martes, 20 de diciembre de 2016

TODOS MOROS O TODOS CRISTIANOS



Este mundo occidental se equivocó cuando reemplazó la fe por la razón como fundamento de las decisiones del ser humano.
Ahí tienen a los moros, que gracias a que perseveran en centrar sus actos en lo que su fe les dicta, tienen a los cristianos occidentales con el alma en un puño.
Si los moros son los que ponen las bombas que matan a los cristianos, les cortan las cabezas a los cristianos y rompen la paz y el orden establecido por los razonables cristianos cuando viven entre los que no comparten su peculiar manera de entender su fé, el conflicto es inevitable.
O los moros aceptan la razón como guía de sus actos, o los cristianos recuperan su fé como norma de los suyos.
Y, si no, que la avanzada tecnología que los cristianos desarrollaron gracias a la razón y el conocimiento, la usen para hacer entrar en razón a los que matan para difundir su fé.
Pura aplicación del principio de reciprocidad, fundamento y herramienta para alcanzar una convivencia equilibrada entre dispares.
¿Qué los cristianos toleran que entre ellos vivan moros y que practiquen abiertamente la aplicación práctica de los fundamentos de su fe?
Pues que los moros acepten en reciprocidad que los cristianos vivan su fé y practiquen sus costumbres en las tierras de moros en las que vivan.

O, como en los tiempos antiguos se resumía  el igualitarismo: “todos moros o todos cristianos”.

lunes, 19 de diciembre de 2016

SINDICATOS COGIDITOS DE LAS MANOS

Hasta al más cándido de los incautos de este mundo le olería a chamusquina que los amos de las dos tiendas que se disputan la misma clientela coincidieran en echarle la culpa de sus escasas ventas al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
Pues eso es lo que a uno le está pasando éstos días, cuando ve que los mandamases de la UGT y de Comisiones Obreras, en vez de desprestigiar cada uno a la organización contraria porque compite por atraer clientes de la otra, van por las calles cogiditos de las manos echándole al gobierno las culpas de sus males.
¿Será porque es el Gobierno, al que ambos culpan, la principal fuente de ingresos que a los dirigentes obreros de UGT y CCOO les permite vivir como Reyes Mida?
De las innumerables insensateces que se cometieron al montar en España este tinglado que se llama democracia, la del papel de los sindicatos puede que fuera la más insensata.
Porque un sindicato, si es que para algo sirve, es para defender los intereses concretos de los afiliados que le paguen una cuota periódica, no para que proteja los de los trabajadores en abstracto, que en muchas ocasiones son contradictorios.
Los afiliados al sindicato ferrocarrilero  de, supongamos UGT, saldrían perjudicados por la central sindical si, con el mismo empeño, defendiera los intereses de sus competidores, los del sindicato de transporte aéreo de UGT.
Así que, si quieren las dos centrales sindicales mayoritarias que nos creamos que  defienden los intereses de sus afiliados, que no vayan sus dirigentes cogiditos de la mano, sino que se saluden a guantazo limpio.

Como corresponde a empresas que compiten por el mismo mercado.

domingo, 18 de diciembre de 2016

SER O PARECER



Ahora resulta que el juez  que ha absuelto a la encueratriz Rita Maestre está vinculado a Podemos, el partido en cuya representación mostró sus poderosas razones en una capilla dedicada al culto de esa creencia que predica el pudor.
Y es que esta sociedad moderna en la que un rico puede vestir  harapos y un pobre chaqué propicia la confusión y el engaño.
Lo mismo te puedes topar con un cura sin sotana que con una meretriz sin el maquillaje que antiguamente la caracterizaba.
Es la trampa en que nos ha metido la renuncia al uniforme como diferenciador del oficio que cada uno ejercía y de la casta a la que cada cual pertenecía.
Ahora todos vamos disfrazados de lo que parecemos ser y puede que no seamos porque hasta las monjas se han quitado el hábito y las meretrices se sirven de la falsa apariencia de castas para atraer a los incautos.
Felices tiempos aquellos en los que los indios coronaban con plumas su hirsuta cabellera y no disimulaban su ansia de arrancarle la cabellera a los que eran soldados blancos porque con el uniforme de soldados blancos iban ataviados.
Con la darwiniana evolución del ser humano hemos ganado la tranquilidad de andar por la vida con las manos en los bolsillos, porque no ves a nadie con apariencia de ladrón que pueda robarte la cartera.

Hasta que descubres que un político con apariencia de persona honorable te roba el dinero que lleves en la cartera y, si es de Loewe, hasta la propia cartera.

sábado, 17 de diciembre de 2016

¿COMO NACEN LOS NIÑOS MOROS?P



Si el alcalde de Utrecht ha mandado que se investiguen las cualidades educativas que se imparten en la mezquita de su ciudad será, seguramente, porque  le huele a chamusquina algo de lo que allí enseñan.
No es que el alcalde holandés sea excepcionalmente suspicaz sino que hasta al crédulo más inocente de Bobilonia, que es donde viven los bobos, le parecería una insensatez lo que al alcalde se lo parece.
¿Y qué enseñan en la mezquita?
Pues que un hombre y una mujer no deben darse la mano porque “siempre debe haber una separación física entre un hombre y una mujer”.
Lo que más ha escamado al alcalde es lo de “siempre”, que es un adverbio que significa “durante todo el tiempo, sin interrupción”.
Porque, haciendo abstracción de la fé, esa virtud que a cada uno le hace creer que es cierto lo que es imposible que lo sea, de la enseñanza de la mezquita se deduce:
A) Que todos los moros son pecadores, porque nacen más niños moros que de practicantes de cualquier otra creencia.
b) Que un pueblo relativamente atrasado en el descubrimiento y aplicación de avances tecnológicos ha descubierto la teleconcepción, que consiste en que una luz pase a través de un cristal sin romperlo ni mancharlo.
Hay otra posibilidad: que el cuento de que es una cigüeña la que trae de París a los niños, en Morolandia sea el procedimiento habitual para conseguir que cada vez haya más moros, sin tener que recurrir al engorroso procedimiento por el que los adultos de otras religiones consiguen que los niños nazcan,

viernes, 16 de diciembre de 2016

EL REPARTO DEL CONEJO

Un tal Jean Baptiste Lamarck fue el biólogo que, al formular que la  necesidad origina la función, se adelanto en medio siglo a Darwin y su teoría de la evolución.
Y lo que sirve para la naturaleza y los bichos que en ella viven, naturalmente, se puede aplicar al hombre, el bicho más bicho de todos.
Y, si la necesidad obliga al hombre-bicho a cambiar su morfología, ¿por qué no iba a cambiar simultáneamente su comportamiento personal y social?
Un suponer: hace unos millones de años, un hombre descubrió que alcanzar corriendo a un conejo para comérselo era un engorro,  y que lo sería menor si se asociaba con un semejante para que atajara al conejo en su huida y, una vez apresado y despellejado, repartir entre ambos la carne.
Así nació el Estado, o la asociación convenida entre dos o más humanos para compartir el esfuerzo y los frutos que esa colaboración, para repartirse los beneficios de forma previamente convenida.
Pero, ¿y si la evolución degenerara hasta el punto de que los encargados de organizar el reparto se quedaran con los muslos, los lomos y los brazos del conejo y los que habían corrido para cazarlo se tuvieran que contentar con el pellejo y las orejas?
Pues, más bien más que menos, eso es lo que está pasando con esta asociación de cazadores y administrativos del fruto de la caza,  que es el Estado Moderno.
Por eso se producen las revoluciones, para que los que las organicen puedan quedarse con los lomos y los que acosen y cacen al bicho se sigan alimentando con las sobras.
“¿Hasta cuando, Catilina”,--le preguntan a los gobiernos repartidores los ciudadanos cazadores—“abusarás de nuestra paciencia?”.
Evidentemente, el que hace partes y reparte nunca dejará de beneficiarse personalmente ni de beneficiar a los suyos.
Porque los que corren, cercan y apedrean al conejo son tan tontos que no se dan cuenta de que les iría mejor si se comieran de vez en cuando todo el conejo que cacen, en vez de  conformarse con las sobras de cada día.



jueves, 15 de diciembre de 2016

¿IGUALES O DISTINTOS?

Hay tantas pruebas tangibles de que no todos los hombres somos iguales que solo la enajenación de los que eso afirman explica tal dislate.
Por ejemplo: si los japoneses fueran iguales que los españoles, los partidos de fútbol se jugarían por la tarde, y no a mediodía como veo con asombro que está jugando el Real Madrid en Japón.
Siempre habrá algún  listo que explique que eso se debe a que, como la tierra es redonda, amanece en Japón unas pocas de horas antes que en España.
¿Y por qué el que hizo la tierra en la que vivimos, que sabía más que todos los que vivimos en la tierra, la hizo redonda y no plana?
Evidentemente, para propiciar que la diferencia entre unos y otros sea la característica distintiva del ser humano, de lo que se deriva que a los japoneses les guste el sushi y a los españoles las papas fritas con huevo.
Ainda mais, que decimos los portugueses cuando queremos decir además: he visto esta misma mañana unas fotos en la prensa que muestran cómo Pablo Iglesias y su achichincle de Podemos  Errejón se morrean en la boca.
Y todos estamos hartos de ver en las películas del mundo entero que el protagonista y la protagonista se besan así, mientras que mujeres y hombres, o hombres y mujeres, se saludan estrechando castamente sus manos.
(O Errejón e Iglesias son distintos del resto de las personas humanas de todo el mundo, o alguno de los dos tiene apariencia distinta de la del sexo que aparenta).
¿Y entonces, qué?

Pues eso, que cuando alguien intente convencernos de que todos somos iguales, le repliquemos: “anda, anda…”

miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL QUE PIERDE GANA

Aquellos observadores  a los que los periodistas de la vieja escuela atribuíamos nuestras propias opiniones están alucinados, ejerciendo su oficio sin un pestañeo y observando a España con ojos como platos.
Y es que España, después del triple salto mortal que fue aquella transición de antaño, hogaño se ha empeñado en que el gobierno gobierne renunciando a su propio programa de gobierno, para hacer que se cumplan los programas de la oposición.
Si lo que los diputados españoles a Cortes han empezado a hacer culmina con el éxito que presagian las primeras sesiones de esta legislatura éste vieja nación volverá a asombrar al mundo y, como en sus momentos de mayor gloria terrenal, difundiendo el mensaje evangélico de que el que muere por la fe salva el alma para toda la eternidad.
Un escritor de hondas raices cristianas como Graham Green sintetizó en su obra “El que pierde gana” esa filosofía, que sesión a sesión y una votación tras otra plasman en sus votaciones los congresistas españoles.
El congreso, se supone, elabora las leyes que el gobierno español le proponga, para después hacérselas cumplir a los ciudadanos.
Pero, ¿y si los diputados aprobaran leyes, como están aprobando,  que el gobierno se resistiera a hacer cumplir?
El tiempo lo dirá pero como nunca falta un roto para un descosido,  siempre queda el recurso más fácil: echarse nuevas elecciones.

Pero ésta vez con la lección de las anteriores bien aprendida: si no se gana por mayoría absoluta, es preferible perder porque desde la oposición se gobierna mejor contra el partido del gobierno que haya ganado por mayoría simple.