo permanente, la incansable perpetuación de la vida.

sábado, 16 de abril de 2016

RAJOY, ROJO INFILTRADO EN EL PPY

En un raro rapto de lucidez lo he visto claro: los rojos que encabeza Pedro Sánchez y al que siguen sus achichincles separatistas de Podemos, Ciudadanos y otros secuaces mienten cuando dicen que quieren echar a Marianio Rajoy para limpiar de corruptos al Partido Popular.
Si el dios tuerto que vela por los españoles persevera en su inquina antiespañola lo veremos.
A ver si el que siente su culo en el sillón en que lo sienta el jefe del gobierno de ahora es capaz de enchiquerar a tantos granujas del Partido Popular como Rajoy está quitando de enmedio.
O Rajoy es un rojo infiltrado en el Partido Popular o es un astuto fascista que sacrifica a algunos de los suyos para que los demócratas se confien, y así pillarlos descuidados cuando les llegue el turno.
¿No es sospechoso que a los suyos, como el alcalde de Granada,  le montara el chocho que le lió sin que el poder judicial, independiente del gobierno  dijera oste ni moste, y que lo trincara la policía que depende del gobierno de Rajoy?
Pero, ¿hay demócratas corruptos?
No.
Lo demuestra que a los democratasocialistas que encausaron en Andalucía los han tenido que dejar sueltos porque no encontraron pruebas de su culpabilidad antes de que expirara el plazo legal para tenerlos acusados.
En eso, la suerte se alió con Rajoy porque a la emprendedora juez Alaya, que traia sin vivir en ellos a los adversarios socialistas andaluces del Partido Popular, la sucedió la juez Nuñez Bolaños para la que el tiempo es un regalo que Dios hace con prodigalidad, por lo que que sería blasfemo apurarlo con avaricia.
Desde ese providencial hecho, los demócratasocialista andaluces no han vuelto a sufrir sobresaltos.

Y, a partir de entonces los del Partido Popular, de los que Rajoy es su enemigo infiltrado, son los únicos corruptos de la región, llamada ahora Comunidad Autónoma Andaluza.