jueves, 15 de diciembre de 2016

¿IGUALES O DISTINTOS?

Hay tantas pruebas tangibles de que no todos los hombres somos iguales que solo la enajenación de los que eso afirman explica tal dislate.
Por ejemplo: si los japoneses fueran iguales que los españoles, los partidos de fútbol se jugarían por la tarde, y no a mediodía como veo con asombro que está jugando el Real Madrid en Japón.
Siempre habrá algún  listo que explique que eso se debe a que, como la tierra es redonda, amanece en Japón unas pocas de horas antes que en España.
¿Y por qué el que hizo la tierra en la que vivimos, que sabía más que todos los que vivimos en la tierra, la hizo redonda y no plana?
Evidentemente, para propiciar que la diferencia entre unos y otros sea la característica distintiva del ser humano, de lo que se deriva que a los japoneses les guste el sushi y a los españoles las papas fritas con huevo.
Ainda mais, que decimos los portugueses cuando queremos decir además: he visto esta misma mañana unas fotos en la prensa que muestran cómo Pablo Iglesias y su achichincle de Podemos  Errejón se morrean en la boca.
Y todos estamos hartos de ver en las películas del mundo entero que el protagonista y la protagonista se besan así, mientras que mujeres y hombres, o hombres y mujeres, se saludan estrechando castamente sus manos.
(O Errejón e Iglesias son distintos del resto de las personas humanas de todo el mundo, o alguno de los dos tiene apariencia distinta de la del sexo que aparenta).
¿Y entonces, qué?

Pues eso, que cuando alguien intente convencernos de que todos somos iguales, le repliquemos: “anda, anda…”

miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL QUE PIERDE GANA

Aquellos observadores  a los que los periodistas de la vieja escuela atribuíamos nuestras propias opiniones están alucinados, ejerciendo su oficio sin un pestañeo y observando a España con ojos como platos.
Y es que España, después del triple salto mortal que fue aquella transición de antaño, hogaño se ha empeñado en que el gobierno gobierne renunciando a su propio programa de gobierno, para hacer que se cumplan los programas de la oposición.
Si lo que los diputados españoles a Cortes han empezado a hacer culmina con el éxito que presagian las primeras sesiones de esta legislatura éste vieja nación volverá a asombrar al mundo y, como en sus momentos de mayor gloria terrenal, difundiendo el mensaje evangélico de que el que muere por la fe salva el alma para toda la eternidad.
Un escritor de hondas raices cristianas como Graham Green sintetizó en su obra “El que pierde gana” esa filosofía, que sesión a sesión y una votación tras otra plasman en sus votaciones los congresistas españoles.
El congreso, se supone, elabora las leyes que el gobierno español le proponga, para después hacérselas cumplir a los ciudadanos.
Pero, ¿y si los diputados aprobaran leyes, como están aprobando,  que el gobierno se resistiera a hacer cumplir?
El tiempo lo dirá pero como nunca falta un roto para un descosido,  siempre queda el recurso más fácil: echarse nuevas elecciones.

Pero ésta vez con la lección de las anteriores bien aprendida: si no se gana por mayoría absoluta, es preferible perder porque desde la oposición se gobierna mejor contra el partido del gobierno que haya ganado por mayoría simple.

martes, 13 de diciembre de 2016

LA PUBLICIDAD

Esto de la publicidad es muy parecido a aquello de las esperanzas cortesanas porque, si caes en la tentación de creértela, acabas indefectiblemente con el pelo encanecido, o en la cárcel si eres ambicioso.
Y es que estaba uno esta mañana como todas las mañanas  sin hacer nada de provecho, cuando sonó “España Cañi” en mi celular, indicio de que alguien me estaba llamando.
Por una vez conseguí contestar para enterarme de que me habían tocado 500 euros por una compra que había hecho en unos almacenes que, por haber empezado sus negocios franceses en los cruces de carreteras, se llaman  “Carrefour”.
Con esa agilidad mental que uno todavía conserva--porque la física hace tiempo que la perdió, si es que alguna vez la tuvo,—recordó y respondió diciendo la verdad: que nunca había comprado nada en esos almacenes.
Mano de Santo. La señorita comunicante cortó la comunicación sin despedirse siquiera.
¿Falta de cortesía? ¿Fallo electrónico en la comunicación inalámbrica? ¿Estupor porque alguien era tan raro que no quería ochenta mil pesetas llovidas del pródigo cielo?
No.

Lo que quería la señorita que me llamó por encargo era que mordiera el cebo de los 500 euros que ocultaba el anzuelo, con la esperanza de sacarme diez veces más comprando en su almacén chucherías que no necesito.

lunes, 12 de diciembre de 2016

A MIAMI PARA SABER DE TRUMP

Como ya está uno aburrido de tanto leer en España las mismas opiniones sobre los mismos asuntos, en la larga tarde de ayer domingo, sin nada en qué pensar y sin nada que decir, me dí un garbeo con Internet por el ancho mundo de la extranjeria y aterricé en Miami,  donde me puse a leer el Miami Herald.
(Hay que advertir que, como uno también ha estado alli cuando era joven, no perdí el tiempo contemplando el paisaje sino leyendo la prensa, que es como mejor se entera uno de lo que los que mandan quieren que crean los que obedezcan).
Y ya puestos, me llamó las atención un comentario del  respetado Michael Kinsley sobre Donald Trump, ese hombre que da miedo a todos, sin que a nadie haya tenido todavía ocasión de hacerle daño.
Decía el hombre que lo primero que llama la atención es que todo el mundo coincida al llamarlo fascista, obviamente el  calificativo para referirse no a alguien adscrito a esa peculiar aberración ideológica, “sino a cualquiera que a uno no le guste”.
Señala el articulista que todo el que tache de fascista a otro lo hace porque carece de argumentos sólidos y convincentes para desprestigiarlo.
Como todo lo que hecho hasta ahora Trump en su vida ha sido negociar con el gobierno en beneficio de las empresas de las que era dueño, al cambiar de bando puede que los americanos salgan ganando porque las empresas tendrán como oponente en las negociaciones a alguien que ha demostrado ser tan bueno o mejor negociador que ellos.
La más benévola aplicación de fascista a un dirigente político es la que define al partidario de una alianza de objetivos entre el Estado y las Corporaciones nacionales, que tenga como consecuencia el dirigismo social de la población.
Sobre las perspectivas de Trump como presidente de los Estados Unidos apunta a su convicción de que, como demostró en sus declaraciones de la renta, fue capaz de pagar legalmente menos de lo que le hubiera correspondido si hubiera sido otro el contribuyente por su superior habilidad de librarse legalmente de los pagos.
El nuevo presidente quiere ejercer el cargo para demostrar a todos y a sí mismo que es más astuto que los demás y lo tienta la Presidencia de los Estados Unidos por su superior exposición al escrutinio y la gloria del que lo ejerza. 

La política exterior del Trump presidente norteamericano será un escenario en el que espera demostrar que, si fue el más listo de los Estados Unidos, será también el más astuto de los gobernantes del resto del mundo.

domingo, 11 de diciembre de 2016

LA PROTESTA INSINUADA


   Parecía que aquella dorada época del franquismo, tan entretenido porque acicataba la imaginación  de los disconformes para  protestar sin que los encarcelaran o fusilasen, ha vuelto en ésta democracia que evoluciona hacia el desmadre.
Miren, si no lo creen, el caso relatado por la prensa de Arcadio Martínez, secretario general de Podemos en Alcantarilla (Murcia), que difundió ayer sábado una fotografia  en la que aparece desnudo.
Un cartel que dice “nadie sin luz” oculta pudorosamente sus genitales.
¿Y qué?
Pues que cuando la zafia protesta ha perdido su eficacia al universalizarse hay que volver a recurrir a la sutileza de la insinuación, al amagar y no dar, al “ya me entiendes…”
Y el retorno a la eficacia del pasado de ese podemita de Alcantarilla  puede que marque una nueva era postrevolucionaria que señale el fin de la zafia denuncia que por su abuso ha perdido eficacia.
Si, a partir de ahora, la insinuación de “luz para todos” del podemita ilumina las tinieblas de la oscuridad que denuncia,  la luz que pone en fuga al oscurantismo permitirá distinguir lo blanco de lo negro, lo bueno de lo malo, el café de la achicoria.
Ya no habrá que denunciar que, como todos los políticos, alguno de ellos roba.

Bastará con murmurar: “ parece que alguien se ha quedado con algo que no era suyo antes de apropiárselo”

sábado, 10 de diciembre de 2016

PURGA EN PODEMOS

Estos rojos de Podemos son unos rojos de mentirijillas  a los que la mala leche característica de los rojos de verdad se les va por la boca, como se escapa el gas de las bebidas carbonatadas en cuanto se les quita el tapón.
Amagan y no dan, se enseñan los dientes y no se muerden, dan a entender pero no se aclaran.
En definitiva, como rojos,  son un fraude estos rojos de Podemos.
O esta personal apreciación de que los rojos de Podemos son unos rojos de guardarropía, a lo mejor, es una trampa que ensayaron y tramaron en las tenebrosas tenidas de sus logias para que los que no somos todavía rojos como ellos nos confiemos, y creamos que son rojos de coña.
Una degradación de la vida civilizada que, a medida que suplanta la esencia por la apariencia, induce a los que no somos rojos a confiar en que los comunistas tampoco lo son.
Ya casi lo han logrado porque la publicitación de aparentes discrepancias entre Pablo Iglesias y Errejón recuerda las purgas ordenadas por Stalin contra kulaks, zinovievitas o trotskistas.
Pero aquella experiencia soviética de verdad aconseja no fiarse de esta comedia de Podemos , hasta que desaparezcan de la escena Errejón o Iglesias.
El que siga al mando será el que llevaba la razón y el que desaparezca, obviamente, el equivocado.
Porque toda esta gente que precia la igualdad sobre la libertad (Franco, Hitler, Stalin, Mao, Castro o el superviviente del duelo Iglesias-Errejón), convencen de que su teoría es la válida eliminando a los discrepantes.
Mientras tanto, esa apariencia rivalidad entre las dos cabezas que ahora parece que tiene Podemos tiene más pinta de comedia que de drama.
A los ya aburridos espectadores del prolijo espectáculo que están interpretando empieza a abrírsenos la boca de tedio.

Que desparezca cuanto antes el malo para que aplaudamos al que sobreviva, que naturalmente será el bueno. O el menos malo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

LA FELICIDAD

“Hace un año que yo tuve una ilusión” comienza la letra de aquella vieja canción de Antonio Aguilar que, en el primer verso de su segunda estrofa, sentencia que “ese tiempo feliz no volverá”.
Se equivocó y se seguirá equivocado porque las ilusiones, por lo menos alguna de ellas, se renuevan periódicamente.
La de que a uno le toque el gordo de la lotería de Navidad para, con el dinero del premio, satisfacer esa ilusión etérea de comprar con dinero la felicidad.
Si así fuera, todos los ricos serían más felices cuanto más dinero tuvieran y desgraciados todos los pobres, cuanto de menos dinero dispusieran.
Si como parece es verdad porque cuanta más gente coincide democráticamente en que algo es tan cierto como el número de gente crea que lo es, aquí hay que ser rico y para conseguir ese objetivo supremo merece la pena emplear todos los recursos disponibles.
Así que, si un concejal de obras públicas de un ayuntamiento ha fijado como su objetivo vital ser feliz haciéndose rico, ¿cómo se le puede objetar que acepte mordidas que lo acerquen cada vez más a la felicidad?
¿Se puede obligar al antedicho concejal a que se consuele de su pobreza relativa comparándola con la penuria mayor del que se alimenta de las hierbas que él mismo  desprecia?
Como es mentira que todos los humanos somos iguales hay que aceptar que, al ser todos diferentes, todos somos libres de buscar su propio camino para alcanzar su propia felicidad.
Si la perfección estuviera al alcance del hombre, la humanidad debería fraccionarse en dos únicos grupos: el de los sádicos y el de los masoquistas.

Que los primeros sean felices maltratando a los segundos, y así todos contentos.